Ansiedad en adultos con TDAH

Escrito por Keath Low
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No es raro que adultos con TDAH sufran también síntomas de ansiedad. La combinación de ambos trastornos puede hacer la vida cotidiana un constante desafío.

Fotografía © Microsoft

Muchos adultos con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) también sufren una ansiedad incapacitante. A veces, esta ansiedad se desarrolla como resultado de los síntomas de TDAH.

Si tienes dificultades para manejar las exigencias de la vida diaria, llegas tarde sistemáticamente, cometes olvidos frecuentes, tienes problemas para cumplir plazos y obligaciones, te abruman las finanzas, te desconectas de las conversaciones, hablas o actúas de manera impulsiva, te falta tacto en las situaciones sociales… todo esto puede, con seguridad, acarrearte un sentimiento de ansiedad crónica.

Puedes preocuparte por estar al tanto de todo. Puedes preocuparte por lo próximo que va a salir mal. ¿Cuándo ocurrirá la siguiente decepción? ¿Qué es lo próximo que voy a decir y que me va a avergonzar a mí mismo o a los demás? Temes que la próxima vez que acudas con prisas a una cita importante, vuelvas a llegar tarde.

A veces, los adultos con TDAH se preocupan de otra manera. Puede ser tan difícil manejar las actividades diarias, que experimentas ansiedad en forma de presión, como medio para tratar de organizarte. ¿Te resultan familiares estas preocupaciones?: “Debo acordarme de entregar el contrato para el 1 de febrero”; “El informe debe estar terminado el lunes”; y “No puedo olvidarme de recoger a los niños de la escuela pronto el viernes, porque tienen cita con el dentista”.

En estas situaciones, tu mente puede obsesionarse con la preocupación. Para algunas personas, es una forma útil de organizarse y recordar. A otras, esta presión autoimpuesta las debilita aún más.

Con tanta preocupación y carga sobre tu cabeza, es posible que te bloquees aún más. Algunas personas llegan a experimentar una sensación de parálisis que les impide por completo avanzar.

TDAH y trastornos de ansiedad

Además de los síntomas de ansiedad asociados con el TDAH ya descritos, las investigaciones han descubierto una fuerte asociación entre el TDAH y los trastornos de ansiedad.

Entre el 25% y el ​​40% de los adultos con TDAH tiene también un trastorno de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse según diferentes patrones de síntomas físicos, emocionales, cognitivos y conductuales. Las características comunes de estos trastornos son: ansiedad excesiva, preocupación, nerviosismo y miedo. Esto a menudo va acompañado de sentimientos de inquietud, de estar “tenso” o constantemente al límite, problemas de concentración (la mente se queda en blanco), trastornos del sueño, tensión muscular, irritabilidad, fatiga y sentimiento de agobio.

Puede ser muy difícil relajarse y participar plenamente en la vida con estos síntomas incapacitantes. La persona empieza pronto a evitar situaciones en las que el resultado podría ser negativo. Para que esa persona sea capaz de afrontar estas situaciones, deberá dedicar demasiado tiempo y esfuerzo a prepararse. La ansiedad puede dar lugar a procrastinación en la conducta y en la toma de decisiones y a una necesidad de buscar reiteradamente seguridad en los demás, debido a las dudas y preocupaciones.

Tratar el TDAH y la ansiedad

Está claro que las características del TDAH (falta de atención, inquietud, postergación, problemas para dormir, sentimiento de agobio) pueden superponerse a los síntomas de ansiedad. Por lo tanto, uno de los primeros pasos en la planificación del tratamiento es descifrar si estas deficiencias provienen del TDAH (son secundarias a éste) o de un trastorno de ansiedad coexistente.

Al margen de que una persona cumpla o no los criterios diagnósticos de un trastorno de ansiedad, está claro que los síntomas de TDAH pueden provocar una ansiedad crónica, que puede afectar aún más al funcionamiento, la felicidad y el grado de autoestima de una persona. Es importante comprender y manejar el espectro completo del TDAH.

Para muchos adultos con TDAH y ansiedad resulta beneficiosa una terapia cognitivo-conductual, combinada con un tratamiento médico adecuado.

 

 

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23 signos de que no tienes TDAH

Escrito por Rick Green
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Hay montones de test y cuestionarios que puedes realizar para saber si tienes TDAH. Nosotros tenemos uno online. ¡O puedes hacerte algunos escáneres cerebrales!

Pueden mostrar qué es lo que pasa, pero no te ayudan realmente a terminar lo que estás posponiendo ni a encontrar lo que has perdido, ¡y seguro que no te ayudan a ser puntual!

Pero, como la mayoría de las personas que hacen test teme descubrir que tiene TDAH, he creado un test nuevo. Lo llamo “23 signos de que no tienes TDAH”. Este nuevo y fabuloso cuestionario es tan científico como he sido capaz de hacerlo. Quiero decir que me puesto la bata de laboratorio que solía llevar cuando daba clases en el Centro de Ciencias de Ontario, en los años 70 (a finales de los 70; en realidad, soy bastante joven). De acuerdo, es más científico que eso, pero la bata de laboratorio también ayuda. ¡Así que allá vamos!

Patrick McKenna, Rick Green

23 SIGNOS DE QUE NO TIENES TDAH

1. Eres un desastre en las crisis

Las personas con TDAH suelen ser excelentes cuando fluye la adrenalina. Por eso hay tantas personas con TDAH en profesiones que liberan adrenalina: militares, policía, bomberos, medicina de urgencias, mercado de valores, alta tecnología, negocio del espectáculo y ventas.

  1. Sientes que estás viviendo conforme a tu potencial

Una de las cosas más comunes que escucharás decir a los adultos con TDAH es: “Tengo un rendimiento bajo”. Apuesto a que incluso adultos con TDAH famosos, como Richard Branson, se sienten así. ¿Una razón? Es posible que realmente tengamos un rendimiento bajo. Es difícil rendir al máximo cuando tienes el equivalente a nueve radios sonando a todo volumen en tu cabeza a todas horas.

3. Terminas tus trabajos a tiempo

`¡Guau!, ¿cómo es eso?

4. En el último mes, algunos amigos te han dicho: “Parece que últimamente tienes TDAH. Tal vez deberías hacerte una prueba “

El TDAH está ahí desde la infancia. “He estado tan disperso, confundido y abrumado… desde que explotó mi casa”; eso no es TDAH. Es estrés y agobio por la explosión de tu casa. O por la muerte de un ser querido. O por perder el trabajo. O por cualquier crisis reciente.

5. Has estado en la misma empresa más de seis meses

De acuerdo, es una exageración. Pero tendemos a ser personas inquietas. O a que nos despidan. O a marcharnos a empezar en una nueva empresa.

6. Tus padres y hermanos no tienen TDAH

TDAH se da dentro de las familias. Está en tus genes. La estadística que he escuchado mencionar a los principales expertos es que es en un 79% hereditario. Aproximadamente la misma tasa de heredabilidad que tu altura.

7. Has hecho la declaración de la renta y la has archivado con antelación

Guau. Ni me lo puedo imaginar.

8. El término ‘hiperfoco’ no tiene nada que ver contigo

A pesar del nombre, el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad no es un “Déficit” de Atención. Es una atención irregular, no manejada e impredecible. A veces dirigida a las cosas equivocadas. O en el momento equivocado. Cuando estamos interesados, estamos enfocados con láser.

9. Cuando alguien pregunta: “¿Qué estabas pensando?” puedes decírselo

Punto.

10. Sin apartar los ojos de esta pantalla, puedes decirme dónde has dejado las llaves

11. No tienes problemas para leer nada de esto

Un 40% de los niños con TDAH tiene un trastorno del aprendizaje, como dislexia. Y la mayoría de los niños con TDAH se convierte en adultos con TDAH.

  1. Tiendes a escuchar más que a hablar

Parece que cada vez que me entrevistan en la radio, el presentador revela que uno o dos de sus hijos han sido diagnosticados y cree que él mismo también lo tiene.

13. Sientes curiosidad por saber si tienes TDAH

No soy el único adulto con TDAH que se ha dado cuenta de que las personas que se oponen con más vehemencia a la posibilidad de tener este trastorno son las que parecen tener muchos de sus síntomas. Varios de los expertos que participan en nuestros videos nos han dicho lo mismo.

14. Tienes un gran sentido del tiempo y nunca te pierdes

No es una verdad universal que las personas con TDAH carezcan de esta capacidad. De hecho, yo he desarrollado un buen sentido del tiempo. Pero muchas personas con TDAH se pierden o llegan tarde a todas partes.

15. Tu lista de tareas pendientes tiene menos de 493 elementos

No preguntes. Nos entusiasmamos.

16. Puede verse tu escritorio

Por alguna razón, las personas con TDAH necesitan montones. Y lo extraño es que sabemos qué hay en cada montón. Lo que parece desorganizado, en realidad está organizado de diferente manera.

17. De vez en cuando entras en una habitación y te preguntas: “¿Y para qué he venido?”

Hay días en los que regreso adonde comencé, “Ah, claro, iba a por la grapadora”. Y luego vuelvo a buscarla… y llego… y me pregunto… “Maldición, ¿¡qué es lo que he venido a buscar!?”

18. No sueles reaccionar de forma exagerada

El TDAH afecta a las funciones ejecutivas: organizar, priorizar, mantener el hilo, terminar… También tiene que ver con monitorizar tus emociones. Reaccionar de manera apropiada. ¡Sea lo que sea lo que eso signifique! ¡Quiero decir, de veeeeeras! ¡DIOS MIO! ¿Cómo se atreven a decir que reacciono de forma exagerada y que soy un melodramático? ¡Esto es el fin del mundo!

19. No hablas contigo mismo

La memoria de trabajo, es decir, tener las cosas en mente… “Eso es, la grapadora. Voy a ir a buscarla”… suele ser un punto débil de los adultos con TDAH. Así que hablar en voz alta ayuda a mantenerla presente.

20. Has dicho “No más café para mí. ¡Son más de las siete!”

La cafeína es un estimulante. Medio mundo la usa para centrarse en el trabajo. Los medicamentos para el TDAH también son estimulantes. A diferencia del café, no son adictivos. Muchos adultos con TDAH descubren que pueden tomar café por la noche y, de hecho, les ayuda a centrar sus pensamientos y ralentizar su mente acelerada. Y entonces pueden dormirse.

21. Puedes decir de qué marca es tu camisa por la etiqueta

Cuando pedimos camisetas sobre TDAH para nuestra tienda, nos aseguramos de que vinieran sin etiquetas o con etiquetas extraíbles. Raro, ¿verdad? Realmente no. Ya ves, tenemos dificultades para manejar nuestra atención. Y nuestras emociones. Y nuestras reacciones. Pero también las sensaciones físicas. Salas ruidosas, luces brillantes, ciertas telas, incluso las etiquetas de la ropa; todos estos factores pueden agravar la irritación del córtex prefrontal, al que le cuesta lidiar con los abrumadores estímulos.

22. Tu armario no está lleno con un equipo de buceo sin estrenar, instrumentos musicales, ropa de ejercicio, equipo de yoga y equipamiento deportivo.

Las personas con TDAH tendemos a interesarnos por muchas cosas. Podemos ser curiosos. Y entusiastas. Y decir ‘sí’ a todo.

23. Has leído esta lista en orden, pensando en cada punto, sin saltarse al final

De nuevo, tengo que decir ¡Guau! ¡Bien por ti, porque yo no puedo hacerlo!

 

Si crees que tienes TDAH, no estás solo. Aproximadamente 1 de cada 25 adultos está incluido en su espectro: probablemente tienen dificultades en la vida, pero no saben por qué. Y creen que son perezosos, de voluntad débil, raros o tontos.

No estás loco. No es una enfermedad mental. Es la forma es que está estructurado tu cerebro. Tiene que ver con niveles bajos de ciertos neurotransmisores. Es biología, no moral. Y hay muchas cosas que tú puedes hacer.

Un estudio reciente de la Universidad de Memphis mostró que las personas con TDAH puntuaban más alto que sus “iguales neurotípicos” en 11 pruebas estándar de creatividad. Entonces, si descubres que tienes TDAH, eso explicará muchos de tus desafíos y también dónde puedes triunfar. Y en algún momento sentirás alivio: “¡Entonces, había una razón!”. Y es casi seguro que también pensarás, “¿Por qué no lo he sabido antes? ¿Por qué no lo ha visto nadie hasta ahora?”

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Estudiantes con TDAH: consejos para preparar los exámenes

Escrito por Keath Low
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Estudiar para los exámenes puede ser una experiencia muy estresante cuando tienes TDAH. Puede que dediques mucho más tiempo a estudiar que los demás, pero tus notas no reflejan ese esfuerzo. Esto puede hacerte sentir decepcionado, frustrado y desmotivado.

Cuatro áreas problemáticas

  • Decidir qué temas son los más importantes para estudiar
  • Estudiar para el examen las semanas anteriores al examen (y no esperar hasta el último minuto)
  • Ser capaz de sentarse y centrarse en el estudio
  • Leer y recordar la materia

Los siguientes consejos, pensados para estudiantes con TDAH, te ayudarán a estudiar para tus exámenes.

1) Al comienzo del curso

Contacta con tu profesor

¡La preparación de los exámenes comienza desde el primer día! Al comienzo del curso, no olvides presentarte a tu profesor. Una relación positiva y comunicativa con tu profesor o profesora puede marcar una gran diferencia, especialmente si son conocedores de los problemas de aprendizaje que pueden ir asociados con el TDAH. De lo contrario, explícales qué aspectos te resultan más difíciles y qué estrategias empleas para ayudarte en el estudio. Esto hará que tu profesora sepa que estás siendo proactivo y te esfuerzas para que te vaya bien en clase. También corrige las percepciones erróneas que pueda tener el profesor, pues a veces, conductas propias del TDAH pueden confundirse con desinterés o falta de motivación: llegar tarde a la clase, mirar por la ventana o entregar fuera de plazo un trabajo.

 Apuntes de clase

Tomar apuntes puede ser difícil si tienes TDAH. Si puedes optar a adaptaciones, es posible que te asignen un escribano. Esto quiere decir que el departamento de discapacidades estudiantiles dispone que un estudiante de tu clase te dé una copia de sus apuntes. Sin embargo, si no obtienes formalmente esta adaptación, ¿por qué no buscas a alguien de tu clase que tome buenos apuntes y le preguntas si no le importaría compartirlos contigo?

Los apuntes de clase son una parte importante de la preparación para los exámenes.

2) Aproximadamente un mes antes del examen

Temas

Conforme se acerca la fecha del examen, pídele a tu profesora información específica sobre los temas que van a entrar.

Por ejemplo:

¿Qué capítulos o temas entrarán en el examen?

¿La base del examen será lo que se ha dado en clase?

Si tu profesora ha repartido una ficha de repaso, pídele ayuda para priorizar áreas de estudio.

Si no tienes fichas de repaso, recopila fotocopias, exámenes antiguos, tareas sobre el tema y el programa del curso. Llévalos cuando te reúnas con la profesora para que te ayude a priorizar áreas de estudio para el examen.

Formato

Pregúntale al profesor por el formato del examen y el tipo de preguntas que puedes esperar. ¿Habrá varias respuestas para elegir, una redacción o una serie de problemas para resolver? ¿Tendrás que memorizar datos para aplicarlos? ¿Necesitarás definir términos, comparar y contrastar o argumentar y defender ideas? Esto te dará más información sobre la forma de estudiar.

Planificación

Algunos estudiantes se saltan la fase de planificación, porque quieren dedicar el tiempo a estudiar. Sin embargo, la planificación cuesta relativamente poco y te ayudará a evitar las noches en vela y la ansiedad al acercarse la fecha del examen.

Durante tu tiempo de planificación, descompón la materia que tienes que estudiar en fragmentos manejables, para que no resulte tan agobiante. Busca ayuda para hacerlo si la necesitas, tal vez un amigo, tutor, profesor, entrenador o tus padres. Fija una programación de estudio para el examen.

Decide qué vas a estudiar primero. A algunas personas les va mejor empezar por las partes más difíciles y menos conocidas. Otras se sienten más motivadas cuando consiguen terminar primero las partes más fáciles o más interesantes.

Para muchos estudiantes con TDAH, comenzar y mantener la concentración en el estudio es una parte importante de la ecuación. Planificar cuándo vas a estudiar y qué vas a estudiar en ese momento ayuda a reducir la procrastinación y a mejorar la concentración.

Cómo estudiar

A la hora de estudiar, trabaja en bloques de tiempo cortos y haz pequeños descansos. Por ejemplo, configura un temporizador para que suene a los 30 minutos de estudio (o el tiempo que mejor te parezca) y luego tómate un descanso. Durante sus descansos, levántate y camina – o incluso da algunos saltos – y luego estudia durante otros 30 minutos. A algunos estudiantes, una pequeña recompensa después de un período de estudio les ayuda a motivarse.

Lugar de estudio

Busca un lugar de estudio que te ayude a centrarte. Para algunas personas, será un lugar libre de distracciones. Otras pueden concentrarse mejor en una zona con actividad, como la biblioteca o una cafetería. Hay personas que prefieren ir cambiando de ubicación.

Estrategias de aprendizaje

Piensa en tu estilo de aprendizaje y en cómo aplicarlo a la materia que tienes que estudiar.

Las tarjetas de memoria sencillas hechas con fichas suelen ser útiles para memorizar términos, definiciones o teorías.

Los resúmenes son útiles para preparar para los exámenes redactados.

Otras ideas para ayudarte a retener información son:

  • Dibujar diagramas y figuras
  • Explicar los conceptos a un amigo
  • Escribir o escuchar la materia una y otra vez
  • Emplear reglas mnemotécnicas para la información difícil de recordar

Grupos de estudio

Existen pros y contras para estudiar en grupo. Cuando están organizados y enfocados, pueden mejorar el aprendizaje. Si no te gustan los grupos grandes, quizá estudiar con un amigo te ayude a no perder el hilo. “Enseñar” la materia a otro alumno también puede ayudarte en el aprendizaje.

Tutor

También puedes explorar la posibilidad de que un tutor te ayude a organizar tus ideas, priorizar los temas de estudio y ayudarte a mantener la concentración.

3) La víspera del examen

Prepara la mochila con todos los artículos necesarios, tales como lápices, papel, tarjeta de identificación, barras energéticas, agua y todo lo que necesites y colócala junto a la puerta.

En lugar de quedarte estudiando toda la noche, acuéstate y descansa.

4) El día del examen

Toma proteínas para desayunar.

Llega a la sala del examen más bien pronto para sentirte tranquilo y organizado.

¡Buena suerte!

5) Después del examen

Cuando te devuelvan el examen, pide una cita con tu profesor para revisar tus resultados. Solicítale que te explique cómo podrías haber respondido de forma más exhaustiva en las respuestas redactadas y cualquier otra recomendación que pueda ayudarte. Actuando de esta manera, no sólo obtendrás más información sobre lo que puedes hacer para mejorar tu rendimiento en el próximo examen; también le permite a tu profesora ver tu compromiso y motivación.

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Conciencia del tiempo

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Tu mantra para tirar trastos: ¡son sólo objetos!

El hecho de deshacerte (o tan sólo pensar en hacerlo) de los trastos de tu casa puede provocarte un gran sentimiento de culpabilidad, remordimiento o sentimentalismo. Eso es normal. Pero dejar que las emociones te impidan deshacerte de cosas – y simplificar así tu vida – no lo es.

Escrito por Sandy Maynard
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Las personas con TDAH nos ponemos sentimentales con un montón de cosas, sobre todo con las cosas nos han regalado. Tenemos más tendencia que otras personas a aferrarnos a las cosas. La culpa por desprendernos de regalos de personas queridas nos hace muy difícil deshacernos de esas cosas y poner en orden nuestras habitaciones y armarios.

Estas son algunas de las excusas comunes para aferrarnos a las cosas, y algunas razones aún mejores para deshacernos de ellas.

“Me siento culpable por deshacerme de un regalo”. Esta era la razón de Jane para mantener muchos objetos en su cocina, almacenados en cajas sin abrir y en armarios. Le dije que los regalos son símbolos del amor que recibimos de familiares y amigos, y que volver a regalarlos es una forma de hacer que ese amor fluya. Jane echó un vistazo a un vaso negro y feo y dijo: “Creo que tienes razón. Esto podría mantener el amor fluyendo durante mucho tiempo. Está hecho para ser regalado de nuevo”. Una vez Jane regaló el primer objeto, le fue fácil desprenderse del resto.

“Algún día haré algo con estas cosas”. Esa era la razón de Matt para aferrarse a la mayor parte de los trastos de su garaje, que se había convertido en un almacén de chatarra. Para Matt, que suele hacer chapuzas los fines de semana, los objetos eran como tesoros. Había que buscar un término medio. Para hacerlo fácil, Matt miró a su alrededor y eligió los objetos que usaría en un proyecto de renovación para el que sabía que tenía tiempo. Se despidió de las cosas que nunca iba a utilizar.

“No puedo soportar separarme de esto. Es muy especial”. Esta es la forma en que Tara respondió al 90 por ciento de los trastos de su dormitorio. Yo sabía que era el momento de tener una charla sobre la diferencia entre sentimentalismo y sensiblería. Decidimos hacer fotos de sus posesiones más preciadas y ponerlas en un marco digital de fotos. Ahora sus recuerdos se conservan en una fantástica presentación sobre un aparador libre de trastos.

“¿No tendrá esto valor?”, se preguntaba Tim mientras cruzaba una habitación llena de cosas que había heredado. Hemos resuelto este problema buscando en Google esos artículos. Descubrimos que las viejas revistas, los cromos de béisbol y los juguetes de la infancia rara vez eran muy valorados, a menos que estuvieran en perfectas condiciones. También encontramos una casa de subastas que realizaba tasaciones gratis, con la esperanza de que Tim vendiera algunos de sus objetos. Y así lo hizo.

 

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Lo perfecto es inútil: 16 normas de organización que tú puedes seguir

Aunque suene contradictorio, muchos problemas de organización relacionados con el TDAH son consecuencia del perfeccionismo, de la creencia de que las cosas deben hacerse de una manera impecable. Es un objetivo imposible que hace que muchos de nosotros tengamos la casa desordenada, las finanzas fuera de control y unos horarios agotadores Estas 16 reglas de organización pueden ayudarte a cambiar esa tendencia.

Escrito por Judith Kolberg
 Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Ordena tus cosas y organiza tu vida. Suena fácil, ¿verdad? En realidad, es un paso clave para alcanzar mayores y mejores metas. Entonces, ¿por qué tantos adultos con trastorno por déficit de atención no buscan la ayuda que necesitan para organizarse y lograr una vida más racional?

Judith Kolberg sugiere que es un problema de perfeccionismo: no podemos hacer lo necesario para estar tan sólo un poquito más organizados, porque nos preocupa no llegar a estar perfectamente organizados. Y como señala Kolberg, autora de “La conquista de la desorganización crónica”, la organización perfecta no existe. La vida es caprichosa y las estrategias para “conseguir hacerlo” que funcionan hoy pueden resultar inútiles mañana.

La buena noticia, dice Kolberg, es que unos cambios aparentemente pequeños pueden traer grandes mejoras a tu vida – menos desorden, menos complicaciones y más tranquilidad.

Sigue leyendo para conocer formas fáciles de poner orden en tu vida.

Organización general

Establece límites de tiempo para tomar decisiones. Los adultos con TDAH pueden pasar días de agonía para tomar decisiones que otros toman en minutos. Acelera el proceso estableciendo un marco temporal o un límite de presupuesto. Si estás eligiendo un campamento de verano para tu hijo, por ejemplo, fíjate un plazo y haz la mejor elección posible antes de esa fecha. Si vas a decidir qué nuevo teléfono móvil comprar, elige un precio máximo e ignora los más caros.

Identifica siempre el factor más importante a considerar en cualquier decisión: el precio, la comodidad, la estética, la funcionalidad… Céntrate únicamente en ese factor al plantearte tu decisión.

Evita la tendencia al exceso de compromisos. Por cada nuevo compromiso que asumas, renuncia a uno viejo. Si aceptas unirte al comité de recaudación de fondos de la escuela, por ejemplo, renuncia a la comisión de vigilancia del barrio. Las personas con TDAH suelen tratar de abarcar demasiado.

Mantén breve tu lista de tareas. Usando letras grandes, Haz una lista con letras grandes y no más de cinco tareas en una tarjeta (anota las demás en la parte de atrás). Una vez hayas hecho esas cinco cosas, mira la parte posterior de la tarjeta, elabora una nueva lista de tareas y desecha la vieja. Lograrás más cosas, sentirás menos frustración y gestionarás mejor tu tiempo.

Combate la hiperconcentración. Pon un despertador, un temporizador de cocina o la alarma del ordenador – o pide a alguien de confianza que te llame a una hora determinada. Si tiendes a perderte durante horas en eBay, necesitas este tipo de ayuda.

Utilizar un “doble”. Se trata de un amigo o familiar que se sentará contigo mientras afrontas tareas rutinarias, como contabilizar un talonario de cheques, rellenar una solicitud de empleo o revisar las cuentas de casa. Tu “doble” creará una atmósfera productiva, sentándose en silencio y haciendo una tarea que no moleste, como pegar sellos en sobres o recortar recetas de una revista.

Organiza tus finanzas

Programa una revisión trimestral de las inversiones contigo mismo. Escribe la fecha y la hora de la revisión en tu calendario o en tu agenda y repasa tus cuentas, inversiones y planes de jubilación.

Pásate a la banca electrónica. ¿Cuánto tiempo pasas cada mes rellenando cheques, escribiendo direcciones en los sobres y pegando sellos (por no hablar de llevarlos al correo)? Es más rápido realizar tus operaciones bancarias por internet, sobre todo porque puedes configurar pagos periódicos automáticos – y te ahorrarás los gastos de envío.

Si te agobia que resulte complicado abrir una cuenta online, pide ayuda a un amigo o a algún familiar hábil con los ordenadores.

Utiliza una cuenta solo para los cheques. Lleva el talonario en la cartera o en el bolso y vuelve a guardarlo inmediatamente después de usarlo. Guarda el registro de los cheques y algunos para emergencias (¡pero no otro talonario!) en otro lugar, por si pierdes el talonario.

Reduce al mínimo el uso de tarjetas de crédito. Cuantas más tengas, más extractos y recibos tendrás que revisar. Es mejor usar sólo una o dos tarjetas y evitar las que cobran intereses altos. Lee la letra pequeña y plantéate nuevas ofertas sólo si las condiciones son claramente mejores que las de tus tarjetas actuales.

Utiliza una tarjeta de débito. Llévala en la cartera y utilízala en lugar de los cheques, siempre que sea posible. Cada vez que utilices la tarjeta, haz una anotación en tu registro de cheques, como si hubieras firmado un cheque. De esta manera, tu cuenta de cheques se mantendrá equilibrada.

Ten algo de dinero a mano. Pon varios cientos de dólares en una bolsa de plástico impermeable y guárdala en un lugar seguro, pero fácil de localizar (tal vez el congelador). De esa manera, no te quedarás con las manos vacías si una tormenta, un corte de electricidad o alguna catástrofe hace imposible utilizar las tarjetas.

Lleva una cartera de colores vivos. Es más difícil perder una cartera roja que una negra o marrón corriente. Lo mismo vale para tu chequera.

Organízate para tu salud y felicidad

Guarda a mano algo de medicación extra para tu TDAH. Con cada nueva receta, anota en tu agenda la fecha en la que necesitarás la siguiente (o programa en el ordenador una alerta o un recordatorio por correo electrónico para esa fecha). La “fecha de renovación” debe ser al menos una semana anterior a que acabe tu medicación.

Incluye las actividades sociales en tu agenda. De esta forma, tus deseos de conocer gente nueva, tener conversaciones interesantes y estar al día con tus amigos se irán cumpliendo por sí mismos. Ve a clases, únete a un club de lectura o a una serie de conferencias o monta un grupo de cenas.

Únete a un grupo de apoyo para TDAH. Los grupos de apoyo brindan algo más que apoyo emocional. Por ejemplo, los miembros pueden reunirse online cuando llega el momento de abordar tareas aburridas, como hacer la declaración de la renta o archivar documentos. De uno en uno, cada persona deja el ordenador, dedica quince minutos a la tarea que tiene entre manos y regresa a la conversación a bromear, compadecer y felicitarse unos a otros. Puedes obtener más información sobre grupos de apoyo online y presenciales en tu asociación local de TDAH.

Compra experiencias, no objetos. No hay nada malo en una pequeña “compraterapia” para recompensarte por tus logros. Pero piénsalo dos veces antes de comprar un objeto nuevo (que puede convertirse en otro trasto en tu casa). En vez de eso, emplea tu dinero en una experiencia placentera, como un masaje o una cena con amigos.

 

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Mi hijo tiene amigos, ¡Por fin!

“Es fantástico tener por fin amigos, mamá,” me dijo mi hijo. “Apuesto a que te sientes muy bien, campeón”. Su reconfortante sonrisa lo decía todo.

 

Escrito por Penny Williams
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Las personas con TDAH a menudo tienen dificultades con sus habilidades sociales y con las relaciones personales. Los síntomas del TDAH – hiperactividad, falta de concentración, inmadurez – Interfieren con una buena relación entre iguales. Si añadimos a esto la percepción negativa de ser diferente de sus compañeros, resulta increíble que nuestros niños con TDAH lleguen a tener alguna interacción social positiva. Por supuesto, no es por culpa suya.

Cuando mi hijo Ricochet era muy pequeño, tenía un amigo; un niño con cierto retraso. Después del jardín de infancia fueron a diferentes escuelas y dejaron de verse a diario. En la escuela, Ricochet fue acosado sin parar. Era el más pequeño de su clase y era, además, dos o tres años menos maduro que su edad cronológica. Estaba como un pulpo en un garaje, pero no hay excusa, jamás, para el acoso escolar.

Él sufría el terrible dolor de ser diferente. Pasaba el recreo solo en el patio o siendo atormentado por sus acosadores. Su amigo del jardín de infancia era el único que acudía a sus fiestas de cumpleaños, a pesar de que él invitaba a toda la clase. Era muy consciente de que los demás no le aceptaban. Mi corazón de madre se rompía una y otra vez.

Luchamos con sus problemas sociales lo mejor que pudimos. Traté de atenuar las interacciones dañinas para él, fundamentalmente haciendo de asesora personal y de árbitro – andando por ahí cerca e interviniendo cuando hacía falta. Puede que le ayudara a evitar algunas situaciones dolorosas, pero seguía teniendo dificultades sociales.

En su momento más bajo, cuando era un pre-adolescente, los chavales con los que andaba se gastaban bromas unos a otros, como es habitual entre los chicos, pero Ricochet no lo veía así; se sentía atacado. Empecé a darme cuenta de que había algún problema más, aparte del TDAH; poco después, fue también diagnosticado de Trastorno del Espectro Autista.

El diagnóstico nos dio la pauta para trabajar en sus habilidades sociales. Este trabajo, junto con una creciente madurez y conciencia de sí mismo, comenzó a marcar una diferencia positiva en Ricochet. Esto y el compromiso que asumimos, como familia, de permitirle ser él mismo y apoyar sus aficiones.

El año pasado, en séptimo curso, Ricochet comenzó a conectar con otros niños con similares aficiones. Entró en el club de Robótica y conoció a varios chicos tan aficionados a la tecnología y a la ciencia (sí, también a jugar) como él.

Ha pasado un año de esto. Hace unos días, íbamos él y yo en el coche, camino de una reunión. Le pregunté cómo le iba en la escuela, esperando que se sincerase mientras estábamos atrapados en el tráfico. Él dijo: “Es fantástico tener por fin amigos, mamá. Me refiero a amigos de verdad. Ya sabes, amigos que quieren estar contigo. Mis amigos se me acercan en el pasillo y me dicen ‘hola’, sin que yo les hubiera visto. Vienen donde mí. Quieren hablar conmigo y estar conmigo”.

Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, pero le di una respuesta sencilla: “Apuesto a que te sientes muy bien, campeón, realmente bien”.

Se volvió hacia mí y reconoció que sí con la sonrisa más reconfortante.

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Por qué las personas con TDAH no terminan lo que empiezan

Escrito por Neil Petersen
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

Texto original en inglés

 

Para ser claros, quienes tenemos TDAH sí que empezamos proyectos y sí que los terminamos. Algunas veces. Aunque me imagino que la proporción entre los proyectos que terminamos y los que empezamos es un poco peor que la media.

Entonces, ¿por qué las personas con TDAH tenemos una reputación (bien merecida) de empezar cosas y no terminarlas? Se me ocurren en varias razones:

  • Perder la motivación cuando pasa la emoción inicial: Cuando tienes TDAH, tanto tu motivación como tu capacidad de concentración están estrechamente vinculadas a lo interesante y estimulante que encuentres algo. Te falta la capacidad de autorregulación necesaria para “forzarte” a ti mismo a centrarte o estar motivado. Lo que significa que todo va bien mientras la emoción inicial de una nueva idea recorre tus neuronas, puedes perder rápidamente ese impulso una vez que la novedad va desapareciendo.
  • Procrastinación sin fin: Cuando las personas con TDAH dejamos un proyecto sin terminar, no quiere decir que nos sentemos y digamos, “¡A tomar por saco! ¡Por fin he acabado con esto!”. A menudo, nuestros planes de seguir trabajando en ello sólo se van desplazando una y otra vez hacia un futuro que nunca llega. Retrasar indefinidamente tareas que se han vuelto aburridas para nosotros es una de nuestras especialidades.
  • No tener en cuenta lo que supone realmente completar un proyecto: planificar con gran detalle no es algo que las personas con TDAH hagamos con naturalidad. Tendemos a centrarnos desproporcionadamente en nuestros impulsos a corto plazo y a pensar en el futuro en términos vagos, como mucho. Lo que significa que somos propensos a caer en la trampa de iniciar proyectos sin pensar en detalle a qué nos estamos comprometiendo en realidad.
  • Exceso de compromisos: Esto tiene relación con el punto anterior sobre no planificar. Por decirlo suavemente, se sabe que las personas con TDAH se comprometen a veces a cosas sin detenerse a pensar en dónde se están metiendo, en lo referente a la cantidad de tiempo y de trabajo que supone. Esto puede llevar a exceso de compromisos y cuando tienes más proyectos de los que puedes encajar en tu jornada, alguno saldrá malparado.

Sin duda esta lista no está completa. De hecho, es casi como si… la hubiera iniciado y no la hubiera terminado. ¡Si se te ocurren otras razones, no dudes en agregarlas a continuación!

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Las musarañas, Babia y la luna: inatención

 

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5 razones prácticas por las que las mujeres ocultan su TDAH

Escrito por Liz Lewis
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

El verano pasado, estando parada ante un semáforo en rojo en mi ciudad, me fijé en un tipo que caminaba. Tenía entradas en el pelo y llevaba un cortavientos de manga larga y pantalones a juego. Estábamos a más de treinta grados. Iba paseando y hablando solo.

No es que yo crea que me vaya a volver loca, pero últimamente he pensado mucho sobre las enfermedades mentales y la manera en que las tratamos como sociedad. El TDAH no es una enfermedad mental, sino más bien un problema neuroquímico. Desgraciadamente, hay algunos problemas de salud mental que acompañan a menudo a este trastorno.

Independientemente de su origen, el TDAH sigue siendo un tema controvertido en muchos círculos. Incluso hay médicos que dudan de su existencia. No es nada raro que se nos tache de personas perezosas o desmotivadas. No es de extrañar que lo guardemos en secreto.

¿De dónde viene este estigma?

Francamente, no hay una respuesta fácil a esta pregunta, pero entiendo por qué las personas y en particular, las mujeres, ocultan su diagnóstico. Ocultarlo era una forma de vida para mí durante algunos años. Para conseguir que el TDAH y otras enfermedades mentales sean más aceptados socialmente, hemos de examinar las razones por las que tenemos tanto miedo a hablar de nuestro diagnóstico.

Como mujeres y madres con TDAH, necesitamos apoyarnos unas a otras reconociendo nuestro diagnóstico, en lugar de ocultarlo.

5 Razones PRáCTICAs por las que las mujeres ocultan su tdah

TE DA MIEDO QUE LA GENTE PIENSE QUE TIENES UNA DISCAPACIDAD INTELECTUAL

Eres capaz de aprender casi cualquier cosa que te propongas. Es probable que, si estás leyendo esto, todavía temas que te etiqueten de “tonta”. Créeme, sé de lo que hablo. He llegado a acusar a mi marido de tratarme como si fuera idiota, lo que es una locura.

Mi marido no se casaría con alguien que no fuera una intelectual. Él disfruta con los debates intelectuales hasta extremos increíbles.

En la escuela secundaria me matriculé en el nivel avanzado de todas las asignaturas. Sudé la gota gorda sólo para compensar mi inatención en clase y demostrar que no era tonta.

Una vez hice una breve presentación sobre el TDAH. Algunos de mis compañeros de clase se mostraron muy interesados. Hicieron preguntas realmente buenas y en general, fueron muy receptivos.

Me sentía humillada. A pesar de que me fue bien en aquel curso de Inglés, tuve dificultades en Matemáticas. Y continué teniéndolas en la universidad. Para entonces, no tomaba medicación y vivía con todo el peso de mi paranoia por ser “descubierta”.

No hagas lo que hice yo. Sé consciente de que nadie piensa que seas intelectualmente inferior. En todo caso, se preguntan cómo eres capaz de mantener tan bien el control.

NO QUIERES EXPLICAR EL DIAGNÓSTICO

Incluso ahora hago cualquier cosa con tal de no explicarle a la gente mi historia clínica, mis síntomas, etc.

Cada vez que sale el tema de mi TDAH, la gente empieza a hacer preguntas. ¿Alguna vez has…? ¿Crees que…? …y me lanzan todo tipo de situaciones que afectan a sus propios hijos.

Muchas personas piensan que el TDAH es un trastorno infantil y se sorprenden de que puede tenerlo un adulto. Si bien tiene su parte divertida, también resulta embarazoso, molesto y frustrante.

No todos nos explicamos bien verbalmente. Sobre todo, si nos ponen en un brete y nos atosigan con preguntas.

Verdad: No tienes que explicar tu diagnóstico. La gente hará sus propios juicios y no hay nada que puedas hacer al respecto. Sólo ser sincera.

PENSABAS QUE ARRUINARÍA TU CARRERA

A día de hoy, todavía no estoy segura del impacto que ha tenido mi diagnóstico de TDAH en mi vida laboral. He desarrollado algunos métodos interesantes para “apoyarme” a mí misma en mi lugar de trabajo y conseguir hacer las cosas.

Con el tiempo, he descubierto cómo tener una conversación sin perder completamente el hilo. También sé cómo manejar el tiempo para llevar a cabo mis tareas sin agotarme.

En honor a la verdad, sin embargo, nunca llegué a asentarme del todo en ningún trabajo. Empecé haciendo seguimiento de ventas en una tienda – yo entonces era pasante de abogada. A continuación, trabajé como profesora durante un breve periodo. En cada una de estas iniciativas profesionales logré hacerlo lo bastante bien para no ser despedida.

Si, como yo, nunca has sido empleada del año, no te preocupes. Cuesta trabajo, pero puedes desarrollar métodos para mantenerte bajo control en tu lugar de trabajo. Además, no tengas miedo de pedir ayuda y/o aclaraciones en el trabajo.

TE JUZGARÁN COMO MADRE

Como sabe la mayoría de las mujeres, hay una enorme presión para que seamos esposas y madres perfectas. Se supone que debemos tener una casa hermosa y limpia, unos niños hermosos y obedientes, una profesión (o no, dependiendo de quién sea tu pareja) – y lo más importante, tienes que tener un aspecto fantástico mientras lo haces.

Desde el día en que nació mi hijo, me preocupaba constantemente que se juzgasen mis habilidades como madre. Si alguien supiera que yo tenía TDAH, me podría echar la culpa de la hiperreactividad sensorial del bebé.

Ahora que la gente sabe que tengo TDAH pueden ver algunos comportamientos de mi hijo y culparme de ellos. Es una verdad dolorosa con la que todavía tengo que lidiar. Ahora que mi hijo también ha sido diagnosticado de síndrome de Asperger, soy plenamente consciente de que la gente vigila.

Esta es mi opinión sobre la vergüenza como madre. No la tengas y mantente lejos de quienes la practican. Sólo está en tu mano controlar una parte de la personalidad de tu hijo, el resto no depende de ti.

Además, nadie nos juzga con tanta dureza como nosotras mismas.

ESPERABAS QUE DESAPARECIERA POR ARTE DE MAGIA

Es verdad. Durante mucho tiempo pensé que, si conseguía compensar, o incluso sobrecompensar mi TDAH. tal vez podría llegar a ser más lista que él. Hacía listas, pegaba post-it por todas partes, y acumulé montones de basura en el desván.

Me presioné tanto que entré en el territorio TOC. Me pasé haciendo ejercicio, haciendo régimen, haciendo análisis. Me hice hipervigilante sobre gérmenes y lactancia materna.

¿Algo de esto te suena familiar? ¿Trataste de desear que fuera?

No estás sola. Ni mucho menos. Pero juntas somos más fuertes.

Si queremos que el estigma de TDAH (y otros problemas de salud mental) desaparezca, tenemos que compartir nuestras historias. No más ocultación. No más vergüenza.

 

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