¿Demasiado orgulloso para tener TDAH?

Escrito por Douglas R. Cootey
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


“Leche / Huevos / Lo otro”

¿Eres demasiado orgulloso para hacer listas de tareas? ¿No te gusta admitir que tienes problemas de memoria por el TDAH? No eres el único.

Tengo un familiar con TDAH. Nunca escribe nada. No prepara recordatorios. Insiste en que tiene que recordarlo 1todo por sí mismo, y por supuesto, rara vez lo hace. Yo estoy encantado de no tener ya ese problema.

Me recuerda lo mal que lo pasamos con mi hija en la escuela secundaria. Su maestra, supuestamente preparada para enseñar a niños con dificultades de aprendizaje, insistía en que mi hija tenía que recordar ella sola todas sus tareas. No me decía cuáles eran esas tareas, así que yo no podía ayudarle a terminarlas. Sus notas eran horribles.

Verás, mi hija tiene, entre otras cosas, serios problemas de memoria. Yo luchaba todos los años para que incluyeran los recordatorios de tarea para los padres en su IEP[1], y esa maestra se resistía. ¿No quería que la molestaran? ¿Era por obstinación? ¿Pensaba que el problema de memoria de mi niña era una cuestión de disciplina? Puede que nunca lo sepa. Ya se ha jubilado. Sin embargo, tuvimos que realizar una evaluación psicológica completa en el Primary Children Hospital años más tarde para poder añadir ese diagnóstico al IEP de mi hija. Afortunadamente, su maestra de bachillerato entendió que mi niña tenía problemas de memoria. ¡Qué diferencia marcó el abordar esa discapacidad de aprendizaje en la educación de mi hija!

Yo también tengo problemas de memoria. Son del tipo TDAH. Entro en una habitación y olvido por qué he entrado. He desarrollado la capacidad de reconstruir mis pensamientos fragmentados y retomar el hilo, pero a veces hay que filtrar demasiadas distracciones. Por ejemplo, no puedo recordar más de tres cosas en una lista de la compra. Diablos, tengo suerte si puedo recordar dos. Entro en esos deliciosos supermercados, llenos de coloridas distracciones, y de repente estoy llamando a casa para preguntar por qué estoy allí. ¡Qué vergüenza! Así que ya no me molesto en intentar acordarme. Hace más de diez años que no lo intento. Lo escribo todo.

Yo era demasiado orgulloso para las listas de tareas. ¡TENÍA que recordarlo yo solo! Pero, tras muchos años volviendo a casa de la tienda con los artículos equivocados o peor, teniendo que volver a por lo que se me había olvidado, me volví un converso. Ahora AMO CON LOCURA las listas de tareas.

Ojalá mi familiar no fuera demasiado orgulloso para ayudarse a sí mismo. Prefiero estar orgulloso de no olvidar nunca nada que insistir obstinadamente en que mi peculiar cerebro tiene que portarse como es debido. Puedo recordar muchas cosas, pero la leche, los huevos y esa otra cosa no están entre ellas.


[1] IEP son las siglas de Individualized Education Program (Programa de Educación Individualizado). Es el programa estadounidense de enseñanza de educación especial, que incluye los apoyos y servicios que el alumno necesitará para progresar y tener éxito en la escuela. Cada programa está diseñado para satisfacer las necesidades particulares de cada estudiante. (N. de la T.)

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El abuso de la medicación para el TDAH

Escrito por Rick Green
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

He estado pensando acerca del abuso y el mal uso de los medicamentos para el TDAH. Y me refiero a los medicamentos oficiales, aprobados, recetados por el médico y legalmente obtenidos, estimulantes y de otro tipo.

Igual que el 99% de las personas con TDAH que llegan a probar la medicación, yo era reacio a depender de una “muleta”. Me preocupaba volverme adicto, que matara mi creatividad, convertirme en un yonqui (en realidad, ni siquiera estoy seguro de qué es eso, sólo sé que es algo que aparece mucho en las películas).

EL Dr. JEKYLL Y Mr. RICK

Temía que mi médico me empujara a tomar pastillas. Me preocupaba que las compañías farmacéuticas me engancharan. Temía dejar de ser ‘Rick’. Tenía mil preocupaciones.

Entonces mi médico contestó a mis preguntas. Me aseguró que un estimulante suave no me convertiría en un adicto, y que ninguno de sus pacientes que trabajaba en “campos creativos” le había dicho que afectara a su creatividad. Probé la medicación con cautela.

Es decir, probé medicamentos oficialmente aprobados, recetados por el médico y obtenidos legalmente. Yo ya me estaba automedicando con el exceso de trabajo, la búsqueda constante de novedades, la adrenalina y los tanques de cafeína.

ASÍ QUE TOMÉ LA PASTILLA…

Para mí, la medicación marcó una gran diferencia. En cierto modo, impactante. Podía sentarme y completar mi declaración de la renta. La primera vez que sucedió fue alucinante. Me sentí como si hubiera ganado las 500 millas de Indianápolis. Quería descorchar una botella de champán y rociar a mi equipo mientras Miss Neumáticos Goodyear me entregaba mi trofeo. ¡Pastillas mágicas!

Mi médico tenía razón. Yo seguía siendo creativo. No me había vuelto adicto. En realidad, me sentía más yo mismo, no menos.

Así que dejé de hacer preguntas.

SI NO ESTÁ ROTO, NO LO ARREGLES

No me leí el prospecto. Cierto, era aburrido. Ni siquiera lo miré por encima. Ni estaba al tanto de la información más reciente.

Cuando entraba en los foros, en nuestra web TotallyADD.com , rara vez miraba las conversaciones sobre medicación. Aunque esas conversaciones eran, y siguen siendo, las más buscadas y leídas.

Así que no tenía ni idea de que tomar zumo de naranja por las mañanas anulaba el efecto de mi medicación. Hasta hace unas semanas, cuando alguien lo mencionó en una conversación, y todos menos yo asintieron: “No, no puedes tomar zumo de naranja, interfiere”. “Sí, estropea la absorción”. “Cierto”.

¡Santo cielo!

¿POR QUÉ NO ME LO DIJERON?

¿Cómo es que yo no lo sabía?

¿Qué más no sé?

¿Por qué mi médico no me lo dijo?

¿Por qué el farmacéutico no me lo advirtió?

¿Por qué la compañía farmacéutica no me informó?

Y entonces vi el elemento común de todos estos pensamientos… yo.

¿Por qué no me había esforzado en averiguarlo? Hemos creado nuestra página web, TotallyADD, con foros llenos de experiencias en primera persona. Es un tesoro de conocimientos y de información. ¿Por qué NO lo utilizo?

A menudo nos quejamos de lo irresponsables que son los médicos, las compañías y las organizaciones. Pero me avergüenza admitir que el eslabón más débil de la cadena, el más irresponsable, no es un médico ni una compañía farmacéutica.

Soy yo.

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El tempo cognitivo lento en el TDAH

El pensamiento lento puede ser un problema en el TDAH

Escrito por Keath Low
Traducido por la Dra Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se define por tres subtipos distintos:

  • el subtipo predominantemente inatento
  • el subtipo predominantemente hiperactivo-impulsivo
  • el subtipo combinado

Algunas personas con TDAH predominantemente inatento también muestran un subconjunto de síntomas caracterizado por un comportamiento indolente y apático y por un embotamiento mental. Este subconjunto de características se ha descrito como “tempo cognitivo lento” (TCL).

Entre los síntomas del TCL están:

  • ensimismamiento frecuente
  • tendencia a la confusión
  • embotamiento mental
  • comportamiento indolente, apático
  • Somnolencia
  • mirada perdida a menudo
  • procesamiento de la información lento
  • poca capacidad de evocación
  • pasividad social, desconfianza y retraimiento

Las personas con TCL suelen tener dificultades en la resolución de problemas, la autoorganización, la iniciativa propia y el procesamiento de diferentes fuentes de información. A menudo se les define como hipoactivos (menos activos).

Síntomas del TCL e historia del DSM

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, es el manual de referencia de evaluación y diagnóstico de trastornos mentales para los profesionales de la salud mental de los Estados Unidos. La edición actual, DSM-IV, se publicó en 1994, con una revisión de texto (DSM-IV-TR) publicada en 2000. El DSM enumera varios criterios necesarios para el diagnóstico. La próxima edición del manual, DSM-V, se espera para 2013[1].

Los síntomas de un estilo cognitivo lento se asociaron por primera vez con el TDAH en la tercera edición del DSM, publicada en 1980. El DSM-III utilizó el término “Trastorno por Déficit de Atención” (TDA) y amplió la comprensión del trastorno, reconociendo que las deficiencias en la atención pueden darse separadamente de la impulsividad y la hiperactividad.

En el DSM-III se identificaron dos subtipos: TDA con y sin hiperactividad. El subtipo TDA sin hiperactividad realmente no reflejaba “inatención pura”, tal como su nombre indica: en cualquier caso, los niños tenían que mostrar problemas significativos de impulsividad.

La publicación de una tercera edición revisada del DSM (DSM-III-R) en 1987 no separó los síntomas de inatención, impulsividad e hiperactividad, sino que abordó los tres síntomas primarios de forma agrupada. Se identificaron dos categorías: trastorno de déficit de atención con hiperactividad y trastorno de déficit de atención indiferenciado.

En 1994, la cuarta edición subdividió los síntomas en dos categorías: inatención e hiperactividad/impulsividad. Se identificaron los tres subtipos actuales de TDAH: predominantemente inatento, predominantemente hiperactivo-impulsivo y combinado.

Los síntomas cognitivos lentos no están representados en la categoría actual de inatención del DSM porque se ha encontrado sólo una débil asociación con los otros síntomas de inatención.

Comprender la inatención y el TCL

La inatención es, a menudo, un reflejo de la distraibilidad. Los criterios diagnósticos actuales para la inatención asociada con el TDAH incluyen:

  • A menudo no presta mucha atención a los detalles o comete errores por descuido en su trabajo, en las tareas escolares o en otras actividades.
  • A menudo tiene problemas para mantener la atención en tareas o actividades.
  • A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • A menudo no sigue las instrucciones; inicia tareas, pero pierde la concentración rápidamente y se despista fácilmente; no consigue terminar las tareas escolares, domésticas o de su trabajo.
  • A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  • A menudo evita o le desagrada emprender tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • A menudo pierde cosas necesarias para tareas y actividades (deberes, lápices, libros, llaves, cartera, gafas, documentos, etc.).
  • A menudo se distrae fácilmente por estímulos externos.
  • Suele cometer olvidos en las actividades diarias, las tareas domésticas, etc.

Los niños y adultos con el grupo de síntomas del tempo cognitivo lento (TCL) suelen mostrar un tipo diferente de inatención: una sensación de ensoñación hipoactiva y pasiva, más que de distracción. Las personas con TCL suelen tener menos síntomas visibles y externalizados, más síntomas de ansiedad, depresión, aislamiento social y más déficit de procesamiento de la información. Aunque se cree que el TCL es un trastorno separado y diferente del TDAH, con diferentes causas y enfoques de tratamiento, ambos se presentan unidos con frecuencia.

[1] El DSM V se publicó en 2014, sin aportar grandes novedades respecto al TCL. Para más información, visitar https://www.researchgate.net/publication/279925296  (N. de la T.)

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“Cómo calmé el ataque de ansiedad de mi hija”

El treinta por ciento de los niños con TDAH también es diagnosticado de ansiedad. Así es como puedes ayudar a tu hijo a afrontar un ataque de ansiedad.

Escrito por Dana Baker-Williams
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Tiembla, no puede respirar y está hiperventilando, todo a la vez. Ella entra en pánico y tú también. Bienvenidos al mundo de los ataques de ansiedad. Pueden sufrirlos de repente, sin previo aviso, personas que sufren de ansiedad. Aunque el estrés y la ansiedad exacerban la probabilidad de tener un ataque de pánico, éste puede ocurrir en cualquier momento, incluso durante el sueño. Dan miedo a quien lo sufre y a quien lo presencia.

Cuando es nuestro hijo el que está fuera de control, es fácil que nos asustemos y nos sintamos impotentes. Pero no lo somos, y él tampoco.

Hace años, a mi hija Kylie le diagnosticaron ansiedad y TDAH. Se estima que el 60 por ciento de las personas con TDAH tiene un trastorno coexistente. Alrededor del 50 por ciento de los adultos y el 30 por ciento de los niños con TDAH tiene un trastorno de ansiedad. Cada trastorno tiene sus propios síntomas, pero algunos reproducen los de otros. Era angustioso ver a Kylie en pleno ataque de ansiedad. Todavía lo es, pero ahora son raros y cortos, gracias a su medicación y a las estrategias que descubrimos para aplicar durante un ataque.

Es fundamental que aceptes el ataque tal como es. Mareo, sudoración, dolor en el pecho, taquicardia, todo es real. Cuando mi hija tiene un ataque de ansiedad, su cuerpo tiene una falsa alarma de “lucha o huye”. Le parece que se está muriendo porque los cambios fisiológicos están ocurriendo de verdad. No le digas que sólo está en su cabeza o que ella está bien, porque no se siente bien. De hecho, no puede pensar con claridad. Su cerebro se ve afectado por pensamientos acelerados, preocupación excesiva y una sensación de muerte inminente.

¿Entonces que puedes hacer? Comienza por abrazarla y ser un salvavidas al que pueda aferrarse. Dile que es sólo una falsa alarma, que es un ataque de ansiedad y que lo va a superar – y que tú vas a ayudarla.

Éstas son algunas cosas que me han funcionado con mi hija.

Si me llama por teléfono en un momento de pánico, siempre le digo que busque un lugar tranquilo, si no está en uno ya. Entonces empiezo con un par de inspiraciones muy lentas y profundas, hasta que ella puede oírme por encima del ruido de su mente. Después, recurro a mi voz más tranquila y relajante de “meditación”. Le digo que la entiendo, que está teniendo un ataque de pánico y que lo superará, igual que otras veces. Lo hago porque, en medio de un ataque, la positividad sale por la ventana; recordarle que puede tomar el control y que pasará pronto le ayuda a centrar su mente.

Luego le dirijo una respiración lenta. Le digo que respire y que encuentre los puntos de contacto del lugar donde está: qué puede ver, oír, oler o sentir. Por teléfono, no puedes hacer mucho más que hablarle. Así que toma aire tú misma y tranquilízate unos minutos, porque te puede costar un rato calmarla lo suficiente como para llegar a la raíz del problema. Sé lo difícil que es que no te afecten su ansiedad y su miedo, pero si no eres la madre más tranquila del mundo, la pondrás aún más nerviosa. Así que oblígate a dar un gran paso atrás emocionalmente, si eres capaz.

Y si no lo eres, dale el teléfono a alguien que sí lo sea.

Dado que Kylie es una adolescente y ya ha sufrido varios ataques de ansiedad, normalmente basta con esto para que se encuentre lo bastante bien como para seguir adelante. Cuando era más pequeña, nos costaba más tiempo superarlo; hubo momentos en que tenía que ir a buscarla. Cuando estás con ella, es más fácil y rápido calmarla (según la gravedad del ataque, por supuesto).

Esto es lo que yo hago: voy a donde ella está. Entonces, si está tumbada en el suelo del baño, me echo a su lado. Le digo en voz baja que está bien, que sea lo que sea, la entiendo. La rodeo con mis brazos o, si no puedo hacerlo, le cojo de la mano o la toco, lo que sea para hacerla asentarse. Le digo que me mire para que tenga algo tranquilo en lo que concentrarse, para devolverla al momento y al lugar donde está. La sujeto, le digo que respire conmigo, que acompase su respiración a la mía.

Cuando ralentizas tu respiración para acompasarla a la de otra persona, tu sistema nervioso se reajusta. Cuando estamos abrazadas, o lo bastante cerca, le digo que sienta el latido de mi corazón, que se concentre en eso. A veces la abrazo hasta que la siento rendirse, relajarse en mí. Aguanta así abrazada así y ella cederá; aflojará sus hombros tirantes y tensos y sentirá cómo se deslizan hacia atrás y dejarán de estar encogidos. Su cuerpo y su respiración se acomodarán a los tuyos. Como magia.

Repito, asegúrate de poder ser fuente de calma. Recuerdo una vez que Kylie se enfadó en Yosemite. La había picado un bicho, la picadura se le estaba inflamando y le dolía. Se puso a llorar. Probablemente reaccioné diciendo que ya se le pasaría, lo que no la ayudó en absoluto. A medida que el dolor y la hinchazón crecían, también lo hacía su ataque de pánico. No podía respirar, no podía recuperar el aliento.

¿Qué hice? Asumí su ansiedad y comencé a entrar en pánico también yo. No era la madre calmada y con voz de meditación que hacía falta. De hecho, tuve que alejarme y pedirle a mi hermana que se encargase ella. No fue mi mejor momento como madre, pero fue la decisión correcta, dada mi falta de serenidad. Yo no era la persona que podía ayudarla en aquel momento.

Afortunadamente, mi hermana sí encontró su relajante voz de meditación y todos vivimos para contarlo.

Herramientas de manejo

Cada niño es diferente, por lo que es mejor tener un buen surtido de técnicas contra la ansiedad. Aquí hay algunas ideas para ensayar. Cuando encuentres algo que funciona, guárdalo y úsalo. La rutina, los pautas y las respuestas habituales pueden ser por sí mismas calmantes.

  • Quédate con ella y mantén la calma.
  • Llévala a un lugar tranquilo.
  • Respira con ella, lentamente.
  • Habla con frases cortas y sencillas.
  • Sé predecible. Evita las sorpresas.
  • Hazla reparar en algo que vea o huela.
  • Trata de distraerla con música
  • Haz que te mire y dile cosas tranquilizadoras:
    • “Tú puedes con esto”
    • “Estoy orgullosa de ti. Bien hecho”
    • “Dime qué necesitas ahora”.
    • “Concéntrate en tu respiración. Atiende al presente”.
    • “Lo que sientes te da miedo, pero no es peligroso”.
    • “Te ha pasado esto y yo estoy contigo”.

Una palabra de advertencia: lo peor de un ataque de pánico no es siempre el propio ataque de pánico. A veces, es el miedo que lo acompaña, la preocupación de tener otro ataque de pánico. Ella puede sentirse desprotegida y vulnerable y comenzar a evitar actividades que, según ella, le provocarán otro ataque. Po desgracia, esto a menudo puede incluir actividades escolares o extraescolares. Puede que le oigas mencionar la “educación en casa”. Yo lo oí.

Hazle saber que así es como funciona la ansiedad. Explícale que el pánico quiere que evite las cosas, pero que, cuantas más cosas evite, peor será el pánico. La mejor forma de vencer el pánico es afrontarlo y continuar con tu vida, por duro que resulte.

Eso lo hará más fácil – para ambas.

 

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Cómo explican los científicos el vínculo entre la adicción al trabajo y el TDAH

Escrito por Drake Baer
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Pese a que la etiqueta “adicto al trabajo” puede sonar a falsa modestia – seguramente creada por los mismos gurús mediáticos que te animan a Seguir tus Deseos y Hacer Lo que Te Gusta – algunos investigadores sostienen que la adicción al trabajo es, sobre todo, eso: una adicción. Y según un nuevo estudio, está fuertemente relaciona con toda una gama de otros trastornos psiquiátricos, entre ellos el TDAH.

A partir de una muestra de 16.426 trabajadores noruegos que respondieron anuncios en periódicos online, un equipo dirigido por la investigadora Cecilie Schou Andreassen, de la Universidad de Bergen, descubrió que las personas adictas al trabajo – el 7.8 por ciento de la muestra – tenían muchas más probabilidades de tener TDAH (32,7% frente a un 12,7%), trastorno obsesivo-compulsivo (25,6% frente a un 8,7%), ansiedad (33.8% frente a un 11,9%) y depresión (8,9% frente a un 2,6%) que las no adictas al trabajo. Las personas más propensas a recibir esa etiqueta eran mujeres jóvenes, solteras, trabajadoras por cuenta propia y en puestos de gestión. Las personas que trabajaban en el sector privado tenían más probabilidades de ser adictas al trabajo que las del sector público.

Los autores argumentan que el curioso vínculo entre adicción al trabajo y TDAH proviene de un par de factores. El TDAH conlleva impulsividad y, en el trabajo, eso supone decir que sí a todo y acabar cargando con demasiadas cosas. El TDAH también implica hiperactividad, y los autores dicen que el trabajo puede ser una forma de “aliviar… pensamientos y comportamientos inquietos”. El TDAH también puede llevarte a pensar que los demás te consideran incompetente, así que trabajas muchas horas para salvar tu imagen. Y como el TDAH supone dificultad para regular la atención, también trabajas más horas para compensar el tiempo que pierdes por tu despiste. La oficina moderna exacerba la tendencia a la distracción: a las personas propensas a distraerse que están atrapadas en oficinas diáfanas, les es más fácil concentrarse cuando sus queridos compañeros se han ido a casa y el teléfono ya no suena.

Dado que es difícil trazar una línea clara entre las personas entusiastas de su trabajo y las genuinamente adictas, Andreassen y sus colegas utilizaron varios criterios para ver más fácilmente si el trabajo es un comportamiento adictivo, como usar el trabajo para aliviar el estrés (modificación del estado de ánimo); necesidad de trabajar más y más para obtener los mismos efectos modificadores del estado de ánimo (tolerancia); sentir angustia si no se puede trabajar (abstinencia); y tratar de limitar las horas dedicadas a trabajar y no poder hacerlo (recaída). Los autores crearon incluso una nueva escala para reflejar las cualidades adictivas de la adicción al trabajo, llamada Escala de Adicción al Trabajo de Bergen, para poder evaluarla como otras adicciones.

Un estudio de esta naturaleza tiene algunas limitaciones. Por un lado, es auto-informado, y muchas investigaciones indican que a las personas se les da muy mal evaluar sus propias habilidades (por ejemplo, todos creemos ser buenos conductores) y suelen dar respuestas socialmente deseables (además, todos los encuestados en el estudio son noruegos). También es difícil rastrear la causalidad; los autores dicen que la adicción al trabajo puede ser mayor en los jóvenes debido a una brecha generacional en las preferencias laborales, o quizá porque las personas superan la adicción al trabajo al hacerse mayores (su salud disminuye o las responsabilidades familiares aumentan). También puede ser más probable que las personas adictas al trabajo sean solteras porque es difícil mantener una relación con alguien que está todo el tiempo trabajando.

Como los teléfonos que todos nos pasamos el día mirando nos hacen estar constantemente disponibles para las demandas del trabajo, los autores dicen que deben establecerse límites organizativos más claros entre “trabajo” y “vida” (la literatura lo llama “segmentación” y predice mejores relaciones románticas y mayor satisfacción en tu vida; ver también el nuevo “derecho a la desconexión” en Francia). Independientemente de lo que le pase a tu jefe, puedes cambiar tu forma de pensar y sentir sobre tu trabajo, aplicando prácticas como la terapia cognitiva conductual y el mindfulness, donde puedes aprender a reconocer la sensación de estrés sin que te ponga frenético. Como en cualquier adicción, no se trata del comportamiento en sí, sino de cómo te relacionas con él.

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¿Qué es el hiperfoco del TDAH?

Un síntoma muy común – pero confuso – del TDAH es el llamado “hiperfoco”, la capacidad de concentrarse intensamente en un proyecto o una actividad durante varias horas seguidas.

Escrito por Royce Flippin
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

¿Qué es el hiperfoco? ¿Es un síntoma del TDAH?

El hiperfoco es la tendencia de niños y adultos con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a centrarse intensamente en las cosas que les interesan. A veces, se centran con tanta fuerza que se vuelven ajenos al mundo que les rodea. El hiperfoco es el reverso de otro síntoma del TDAH, la distracción.

¿Cómo afecta el hiperfoco a niños y adultos con TDAH?

Para los niños, el objeto del “hiperfoco” puede ser jugar a un videojuego o ver la televisión. Para los adultos, puede ser ir de compras o navegar por Internet. Pero sea lo que sea lo que llame la atención, el resultado es el mismo: a menos que algo o alguien interrumpa, las horas pasan mientras las tareas y las relaciones importantes se van quedando en el camino.

“Quienes piensan que el TDAH consiste en tener un período corto de atención no entienden qué es el TDAH”, dice Kathleen Nadeau, Ph.D., psicóloga en Silver Spring, Maryland, y autora de “ADD-Friendly Ways to Organize Your Life”. “Una forma mejor de verlo es que las personas con TDAH tienen un sistema de atención mal regulado”.

¿Qué causa el TDAH en el cerebro?

Al igual que la distracción, se cree que el hiperfoco es el resultado de niveles anormalmente bajos de dopamina, un neurotransmisor particularmente activo en los lóbulos frontales del cerebro. Esta falta de dopamina hace difícil “cambiar de marcha” para asumir tareas aburridas pero necesarias.

“Los niños y adultos con TDAH tienen dificultades para cambiar la atención de una cosa a otra”, dice Russell Barkley, Ph.D., profesor investigador de psiquiatría en SUNY Upstate Medical University en Syracuse, Nueva York. “Si están haciendo algo que les gusta o les resulta psicológicamente gratificante, tenderán a persistir en este comportamiento cuando otras personas suelen cambiar a otra cosa. El cerebro de una persona con TDAH se siente atraído por las actividades que brindan una recompensa instantánea”.

En opinión de Larry Silver, M.D., psiquiatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown en Washington D.C., esa concentración tan intensa es, en realidad, un mecanismo de defensa.

“Es una forma de lidiar con la distracción”, dice Silver. “Los estudiantes universitarios con TDAH me dicen que entran intencionadamente en un estado de concentración intensa para realizar su trabajo. Los niños pequeños hacen lo mismo inconscientemente cuando hacen algo que les gusta, como ver una película o jugar en el ordenador. A menudo, ni siquiera son conscientes de que están enfocándose tan intensamente”.

¿Es malo el hiperfoco?

No hay nada intrínsecamente dañino en el hiperfoco. De hecho, puede ser un elemento positivo. Algunas personas con TDAH, por ejemplo, pueden canalizar su enfoque hacia algo productivo, como una actividad relacionada con la escuela o el trabajo. Otras se permiten a sí mismas hiperconcentrarse en algo como recompensa por completar una tarea aburrida pero importante.

“Muchos científicos, escritores y artistas con TDAH han tenido éxito en sus carreras, en gran parte, por su capacidad para concentrarse durante horas y horas en lo que están haciendo”, dice Nadeau.

Pero el enfoque intenso incontrolado a menudo es un lastre. Cuando no se controla, puede provocar fracaso escolar, pérdida de productividad en el trabajo y tensión en las relaciones con las amistades y en el hogar.

“Los niños con TDAH a menudo son atraídos por lo que les entretiene y emociona y son reacios a hacer lo que no quieren”, dice Joseph Biederman, M.D., jefe del programa de psicofarmacología pediátrica del Hospital General de Massachusetts, en Boston. “Combina esto con la mala gestión del tiempo y los problemas de socialización típicos de los niños con TDAH, y el niño puede terminar jugando solo con la Nintendo todo el fin de semana”.

Los adultos con TDAH cuentan historias de reuniones olvidadas o plazos incumplidos porque estaban tan absortos en algo que perdieron la noción del tiempo. En una historia clínica citada por Nadeau, una mujer con TDAH estaba tan concentrada en un proyecto que no se dio cuenta de que su casa se había incendiado. “Sólo cuando los bomberos recorrieron en la casa, buscando si quedaba alguien adentro, levantó la vista y se dio cuenta de lo que estaba pasando”, dice Nadeau.

¿Cómo puedo entrenar el hiperfoco de mi hijo?

Si un niño con TDAH tiende a perderse en una actividad que le apasiona, los padres o maestros deberían tomar medidas para limitar el tiempo que le permiten dedicar a esa actividad.

“Aunque esté tomando medicación para el TDAH, jugar con Nintendo siempre será más atractivo que estudiar un examen de matemáticas”, dice Biederman. “Así que sólo se le debe permitir jugar en periodos medidos, no durante todo el día”.

“Si tienes un niño que se hiperconcentra en su actividad favorita, tendrás que contrarrestar esta tendencia con una vigilancia extra a la hora de limitar el tiempo que dedica a esa actividad y de cuidar de que cumpla su horario”, dice Carol Brady, Ph.D., psicóloga de Houston. “También puede ser útil acordar con tu hijo por adelantado cuándo puede hacer esa actividad y cuándo no”.

Así pues, es esencial desarrollar un sistema que ayude a tus hijos a redirigir su enfoque. Cuando llegue el momento de concluir la actividad, Brady recomienda ser un poco flexible y, si es posible, esperar a una interrupción natural: cuando acabe un programa de televisión, por ejemplo.

Pero no basta con marcarle al niño un límite de tiempo y esperar que se detenga. “Les digo a los padres que tienen que hacer algo para romper el ‘trance’ en que se encuentra su hijo”, dice Silver, “como darle un toque en el hombro, mover una mano delante de su cara o ponerse delante de la televisión o de la pantalla del ordenador”. A menos que hagas algo así, puede que el niño no se dé cuenta de que tratas de llamar su atención.

“No es que estos niños sean desobedientes”, dice Nadeau. “Es que su cerebro no registra lo que estás diciendo. Por eso la interrupción nunca debe hacerse riñéndole, y por eso debes esperar unos minutos para que se produzca el cambio en la atención. Es casi como sacar a alguien de un sueño”.

Para ayudar a suavizar este proceso, Nadeau recomienda dedicar un tiempo a enseñar a tu hijo cómo funciona su cerebro. “Tu hijo debe comprender por qué le resulta difícil dejar de hacer algo en lo que realmente le gusta”, dice. “El niño también necesita saber que, por este motivo, puede que los maestros y los padres tengan que intervenir de vez en cuando para detener una actividad”.

¿Cómo puedo entrenar mi hiperfoco?

Para los adultos con TDAH, administrar los episodios de hiperfoco requiere establecer señales externas que redirijan su atención. “Este tipo de enfoque intenso no es algo que puedas coger y dejar sólo con decirlo”, dice Barkley.

Nadeau, que tiene TDAH, experimenta a menudo un hiperfoco cuando aborda una tarea escrita. Entonces pone un temporizador para recordarse a sí misma las citas a que tiene que acudir o las llamadas que tiene que hacer. Programar mensajes en el ordenador para que aparezcan en la pantalla en momentos preestablecidos, también puede ser útil. También recibir ayuda de tu pareja o de un compañero de trabajo. “Tuve un paciente que llegaba a estar tan absorto en su trabajo que entrenó a un colega para que le sacara de su oficina para las reuniones”, dice Nadeau.

Otro de los pacientes de Nadeau tenía la costumbre de trabajar en su ordenador después de cenar. “Se evadía por completo”, dice Nadeau, “hasta el punto en que su esposa se iba a la cama y él ni siquiera se daba cuenta. Simplemente seguía trabajando hasta las dos o las tres de la madrugada”. Exasperada, la esposa del hombre comenzó a desconectar literalmente su ordenador cuando llegaba la hora de acostarse. “Era la única forma de llamar su atención”, dice Nadeau.

Haciendo las tareas aburridas más apasionantes

En definitiva, la mejor manera de lidiar con hiperfoco no es combatirlo, sino aprovecharlo. “Si la escuela o el trabajo pueden hacerse estimulantes, atraparán la atención de la misma manera”, dice Nadeau.

“Los niños con TDAH requieren un mayor nivel de enseñanza”, dice William Sears, M.D., profesor clínico asociado de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Irvine. “Un niño con TDAH se aburre pronto cuando tiene que memorizar un montón de fechas históricas. Pero si ayuda a escribir una obra de teatro sobre el tema y luego actúa en ella, va a destacar”.

Lo mismo vale para los adultos. “Un trabajo del que rindes cuentas en público y proporciona consecuencias inmediatas y agradables, puede ser ideal para las personas con TDAH”, dice Barkley. “Quizás esta es la razón por la cual el 35 por ciento de las personas con TDAH trabaja por cuenta propia cuando están en la treintena, una cifra muy superior a la media”.

El lado positivo del hiperfoco

Una vez aprendas a cambiar el hiperfoco en tu favor, puede ser una ventaja intrínseca. Abundan las historias sobre personas con TDAH que pueden concentrarse intensamente durante largos períodos de tiempo en proyectos complejos.

“Cuando dirigía anuncios para la televisión, nunca podía sentarme a hacer un informe de gastos”, dice Frank Coppola, de Nueva York, un entrenador de TDAH que tiene él mismo TDAH. “Pero en el estudio, tenía nueve cosas en marcha a la vez y podía centrarme en todas sin ningún problema”.

“Soy entrenador de béisbol”, señala Sears, “y siempre pongo a los niños con TDAH como lanzadores y receptores. Como lanzadores, su capacidad de hiperfoco les ayuda a centrarse en el objetivo, y como receptores, hace aumentar su conciencia del bateador. Los niños con TDAH son grandes porteros de hockey por la misma razón. Cuando el disco está en el otro extremo de la pista, están mirando a su alrededor, distraídos, pero tan pronto como el disco viene por la pista hacia ellos, hacen clic para hiperconcentrarse y ponerse muy alerta”.

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Secretos de tu cerebro TDAH

La mayoría de las personas está neurológicamente dotada para determinar qué es importante y motivarse para hacerlo, aunque no le interese. Luego estamos los demás, que tenemos déficit de atención – TDAH o TDA – y un cerebro alineado con él.

Escrito por William Dodson, M.D.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

El trastorno de déficit de atención (TDAH o TDA) es un trastorno confuso, contradictorio, incoherente y frustrante. Es abrumador para las personas que viven con él a diario. Los criterios de diagnóstico que se han utilizado durante los últimos 40 años dejan a muchas personas preguntándose si tienen o no el trastorno. Los diagnósticos tienen largas listas de síntomas para revisar y marcar. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5 tiene 18 criterios, y otras listas de síntomas citan hasta 100 rasgos.

Los médicos, yo incluido, hemos estado tratando de establecer una forma más simple y clara de comprender los impedimentos del TDAH. Hemos estado buscando la “línea clara y brillante” que defina el trastorno, explique la fuente de las deficiencias y dé indicaciones sobre qué hacer al respecto.

Mi trabajo en la última década sugiere que hemos olvidado algo importante acerca de la naturaleza fundamental del cerebro con TDAH. Volví a consultar a los expertos en el trastorno – los cientos de personas y sus familias con quienes trabajé y que fueron diagnosticadas con él – para confirmar mi hipótesis. Mi objetivo era buscar la característica que tienen todas las personas con TDAH, y que no tienen las personas neurotípicas.

La encontré. Es el sistema nervioso TDAH, una creación única y especial que regula la atención y las emociones de diferente manera que el sistema nervioso de quienes no tienen el trastorno.

La “marcha” TDAH

Casi todos mis pacientes y sus familias quieren abandonar el término Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, porque describe algo opuesto a lo que experimentan en cada momento de su vida. Es difícil llamar a algo trastorno cuando confiere muchos aspectos positivos. El sistema nervioso TDAH no está dañado ni es defectuoso. Es un sistema nervioso que funciona bien utilizando su propio conjunto de reglas.

A pesar de que el TDAH se asocia a las dificultades de aprendizaje, la mayoría de las personas con un sistema nervioso TDAH tiene un cociente intelectual significativamente mayor que la media. También usan ese mayor cociente intelectual de forma diferente que las personas neurotípicas. Cuando las personas con el trastorno llegan al bachillerato, suelen ser capaces de abordar problemas para los que los demás no tienen respuesta y llegar a soluciones que nadie más ve.

Los adultos con un sistema nervioso TDAH, en general, no son manifiestamente hiperactivos. Son hiperactivos internamente.

Quienes sufren el trastorno no tienen falta de atención. Prestan demasiada atención a todo. La mayoría de las personas con TDAH no tratado tiene cuatro o cinco cosas a la vez en la cabeza. El sello distintivo del sistema nervioso TDAH no es el déficit de atención, sino la atención inconsistente.

Todas las personas con TDAH saben que pueden “coger marcha” al menos cuatro o cinco veces al día. Cuando “han cogido marcha” no sufren ninguna discapacidad y los déficits de funciones ejecutivas que pudieran tener desaparecen. Las personas con TDAH saben que son brillantes e inteligentes, pero nunca están seguras de si sus habilidades aparecerán cuando las necesiten. El hecho de que los síntomas y discapacidades aparezcan y desaparezcan a lo largo del día es el rasgo definitorio del TDAH. Es lo que hace el trastorno desconcertante y frustrante.

Las personas con TDAH suelen “coger marcha” principalmente cuando están interesadas o fascinadas por lo que hacen. Es lo que llamo sistema nervioso basado en el interés. Hay amigos y familiares que les critican por ser poco fiable o egoísta. Cuando tus amigos dicen: “Puedes hacer las cosas que te gustan”, están describiendo la esencia del sistema nervioso TDAH.

Las personas con TDAH también “cogen marcha” cuando son desafiadas o lanzadas a un entorno competitivo. A veces, una tarea nueva o novedosa atrae su atención. Sin embargo, la novedad es efímera y todo se vuelve viejo al cabo del tiempo.

La mayoría de las personas con un sistema nervioso TDAH puede asumir una tarea y recurrir a sus habilidades cuando esa tarea es urgente; por ejemplo, una fecha límite a vida o muerte. Esta es la razón por la cual la procrastinación es una discapacidad casi universal en las personas con TDAH. Quieren hacer su trabajo, pero no pueden empezar hasta que la tarea se vuelva interesante, desafiante o urgente.

Cómo funciona el resto del mundo

Al 90 por ciento de las personas sin TDAH del mundo se les conoce como “neurotípicas”. No es que sean “normales” o mejores. Su neurología es aceptada y respaldada por el mundo. Para las personas con un sistema nervioso neurotípico, estar interesadas ​​en una tarea, sentirse desafiadas o encontrarla novedosa o urgente es útil, pero no es un requisito previo para hacerla.

Las personas neurotípicas usan tres factores diferentes para decidir qué hacer, cómo empezarlo y seguir con ello hasta terminar:

  1. el concepto de importancia (piensan que deben hacerlo).
  2. el concepto de importancia secundaria: están motivadas por el hecho de que sus padres, maestro, jefe o alguien a quien respetan piensa que es importante abordar y completar la tarea.
  3. el concepto de recompensa por hacer una tarea y consecuencia/castigo por no hacerla.

Una persona con un sistema nervioso TDAH nunca será capaz de utilizar la idea de importancia o recompensa para comenzar y hacer una tarea. Sabe qué es importante, le gustan las recompensas y no le gustan los castigos. Pero para esa persona, las cosas que motivan al resto del mundo son meros incordios.

La incapacidad de utilizar la importancia y las recompensas para motivarse tiene un impacto permanente en la vida de las personas con TDAH:

¿Cómo pueden estas personas elegir entre varias opciones, si no pueden utilizar los conceptos de importancia y recompensa financiera para motivarlas?

¿Cómo pueden tomar decisiones importantes, si los conceptos de importancia y recompensa no son útiles para tomar una decisión ni una motivación para hacer lo que eligen?

Comprender esto explica por qué ninguna de las terapias cognitivas y conductuales utilizadas para controlar los síntomas del TDAH tiene un efecto duradero. Los investigadores consideran que el TDAH es consecuencia de un sistema nervioso defectuoso o con un déficit. Para mí, el TDAH es consecuencia de un sistema nervioso que funciona perfectamente bien, de acuerdo con sus propias reglas. Desgraciadamente, no funciona según ninguna de las reglas o técnicas que se enseñan y fomentan en un mundo neurotípico.

Por esa razón:

Las personas con TDAH no encajan en el sistema escolar convencional, que se basa en repetir lo que otra persona considera importante y relevante.

Las personas con TDAH no prosperan en un trabajo convencional, que paga a la gente por hacer lo que otra persona (su jefe) considera importante.

Las personas con TDAH son desorganizadas, porque casi todos los sistemas de organización se basan en dos cosas – la priorización y la administración del tiempo – que a las personas con TDAH no se les dan bien.

Las personas con TDAH lo pasan mal cuando tienen que elegir entre alternativas, porque todas son igual de irrelevantes. Para ellas, todas las alternativas son parecidas.

Las personas con un sistema nervioso TDAH saben que, si se implican en una tarea, pueden hacerla. Lejos de ser productos defectuosos, las personas con un sistema nervioso TDAH son brillantes e inteligentes. El principal problema es que, al nacer, recibieron un manual de instrucciones neurotípico. Funciona para todas las demás, pero no para ellas.

No conviertas a las personas con TDAH en neurotípicas

Las implicaciones de esta nueva concepción son enormes. Lo primero que deben hacer los entrenadores, médicos y profesionales es dejar de intentar convertir a las personas con TDAH en personas neurotípicas. El objetivo debe ser intervenir lo antes posible, antes de que la persona se sienta frustrada y desmoralizada por la lucha en un mundo neurotípico, donde las cartas están en su contra. Un enfoque terapéutico que pueda llegar a funcionar donde ningún otro podría debe tener dos partes:

Nivela el campo de juego neurológico con medicación, de modo que el individuo con TDAH tenga capacidad de atención, control de impulsos y calma interior. Para la mayoría, se requieren dos fármacos diferentes para esto. Los estimulantes mejoran el rendimiento diario de una persona con TDAH, ayudándole a hacer las cosas. Pero no son efectivos para calmar la hiperexcitación interna que tienen muchas personas con TDAH. Para esos síntomas, la mayoría de las personas mejorarán agregando un medicamento alfa agonista (clonidina/Kapvay o guanfacina/Intuniv) al estimulante.

La medicación, sin embargo, no basta. Una persona puede tomar la medicación adecuada con la dosis correcta, pero nada cambiará si sigue afrontando las tareas con estrategias neurotípicas.

La segunda parte del tratamiento de los síntomas del TDAH es hacer que la persona cree su propio manual de instrucciones TDAH. Los manuales de instrucciones genéricos que se han escrito han sido decepcionantes para las personas con este trastorno. Estas, como las demás, crecen y maduran con el tiempo. Lo que interesa y desafía a alguien a los siete años no le interesará ni le desafiará cuando tenga veintisiete.

Escribe tus propias reglas

El manual de instrucciones TDAH debe basarse en los éxitos actuales. ¿Cómo “coges marcha” ahora? ¿Bajo qué circunstancias triunfas y prosperas en tu vida actual? En lugar de concentrarte en dónde fallas, has de identificar cómo te pones en acción y funcionas a niveles llamativos.

Suelo aconsejar a mis pacientes que lleven un bloc de notas o una grabadora durante un mes, para escribir o explicar cómo “cogen marcha”.

¿Es porque están interesados? Si es así, ¿qué les interesa concretamente de la tarea o situación?

¿Es porque se sienten competitivos? Si es así, ¿qué hay en su “oponente” o en la situación que libera los jugos competitivos?

Al final del mes, la mayoría de las personas ha recopilado 50 o 60 técnicas diferentes que funcionan. Ahora, cuando se les pide que actúen y se impliquen, entienden cómo funciona su sistema nervioso y qué técnicas son útiles.

He visto que estas estrategias funcionan para muchas personas con TDAH que dieron un paso atrás y descubrieron los factores desencadenantes a los que deben recurrir. Este enfoque no intenta transformar a las personas con un sistema nervioso TDAH en personas neurotípicas (como si fuera posible hacerlo), sino que les brinda una ayuda permanente, porque se basa en sus propias fortalezas.

 

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TDAH y adultos: consejos útiles contra el aburrimiento

Escrito por Margarita Tartakovsky, M.S. 
Traducido por la Dra Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


El cerebro con TDAH se crece ante las tareas interesantes, desafiantes y novedosas, por lo que a las personas con TDAH les resulta muy difícil terminar algo que les aburra. Esto no tiene nada que ver con la pereza ni con ningún defecto del carácter.

Es más bien la naturaleza del TDAH. En su libro “El tabú del TDAH: derrotar al aburrimiento es el secreto para manejarlo”, Letitia Sweitzer define el aburrimiento como “la sensación de tener demasiado poca estimulación”. Incluye una cita del experto en TDAH Edward M. Hallowell, de su libro “Delivered from Distraction”. El Dr. Hallowell describe su propia experiencia con el aburrimiento como “sentirse como asfixiado”.

Sweitzer también cita este artículo de 2002 del psiquiatra de Colorado William W. Dodson:

Para las personas con TDAH, la capacidad de mantener la atención y el control de sus impulsos está determinada por un solo factor: si la tarea es interesante, deseada o desafiante, la persona con TDAH no tiene problemas de distracción ni de impulsividad. Si, por el contrario, la tarea es aburrida, resulta neurológicamente imposible no distraerse. Sólo el interés y el desafío determinan la capacidad de funcionar, no la importancia. Este ‘rendimiento basado en el interés’ viene a ser el síntoma característico para diagnosticar el trastorno y la clave para manejarlo con éxito, una vez pautado el tratamiento con fármacos.

La intolerancia al aburrimiento puede afectar a todos los aspectos de tu vida, desde completar tareas en el trabajo hasta cuidar de la casa. Cuando te aburres, dejas de estar atento, comienzas a buscar algo que te interese, olvidas los detalles, cometes errores por descuido y no haces lo que tienes que hacer.

Sin embargo, puedes poner en práctica estrategias para vencer el aburrimiento, que Sweitzer incluye en “El tabú del TDAH”. El libro está dirigido a médicos, maestros y cualquiera que trabaje con personas con TDAH. Ofrece valiosos consejos y estudios de casos. A continuación, os cuento algunos de estos consejos, que puedes probar por tu cuenta. O puedes hablar sobre los consejos de Sweitzer con tu entrenador o terapeuta y trabajar juntos para abrirte camino en el aburrimiento y conseguir tener las cosas al día.

Elementos de interés

Sweitzer propone averiguar lo que te interesa y aplicar esos elementos a tareas o situaciones aburridas. Ella llama a este concepto “Elementos de Interés”. Esto se refiere simplemente a “los aspectos subyacentes de una actividad que te interesan o entusiasman”. No a la propia actividad, como la historia o el fútbol, ​​porque ésta implica múltiples elementos de interés.

Por ejemplo, puede que te guste jugar al fútbol porque entre tus Elementos de Interés están la actividad física y la competición. O puede que te guste debido a la interacción social. Cuando tengas una comprensión mejor de los elementos específicos que te interesan de una actividad, puedes aplicarlos a actividades que normalmente te aburren.

En el libro, Sweitzer incluye una minuciosa lista de Elementos de Interés. Entre ellos: defensa, altruismo, competición, contemplación, curiosidad, peligro, drama, emprendimiento, ejercicio, actividad manual, humor, imaginación, maestría, naturaleza, novedad, acción física, resolución de problemas, ruptura de las reglas, relato, sorpresa, límite de tiempo, urgencia y variedad.

Las mayores alegrías

Una forma útil de descubrir tus Elementos de Interés es crear una lista de tus “10 mayores alegrías”. Según Sweitzer, consiste en anotar 10 ocasiones, acontecimientos o actividades de tu vida que te han proporcionado la mayor alegría, satisfacción o felicidad. Luego, para cada una, pregúntate: ¿qué hizo que esto me produjera alegría? “La fuente de tus alegrías son tus Elementos de Interés”, escribe Sweitzer.

Agregar interés a las tareas aburridas

Hay muchas maneras de incorporar elementos interesantes para ti a tareas que te resulten tediosas. Por ejemplo, si la actividad física es un Elemento de Interés para ti, bota una pelota de baloncesto mientras practicas tu presentación o discurso. Tira a canasta después de cada viñeta. O camina mientras haces llamadas telefónicas.

Sweitzer trabajó con una paciente que tenía un trabajo temporal aburrido, muy por debajo de su capacitación. La parte más aburrida era esperar que un ordenador súper lento cargase la siguiente tarea en la pantalla. Se les ocurrió que la paciente hiciera ejercicio con pesas o bandas de resistencia mientras esperaba. A ella no le importaba hacer esto delante de sus compañeros de trabajo.

Si la imaginación es un Elemento de Interés, puedes soñar despierto mientras realizas una actividad que no requiera toda tu atención, como doblar la ropa o esperar que se imprima un informe. También puedes usar la imaginación para satisfacer otros elementos. Si la competición es importante, “marca un gol por cada tarea o cada paso de una tarea completados”. Si los aplausos son importantes, imagina un público elogioso para cada proyecto que completes.

Consejos adicionales

Sweitzer sugiere que aprendas todo lo posible sobre el trabajo que realizas, para que lo encuentres más interesante. Como ella escribe, “cuanto más sabes sobre un tema, más interesante puede ser para ti”.

También podría ser de ayuda una tormenta de ideas que respondan a esta pregunta: “¿Qué puedes hacer para transformar la sensación de vacío o aburrimiento en una experiencia satisfactoria?”

Cuando las personas con TDAH no se sienten estimuladas, se aburren. Es algo habitual y fácil de comprender. Pero afortunadamente, puedes encontrar formas de hacer las tareas más interesantes y conseguir terminarlas.

 

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El colegio es un mal lugar para tener TDAH

Escrito por Neil Petersen
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Cuando un estudiante con TDAH tiene dificultades en la escuela, el problema es del estudiante, ¿verdad? Al fin y al cabo, si no tuviera TDAH, tampoco tendría dificultades.

Es cierto que los síntomas del TDAH – inatención, falta de motivación y desorganización – interfieren con el rendimiento académico de los estudiantes y que tratar esos síntomas puede ayudar a éstos a tener éxito en clase.

Pero estamos olvidando algo cuando hablamos del TDAH como de un problema que se trata sólo cambiando al estudiante. Tratar los síntomas y ayudar a los estudiantes a desarrollar mejores estrategias de manejo es importante, pero hay soluciones que van más allá del estudiante individual.

Parte del problema está en la forma en que está estructurada la escuela. La forma en que se lleva a cabo la educación hoy día le va extraordinariamente mal a un cerebro con TDAH. Si quisiéramos diseñar un entorno que causara problemas sistemáticamente a niños y jóvenes con TDAH, probablemente no sería muy diferente a una escuela actual cualquiera.

Lo que esto significa es que, si bien los síntomas del TDAH interfieren con la capacidad de los estudiantes para aprender en cualquier ámbito, la forma en que funcionan las escuelas empeora el problema.

El modelo básico de aprendizaje en una escuela tipo consta de dos etapas. En la primera, te sientas a asimilar información escuchando a los maestros hablar durante un largo período de tiempo. En la segunda etapa, se califica tu capacidad de aplicar, de manera constante y aplicada al detalle, la información que has asimilado.

Ambas fases del proceso educativo tradicional plantean serios problemas a las personas con TDAH.

La primera fase es la lección, en la que los profesores transmiten sus conocimientos a los estudiantes. Esta es la cuestión: el cerebro con TDAH está diseñado para rehuir situaciones poco estimulantes. Siempre busca cosas estimulantes y gratificantes y le resulta especialmente difícil centrarse en cosas que no lo son.

Ahora bien, ¿se te ocurre algo menos estimulante y gratificante que escuchar a alguien hablar durante una hora? Dado que los estudiantes con TDAH no pueden obligarse a centrarse en cosas que no les estimulan, pasan gran parte de las clases sin prestar atención, lo quieran o no. Lo que significa que mucha de esa información que se supone que asimilan, en realidad no se asimila.

La segunda fase son los exámenes y los deberes, donde los estudiantes son evaluados por su capacidad de aplicar de manera constante la información que han asimilado. Obviamente, habrá problemas si previamente no han asimilado esa información. Pero hay un problema más profundo.

Estoy diciendo intencionadamente que a los estudiantes se les evalúa por su “capacidad de aplicar de manera constante la información que han asimilado”. La idea clave aquí es la constancia. Las calificaciones son una medida de la capacidad de los estudiantes para ser constantes y realizar de manera constante las tareas que se les encargan.

Lo que hace esto complicado es que los estudiantes con TDAH son por naturaleza menos constantes que quienes no lo tienen. Al tener una capacidad limitada para autorregular su atención y su motivación, les suele ir bien en las materias que por naturaleza les interesan ​​y no en las que no les interesan. Suele haber una brecha mayor entre lo que hacen bien y lo que no hacen bien.

Pero lo fundamental de las calificaciones se basa en tu capacidad de realizar de una manera constante todas las tareas que te encargan en la escuela, estén o no relacionadas con temas que te resulten interesantes. A un estudiante con TDAH puede apasionarle un tema en particular, e incluso podrá destacar en él dentro de algunos cursos, cuando tenga la posibilidad de centrarse en esa materia (por ejemplo, eligiéndola en la Universidad). Pero, dado que carece de la capacidad de ejecutar tareas con constancia en todas las materias, sus calificaciones se resentirán.

Otro punto a tener en cuenta es que las notas miden la capacidad de los estudiantes para realizar tareas orientadas a los detalles, no su comprensión conceptual de la materia. Una vez más, esto perjudica a los estudiantes con TDAH, que suelen tener una diferencia mayor entre lo que saben y lo que hacen. Por ejemplo, un estudiante con TDAH puede saber perfectamente cómo resolver un problema de álgebra, pero escribir un resultado incorrecto en el examen, debido a errores por descuido o a falta de tiempo por inatención.

La cuestión es que, si bien los síntomas del TDAH pueden interferir con el aprendizaje en general, parte del problema es que la estructura de la escuela choca con la forma de funcionar de un cerebro con TDAH.

Ciertamente, los estudiantes tienen mucho que ganar si usan herramientas que les ayuden a manejar sus síntomas, a nivel individual. Pero como sociedad, creo que deberíamos ser un poco más ambiciosos y no poner toda la carga sobre el estudiante individual: deberíamos tratar de hacer que el sistema educativo funcione mejor para los estudiantes con TDAH y otros trastornos del aprendizaje.

De entrada, hay dos posibles soluciones que saltan a la vista a partir de lo que he planteado.

La primera, que hay mucho margen para usar técnicas de enseñanza más activas, en lugar de hacer que los alumnos escuchen pasivamente largas lecciones. Esto es importante para los estudiantes con TDAH y tengo la ligera sospecha de que también podría ser útil para muchos estudiantes sin problemas de aprendizaje.

En segundo lugar, tenemos que analizar qué tratamos de conseguir realmente con las calificaciones. Esto significa plantearnos qué se califica, qué estándares de calificación establecemos, qué aparece en el boletín de notas y cómo se usan esas notas para limitar el acceso a instituciones como las universidades. Una vez más, los estudiantes con TDAH tienen mucho interés en esto, pero hemos de considerar la posibilidad de que todo el proceso de calificación se haya ido de las manos para todos los estudiantes.

En términos más generales, debemos hacer que las escuelas sean más flexibles al aceptar el hecho de que diferentes personas aprenden de diferentes maneras. Para cada estudiante hay un entorno óptimo diferente, dependiendo en parte de si tienen trastornos como TDAH o dislexia, y en parte de cuáles son sus fortalezas y debilidades individuales.

La solución a este último problema es un poco más compleja. Una posibilidad que veo es que la tecnología permita en el futuro que los estudiantes tengan procesos de aprendizaje más personalizados. Pero creo que el primer paso es simplemente reconocer que hay un problema y ​​que la responsabilidad de ayudar a los estudiantes con TDAH a salir adelante en la escuela no es sólo del propio estudiante.

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Un estudio a gran escala mediante IRM confirma diferencias en el cerebro relacionadas con el TDAH

Publicado por The Understood Team en el blog ADHD Research Roundup

Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

Texto original en inglés

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Un estudio a gran escala ha mostrado diferencias en el tamaño del cerebro entre niños con y sin TDAH. La investigación también indica que estas diferencias parecen disminuir a medida que los niños con TDAH maduran y llegan a la edad adulta. El estudio fue publicado en “The Lancet” y financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.

Se trata de uno de los estudios a mayor escala realizados sobre el TDAH y el cerebro. Los investigadores han observado Imágenes por Resonancia Magnética (IRM) del cerebro de más de 3.000 niños y adultos.

Entre estos había hombres y mujeres de edades comprendidas entre cuatro y sesenta y tres años. Un poco más de la mitad, con TDAH. Las imágenes fueron tomadas en 23 lugares diferentes de los Estados Unidos, Europa, China y Brasil.

Los expertos de Understood Ellen Braaten, Thomas E. Brown y Bob Cunningham han revisado el estudio. Aquí están las conclusiones.

Hallazgos clave

Los investigadores compararon siete regiones del cerebro en personas con y sin TDAH. Encontraron algunas diferencias significativas en el tamaño del cerebro:

  • Cinco de las siete regiones cerebrales eran más pequeñas en los niños con TDAH.
  • La mayor diferencia de tamaño se daba en la amígdala. Esta región del cerebro está relacionada con el control emocional y el autocontrol. También desempeña un papel en la capacidad de priorizar acciones. Las áreas relacionadas con la memoria y el aprendizaje también eran más pequeñas.
  • La medicación para el TDAH no era la causa de estas diferencias. Los niños que habían tomado medicación mostraban el mismo patrón de diferencias que los que nunca la habían tomado.
  • Estas diferencias de tamaño no existían en adultos con TDAH. Después de la adolescencia, el tamaño era similar en las personas con y sin TDAH.

Este es el primer gran estudio que analiza las diferencias en el tamaño del cerebro y el TDAH. Los estudios anteriores se referían a una población demasiado pequeña para resultar fiables. También eran poco coherentes en la forma de medir las diferencias cerebrales.

“Lo que hace este estudio es desarrollar algo que ya sabemos: existen diferencias en la estructura del cerebro de las personas con TDAH”, dice Brown. “Aunque el TDAH es un problema funcional, está conectado a algo estructural”.

Conclusiones para los padres

Se trata de un estudio fiable y significativo, que confirma que el TDAH es un trastorno localizado en el cerebro. Se disipan algunos de los mitos sobre el TDAH, como que “no es real”. Eso puede ayudar a reducir el estigma, tanto de los niños como de los padres.

Sin embargo, esto no significa que los escáneres cerebrales puedan usarse para diagnosticar el TDAH. Los investigadores observaron muchas imágenes y encontraron diferencias entre muchas personas. Pero esas diferencias pueden existir o no para un niño en particular.

Y aunque el estudio muestra que los cerebros de los niños parecen madurar al llegar a adultos, esto no significa que los síntomas del TDAH desaparezcan. El TDAH es un trastorno que dura toda la vida. Pero existen tratamientos efectivos y estrategias útiles.

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