Comprender la ira de los niños con TDAH

Algunos niños con TDAH experimentan frecuentes arrebatos de ira que pueden causarles problemas en la escuela, hacerles difícil conservar las amistades y añadir tensión a la vida familiar. La ira puede pasar rápidamente, pero el daño que causa puede ser duradero.

Keath Low

Escrito por Keath Low 

Texto original en inglés

7 razones por las que el TDAH puede provocar problemas de ira

  1. La naturaleza impulsiva del TDAH hace que, si tu hijo se siente enfadado, lo comunique inmediatamente. No tiene esos pocos segundos de tiempo de espera que sí tiene un niño sin TDAH, y aún no ha desarrollado las estrategias que poseen los adultos con TDAH.
  2. Los niños y adultos con TDAH suelen ser emotivos y sensibles y sentir muy profundamente las cosas. También les resulta difícil regular esos sentimientos. Esto puede hacer que lloren con facilidad (lo que puede resultarles muy embarazoso) o que sientan enfados muy intensos.
  3. Los estados de ánimo cambian muy rápidamente a lo largo del día cuando se tiene TDAH. Puede haber muchos episodios de alegría, tristeza y frustración en una sola tarde.
  4. La baja tolerancia a la frustración puede significar que tu hija se sienta frustrada rápidamente, lo que lleva a arrebatos de ira.
  5. La baja autoestima y la ansiedad por una situación que no puede controlar también pueden llevar a tu hijo a sentir enfado.
  6. A veces los niños experimentan un período difícil cuando acaba el efecto de sus medicamentos estimulantes, lo que da como resultado un aumento de berrinches y rabietas.
  7. La energía y la inquietud que acompañan al TDAH pueden ser difíciles de manejar a veces, hasta que finalmente se convierten en palabras de enfado o en reacciones físicas.

Trastorno negativista desafiante

Aproximadamente un tercio de los niños con TDAH también tiene un Trastorno Negativista Desafiante (TND). Los niños con TND muestran comportamientos desafiantes y hostiles hacia las figuras de autoridad.

A menudo pierden los estribos, discuten con los adultos, desafían activamente las reglas, culpan a los demás, molestan deliberadamente a los demás, son susceptibles, se irritan fácilmente y se comportan, en general, de manera enfadada y resentida. Obviamente, algunos comportamientos negativistas son normales en los niños; el TND sólo se diagnostica si el patrón de comportamiento es significativamente más intenso y frecuente que el de otros niños de la misma edad. Si crees que tu hijo podría tener TND, concierta una cita con tu pediatra.

Aquí van algunas sugerencias para ayudar a tu hijo a manejar su frustración y enojo.

Ejercicio a diario

Si la ira es un problema para su hijo, asegúrate de proporcionarle vías de escape apropiadas. Los juegos y ejercicios al aire libre extenuantes pueden ser muy liberadoras para niños con TDAH. Correr, saltar, escalar… son actividades físicas básicas que ayudarán a liberar algo de la tensión, la inquietud y el exceso de energía que a menudo acompañan al TDAH. Asegúrate de que tu hijo practica este tipo de juego todos los días.

Artes marciales

Considera la posibilidad de inscribir a tu hija en una clase de artes marciales. Las artes marciales son una excelente opción de ejercicio para un niño con TDAH. Ayudan a desarrollar la autodisciplina y el autocontrol, lo que a su vez sirve de ayuda con la impulsividad. También mejoran la autoestima y son una excelente manera de liberar energía.

Exprésalo con palabras

Anima a tu hijo a “expresarse con palabras” en lugar de irritarse. Al principio, puede resultarle difícil porque es una nueva habilidad. Sin embargo, con la práctica y un poco de ayuda tuya, le será más fácil. Ser capaz de expresar cómo se siente disminuye la necesidad de expresarse a través de la ira. Por ejemplo, “Jimmy ha cogido mi coche rojo y me siento furioso”.

Limita la televisión y los videojuegos

Supervisa lo que tu hija ve en la televisión o en el ordenador. Muchos de los contenidos de la televisión, películas, videojuegos, etc. son violentos, agresivos e inapropiados. Los niños con problemas de control de sus impulsos pueden ser influenciados más fácilmente por las reacciones agresivas que vean. Establece reglas sobre estos programas y explícale a tu hijo por qué no es apropiado ver estos programas (o jugar a estos videojuegos).

Establece reglas claras y aplícalas con coherencia

Asegúrate de tener reglas de la casa claras sobre el comportamiento. Cuando tu hijo esté tranquilo y pueda hablar, siéntate a elaborar las reglas juntos. Discute lo que se espera y las consecuencias de los comportamientos, incluyendo un sistema de recompensas. Entonces, una vez estén establecidas, atente a ellas. No cambies las reglas ni inventes consecuencias en medio de un arrebato de ira. Actúa con objetividad. Si ocurre esto, esta es la consecuencia. Los límites fuertes son útiles para ambos.

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Cuando el TDAH no está solo: desvelando trastornos comórbidos

Aproximadamente la mitad de las personas con TDAH también tiene un segundo trastorno como problemas de aprendizaje, depresión o ansiedad, que requiere un tratamiento por separado. Aprende sobre los trastornos más comunes que acompañan al TDAH y cómo distinguir sus síntomas.

Escrito por Larry Silver, M.D.
Texto original en inglés

Pregúntate: “El tratamiento que seguimos, ¿ha eliminado los síntomas problemáticos?”

Cuando una persona tiene sólo un trastorno por déficit de atención (TDAH o TDA), el tratamiento a menudo hace que cambie la vida. Los estimulantes o no estimulantes, especialmente cuando se combinan con terapia conductual, cambios en la dieta y ejercicio, pueden provocar una mejora espectacular en los síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad en la mayoría de los pacientes una vez el tratamiento está bien ajustado.

Sin embargo, algunas personas continúan experimentando síntomas significativos (tristeza profunda, ansiedad, actitud desafiante, problemas de aprendizaje y de organización) mucho después de que sus síntomas más apremiantes del TDAH estén bajo control.

Por ejemplo: un niño es diagnosticado con TDAH y su médico inicia el tratamiento con un estimulante. Sus padres notan que los síntomas que llevaron al diagnóstico de TDAH mejoran, pero otros desafíos persisten. Su maestro les comenta que ha mejorado su atención; sin embargo, sigue teniendo dificultades con el trabajo de clase. O tal vez su hiperactividad disminuye, pero sigue siendo desafiante. Cuando los problemas continúan después de que el TDAH se ha diagnosticado y tratado, a menudo es una pista de que otro trastorno no diagnosticado acompaña al TDAH.

La mitad de las personas con TDAH también tiene otro trastorno

En su día, los médicos consideraban el TDAH como un trastorno independiente. Se equivocaban. Ahora sabemos que el 50 por ciento de las personas con TDAH también padece uno o más trastornos adicionales, los más frecuentes:

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
  • Trastorno negativista desafiante (TND)
  • Discapacidades de aprendizaje
  • Discapacidades del lenguaje
  • Dificultades motrices finas y gruesas
  • Dificultades en las funciones ejecutivas
  • Trastornos por tic
  • u otro problema psicológico o neurológico

En algunos casos, estos problemas son “secundarios” al TDAH – es decir, se desencadenan por la frustración de afrontar los síntomas del TDAH.

Por ejemplo, la falta crónica de atención de un niño puede provocar ansiedad en la escuela. Años de desaprobación y comentarios negativos de su familia también pueden causar que una mujer con TDAH sin diagnosticar se deprima. La mayoría de las veces, los problemas secundarios se desvanecen una vez se controlan los síntomas del TDAH.

Cuando los problemas secundarios no se resuelven con un tratamiento eficaz para el TDAH, es probable que sean síntomas de un trastorno “comórbido”.

¿Qué es un trastorno comórbido?

Los trastornos comórbidos son diagnósticos distintos que existen simultáneamente con el TDAH. No desaparecen al tratarse la afección primaria; en este caso, el TDAH. Los trastornos comórbidos existen en paralelo con el TDAH y requieren su propio tratamiento específico.

Un niño con trastornos comórbidos puede necesitar adaptaciones escolares, psicoterapia y/o un segundo medicamento, además de su tratamiento para el TDAH.

Tres tipos de trastornos que suelen acompañar al TDAH

Las tres categorías de afecciones comórbidas más comúnmente diagnosticadas con TDAH se presentan en un espectro de gravedad que va de leve a grave. Sus síntomas son tan variados como sus causas, que van desde los genes hasta la exposición a toxinas ambientales, traumas prenatales y otras.

  1. Los problemas de interconexión cortical se deben a anomalías estructurales en la corteza cerebral, la región del cerebro responsable de las funciones cerebrales de alto nivel. Los problemas de interconexión cortical incluyen:
  • Discapacidades de aprendizaje
  • Discapacidades del lenguaje
  • Dificultades motrices finas y gruesas
  • Dificultades en las funciones ejecutivas

Los problemas de interconexión cortical se tratan con adaptaciones académicas y cambios en el estilo de vida. No responden a la medicación.

  1. Los problemas de regulación emocional suelen incluir:
  • Depresión
  • Trastornos de ansiedad (incluyendo ataques de pánico)
  • Problemas de control de la ira (Trastorno Explosivo Intermitente o Trastorno Negativista Desafiante)
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)
  • Trastorno Bipolar

Ten en cuenta que la depresión puede causar una variedad de síntomas más allá de la tristeza y los pensamientos suicidas; entre ellos, irritabilidad, menor interés en actividades que solían ser placenteras, trastornos del sueño, disminución de la capacidad de concentración, indecisión, agitación o lentitud de pensamiento, fatiga o pérdida de energía y sentimientos de inutilidad o ira injustificada.

Los problemas de regulación a menudo responden a un grupo de medicamentos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, o ISRS, que generalmente se emplean junto con los medicamentos para el TDAH.

El trastorno bipolar es extremadamente complejo y tiene muchos posibles tratamientos. Con este trastorno, es especialmente importante trabajar con un psiquiatra que entienda cómo administrar la medicación junto con el tratamiento para el TDAH.

  1. Los trastornos por tics se refieren a contracciones repentinas de grupos musculares completos. Varían en severidad y normalmente incluyen:
  • Tics motores (desde parpadeo involuntario de los ojos hasta sacudidas de la cabeza o gestos repetidos)
  • Tics orales (desde gruñidos hasta expresiones soltadas al azar o, en casos muy raros, palabras o frases obscenas)
  • Síndrome de Tourette (tics motores y vocales múltiples presentes durante más de un año)

Cómo diferenciar los síntomas de los trastornos comórbidos de los del TDAH

Si tú o tu hijo continuáis teniendo dificultades después de haber comenzado el tratamiento para el TDAH, tu próximo paso es determinar si los síntomas son secundarios al TDAH (y probablemente desaparezcan al ajustar el tratamiento) o evidencia de un trastorno comórbido que requiere tratamiento adicional.

Signos de un trastorno comórbido

No hay una prueba definitiva para determinarlo. El mejor diagnóstico diferencial comienza con una observación cuidadosa de dónde y cuándo aparecen los síntomas.

  1. Los problemas secundarios generalmente comienzan en un momento determinado o se dan solo bajo ciertas circunstancias. ¿Su hija comenzó a experimentar ansiedad en tercer curso? ¿Está ansiosa sólo en la escuela o en casa cuando hace la tarea? Si es así, su ansiedad es probablemente secundaria al TDAH y no un verdadero trastorno comórbido. Lo mismo ocurre si su hijo se volvió agresivo cuando comenzó a ir al instituto.
  2. En cambio, los trastornos comórbidos son crónicos y generalizados. En general, son evidentes desde la primera infancia y se dan en todas las situaciones. En lugar de ocurrir solo durante la jornada escolar, por ejemplo, persisten durante los fines de semana, días festivos y vacaciones de verano; son evidentes en la escuela, en el hogar, en el trabajo y en situaciones sociales. Por ejemplo, los cambios de humor relacionados con el TDAH generalmente son desencadenados por eventos de la vida. Los cambios de humor bipolares, por su parte, aparecen y desaparecen sin ninguna conexión con el mundo exterior y pueden mantenerse durante largos períodos de tiempo. Al igual que el TDAH, a menudo son hereditarios

Consulta a un psiquiatra o psicólogo infantil y adolescente

Si sospechas que tu hijo tiene algo más que TDAH, es hora de solicitar una evaluación diseñada para identificar problemas de aprendizaje, lenguaje, motricidad u organización/funciones ejecutivas. También es posible que debas realizar una evaluación clínica para determinar si tu hijo vive con ansiedad, depresión, control de la ira, TOC o un trastorno por tics.

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Los criterios diagnósticos del TDAH reescritos por quienes no “creen” en él

Escrito por Neil Petersen
Texto original en inglés

Muchos profesionales de la Medicina que diagnostican TDAH solicitan información de familiares, amigos o profesores que conocen al paciente en cuestión. La razón es que las personas tienen una visión sesgada de sí mismas y que puede ser útil tener información de múltiples fuentes sobre los potenciales síntomas de TDAH.

Pero ¿y si esos familiares, amigos o profesores no “creen” en el TDAH? Por un lado, eso podría comprometer su capacidad para informar sobre síntomas de TDAH de una manera objetiva. Por otro lado, contar que eres perezoso, que tienes muchos defectos de carácter y que debes esforzarte más para mejorar tu rendimiento puede ser tan revelador como decir que tienes dificultades para prestar atención.

Esto me hizo pensar: ¿qué pasaría si las personas que no “creen” en el TDAH reescribieran completamente los criterios de diagnóstico?

Supongo que, en este escenario, el término síntomas de inatención sería reemplazado por pereza o defectos de carácter. Entre estos síntomas estarían cosas como:

  • No se esfuerza lo suficiente
  • Le falta motivación
  • Tiene poca ética profesional
  • No escucha a los demás
  • Es irresponsable

¿Qué hay de los síntomas de hiperactividad? Creo que estos se convertirían en algo así como comportamientos irritantes, ya que éstos son los síntomas que suelen ser más visibles desde fuera y, por lo tanto, resultar irritantes para otras personas.

  • No se tranquiliza
  • No para
  • Siempre está haciendo groserías como interrumpir a los demás o realizar comentarios inapropiados
  • No es capaz de esperar
  • Actúa sin pensar las cosas.

Lo que quiero decir es que puedes tomar cualquier síntoma de TDAH y expresarlo de una forma estigmatizante, para que parezca un defecto de carácter.

Y, por el contrario, puedes tomar cualquier síntoma de TDAH que se haya hecho aparecer como un defecto de la persona, eliminar la carga emocional del lenguaje y usar una expresión más científica para identificarlo realmente como un síntoma de TDAH.

Este ajuste mental es algo que las personas con TDAH tienen que hacer a menudo, cuando tratan con personas que no entienden bien el TDAH.

Por decirlo de otra manera: cuando te digan que no puedes tener TDAH, que lo que ocurre es que tienes tales y tales defectos, debes escucharlos. No porque tengan razón, claro, sino porque, si sabes traducir lo que están diciendo, en realidad podrían estar enumerando de una forma útil los síntomas de TDAH que han observado en tu vida.

 

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Atajos hacia una casa más limpia y menos desordenada

La vida es demasiado corta para estresarse con ropa sucia, baños y cocinas. Libérate del agobiante trabajo doméstico con estos consejos prácticos, pensados para personas con TDAH; vivirás cada día de una forma más limpia y organizada.

Escrito por Judith Kolberg
Texto original en inglés


¿Deberían llamarse “tareas domésticas” o “arresto domiciliario”? No es fácil encontrar la diferencia, especialmente para personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Como dijo Erma Bombeck, “Las tareas domésticas son una cinta sin fin que va de la inutilidad al olvido, con paradas en el tedio y la improductividad”.

Debería haber una forma mejor; y la hay. En mis 16 años como organizadora profesional, he ayudado a cientos de adultos con TDAH a organizarse y tener al día sus tareas domésticas. Estos son los consejos para limpiar la casa en que confían mis pacientes con TDAH. Adáptalos a tus propias necesidades.

Cambio de actitud

A muchas personas con TDAH les gusta mantener sus cosas a la vista, porque verlas les ayuda a acordarse de repararlas, devolverlas, llevarlas o reemplazarlas. Desgraciadamente, el desorden es poco atractivo y distrae. Desearía que hubiera una manera fácil de librarse del desorden. Por desgracia, lleva algo de trabajo. Pero irá mejor si haces las cosas sistemáticamente.

Para mantener las cosas fuera de la vista, pero no fuera de la mente, usa recipientes, cajas y cestas transparentes con etiquetas. Cuando un recipiente esté lleno, será la señal para revisarlo y tirar lo que no necesitas.

Comienza por una habitación y luego continúa por la que está a su derecha. Sigue así hasta llegar al lugar donde comenzaste. Lleva contigo una bolsa de plástico mientras vas de habitación en habitación. Todo lo que quieras tirar va a la bolsa. Tira revistas viejas y correo basura, pero no pierdas tiempo revisando papeles sueltos. Tan sólo ponlos en un montón ordenado y sigue adelante. Revísalos cuando tengas más tiempo.

Cuando limpies un escritorio, una mesa u otra superficie grande, mueve las cosas a la derecha y limpia el polvo, luego pásalas a la izquierda y vuelve a limpiar.

Presta especial atención a las sillas y sofás. Como les digo a mis clientes, “Te mereces no compartir tu silla más que con tu trasero”.

Si encuentras algo que debe estar en otra habitación, échalo hacia la puerta. Al salir de la habitación, recógelo, llévalo a su sitio y regresa a tu ronda.

Hacer la colada

Consigue una cesta gigante para la ropa oscura y otra para la blanca. Olvídate de las cestitas y haz que todos los miembros de la familia echen su ropa sucia directamente en estas dos cestas comunes.

Cuando las cestas estén llenas, carga la ropa en la lavadora y, para asegurarte de terminar la tarea, programa dos temporizadores. Deja uno sobre la lavadora y lleva el otro contigo mientras vas por la casa haciendo otras tareas relacionadas con la colada. Por ejemplo, hacer las camas (los edredones ahorran tiempo porque hacen de manta y de colcha), emparejar calcetines, doblar las sábanas, planchar… Cuando termine cada lavado, coloca la ropa en la secadora, reinicia las alarmas y haz otras cosas relacionadas con la colada.

Hacer la colada te costará como mínimo tres bloques de 40 minutos, o dos horas, una vez a la semana.

Limpiar la cocina

Si el fregadero está lleno de platos sucios y los azulejos salpicados de grasa, tu cocina tendrá mal aspecto, aunque sea de mármol y oro.

Para reducir la cantidad de platos, usa platos y cubiertos desechables. Si eso te parece hacer trampas, usa al menos tazas y cuencos para cereales de cartón para que tus hijos los usen por las mañanas.

Para llevar la cuenta de cuándo usar el lavavajillas, usa un letrero de “limpio/sucio”. Después de la cena, enjuaga los platos, cárgalos en el lavavajillas y ponlo en marcha. A la mañana siguiente, descarga los platos limpios. Enjuaga y carga los platos del desayuno, pero no lo pongas en marcha. Después de la cena, enjuaga los platos, cárgalos en el lavavajillas y enciéndelo. Repite esta rutina todos los días.

Cada vez que abras el refrigerador, respira hondo y tira cualquier cosa con un olor dudoso. Una vez al mes, limpia a fondo la nevera. Las esponjas se llenan rápidamente de gérmenes, por lo que te recomiendo toallas de papel. Montones de toallas de papel. Para limpiar líquido derramado, usa una toalla de papel seca. Para lo que esté seco (migas, por ejemplo), usa una toalla de papel húmeda.

Si insistes en usar una esponja, hazlo como máximo siete días; entonces, lávala en el lavavajillas, úsala durante otros siete días y tírala.

No uses espray para muebles en las superficies de madera. Solo atrae polvo. Mejor límpialas con un paño ligeramente húmedo.

Limpia el suelo y las encimeras al menos una vez a la semana (y cada vez que las dejes hechas un desastre). Pon todo en la encimera de la izquierda y limpia, luego desplaza todo hacia la derecha y vuelve a limpiar. Si hay tantas cosas en las encimeras que es imposible ponerlas todas a un lado, es hora de quitar cosas de en medio.

Limpiar los baños

Una vez por semana, cierra la puerta del baño y haz correr el agua de la ducha lo más caliente posible. El vapor te facilitará la limpieza.

Rocía los espejos con limpiacristales y la encimera con un limpiador apropiado. Sécalo con toallas de papel. Friega el suelo al salir.

¿No estás de humor para limpiar? Pon un CD que te guste, tómate un cappuccino, canta, haz cualquier cosa (pero no enciendas el televisor, distrae demasiado). Usa un podómetro y juega a ver cuánto ejercicio haces. ¡Adelante!

No te preocupes si las tareas de limpieza no se realizan exactamente de la forma en que quisieras. Lo que importa es hacerlas en su momento.

Tu casa debe estar tan limpia como si fuera a venir a verte, digamos, un hermano soltero. Pero, a menos que tu madre venga de verdad a verte, no hace falta que tu casa esté tan limpia como a ella le gustaría.

 

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Si mi cerebro fuese un coche

A quienes no tienen el trastorno les resulta difícil comprender qué se siente al tener TDAH. Es como un coche de carreras… un ordenador… un petardo…

Escrito por 
Texto original en inglés

El cerebro de una persona normal es como alguien que va en su coche a trabajar de una manera civilizada y respetuosa. Conduce por el mismo camino y llega uno o dos minutos temprano. Luego está mi cerebro.

Mi cerebro también comienza a conducir hacia su trabajo cada día. Pero al cabo de una hora, sale a mirar alrededor y ve que está en una jungla a 200 millas de su trabajo y no tiene idea de cómo ha llegado allí. Esta es la mejor manera que tengo de describir la sensación que tengo cuando mi atención finalmente vuelve a centrarse después de haberse dejado llevar; estoy tan lejos que es difícil saber cómo he llegado allí.

Me gustan las analogías (y los automóviles y los ordenadores), así que aquí va otra: mi cerebro es como un disco duro de 10 terabytes (es decir, diez veces mil gigabytes, lo que es una cantidad enorme) con un procesador extremadamente rápido, lo que significa que ahora estoy pensando en una cosa y a los ocho segundos, en otra completamente distinta. Como un ordenador súper rápido, puedo tener innumerables aplicaciones abiertas y ejecutándose a la máxima velocidad todo el tiempo, sin disminuir nunca la velocidad, hasta que me bloqueo. Pero si tienes un procesador más lento (como el cerebro de una persona normal), solo haces las cosas realmente necesarias, porque cada programa y cada documento tarda mucho tiempo en abrirse y ejecutarse. Haces una sola cosa a la vez; trabajas de forma lineal. Yo funciono como la explosión de un petardo.

Mi cerebro funciona a trompicones. Empiezo en un lugar, digamos un problema de matemáticas. Lo siguiente que sé es que estoy pensando en que voy a jugar a airsoft con mis amigos en Los Ángeles en Acción de Gracias. Antes de terminar la hoja de ejercicios de matemáticas, mi cerebro ha visitado cien lugares diferentes, todos a la máxima velocidad. Los otros ordenadores (también llamados cerebros) de clase se centraban en terminar correctamente y entregar la hoja de ejercicios.

Aunque no siempre puedo controlarla, siempre soy consciente de la velocidad y la atención dispersa de mi mente. Y esto ha hecho crecer en mí un miedo persistente y profundo a meter la pata. A nadie le gusta oír en su cabeza: “¡EH, NO PUEDES HACER BIEN TU TRABAJO! ¡JA!” Así que me mantengo alejado de las tareas que sé que serán difíciles. Y cuando mi madre me pregunta en qué estoy pensando, digo “en nada”, porque toda mi vida me han reñido por no estar haciendo o pensando lo que debía. Pensaba en otras cosas o no hacía mi trabajo o hacía algo REALMENTE IDIOTA.

Todo se suma. Tengo miedo de hacer las cosas mal. Entonces, cuando mi madre me pregunta: “¿De qué quieres hablar?” Yo digo: “No lo sé”, porque no quiero decir nada que la haga juzgarme. No, no estoy diciendo que mi mamá me juzgue. Es solo que mi cerebro está tan acostumbrado a tener problemas que no quiere volver a liarla.

Hay una cosa que me hace meterme en líos constantemente: el movimiento. En clase, hago un ángel con las manos, juego con los dedos, me agito, hago muecas, cojo cualquier cosa para hacer lo que sea con ella, etc. Si no estoy haciendo algo (cualquier cosa), mi cerebro cree que quiero irme a dormir. Entonces comenzará a apagarse. A veces leer es lo bastante estimulante. A veces, pensar es lo bastante estimulante. Pero sentarme en clase sólo a escuchar hace que mi cerebro literalmente se duerma. Es una locura.

Algunos chavales que conozco beben refrescos para mantenerse despiertos, pero a mí la cafeína me hace el efecto contrario. Me tranquiliza mucho. También he oído que los cerebros con TDAH caen en adicciones con mucha más facilidad que cualquier otro cerebro. Hace poco, por ejemplo, mi madre tuvo que traer al ejército para despegarme de la pantalla de mi ordenador nuevo. Es broma, pero ya me entiendes. Nos hacemos adictos con mucha más rapidez. Puede ser porque necesitamos estar todo el tiempo haciendo algo.

Sin embargo, esta necesidad de estimulación no es del todo mala. Si hay un trabajo sobre coches que tengo verdaderas ganas de hacer (me encantan los coches y sé mucho sobre ellos), entonces uso lo que llamamos hiperfoco. Esto hace que emplee todo mi cerebro y bloquee todo lo demás. Así que ahora mismo, al escribir esto, estoy hiperenfocado. Pero al comenzar este párrafo, me paré a pensar en las cosas buenas del TDAH y me encontré literalmente descentrado. Es algo así como salir de un sueño profundo o de meditación. Casi parece que acabas de correr la milla y vas recuperándote, sólo que sin el dolor físico.

Es bastante difícil de explicar, pero la conclusión es que concentrarme tan fuertemente agota mis energías. Cuando salgo de un enfoque así, puedo sentir que las puertas se abren y los pensamientos se abren paso hacia mi cerebro a un millón de millas por hora. El hiperfoco aparta de la mente mis pensamientos. Puedo usarlo en la escuela, pero es difícil entrar y salir del foco para escuchar lo que la gente tiene que decir.

La conclusión es que el TDAH no es tan malo. Y tener TDAH no significa que debas dejar de ser como eres. El TDAH no te inhabilita ni te convierte en un reflejo pálido de quien realmente eres. Es como aprender a programar: no puedes ponerte a pensar que puedes arreglarlo tú todo y puede que necesites ayuda. Lo más importante, necesitas conocimientos. El truco es conseguir que los conocimientos vuelen hacia tu cerebro la mitad de rápido que todos esos pensamientos.

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“Yo soy ese niño con quien nadie quiere jugar”

Escrito por Jackson J.
Texto original en inglés

Yo era más o menos inconsciente de mi TDAH. Entonces llegó el tercer curso y, con él, una nueva escuela en un nuevo estado y niños que decían que yo era insoportable. Si pudiera sentarme a explicarles cómo es mi cerebro, esto es lo que es diría.

Yo soy ese niño. Ese que está al fondo de la clase, que tiene un profesor de apoyo. Ese niño con quien nadie quiere jugar. Ese niño a quien nadie conoce de verdad. Ese he sido yo la mayor parte de mi vida.

Yo era un niño feliz. Y todavía lo soy, pero fue mucho más difícil ser feliz a partir del primer día en tercero – el día en que mi vida se volvió mucho peor. Yo vivía en Los Ángeles hasta acabar segundo y me encantaba. La vida de un niño no podría ser mejor: amigos, buenos maestros, familia feliz, sol. Todo esto cambió (sobre todo lo último), cuando mi familia se mudó al estado de Washington.

Desde el primer día en mi nueva escuela, nadie quiso jugar conmigo. Empecé a inventarme historias fantásticas sobre mi vida en Los Ángeles, para que me hicieran caso. Aun así, había un niño en particular que nunca me dejó jugar en su grupo. Yo estaba deseando jugar, así que se lo pedía una y otra y otra vez. En tercero, yo no tenía ni idea de lo insoportable que eso podía resultar. áspero

En general, no me doy cuenta de cuándo estoy siendo insoportable. La mayoría de las veces que hago algo raro, no me doy cuenta de que lo estoy haciendo. Podría estar chupándome los dedos sin darme cuenta. En algún lugar de mi cabeza sé que me estoy chupando las manos, pero la parte del cerebro que dice: “¡ALTO! Eso es muy raro, a la gente le parece molesto y asqueroso”, en el mío está rota. El caso es que no funciona.

Otra cosa sobre mi cerebro con TDAH: está totalmente en marcha o totalmente apagado. En un momento dado, estoy pensando en un millón de cosas al azar; lo siguiente que sé es que estoy haciendo veinte millones de preguntas o soltando ruidos raros. Y suelo empezar a hacerlo mucho antes de darme cuenta. Se podría decir que el mecanismo del cerebro que capta el entorno y sus reacciones está oculto bajo todas las cosas que pienso o hago. Esa parte de mi cerebro existe, pero no aparece sola. Tengo que sacarla manualmente, y no siempre puedo hacerlo. A veces lo oigo, miro a mi alrededor y digo “¿Qué estoy haciendo?” Pero mi cerebro va y lo empuja hasta el fondo, donde ya no puedo oírlo.

El trabajo en grupo es duro para mí. Si no sé todo lo que tengo que hacer, mi cerebro no me deja empezar. Esto lleva a una situación molesta más. Comienzo a hacer una lluvia de preguntas sin parar. Es muy raro. Literalmente NO PUEDO detenerme hasta saber exactamente lo que hay que hacer. Entonces, los compañeros de mi grupo piensan: “Este niño es inaguantable”. Si yo fuera uno de esos niños, también me sentiría terriblemente agobiado por mis preguntas. Pero, en ese momento, no me doy cuenta de cómo me ven.

Yo no decido ser molesto o asqueroso. La mayoría de las veces solo subestimo lo raro que es algo; me falta esa parte del cerebro que envía las alertas de rareza. ¿Es tan terrible, al fin y al cabo?

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Misión Imposible: consejos para sacar adelante lo que más te atormenta de tu lista de tareas

Un consejo que te cambiará la vida: dedícate a una sola cosa a la vez.

Escrito por Douglas Cootey
Texto original en inglés

Cada adulto con TDAH tiene una tarea que le atormenta en particular. Son tareas tan complicadas y que consumen tanto tiempo que el cerebro huye hacia zonas desconocidas cada vez que piensas en ellas.

¿Crees que exagero? Mi cerebro me ha estado enviando postales desde toda América a cuenta de la última tarea que intenté terminar. Esto ha complicado mi productividad, por decirlo suavemente.

Llevo tres años intentando encontrar un terapeuta para mis dos hijas y para mí. Ellas y yo tenemos diferentes seguros de salud: yo necesito servicios para adultos y ellas, servicios para jóvenes. Para complicar las cosas, las listas de profesionales de las niñas no estaban actualizadas, por lo que ninguna de las clínicas a las que llamé aceptaba ya nuestro seguro. O no me llamaba. O me daba otro número para llamarles. O me llevaba de vuelta al mismo proveedor de seguros, que me volvía a dar una lista obsoleta.

Este ha sido la última tarea torturadora para mi TDAH. Mis hijas necesitaban que lo solucionase, así que seguí insistiendo, pero mis apuntes se iban convirtiendo en una maraña de números de teléfono tachados y de nombres irrelevantes, mientras cada llamada me alejaba cada vez más de una solución. Frustrado y cansado, paraba durante unos meses y comenzaba de nuevo el proceso cuando la vida me recordaba que mis hijas seguían necesitando terapia.

Estuve llamando durante meses al último contacto que tenía, sin conseguir comunicar. No había avanzado nada. ¿A quién había llamado la última vez? ¿Dónde había apuntado aquel número? Espera, ¿este número era para las niñas o para mí? Finalmente, tuve una revelación. Debía dedicarme a una sola persona a la vez.

No puedo explicar hasta qué punto esto hizo que cambiaran las cosas. Era como si mi cerebro hubiera vuelto de vacaciones. En lugar del típico estado mental del TDAH, en que el foco daba vueltas a mi alrededor como los jirones de niebla, siempre fuera de mi alcance, la niebla se abrió y vi con claridad el camino. En un solo día, me puse en contacto con una persona, descubrí que estaba llamando a la clínica equivocada (¡vaya, el TDAH!), llamé a la correcta y de repente recordé algo. Este era el mismo número con el que había estado intentando contactar durante tres años. Cada vez, alguien me decía que me devolverían la llamada. Entonces yo lo olvidaba y comenzaba todo de nuevo.

Les expliqué que llevaba tres años intentando concertar una cita, ¿serían tan amables de devolverme la llamada esta vez? ¡Veinte minutos más tarde, hablé con la persona adecuada, con el seguro adecuado y con el grupo de edad adecuado! ¡Tenía cita para mi hija!

Las compañías de seguros dificultaron las cosas, pero el problema no eran ellas. El problema era que yo trataba de manejar tres tareas diferentes a la vez. Todas parecían estar relacionadas, pero sus soluciones eran muy diferentes.

Cuando te enfrentes a la próxima tarea torturadora para tu TDAH, ten en cuenta estos consejos:

  1. Crea un archivo de notas separado para cada tarea. Aunque las tareas parezcan estar relacionadas, es mejor mantener cada tarea / persona / llamada telefónica separada de las demás.
  2. Toma notas detalladas de la empresa / servicio al que has llamado, especialmente su nombre y el de las personas con las que has hablado. ¡No te olvides de etiquetar esos números de teléfono!
  3. Establece recordatorios para hacer el seguimiento. No confíes en tu memoria.

Tal vez la próxima vez no sea tanta tortura para mí seguir la pista a la compañía de seguros. Ahora que mi cerebro ha regresado de sus vacaciones, estos consejos le darán una razón para no volver a marcharse.

 

 

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Tú puedes ser quien decide

¿Te abruman las elecciones? ¿Te paralizan las opciones? Necesitas esta guía para pensar con claridad y elegir sabiamente teniendo déficit de atención.

Escrito por Judith Kolberg
Texto original en inglés 

“¡Hagan algo!”, gritaba la angustiada madre mientras su hijo, atropellado por un coche, yacía en la carretera. Jack escuchó los gritos, saltó la valla en su patio trasero y corrió hacia el accidente. Llamó al 112 con su móvil mientras le arrancaba la camiseta con la otra mano. Arrodillado junto al niño, le dio el teléfono a otra persona y usó su camisa para hacer un torniquete en el brazo ensangrentado.

“Mi cerebro se enfocó como un láser”, le dijo Jack a un periodista. “No recuerdo haber saltado la valla, haber llamado al 112 ni ninguna otra cosa. Sólo hice lo que había que hacer”.

Jack no es conocido por su capacidad de decisión. Como adulto con TDAH que es, el tren de su pensamiento a menudo se sale de la vía, cambia de ruta o se olvida por completo de la estación. En su libro “El don del TDAH adulto”, la autora Lara Honos-Webb hace notar que los adultos con TDAH, “…al estar anclados en el presente, a menudo son quienes pueden tomar decisiones rápidas sobre el terreno en el calor del momento, sin tener que sintetizar mucha información, porque piensan como los bomberos”.

Hay quien lo prefiere caliente

Las personas con TDAH suelen ser brillantes al tomar “decisiones importantes” en momentos de urgencia. Los acontecimientos rápidos encienden los neurotransmisores del cerebro con TDAH y centran la atención. Pero ¿y al tomar “decisiones en frío”? No tanto. Las decisiones frías requieren llegar a una convicción. Es un proceso de reflexión, en el que la conclusión se alcanza utilizando las funciones ejecutivas (FE) del cerebro. Las FE son como el andamio de un edificio en construcción. El andamio soporta trabajadores, herramientas, suministros y todo tipo de actividades necesarias para construir el edificio. Las FE apoyan la toma de decisiones. Muchas personas con TDAH tienen problemas para acceder a sus FE.

Muchas decisiones en frío están guiadas por la información, y a las personas con TDAH les cuesta descartar la información irrelevante. Les excita la información nueva y la emoción de buscar más. En la era de información sin fin en la que vivimos, este comportamiento se vuelve desenfrenado. El andamio de las FE no puede sostenerse. Si añades la tendencia del TDAH a la poca tolerancia a la frustración, es fácil comprender por qué las decisiones que toma una mente con TDAH son 1) un alivio por “quitarse de encima” la indecisión, o 2) resignarse a una decisión pasiva por defecto, para aliviar la angustia.

Veo esto en mi empresa de organización. Marsha y yo estamos limpiando su armario. Agarra un cinturón bajo el brazo izquierdo, se cuelga un bolso del brazo derecho, lleva una bufanda en la mano izquierda y coge una cartera con la mano derecha. Cada objeto representa una decisión de escasas consecuencias que no es capaz de tomar: quedarse con ese objeto o regalarlo. ¿Cuál es la decisión por defecto de Marsha? Quedarse con todos.

Brittany tiene que tomar una decisión de mayores consecuencias. Necesita elegir un plan de pensiones de su empresa entre las diferentes opciones de su empresa. “Es que hay demasiada información, y parece que nunca puedo decidir a tiempo”, dice Brittany. Así que se ha quedado con el plan por defecto.

No tienes que tomar las decisiones de esta manera. Puedes tomar decisiones más acertadas y más rápidamente. Aquí hay algunas herramientas prácticas para hacerlo.

  • Cierra tu mente. ¿Sabías que la palabra decidir, en latín, equivale a “cortar”? Limita tus opciones. Para mi cliente Olivia, que tiene TDAH, resultaba insoportable elegir un campamento de verano para su hija. Redujimos las opciones según el presupuesto, la fecha límite de inscripción y proximidad al hogar. No miró nada que estuviera fuera de esos criterios.
  • Haz caso a tu intuición. Los estudios demuestran que, mucho antes de que tu mente racional entre en acción, tu cerebro emocional ya siente cuál es el camino que hay que seguir. Consulta tu corazón. A menudo, las buenas decisiones son una mezcla de lógica y emociones.
  • Haz que las cosas se calmen. El ruido, el desorden visual y el exceso de ajetreo sobrecargan un cerebro con TDAH, dificultando la toma de decisiones. Busca una habitación o un rincón tranquilo para pensar.
  • Fija una fecha límite para decidir, especialmente si no hay una fecha de vencimiento establecida. Marca esa fecha límite en tu calendario. Tener una fecha para decidir añade atención y motivación hacia una decisión que no tiene un plazo fijo.
  • Socializa la decisión. Delega la decisión en personas de tu confianza de tu red social. Ellas toman la decisión, pero tú asumes la responsabilidad.
  • Anota los riesgos y beneficios de una posible decisión en una hoja de papel y evalúalos.
  • Aprende a pedir más tiempo. Di: “Dame un rato para contestarte” o “¿Puedo consultarlo con la almohada?” O “¿Me puedes enviar un email la próxima semana para que lo decida?” Ganar tiempo contrarresta las decisiones impulsivas.
  • Después de recopilar información, da un paso atrás para evaluarla. A las personas con TDAH a menudo les atrae más recopilar información que decidir. Puede que tengas suficiente información para decidir, pero a menos que des un paso atrás, no lo sabrás.
  • Anticipa decisiones periódicas. Marca en tu calendario la fecha anual para renovar tu plan de pensiones o tu seguro médico. Evitarás que te pille por sorpresa y tomes una decisión apresurada (y mala).

Pequeñas decisiones

  • Trata de invertir más en el resultado. Si estás posponiendo la organización de tu mesa de trabajo, piensa que, cuando lo hagas, dejarán de incordiarte, podrás encontrar el pendrive que te falta y tendrás más superficie para trabajar.
  • Dedica un minuto a pensar en lo que ganarás. Mejor aún, anota los beneficios.
  • Dale más o menos vueltas en función de las consecuencias o los riesgos. Equivocarte al elegir una mochila tiene menores consecuencias que equivocarte al elegir el campamento de verano; por lo tanto, dedica menos tiempo a pensar en la mochila.
  • Toma por adelantado todas las pequeñas decisiones que puedas. Congelar comidas preparadas elimina las decisiones sobre qué comer. Agrupar las prendas en una percha reduce las decisiones sobre qué ponerte, y leer el menú online puede acabar con la cuestión infernal de “qué elegir en el restaurante”.
  • Decir las opciones en voz alta te puede llevar a tomar una decisión. Externalizar los pensamientos desbroza el caos de pensamientos que compiten.
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¿Me ha hecho el TDAH demasiado susceptible para las redes sociales?

Me siento herida por Facebook, desmoralizada en Twitter y envidiosa de Instagram. ¿Son las redes sociales las que me hacen sentir mal conmigo misma? ¿O es una vida de hipersensibilidad relacionada con el TDAH la culpable de estos golpes diarios a mi autoestima?

Escrito por Zoë Kessler
Texto original en inglés

Solía pensar que el mayor problema de ensimismarme online era que perdía el tiempo y posponía mi propia vida. Ahora sé que hay un profundo daño al acecho en Facebook, Twitter y otras redes sociales: los efectos emocionales negativos y la gran cantidad de malos sentimientos provocados por toda una vida de trastorno de déficit de atención (TDAH), hipersensibilidad y meteduras de pata.

Cada vez que me conecto a Facebook y no tengo ningún mensaje para mí, es como si muriera un poco. Si un profundo mensaje mío pasa desapercibido, es una decepción. Si otras personas desvían el hilo de los comentarios, me siento frustrada. También está la preocupación por la privacidad, aunque no sea yo la causa de la preocupación. ¿Quién puede pasar por alto las palabras ansiosas de otros?

Cuando era niña, antes de que me diagnosticaran mi TDAH, me avergonzaba por meter la pata una y otra vez. Mis años pre-diagnóstico se podrían haber llamado “50 sombras de Sonrojo”. Perder amigos sin saber por qué, sentirme la paria de la familia… pensaba que todo eso había quedado atrás.

No es así. Facebook me da un sinfín de oportunidades para volver a pasar por aquellos desastres sociales. ¿Quién me va a atacar? ¿Quién me va a desafiar? ¿Quién me va a demostrar que estoy equivocada? ¿Quién va a malinterpretar un mensaje mío? ¿A quién voy a ofender? Las innumerables quejas sobre mis actualizaciones, haber dejado de ser amiga de mis amigos reales, las maravillosas fotos de la afortunada vida de todo el mundo… todo es desmoralizador para mi autoestima.

No sólo inicio las sesiones con una contraseña; también con recuerdos de un pasado hipersensible. Necesito un cortafuegos psicológico, para evitar salir quemada.

Tengo TDAH y soy una persona muy sensible, así que necesito repensar mi relación con las redes sociales o con cualquier sitio online donde me sienta juzgada y evaluada. Tengo que decirme a mí misma que la única aprobación que cuenta es la mía.

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7 verdades sobre el TDAH y las emociones intensas

Las personas con TDAH sienten las emociones más intensamente que quienes no tienen este trastorno. Para muchas de ellas, la dificultad de regulación emocional es uno de los síntomas cuyo manejo supone un reto mayor.

Escrito por Thomas E. Brown, Ph.D.Additude Editors
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

 

No estás imaginando cosas, es cierto que el TDAH está ligado a emociones más poderosas, repentinas y rebeldes.

Pero, una vez entiendes tus dificultades con la regulación emocional, puedes tenerla bajo tu control.

7 verdades sobre la regulación emocional en el TDAH

Verdad # 1: las emociones intensas son un sello distintivo del TDAH.

Pocos médicos tienen en cuenta los desafíos emocionales al realizar un diagnóstico.
Sin embargo, la investigación muestra que las personas con TDAH experimentan dificultades agudas de:

  • frustración
  • impaciencia
  • irritabilidad

Verdad # 2: Los desafíos emocionales comienzan en el cerebro.

Las redes de conectividad cerebral que llevan la información emocional no funcionan bien en las personas con TDAH.
“El procesamiento de las emociones comienza en el cerebro”, dice Thomas Brown, Ph.D. “A veces, las limitaciones de la de memoria de trabajo del TDAH permiten a una emoción momentánea volverse demasiado fuerte, inundando el cerebro de una emoción intensa “.

Verdad # 3: las personas con TDAH pueden ser rápidamente barridas por una sola emoción.

Una emoción momentánea puede consumir todo el espacio del cerebro, igual que un virus informático puede devorar todo un disco duro.
Esa sola emoción desplaza cualquier otra información que pudiera ayudar a modular los sentimientos y regular el comportamiento. Esto explica por qué a veces falla la capacidad de razonar.

Verdad # 4: Las emociones motivan la acción.

Las neuroimágenes muestran que las recompensas diferidas no cuentan para las personas con TDAH.
Les motiva más la gratificación instantánea que ofrecen las emociones fuertes.

Verdad # 5: Una memoria imperfecta afecta a las emociones.

Las deficiencias de la memoria de trabajo disminuyen la energía emocional necesaria para planificar, monitorizar o autorregularse.
Esto deja a las personas con TDAH desorganizadas, prontas a enfadarse o propensas a postergar tareas.

Verdad # 6: El cerebro con TDAH no siempre distingue entre problemas menores y amenazas peligrosas.

Como resultado, a una persona con TDAH le cuesta lidiar de manera racional y realista con sucesos que son estresantes, pero que no suponen una preocupación seria.

Verdad # 7: tratar las emociones del TDAH requiere un enfoque multimodal.

La medicación para el TDAH puede mejorar las redes emocionales en el cerebro.

Pero también se necesita terapia conversacional para controlar el miedo o la baja autoestima.

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