“¿Cómo puede ser ya la hora?”

¿Tienes un mal sentido del tiempo que te hace ir con retraso, corriendo y perdiendo el hilo de tu agenda? Prueba estos consejos para vencer al reloj de una vez por todas.

Escrito por Ari Tuckman, Psy.D., MBA
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Todos tenemos un reloj interno que nos dice cuánto tiempo ha pasado.

Para algunas personas, ese reloj marca su tic tac de manera fuerte y sistemática, por lo que calculan bastante bien el paso del tiempo. Utilizan ese conocimiento para guiar su comportamiento y realizar los ajustes necesarios, como acelerar cuando se acaba el tiempo o priorizar sus actividades para completar las tareas más importantes cuando cambian las circunstancias. Tienen una agenda en su mente y saben en qué punto de ella están: qué les queda por hacer y cuánto tiempo tienen para hacerlo.

En general, las personas con TDAH saben lo que tienen que hacer, pero les cuesta hacerlo. El tic tac de su reloj interno es muy tenue, demasiado silencioso para guiar su comportamiento. Como resultado, se quedan absortos en actividades divertidas cuando deberían hacer otras más importantes, pero menos emocionantes. O, si están haciendo algo importante, es posible que no se den cuenta de que deben dejarlo y hacer otra cosa, como acudir a una reunión, irse a la cama o recoger a los niños.

Ceguera al paso del tiempo

¿Os describen las siguientes situaciones a ti y a tu vida?

El tiempo es fluido. Diez minutos haciendo algo aburrido te parece una hora. Una hora haciendo algo divertido es para ti como diez minutos.

Subestimas el tiempo necesario para hacer una tarea. Te resulta difícil predecir cuánto tiempo van a costar las cosas. Al planear un proyecto, subestimas, no sobreestimas, cuánto tiempo llevará terminarlo.

Vas tarde. No te das cuenta de cuándo es hora de salir para una cena o una cita de negocios, porque tu despertador interno aún no ha sonado.

Te acuestas demasiado tarde todas las noches. Te pasas el día yendo a la zaga y eso retrasa la hora de irte a la cama. Pierdes la noción del tiempo cuando pasas la tarde en casa sin un horario, por lo que no te das cuenta de que es hora de dormir.

Siempre estás corriendo demasiado. Debido a las prisas, sales de casa con mucho estrés y recuperas el tiempo perdido conduciendo más rápido.

Te ven como alguien que desperdicia el tiempo. Te critican por hacer primero las tareas menos importantes y no llegar a las más importantes, pero eso no lo eliges conscientemente.

Resiste

El objetivo es pasar por un proceso de compromiso con estrategias de control de tiempo basadas en tus fortalezas, tus debilidades y lo que tienes que hacer. Te garantizo que las siguientes estrategias son buenas y funcionarán. Todo se reduce a utilizarlas. Así que haz la asume el siguiente compromiso, pero no lo hagas a la ligera. Piénsalo durante un día, o incluso una semana. Si vas a hacerlo, dedica tus mejores esfuerzos. Tú lo mereces.

Quiero una vida mejor, así que me comprometo a:

  • hacer cambios y probar algo nuevo
  • hacer mi mejor esfuerzo para usar estas estrategias con diligencia, aun cuando no me apetezca
  • estar abierto a aprender de estas experiencias
  • ser flexible cuando una estrategia no funcione
  • abandonar una estrategia sólo cuando pueda reemplazarla por otra que funcione mejor.

Ajusta tu reloj interno

  1. Pon un reloj en cada habitación. Cuantos más relojes veas (sin tener que buscarlos), más probable es que seas consciente de la hora.
  2. Mira la hora regularmente. Proponte mirar la hora a lo largo del día. Hacerlo con regularidad hará menos probable que el tiempo pase sin darte cuenta.
  3. Lleva reloj. Tu teléfono marca la hora, pero es más probable que mires la hora si está en tu muñeca que si tienes que sacar el teléfono del bolsillo.
  4. Capta las vibraciones y los pitidos. Muchos relojes digitales se pueden configurar para emitir pitidos o vibraciones a intervalos regulares. Estos recordatorios te hacen saber que ha pasado otro período de tiempo. Pueden romper tu hiperfoco si llevas demasiado tiempo enganchado a algo. También puedes descargar aplicaciones para el móvil para eso.
  5. Hazte una pregunta. Si te preguntas muy a menudo por qué has pasado tanto tiempo haciendo algo, acostúmbrate a preguntarte: “¿Qué debería estar haciendo ahora? ¿Estoy empleando bien mi tiempo?” Si no es así, cambia a algo más productivo.
  6. Cuelga letreros por la casa. Averigua cuánto tiempo te lleva completar tus rutinas de la mañana, luego cuenta hacia atrás desde el momento en que debes salir de casa y cuándo debes terminar cada actividad (terminar el desayuno a las 8:30, vestirte a las 8:10, y así). Coloca notas adhesivas o letreros en cada habitación que te digan cuándo debes pasar a la siguiente actividad.

Avísate de que se ha acabado el tiempo

  1. Configura una alarma. En lugar de confiar en tu reloj interno, deja que la tecnología te tenga al corriente de que es hora de comenzar o dejar de hacer algo.
  2. Usa temporizadores de cuenta atrás. Puedes usar tu reloj digital o uno de esos temporizadores baratos de cocina para avisarte de que ha pasado una cantidad de tiempo determinada y de que es hora de hacer otra cosa. Los temporizadores te evitan tener que estar pendiente de cuánto tiempo ha pasado. Si estás trabajando en el ordenador, usa Outlook u otros programas para avisarte.
  3. Programa una alarma “prepárate para irte a la cama”. El retraso de la mañana a menudo comienza acostándose tarde la noche anterior. Si te enredas en actividades y te olvidas de la hora de acostarte, programa una alarma para que suene a la hora de prepararte para ir a la cama. Obedécela, a menos que tu casa esté ardiendo.
  4. Usa complementos de tu navegador para limitar tu tiempo online. Es fácil perder la noción del tiempo cuando estás en Internet. Un enlace lleva a otro… y a otro… Descarga complementos como Leechblok para Firefox y Stayfocusd para Google Chrome, para limitar el tiempo que pasas en sitios específicos, así como tu tiempo online.
  5. Programa tu televisor para que se apague solo. Muchos televisores se apagan automáticamente después de un tiempo determinado o en un momento específico.
  6. Conecta las luces de tu casa a un temporizador. Para romper tu hiperfoco nocturno, reemplaza el interruptor por uno programable. La oscuridad te recordará que es hora de levantarte y cambiar de tarea, o de ir a dormir.
  7. Vincula tu horario al de otra persona. Irte a la cama, despertarte y salir de casa al mismo tiempo que otro miembro de la familia, te permite seguir el ejemplo de esa persona sobre qué momento es y en qué parte del proceso debes estar. En el trabajo, puedes hacer coincidir tu horario con el de otra persona acudiendo a una reunión al mismo tiempo.

Programa tu tiempo

  1. Escribe un cronograma para el día y revísalo. Es difícil saber si estás adelantado o atrasado si no sabes cuál es el horario. No programes cada momento, solo tareas o actividades concretas (salir al banco a las 3:30, lavar la ropa antes de comer). Consulta el cronograma para guiar tus actos.
  2. Ajusta tu cronograma cuando cambien las circunstancias. Es raro el día que sigue exactamente el cronograma. Mantenlo a mano, para poder consultarlo cuando surja algo nuevo. No te comprometas a nada nuevo hasta que hayas comprobado cómo encaja en tu plan general.
  3. Añade tiempo para prepararte. Las personas con TDAH se retrasan cuando no tienen en cuenta el tiempo que cuesta pasar de una actividad a otra o salir de casa o de la oficina. Si tienes que salir para una reunión de negocios a las dos, comienza a reunir materiales y caminar hacia el coche hacia las dos menos veinte.
  4. Agrega un 50 por ciento o más a todas tus estimaciones. Si tienes una actividad que no ha cronometrado, debes adivinar cuánto tiempo te llevará cumplirla. Todo cuesta más tiempo de lo que creemos, así que hincha tus estimaciones. Si terminas más rápido, considéralo un regalo. Y como cualquier regalo, no cuentes con recibirlo todos los días.

Extraído de “Understand Your Brain; Get More Done: The ADHD Executive Functions Workbook”, de Ari Tuckman, Psy.D., MBA. © Specialty Press, Inc. 2012.

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Para profesores: cinco formas de ayudar a los niños hiperactivos a aprender

Con estas divertidas técnicas de enseñanza, puedes conseguir que tus alumnos hiperactivos dirijan toda esa energía en la dirección correcta

Escrito por Susan Saurel
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

¿Te vuelven un poco loco los niños hiperactivos en el aula? La mayoría de los profesores diría que sí. Los estudiantes hiperactivos son exigentes, pero ¿eso significa perder la esperanza? ¡Por supuesto que no!

Dirigirte a los alumnos hiperactivos de la forma correcta puede convertirse en una hermosa experiencia de motivación y respeto mutuos.

Los niños hiperactivos simplemente necesitan más atención. En general, los niños son activos por naturaleza, pero los niños hiperactivos están siempre en movimiento y saltando de una actividad a otra. Les cuesta prestar atención a las explicaciones cuando empleas métodos de enseñanza tradicionales.

Por eso debes aplicar otras estrategias que involucren a los estudiantes hiperactivos en su propio nivel. Lo mejor es que estos métodos también hacen más divertido el proceso de enseñanza.

1.   Enséñales cómo relajarse

Mindfulness (Atención Plena) y escuela pueden parecer poco compatibles, pero muchos profesores han experimentado sus beneficios. Investigaciones recientes han descubierto que los programas y técnicas de Atención Plena producen resultados beneficiosos en el aula. Un instituto de bachillerato de Nueva York implantó un programa de yoga en 2016. Los estudiantes que participaron tuvieron una nota media significativamente más alta que los que no lo hicieron.

No se trata solo de las calificaciones. Otro estudio realizado con estudiantes de secundaria mostró que el yoga ayuda a los estudiantes a controlar sus emociones.

La Atención Plena consiste en estar en el momento presente, sin ningún apego ni juicio. Para un niño hiperactivo, significa percibir el estado actual en su cuerpo y mente, y hacer las paces con él.

La Atención Plena se logra normalmente a través de técnicas de meditación. La meditación entrena la mente para dejar a un lado las distracciones y estar presente en el momento actual. Si crees que tus alumnos son demasiado jóvenes o demasiado inatentos para la meditación, puedes comenzar con técnicas simples de respiración y relajación. Estas también conducen a un estado mental de concentración.

  • Primero, debes saber cómo implantar la relajación y la respiración en el aula. Busca un buen instructor en tu localidad y asiste a algunas clases. Pregúntale cómo enseñar técnicas de relajación y respiración a los niños. Puedes invitarle a venir a tu clase para dirigir una breve sesión de relajación.
  • Combina la técnica de relajación con imágenes visuales positivas. Muchos atletas confían en la visualización para mejorar su rendimiento. Como estás tratando con estudiantes hiperactivos, diles que imaginen una escena relajante, como un jardín, una playa o un bosque silencioso.

2.   Fomenta el aprendizaje práctico

Los estudiantes hiperactivos aprenden mejor cuando participan en el proceso. No puedes esperar que se sienten tranquilamente en su pupitre, escuchen la lección y hagan un examen. Eso les resulta demasiado difícil. Siempre es mejor hacer que escuchar, así que puedes transformar su hacer en una actividad de aprendizaje.

  • Pídeles que dibujen ilustraciones para una de las lecturas del curso. Es una buena manera de enseñar a escribir redacciones y contar historias.
  • Hablando de redacciones, pon en contacto a tus alumnos con escritores profesionales que puedan proporcionarles una guía paso a paso que los enganche al proceso de escribir.
  • Los profesores suelen aconsejar a los padres que practiquen el aprendizaje práctico con sus hijos. ¿Por qué no sigues tu propio consejo? En lugar de enseñar las ciencias en clase, búscalas fuera de las paredes del aula de vez en cuando. Llevar a tu clase al parque puede poner a prueba tu paciencia, pero si organizas bien la excursión, puedes hacer que tus alumnos aprendan mientras exploran.

3.   Permíteles moverse

A los niños hiperactivos, por definición, les resulta difícil estarse quietos. Es una tortura quedarse sentados en su pupitre demasiado tiempo. Estos estudiantes son aprendices kinestésicos. Eso no es malo. Es una oportunidad para que introduzcas nuevos métodos en tus rutinas educativas orientadas a ese estilo de aprendizaje.

  • Cuando enseñes una lección de historia, conviértela en un proyecto teatralizado. A cada alumno se le asigna un papel y todos representan escenas de la lección. Tú puedes ser el narrador, introduciendo fechas y datos en la representación. Les será mucho más fácil recordar la información si la aprenden mediante un juego activo.
  • Cuando vayas a preguntar algo, lánzale al alumno una pelota suavemente, en lugar de llamarle por su nombre. Es una actividad sencilla que agrega diversión a los debates.
  • Después de pasar media hora sentados en sus pupitres, recompensa a tus alumnos invitándoles a ponerse de pie, estirarse y descansar bailando durante un minuto.

4.   Enséñales a ser útiles

Los niños hiperactivos quieren y necesitan moverse. Canaliza esa necesidad en una actividad útil. La limpieza, para ser precisos.

Anima a tus estudiantes a responsabilizarse de limpiar el aula. Enséñales que es una parte más de la jornada escolar.

Di: “¡Ea, vamos a limpiar el aula entre todos!” Haz una llamada a la acción. Puedes dividirlos en grupos: unos limpian los pupitres, otros recogen los papeles del suelo y los demás ordenan los objetos del aula. Haz rotar los grupos a lo largo del mes, para que todos hagan de todo.

Estas sencillas tareas dan a los niños un sentido de la responsabilidad y hará que quemen algo del exceso de energía. El resultado final es que los alumnos estarán más tranquilos durante el resto del día.

5.   Crea tu propio sistema de recompensas

No puedes esperar que todos tus estudiantes estén motivados y deseosos de aprender todo lo que les eches. Sin embargo, puedes alentar y persuadir a tus alumnos para que tengan ganas de aprender.

  • Ayuda a arrancar su motivación ofreciendo recompensas tangibles. Regálales diplomas, calcomanías o chuches sanas como premio. Las recompensas tangibles producen resultados inmediatos y les dan a los alumnos algo en lo que centrarse.
  • Sin embargo, no les acostumbres demasiado a ganar premios por hacer los deberes escolares. Los comentarios verdaderamente positivos también están bien. Cuando los estudiantes hiperactivos se comportan bien, aunque sea tan sólo durante una hora, felicítalos por su logro.

Cualquiera que sea el método que decidas usar, recuerda: los niños hiperactivos son solo niños. No pueden ser serios y seguir instrucciones todo el tiempo. El primer paso para resolver el problema es simple: el maestro debe dejar de ser demasiado serio. Con técnicas de enseñanza divertidas, puedes dirigir a los estudiantes hiperactivos a dirigir toda esa energía en la dirección correcta.

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TDAH: conduciendo hacia la catástrofe

Editado por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Escrito por Taylor J.

Mi marido condujo un Ford Bronco de 1979 durante la mayor parte de nuestro matrimonio (o sea, hasta que se incendió en el aparcamiento de un Home Depot. Guardó la carrocería quemada para arreglarla… “algún día”). Antes del tratamiento, yo pensaba que su tendencia a darse golpes cuando conducía otros coches se debía únicamente a que estaba acostumbrado a la lenta y pesada mole de metal que había conducido tanto tiempo.

En realidad, puede que esa lenta y pesada mole de metal le haya hecho ir más despacio y le haya salvado la vida.

Yo rezaba a todas horas para que no le pasara nada en la carretera y contaba los minutos hasta que volvía.

“Desconectando” mientras conducía

Otro problema era conducir largas distancias: sin previo aviso, se quedaba dormido al volante. Yo estaba leyendo o cosiendo y, de repente, el coche empezaba a cambiar de carril. Miraba hacia su lado y le veía dando cabezadas.

Ideamos un sistema. Yo le rascaba el brazo desde el codo hacia arriba, y él diseñaba mentalmente el secreter de sus sueños. En cuanto encontrábamos un lugar seguro donde detenernos, yo me ponía el volante.

Más tarde descubrimos que ésta es probablemente otra manifestación del TDAH; el aburrimiento te lleva, en cierto sentido, a “desconectar”. Aquella especie de estrategia, que desarrollamos sin saber nada sobre el TDAH, servía para mantener su cerebro ocupado en algo más interesante que seguir la línea de la carretera (y nos salvó la vida).

Hay que decirlo: yo tampoco era la mejor conductora

Me distraía con una llamada telefónica, con un CD o hablando con alguien del asiento trasero. Llegué a leerme los dos primeros capítulos de un libro mientras el semáforo se ponía en rojo una y otra vez. ¡Tonta, tonta, tonta! Casi todos mis accidentes han sido golpes por detrás, por culpa mía.

Gina escribe:

“Ninguna otra actividad de la vida afectada por el TDAH adulto se ha estudiado tanto como la conducción. Sistemáticamente, los estudios demuestran que la medicación estimulante es efectiva para mitigar los problemas al volante relacionados con el TDAH “.

Ninguno de los dos hemos tenido ningún accidente desde que comenzamos el tratamiento con medicación.

Como pasa con el manejo del dinero, Gina señala que conducir no supone un problema para todos los adultos con TDAH. Tampoco es que cada conductor malo oculte un TDAH sin tratar. Pero “en general, cuando hablamos de TDAH no tratado, la evidencia predominante indica que se dan serias interrupciones, que pueden llegar a ser mortales”.

El especialista en TDAH Russell Barkley ha llegado a proponer que el “exceso de velocidad” se incluya como síntoma común del TDAH.

Verdaderamente es una cuestión de vida o muerte

¿Cómo podemos reconocer las conductas al volante debidas al TDAH en nosotros mismos y en nuestra pareja? Gina nos ayuda a detectarlos con una lista de síntomas de la consultora educativa Marlene Snyder, autora de ADHD & Driving: a Guide for Parents of Teens with ADHD (2001).

Los conductores inatentos pueden ignorar señales y peligros

Rosalía aprendió hace treinta años a no ir en el coche cuando conducía su marido, pero hace poco ha necesitado que él la lleve a las sesiones de quimioterapia: “Se pone a mirar a su alrededor, en vez de prestar atención a la conducción. La última vez que iba con él, no se dio cuenta de la señal del tren que teníamos justo delante. A pesar de las luces rojas parpadeantes y del sonido de las campanas ‘ding, ding, ding’, siguió adelante hasta que pegué un grito. ¡La barrera nos cayó encima del capó!”

Los conductores impulsivos suelen hacer movimientos imprevisibles

Para Fanny, descubrir el TDAH le hizo entender el comportamiento de su marido al volante: “¡Dios mío! Es un conductor horrible. En la ciudad, decide meterse en el carril del Burger justo después de habérselo pasado. En la autopista, atraviesa tres carriles entre coches ¡porque se ha despistado con la salida!”

Los conductores hiperactivos tienen tiempos de reacción irregulares

El caso de Julia tiene que ver con esto: “Mi esposo va pasando de un carril a otro, cambiando de marcha inconscientemente, cambiando el CD, e incluso mandando mensajes por el móvil. El coche es como una extensión de su cuerpo, siempre sin parar, y los peligros de la carretera escapan a su atención”.

Los conductores imprudentes practican juegos peligrosos

Nuria jura que su novio recibe un chute de adrenalina cuando juega al Piloto del Nivel de Combustible o a ese espeluznante juego llamado “¿A qué velocidad puedo pasar el semáforo en ámbar?” Y Jesús, que tiene TDAH, como su mujer, explica que antes de comenzar a tomar medicamentos, sólo tenía la mente clara cuando “pisaba a fondo” su potente coche. “Si conducía despacio, me aburría tanto que, al final, era más imprudente”, explica.

Los conductores distraídos intentan coger esa palomita que se ha caído

Lo que más teme Laura es que su novio consiga el carné de conductor de camión: “Cualquier cosa le llama la atención y puede hacer que se salga de la carretera”. Y ¿acaso la mujer de David compensa su distraibilidad con el hiperfoco en el destino? “Conduce como si el coche fuera el ratón del ordenador: apuntar y hacer clic. Apunta con el coche hacia donde desea ir y pisa el acelerador. ¡O el supermercado o la nada!”

Los conductores irritables se ponen agresivos

Luisa también repite lo que dicen otros miembros del grupo sobre el tema: “Mi marido conduce de una forma demasiado rápida y agresiva. ¡Actúa como si los demás estuvieran en la carretera sólo para molestarle! Me muero de miedo. No consigo entender cómo puede tener broncas de tráfico en un aburrido pueblo de 5.000 habitantes, pero las tiene”.

Luisa no es la única. Un estudio demostró lo que muchos miembros del grupo de apoyo atestiguan: Los conductores con TDAH son más propensos a mostrar ira y agresividad al volante que aquellos sin TDAH.[1]

Los estudios indican que del 4 al 10 por ciento de los niños tiene TDAH. Si del 4 al 10 por ciento de los nuevos conductores adolescentes se distrae en la carretera, ¿no significa eso que están en riesgo sus vidas? ¿No significa eso que también están en riesgo las vidas de otras personas – como mi hijo cuando cruza la calle detrás de un balón de fútbol?

Merece la pena repetirlo: “Sistemáticamente, los estudios demuestran que la medicación estimulante es efectiva para mitigar los problemas al volante relacionados con el TDAH“. Comprender esto se convirtió en una cuestión de vida o muerte.

 


[1] Extraído de “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?” de Gina Pera. Versión española editada por TDAH Vallès (N. de la T.)

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Dificultades sociales de los niños con TDAH

Cómo afectan los síntomas del TDAH a las relaciones sociales de los niños

Escrito por Eileen Kennedy-Moore Ph.D.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Para los niños, lo más difícil de tener Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) está a menudo en los desafíos sociales que causa.

Rechazados y sin amigos: dificultades sociales de los niños con TDAH

Según Betsy Hoza y sus colegas, más de la mitad de los niños con TDAH sufren un fuerte rechazo de sus iguales. Esto significa que, cuando los investigadores piden a los niños que digan confidencialmente qué compañeros les gustan más y cuáles menos, los niños con TDAH obtienen pocos “me gusta” y muchos “no me gusta”.

El 56% de los niños con TDAH no tiene amistades recíprocas, casi el doble que el número de niños neurotípicos sin amigos (Hoza et al., 2005). Y cuando los niños con TDAH tienen amistades, suelen ser de peor calidad y menos estables que las de los niños neurotípicos. Un estudio realizado a lo largo de seis meses (Normand et al., 2013) encontró que, durante ese período, uno de cada cuatro niños con TDAH perdió a su amigo, mientras que sólo uno de cada diez niños típicos terminó una amistad.

Los niños con TDAH tienen habilidades sociales sustancialmente peores que otros niños, según las valoraciones de padres, maestros y observadores. Los estudios experimentales muestran que los niños con el tipo hiperactivo o inatento del TDAH pueden experimentar rechazo a las pocas horas de conocer a nuevos compañeros (Hodgens, Cole y Boldizar, 2000).

Déficits de habilidades sociales en niños con TDAH

Pero ¿qué hacen los niños con TDAH que resulta tan desagradable a sus compañeros? La actividad continua, las acciones impulsivas y la agresividad, más frecuentes en niños con TDAH hiperactivo o combinado, son fuentes obvias de molestias para sus compañeros. Son más proclives que otros niños a discutir e iniciar peleas. Pero los niños con TDAH inatento también pueden tener problemas sociales. Pueden parecer introvertidos o poco interesados ​​en los demás. También pueden meter la pata, debido a su poco conocimiento de los sentimientos de los demás o a sus dificultades para manejar sus propias emociones.

Normand y sus colegas observaron el comportamiento de niños de 7 a 13 años con TDAH y de otros de comparación mientras jugaban a juegos competitivos y cooperativos con un amigo de su elección. Durante el juego competitivo, los niños con TDAH tenían más probabilidades de romper las reglas y actuar de manera autoritaria. Durante el juego cooperativo, hacían sugerencias más egoístas.

Mirando el lado positivo

Y, sin embargo, tengo un lugar especial en mi corazón para los niños con TDAH. A menudo son muy creativos y les apasionan sus aficiones. Su energía y entusiasmo pueden ser muy atractivos. Sus rápidos saltos de un tema a otro pueden ser entretenidos o incluso estimulantes.

Barreras a la amistad y soluciones para niños con TDAH

Ayudar a los niños con TDAH a aprender a llevarse mejor con sus compañeros es muy difícil. La investigación muestra que la medicación y los sistemas de recompensas pueden reducir su mal comportamiento, pero estos cambios no necesariamente llevan a ser más aceptados por sus iguales o a hacer amigos.

Enseñarles a estos niños habilidades sociales de forma aislada tampoco ha resultado eficaz. Aunque los niños puedan aplicar perfectamente una determinada habilidad en la clínica o en su casa, eso no significa que vayan a acordarse de aplicarla en una situación relevante en la escuela o con un amigo.

La interesante investigación de Amori Mikami y sus colegas indica que el “entrenamiento de la amistad por los padres” puede ser una clave importante para ayudar a los niños con TDAH a afrontar sus desafíos sociales. En un estudio piloto de 2010, estos investigadores prepararon a padres de niños con TDAH para que entrenaran a sus hijos para llevarse bien, enseñándoles habilidades sociales, organizando citas para jugar y cultivando una relación positiva entre padres e hijos. Esto condujo a mejoras en las habilidades sociales y en las amistades de los niños, así como, en opinión de los maestros, a una mayor aceptación entre iguales.

La ayuda efectiva para niños con TDAH que tienen problemas sociales debe abordar las importantes barreras que se interponen en su camino:

1) Sesgo positivo ilusorio

Los niños con TDAH a menudo son incapaces de ver sus problemas sociales. Sobreestiman sus habilidades sociales y lo apreciados que son y dicen ser amigos de niños que no les consideran como tales. La investigación indica que este sesgo es defensivo.

Posible solución: orientación y apoyo suaves

La retroalimentación es esencial para el aprendizaje, pero decirle a un niño con TDAH “¡Estás haciendo el idiota!” no es útil ni amable. Si queremos que nuestros hijos escuchen nuestras recomendaciones, primero tenemos que demostrar que entendemos sus preocupaciones y creemos que sus intenciones son buenas, aunque la líen.

Nunca critiques a tu hijo delante de otros. Llévatelo aparte para mantener una conversación privada. Reconoce los sentimientos de tu hijo antes de hacer ninguna observación sobre las dificultades. “Es frustrante cuando el juego no va como tú quieres…”. “No te gusta cuando ella hace eso…”. Luego, con el tono de alguien que comparte información con un aliado, explica el impacto del comportamiento de tu hijo en los demás. “Ella está empezando a enfadarse…” “Él puede pensar que te da igual…”

2) Reputación negativa

La reputación tarda en cambiar. Cuando un niño tiene un historial de mala conducta social, es probable que sus compañeros esperen una mala conducta continuada. Se fijarán en los errores, pasarán por alto los cambios positivos y se negarán a dar una segunda oportunidad.

Posible solución: centrarse en las amistades individuales

Es más fácil ganarse a un niño individualmente que a un grupo completo. Las citas para jugar uno con uno son una forma importante para que los niños construyan y profundicen amistades. Ayuda a tu hijo a elegir a otros niños para invitar a quienes podrían estar dispuestos a ser amigos suyos. Los niños hacen amigos haciendo cosas juntos. Planifica una actividad divertida y haz que dure poco tiempo, para que acabe bien.

3) Problemas para aplicar lo que saben

Incluso cuando los niños con TDAH entienden lo que deben hacer, es posible que no se acuerden de hacerlo en la tensión del momento o en un contexto diferente.

Posible solución: dar pistas y reorientar

Hablar con los niños ANTES de que caigan en una situación comprometida coloca la información importante al frente de su mente. En lugar de darle una charla (¡los niños con TDAH son maestros en aparentar que escuchan cuando no lo hacen!), solicita a su hijo que te cuente estrategias clave. Puedes hacer preguntas como “¿Qué tienes que acordarte de hacer?” o “¿Qué vas a hacer si pasa eso?”

Durante una tarde de juegos, mantente donde puedas oír a tu hijo. Si oyes ruido de discusión o aburrimiento, es la señal para entrar como por casualidad y romper la tensión creciente. Un “¿Quién quiere un bocadillo?” a tiempo puede darle a tu hijo la oportunidad de reorganizarse y volver a intentarlo.

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Los desafíos sociales pueden ser abrumadores para los niños con TDAH. Si a tu hijo le cuesta llevarse bien con sus compañeros, es importante ayudarle a avanzar de manera positiva, pero también es importante disfrutar simplemente de la compañía de tu hijo. Cuando las relaciones con los compañeros son difíciles, tener una relación cálida y de apoyo con los padres puede ser muy reconfortante para los niños.

 

 

 

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Yo “entiendo” a su hijo

La orientación de una profesora muy especial que compredía de verdad a mi hijo – y su TDAH – lo cambió todo.

kim flyr

Escrito por Kimberly Flyr
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Yo no tengo trastorno por déficit de atención, pero me afecta todos los días. Mi hijo David, de 8 años, fue diagnosticado de TDAH el año pasado.

Amar a un niño con TDAH resulta exigente, gratificante, frustrante y a menudo divertido. Hago todo lo que puedo para ayudarle en la escuela y conseguirle las adaptaciones adecuadas. Pero, como descubrí, a veces un poco de suerte también ayuda.

No es que no hubiera oído nada sobre el TDAH antes de nacer David. Como maestra en una escuela pública durante 10 años, tuve mis estudiantes con TDAH. Recuerdo a muchos de ellos: tanto su inteligencia como sus rarezas.

Un niño pequeño al que le costaba mantener las manos quietas durante el cuentacuentos se entretenía dando vueltas a una moneda. Un día decidió ver qué pasaba si se metía la moneda en la boca. Me enteré al verle de pie gritando: “¡Me he tragado la moneda! ¿Me voy a morir?”. Salió corriendo al pasillo en busca de la enfermera de la escuela.

Recuerdo la preocupación de su madre por su impulsividad, su inquietud y sus extravagancias. Con sólo veinticuatro años y sin hijos, aquel niño me parecía adorable y divertido. Aunque mostré mi solidaridad a la preocupada madre y modifiqué mis métodos de enseñanza para adaptarlos a las necesidades de su hijo, ahora me pregunto si hice lo suficiente o si entendí lo suficiente.

Más vieja y más sabia

Doce años y tres hijos después, soy más vieja y considerablemente más sabia. Ahora siento empatía con aquella madre porque, de alguna manera, me he convertido en ella. David también es impulsivo y extravagante, inteligente y propenso a la preocupación. Es cariñoso y sensible, divertido y deportista. Pero necesita ayuda para concentrarse en una tarea. Necesita que las tareas estén divididas en pequeñas partes y que alguien lime las asperezas de la vida.

Presto atención a los maestros que trabajan con él. Necesita uno que tenga paciencia, que sea capaz de alimentar su pensamiento creativo y, espero, que aprecie su última adicción, Calvin y Hobbes.

Apoyo a sus maestros porque sé que su esfuerzo extra ayuda a David; también trato de apoyar a mi hijo, respondiendo a sus muchas preguntas sobre la escuela: ¿por qué la historia relato que ha escrito no tiene sentido para el maestro, si tiene todo el sentido para él? ¿Por qué no se acuerda de los deberes? ¿Por qué está mal corregir a la maestra si se equivoca?

La llamada que cambió las cosas

Me acostumbré a responder llamadas telefónicas de profesores, asesores y amigos frustrados. Así que, cuando uno de los maestros de David me llamó a casa la primavera pasada, me armé de valor para lo que iba a decirme. Justo la víspera había estado con varios de los profesores de David. Todos estábamos decepcionados de que nuestros mejores esfuerzos no hubieran ayudado a mi hijo tanto como esperábamos. Al coger el teléfono para hablar con otro profesor más, volví a pensar que sería buena idea cambiar mi número de teléfono.

Pero esta llamada resultó ser diferente. “Su hijo es muy listo”, dijo una optimista Nancy Kapp, su profesora de extraescolares. “Pero necesita trabajar con profesores que entiendan su forma de pensar. Yo ‘entiendo’ a su hijo, y me gustaría orientarle, si a usted le parece bien”.

“Me parece más que bien”, recuerdo que murmuré mientras me invadía el alivio.

Y así comenzó una relación entre David, la Sra. Kapp y yo. La Sra. Kapp aceptó trabajar con David, sacándole de clase una vez a la semana para trabajar en un proyecto especial de escritura que a él le resultaba interesante (cómics y escritura creativa). El proyecto comenzó en segundo curso y continuará mientras David y la Sra. Kapp sigan dispuestos a trabajar juntos.

Defensora y asesora

Es tranquilizador saber que la Sra. Kapp entiende a David. Si un profesor no está seguro de cómo ayudar a mi hijo, la Sra. Kapp aporta una solución. Cuando David tuvo dificultades para escribir una historia para un trabajo, ella se ofreció a escribirla mientras él se la dictaba, organizando las oraciones y los párrafos sobre la marcha. David estaba orgulloso de cómo quedó.

La Sra. Kapp también actúa como asesora del padre de David y mía. Si tenemos dudas sobre el progreso de David, ella ofrece ideas y soluciones. Cuando decidimos usar una tabla de conducta para ayudar a David a completar su trabajo en clase, por ejemplo, ella ayudó a desarrollar la tabla y se ofreció a “probarla” en su propia clase.

¿Hemos tenido suerte al haber encontrado a la Sra. Kapp? Por supuesto que sí. Pero es probable que tú también puedas encontrar un maestro que marque la diferencia en la vida de tu hijo. Como descubrí, desarrollar alianzas con los maestros puede hacer que la escuela sea una experiencia más fácil para todos.

Antes de hacer amistad con la Sra. Kapp, a David le producía ansiedad la escuela. Cuando lo visitaba durante el almuerzo o el recreo, su cuerpo y su rostro parecían tensos. Ahora está deseando que llegue el tiempo individual con la Sra. Kapp y se ha relajado un poco. ¿Están resueltos nuestros problemas? No del todo. Pero, como señalan los personajes del cómic favorito de David, es más divertido pasar el día con un amigo de confianza al lado.

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Síntomas habituales del TDAH en mujeres

Escrito por Keath Low, MA
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

¿Qué síntomas específicos de género tiene el TDAH en las mujeres?

Una mujer con TDAH puede ser menos hiperactiva y menos impulsiva que sus homólogos masculinos. A cambio, puede presentar síntomas más sutiles, como ser desorganizada, dispersa, olvidadiza, introvertida, retraída y solitaria. Puede tener grandes dificultades para mantener la atención en las tareas, despistándose y distrayéndose fácilmente por lo que le rodea o incluso por sus propios pensamientos. Le puede costar más tiempo procesar la información, por lo que parece “lenta”, “ausente” o “atolondrada”, cuando, de hecho, puede ser muy inteligente.

Puede tener una baja tolerancia al estrés, ser extremadamente sensible a las críticas y esforzarse para cumplir con las expectativas adultas, con la esperanza de obtener la aprobación de los demás. Puede tener dificultades para decir “no”, por lo que se compromete a responsabilidades que no puede cumplir. Puede costarle tomar decisiones definitivas hasta sobre tareas simples, por lo que parece débil de carácter e indecisa. Las situaciones en las que debe resolver problemas pueden resultarle abrumadoras y, a menudo, quedarse bloqueada con una sensación de parálisis, totalmente incapaz de salir adelante.

Administrar el tiempo también puede ser un enorme desafío; “andar con retraso” puede ser la norma. También puede ser hipersensible a su entorno: el ruido, las miradas, incluso el contacto, y rápidamente se sobrecarga, se “encierra en sí misma” y es incapaz de funcionar. Puede sentir una vergüenza increíble, reprendiéndose a sí misma por no “estar a la altura de su capacidad”.

Una mujer con síntomas de TDAH hiperactivo / impulsivo puede ser charlatana y sociable en exceso, extrovertida – el alma de la fiesta. A menudo puede “meter la pata”, diciendo sin pensar cosas que luego lamenta. Puede tener reacciones emocionales intensas, parecer temperamental, impaciente y obstinada o discutidora. Puede tener poco autocontrol, tomar decisiones de forma impulsiva, además de tener dificultades para motivarse, ser más productiva, planificar, priorizar y organizar su vida.

Es importante saber que los síntomas del TDAH pueden manifestarse de maneras muy diferentes de una persona a otra, incluso de una mujer a otra o a lo largo de la vida de una mujer. Comprender esto puede ser útil. Si te preocupa tener TDAH, habla con tu médico, mejor aún si encuentras un médico con experiencia en la evaluación y el tratamiento del TDAH en mujeres y sepa cómo afectan las fluctuaciones hormonales y el estrógeno a los síntomas.

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8 maneras en que mi TDAH es un don

Escrito por Rick Green
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


“¿Quieres que te hable de mi TDAH?”
Le dije que no.
Estuvo dos horas hablando.

De vez en cuando alguien me dice que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un don[1]. Un don grande, gordo, maravilloso y emocionante.

En vez de un problema, un trastorno, un desafío constante o, en los días malos, una maldición.

¿Por qué tanta disparidad?

Una razón es que el TDAH es muy “personal”. Cada uno de nosotros tiene su propia combinación de desafíos, en diversos grados. Además, tenemos unas circunstancias de vida únicas. Mi TDAH es fantástico cuando estoy haciendo comedia sobre un escenario. Es un gran problema cuando se me obliga a estar sentado y en silencio y a prestar atención durante una reunión larga.

Añade a todo esto el hecho de que hay dos tipos principales de TDAH. Algunas personas no tienen Hiperactividad – esa inquietud impulsiva, nerviosa, impaciente y voluble. Así, muchas mujeres y algunos hombres son soñadores tranquilos, sumidos a menudo en sus pensamientos. Mi abuela habría dicho: “Es un cabeza de alcornoque“. No, abuela, es el Subtipo Predominantemente Inatento del TDAH. En cuanto a mí, tengo el Subtipo Combinado.

¿OTRO MOTIVO DE CONFUSIÓN?

No es un déficit de la atención. No siempre.

A veces podemos fijarnos como un láser. Intenta que un niño con TDAH deje de jugar con su X-Box. O interrumpe a un adulto que “ha cogido marcha”.

He escrito guiones y actuado en más de 700 episodios de televisión y comedias radiofónicas, desde “The Red Green Show” hasta “The Frantics” y “History Bites”. Dirijo una página web sobre TDAH llena de videos, blogs, herramientas y demás. Está claro que puedo prestar atención. De hecho, como muchas personas con TDAH, puedo hiperconcentrarme. Pero no puedo hacerlo siempre que quiero, o en lo que debería hacerlo. Tendríais que ver nuestro sótano, el garaje, el dormitorio de invitados… Un millón de cosas comenzadas y no acabadas.

¿ES UNA MALDICIÓN O UNA BENDICIÓN?

No es de extrañar la confusión sobre si el TDAH es una carga o un regalo.

Casi todos los adultos con TDAH de nuestros videos os dirán que su trastorno les absorbe la vida, es frustrante y desconcertante. Sí, muchos están aprendiendo a manejarlo, a menudo con bastante éxito, pero no les encanta tenerlo.

Están MUY aliviados por saber al fin lo que les pasa. Todos os dirán que conocer el diagnóstico te cambia la vida.

Sin embargo…

Otras personas, a menudo padres cariñosos y bienintencionados, declaran que el TDAH es un regalo.

¿De verdad?

“Aquí tienes un regalo maravilloso que te hará perder años de vida, innumerables oportunidades, amistades, relaciones, dinero… No me ha dado tiempo a envolverlo”.

Al principio pensé: “Qué tontería”.

¡Algunas personas me tenían envidia! (Puedes envidiar las cosas que he hecho. ¡No envidies a este saboteador que te chupa la vida!)

Ahora, después de años de oír que este trastorno es, en realidad, una especie de bendición, me he rendido.

¡Bien! ¡Sí! ¡Tenéis razón! ¡Es un regalo increíble!

Iré más lejos, si queréis. El TDAH es un regalo muy provechoso, que sigue dando sus frutos, pero NO para mí ni para los millones de personas que lo tienen. Es el regalo que perdura… para todos los demás.

Mi TDAH es un regalo para otras personas. Permitidme que señale quiénes son…

1. SCREEEEEECH! ¡CRASH!

Cuando tienes problemas de concentración, atención, distracción y agobio, como numerosos estudios han confirmado que les pasa a las personas con TDAH, sufres más accidentes de automóvil. Un estudio descubrió que los adultos con un TDAH sin tratar tienen 7 veces más probabilidades de causar accidentes múltiples. ¡Siete veces! Es un 600% más que las personas ‘normales’ (las que no tienen TDAH).

¿Cómo es esto un regalo? En realidad, la pregunta debe ser, ¿a quién beneficia? Así pues, ¿quién saca provecho?

Si eres mecánico de automóviles, camionero, perito de seguros, policía de tráfico, conductor de ambulancia, médico de urgencias o chatarrero, tendrás trabajo asegurado, gracias a quienes no toman tratamiento para su TDAH.

2. DIVORCIOLANDIA

Cuando tu mente revolotea como una mariposa, tiendes a no escuchar bien. Además, nuestra pobre memoria de trabajo hace que olvidemos citas, aniversarios, promesas y cualquier cosa desde retirar la basura hasta ahorrar dinero para la jubilación.

Es muy fácil que nuestros seres queridos lleguen a la conclusión de que nos da igual. Y no les resulta divertido tener que ser siempre ‘la persona responsable’.

Muchos de nosotros también tenemos problemas para manejar la frustración. Los brotes repentinos de ira, que pasan rápidamente, pero dejan a los demás conmocionados, son comunes. Esto es diferente del ‘Manejo de ira.’ Discutir, dramatizar y crear conflictos puede despertar nuestro cerebro y hacernos sentir mejor. Pero agota a quienes nos rodean.

Así que, si eres abogado de divorcios, especialista en derecho de familia, consejero matrimonial, juez, empleado de los juzgados o contable, te daremos mucho trabajo que facturar.

Dependiendo del estudio que leas, tenemos una probabilidad de dos a cuatro veces mayor de divorciarnos.

3. PEQUEÑOS TESOROS

¿Alguna vez has pensado en tener hijos? Nosotros podemos ayudar.

Uno de los rasgos clave del TDAH en adultos es la Impulsividad. Tendemos a hablar sin pensar. Soltar cosas como, “¿Quieres tener sexo?” Y a veces, la otra persona quiere.

Impulsivos como somos, no siempre se nos da bien planificar a largo plazo… lo que desemboca en embarazos no deseados. Que no estamos preparados para manejar. La crianza es un compromiso. Requiere rutinas. Estructura. Estabilidad. No es nuestro fuerte

Entonces, si trabajas en, o acudes a una agencia de adopción, puedes terminar con uno de nuestros descendientes. (El TDAH es altamente hereditario. Es muy genético. Mientras que del 4 al 5% de los adultos tiene TDAH, nuestros hijos tienen entre un 30 y 40% de posibilidades de tenerlo. Por ello, el niño que adoptes puede ser difícil).

Trata de recordar el regalo que es su TDAH cuando ese niño te pregunte por qué nunca le invitan a los cumpleaños.

4. ¡SALUD!

Si del 4 al 5% de los adultos cumplen los criterios del TDAH, admitirás que, en cualquier reunión grande, lo tendrá una de cada 25 personas. Y, sin embargo, uno de los primeros estudios sobre el tema descubrió que aproximadamente una de cada tres personas en una reunión de Alcohólicos Anónimos mostraba síntomas de TDAH. Eso es aproximadamente siete veces más de lo esperable.

Por lo tanto, si tienes un bar, una cervecería, una bodega, una destilería, una licorería, un programa para adictos al alcohol o una clínica de trasplantes de hígado, podrás permitirte esas vacaciones de invierno gracias a las ventas adicionales que generamos.

¡Es nuestro regalo! ¡Una recompensa! ¡Nuestra contribución!

De hecho, si asesoras a personas adictas a las compras, al sexo o al consumo de sustancias, formamos una parte desproporcionadamente grande de tu clientela. ¿Por qué? Las personas con TDAH no diagnosticado ni tratado encuentran formas de despertar su cerebro. Se llaman automedicación. Para mí, eran la cafeína y la adrenalina.

¡El caso es que es un don!

5. STARBUCKS DEBERÍA HACERNOS UN DESCUENTO

El TDAH parece ser el resultado de los bajos niveles de ciertos neurotransmisores, las sustancias químicas necesarias para transportar mensajes a tu cerebro. Una forma de aumentar el nivel de estos mensajeros es estimular el cerebro… con un estimulante.

Estaréis pensando, “¿¡Ritalin[2]!?” Yo pensaba en cafeína y nicotina.

Si alguien que conoces toma cada día ocho cafés, tés o, como yo, botes de refrescos de cola, y entre uno y otro, chocolate y bebidas energéticas, envíale nuestro cuestionario online sobre TDAH. O recomiéndale nuestra serie de vídeos sobre medicación para el TDAH: el video 3 trata de la automedicación.

La cuestión es que el ser humano siempre encuentra la forma de conseguir las sustancias químicas que su cerebro necesita para sentirse bien, aunque sean perjudiciales para el resto del cuerpo.

Lo cual es una noticia fabulosa para las empresas de café, cafeterías, fábricas de chocolate y embotelladores de bebidas energéticas. Los dueños de bares tienen que estarnos agradecidos (Perdón por nuestra brusquedad. A menudo somos impacientes, odiamos hacer cola ¡y queremos nuestro café ya! Además, un estudio ha descubierto que ganamos entre 8,000 y 14,000 $ menos al año que nuestros iguales que no tienen TDAH y que tenemos dificultades con las finanzas y el papeleo, así que no podemos dejar propina. Lo que disminuye el efecto del don de nuestro TDAH, ya lo sé. Por favor, perdonadnos).

6. ¿JUSTICIA? ¡JUSTO PARA NOSOTROS!

¿Eres oficial de policía? ¿funcionario de prisiones? ¿agente de libertad condicional? ¿oficial de la sala de audiencias? ¿supervisor de libertad bajo fianza? ¿juez? ¿periodista de sucesos?

También aquí hay debate sobre las cifras, pero los estudios indican que entre el 25 y el 35% de la población reclusa tiene un TDAH no diagnosticado ni tratado (por cierto, antes de que te entre el pánico y asumas que el TDAH condena automáticamente a tu hijo a la cárcel, debes saber que la población reclusa generalmente tiene otros problemas, como trastorno negativista desafiante, trastorno de conducta o incapacidad para correr más rápido que un policía).

La cuestión es que cabría esperar que el porcentaje de presos fuera el mismo que en la población general, del 4 al 5% de los adultos. Entonces, las personas que sufren de TDAH no tratadas están contribuyendo a mantener el sistema judicial económicamente viable.

¡De nada! ¡Es nuestro regalo para vosotros! Con una gran reverencia.

7. UNA APUESTA SEGURA

He mencionado a Alcohólicos Anónimos… También están Jugadores Anónimos. ¡Nos encanta el riesgo!

Cuando tienes escasez de ciertos neurotransmisores, en este caso Dopamina y Norepinefrina, encuentras la forma de despertar tu cerebro. Con adrenalina.

Por lo tanto, no se trata sólo del consumo compulsivo de alcohol, drogas o cannabis… ¡Están las apuestas!

Buena noticia para cualquiera que trabaje en Las Vegas, pero especialmente para los empleados de los casinos, los croupier y, al final, los propietarios de casas de empeño, los cobradores de facturas, los prestamistas y los abogados de divorcios. Este era el regalo número 2: los abogados de divorcio también se beneficiaban de nuestro TDAH en el Regalo Número 2.

8. TE AYUDAMOS A ACCEDER A UNA EDUCACIÓN SUPERIOR

Nunca es fácil entrar en los mejores institutos o universidades.

Las personas con TDAH también sufren tasas mucho mayores de trastornos de aprendizaje (el TDAH es una dificultad para manejar la información) que suman otro desafío.

Además, nos distraemos fácilmente y tenemos poca memoria de trabajo. Por lo tanto, solemos obtener un rendimiento lamentablemente en la escuela, a menos que tengamos la suerte de contar con un maestro que se dé cuenta de lo que sucede (en ese caso, hay un montón de excelentes adaptaciones que pueden equilibrar el partido).

De no ser así, es mucho más probable que nos expulsen, repitamos curso o dejemos los estudios. Si llegamos a la universidad, tenemos verdaderas dificultades para gestionar el trabajo del curso, o simplemente para llegar puntuales a clase por la mañana (dormir bien es un desafío casi universal en el TDAH).

¿El resultado de todo esto?  Somos más propensos a no terminar los estudios (más tiempo del profesor para vosotros, estudiantes sin TDAH).

Es más probable que nos conformemos con un título por debajo de nuestras verdaderas habilidades (como me pasó a mí).

Y luego está nuestra mayor tasa de abuso de sustancias… El cannabis en realidad no mejora la memoria, a pesar de lo que digan muchos. Puede hacerte sentir más tranquilo, y sí, hay gente que jura que puede centrarse mejor, pero… no voy a entrar otra vez en ese debate.

La cuestión es que nuestra tasa de fracaso en la educación superior hace que haya muchas más plazas para que otros estudiantes entren en la universidad. ¡Afortunados ellos!

LAS MALAS NOTICIAS…

Resulta que el TDAH es sorprendentemente tratable. Lo cual es bueno para quienes lo tenemos, y una mala noticia para todos los que no lo tienen.

Con un enfoque holístico o multimodal, el cambio puede ser increíble. ¡Un estudio dijo que los síntomas centrales se pueden reducir en un 75%! Cada vez hay más herramientas, estrategias, aplicaciones y medicamentos. Cientos de estudios están demostrando la efectividad del mindfulness, el ejercicio, el coaching y los cambios en el estilo de vida.

Muchas personas famosas y con éxito tienen TDAH. Cada vez más, como dijo un médico, “salen del armario del TDAH”.

Tengo que decirte que el simple hecho de que ser diagnosticado, saber lo que está pasando, obtener información sólida de fuentes fiables, marca toda la diferencia en el mundo. Además, te lleva a estrategias interesantes enfocadas a personas con TDAH, para ayudar a dominar esta mentalidad extravagante.

Con sólo saber lo que está pasando, todo cambia. Esta es una mala noticia para los terapeutas en adicciones, los abogados de divorcio y los conductores de ambulancias (¡Lo siento mucho!).

Y es una buena noticia para aquellos de nosotros que tenemos este “don”. Y, por supuesto, para nuestros seres queridos que nos apoyan.

(Perdón si me he puesto un poco “sombrío”. Pero si tienes TDAH, creo que lo entenderás).

Con mis mejores deseos,

Rick Green


[1] El autor juega con el doble sentido de la palabra gift: “regalo, obsequio” y “talento, don”. (N. de la T.)

[2] Fármaco estimulante comercializado en los EE. UU. para el tratamiento el TDAH. (N. de la T.)

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¿Demasiado orgulloso para tener TDAH?

Escrito por Douglas R. Cootey
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


“Leche / Huevos / Lo otro”

¿Eres demasiado orgulloso para hacer listas de tareas? ¿No te gusta admitir que tienes problemas de memoria por el TDAH? No eres el único.

Tengo un familiar con TDAH. Nunca escribe nada. No prepara recordatorios. Insiste en que tiene que recordarlo 1todo por sí mismo, y por supuesto, rara vez lo hace. Yo estoy encantado de no tener ya ese problema.

Me recuerda lo mal que lo pasamos con mi hija en la escuela secundaria. Su maestra, supuestamente preparada para enseñar a niños con dificultades de aprendizaje, insistía en que mi hija tenía que recordar ella sola todas sus tareas. No me decía cuáles eran esas tareas, así que yo no podía ayudarle a terminarlas. Sus notas eran horribles.

Verás, mi hija tiene, entre otras cosas, serios problemas de memoria. Yo luchaba todos los años para que incluyeran los recordatorios de tarea para los padres en su IEP[1], y esa maestra se resistía. ¿No quería que la molestaran? ¿Era por obstinación? ¿Pensaba que el problema de memoria de mi niña era una cuestión de disciplina? Puede que nunca lo sepa. Ya se ha jubilado. Sin embargo, tuvimos que realizar una evaluación psicológica completa en el Primary Children Hospital años más tarde para poder añadir ese diagnóstico al IEP de mi hija. Afortunadamente, su maestra de bachillerato entendió que mi niña tenía problemas de memoria. ¡Qué diferencia marcó el abordar esa discapacidad de aprendizaje en la educación de mi hija!

Yo también tengo problemas de memoria. Son del tipo TDAH. Entro en una habitación y olvido por qué he entrado. He desarrollado la capacidad de reconstruir mis pensamientos fragmentados y retomar el hilo, pero a veces hay que filtrar demasiadas distracciones. Por ejemplo, no puedo recordar más de tres cosas en una lista de la compra. Diablos, tengo suerte si puedo recordar dos. Entro en esos deliciosos supermercados, llenos de coloridas distracciones, y de repente estoy llamando a casa para preguntar por qué estoy allí. ¡Qué vergüenza! Así que ya no me molesto en intentar acordarme. Hace más de diez años que no lo intento. Lo escribo todo.

Yo era demasiado orgulloso para las listas de tareas. ¡TENÍA que recordarlo yo solo! Pero, tras muchos años volviendo a casa de la tienda con los artículos equivocados o peor, teniendo que volver a por lo que se me había olvidado, me volví un converso. Ahora AMO CON LOCURA las listas de tareas.

Ojalá mi familiar no fuera demasiado orgulloso para ayudarse a sí mismo. Prefiero estar orgulloso de no olvidar nunca nada que insistir obstinadamente en que mi peculiar cerebro tiene que portarse como es debido. Puedo recordar muchas cosas, pero la leche, los huevos y esa otra cosa no están entre ellas.


[1] IEP son las siglas de Individualized Education Program (Programa de Educación Individualizado). Es el programa estadounidense de enseñanza de educación especial, que incluye los apoyos y servicios que el alumno necesitará para progresar y tener éxito en la escuela. Cada programa está diseñado para satisfacer las necesidades particulares de cada estudiante. (N. de la T.)

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El abuso de la medicación para el TDAH

Escrito por Rick Green
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

He estado pensando acerca del abuso y el mal uso de los medicamentos para el TDAH. Y me refiero a los medicamentos oficiales, aprobados, recetados por el médico y legalmente obtenidos, estimulantes y de otro tipo.

Igual que el 99% de las personas con TDAH que llegan a probar la medicación, yo era reacio a depender de una “muleta”. Me preocupaba volverme adicto, que matara mi creatividad, convertirme en un yonqui (en realidad, ni siquiera estoy seguro de qué es eso, sólo sé que es algo que aparece mucho en las películas).

EL Dr. JEKYLL Y Mr. RICK

Temía que mi médico me empujara a tomar pastillas. Me preocupaba que las compañías farmacéuticas me engancharan. Temía dejar de ser ‘Rick’. Tenía mil preocupaciones.

Entonces mi médico contestó a mis preguntas. Me aseguró que un estimulante suave no me convertiría en un adicto, y que ninguno de sus pacientes que trabajaba en “campos creativos” le había dicho que afectara a su creatividad. Probé la medicación con cautela.

Es decir, probé medicamentos oficialmente aprobados, recetados por el médico y obtenidos legalmente. Yo ya me estaba automedicando con el exceso de trabajo, la búsqueda constante de novedades, la adrenalina y los tanques de cafeína.

ASÍ QUE TOMÉ LA PASTILLA…

Para mí, la medicación marcó una gran diferencia. En cierto modo, impactante. Podía sentarme y completar mi declaración de la renta. La primera vez que sucedió fue alucinante. Me sentí como si hubiera ganado las 500 millas de Indianápolis. Quería descorchar una botella de champán y rociar a mi equipo mientras Miss Neumáticos Goodyear me entregaba mi trofeo. ¡Pastillas mágicas!

Mi médico tenía razón. Yo seguía siendo creativo. No me había vuelto adicto. En realidad, me sentía más yo mismo, no menos.

Así que dejé de hacer preguntas.

SI NO ESTÁ ROTO, NO LO ARREGLES

No me leí el prospecto. Cierto, era aburrido. Ni siquiera lo miré por encima. Ni estaba al tanto de la información más reciente.

Cuando entraba en los foros, en nuestra web TotallyADD.com , rara vez miraba las conversaciones sobre medicación. Aunque esas conversaciones eran, y siguen siendo, las más buscadas y leídas.

Así que no tenía ni idea de que tomar zumo de naranja por las mañanas anulaba el efecto de mi medicación. Hasta hace unas semanas, cuando alguien lo mencionó en una conversación, y todos menos yo asintieron: “No, no puedes tomar zumo de naranja, interfiere”. “Sí, estropea la absorción”. “Cierto”.

¡Santo cielo!

¿POR QUÉ NO ME LO DIJERON?

¿Cómo es que yo no lo sabía?

¿Qué más no sé?

¿Por qué mi médico no me lo dijo?

¿Por qué el farmacéutico no me lo advirtió?

¿Por qué la compañía farmacéutica no me informó?

Y entonces vi el elemento común de todos estos pensamientos… yo.

¿Por qué no me había esforzado en averiguarlo? Hemos creado nuestra página web, TotallyADD, con foros llenos de experiencias en primera persona. Es un tesoro de conocimientos y de información. ¿Por qué NO lo utilizo?

A menudo nos quejamos de lo irresponsables que son los médicos, las compañías y las organizaciones. Pero me avergüenza admitir que el eslabón más débil de la cadena, el más irresponsable, no es un médico ni una compañía farmacéutica.

Soy yo.

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El tempo cognitivo lento en el TDAH

El pensamiento lento puede ser un problema en el TDAH

Escrito por Keath Low
Traducido por la Dra Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se define por tres subtipos distintos:

  • el subtipo predominantemente inatento
  • el subtipo predominantemente hiperactivo-impulsivo
  • el subtipo combinado

Algunas personas con TDAH predominantemente inatento también muestran un subconjunto de síntomas caracterizado por un comportamiento indolente y apático y por un embotamiento mental. Este subconjunto de características se ha descrito como “tempo cognitivo lento” (TCL).

Entre los síntomas del TCL están:

  • ensimismamiento frecuente
  • tendencia a la confusión
  • embotamiento mental
  • comportamiento indolente, apático
  • Somnolencia
  • mirada perdida a menudo
  • procesamiento de la información lento
  • poca capacidad de evocación
  • pasividad social, desconfianza y retraimiento

Las personas con TCL suelen tener dificultades en la resolución de problemas, la autoorganización, la iniciativa propia y el procesamiento de diferentes fuentes de información. A menudo se les define como hipoactivos (menos activos).

Síntomas del TCL e historia del DSM

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, es el manual de referencia de evaluación y diagnóstico de trastornos mentales para los profesionales de la salud mental de los Estados Unidos. La edición actual, DSM-IV, se publicó en 1994, con una revisión de texto (DSM-IV-TR) publicada en 2000. El DSM enumera varios criterios necesarios para el diagnóstico. La próxima edición del manual, DSM-V, se espera para 2013[1].

Los síntomas de un estilo cognitivo lento se asociaron por primera vez con el TDAH en la tercera edición del DSM, publicada en 1980. El DSM-III utilizó el término “Trastorno por Déficit de Atención” (TDA) y amplió la comprensión del trastorno, reconociendo que las deficiencias en la atención pueden darse separadamente de la impulsividad y la hiperactividad.

En el DSM-III se identificaron dos subtipos: TDA con y sin hiperactividad. El subtipo TDA sin hiperactividad realmente no reflejaba “inatención pura”, tal como su nombre indica: en cualquier caso, los niños tenían que mostrar problemas significativos de impulsividad.

La publicación de una tercera edición revisada del DSM (DSM-III-R) en 1987 no separó los síntomas de inatención, impulsividad e hiperactividad, sino que abordó los tres síntomas primarios de forma agrupada. Se identificaron dos categorías: trastorno de déficit de atención con hiperactividad y trastorno de déficit de atención indiferenciado.

En 1994, la cuarta edición subdividió los síntomas en dos categorías: inatención e hiperactividad/impulsividad. Se identificaron los tres subtipos actuales de TDAH: predominantemente inatento, predominantemente hiperactivo-impulsivo y combinado.

Los síntomas cognitivos lentos no están representados en la categoría actual de inatención del DSM porque se ha encontrado sólo una débil asociación con los otros síntomas de inatención.

Comprender la inatención y el TCL

La inatención es, a menudo, un reflejo de la distraibilidad. Los criterios diagnósticos actuales para la inatención asociada con el TDAH incluyen:

  • A menudo no presta mucha atención a los detalles o comete errores por descuido en su trabajo, en las tareas escolares o en otras actividades.
  • A menudo tiene problemas para mantener la atención en tareas o actividades.
  • A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • A menudo no sigue las instrucciones; inicia tareas, pero pierde la concentración rápidamente y se despista fácilmente; no consigue terminar las tareas escolares, domésticas o de su trabajo.
  • A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  • A menudo evita o le desagrada emprender tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • A menudo pierde cosas necesarias para tareas y actividades (deberes, lápices, libros, llaves, cartera, gafas, documentos, etc.).
  • A menudo se distrae fácilmente por estímulos externos.
  • Suele cometer olvidos en las actividades diarias, las tareas domésticas, etc.

Los niños y adultos con el grupo de síntomas del tempo cognitivo lento (TCL) suelen mostrar un tipo diferente de inatención: una sensación de ensoñación hipoactiva y pasiva, más que de distracción. Las personas con TCL suelen tener menos síntomas visibles y externalizados, más síntomas de ansiedad, depresión, aislamiento social y más déficit de procesamiento de la información. Aunque se cree que el TCL es un trastorno separado y diferente del TDAH, con diferentes causas y enfoques de tratamiento, ambos se presentan unidos con frecuencia.

[1] El DSM V se publicó en 2014, sin aportar grandes novedades respecto al TCL. Para más información, visitar https://www.researchgate.net/publication/279925296  (N. de la T.)

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