Ser madre es difícil. Ser madre con TDAH parece imposible

Sé que soy una buena madre, pero cuando se trata de la interminable lista de responsabilidades con los hijos, casi nunca llego.

mom2

Escrito por Emily McCombs

Publicado en cosmopolitan-magazine-logo el 31 de agosto de 2016
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Mom

Mientras escribo esto, estoy sentada en el cuarto de estar, rodeada de todos los juguetes que posee mi hijo de cuatro años. Era tan tarde que he preferido acostarlo, en vez de ponernos a recoger. Seguramente, los juguetes seguirán ahí mañana por la mañana, así que tendremos que tratar de no pisar los Hot Wheels ni los dinosaurios de plástico cuando salgamos corriendo, atosigados por las tareas de última hora – oye, ¿nos hemos acordado de lavarnos los dientes? – camino de la escuela.

Soy una buena madre. Quiero a mi hijo y él lo sabe. Le proporciono alimentos, refugio y ropa. Le escucho y le protejo. Pero cuando se trata de la lista interminable de responsabilidades con los hijos, casi nunca llego.

Esto se debe a que tengo un TDAH del tipo predominantemente inatento – según adhdadulthood.com, los síntomas incluyen “tener dificultad para prestar atención a los detalles/cometer errores por descuido”, ” ser a menudo incapaz de llevar a cabo tareas”, ” perder a menudo cosas necesarias para realizar tareas” y “ser descuidada en las actividades diarias”. Todo el mundo tiene estos síntomas de vez en cuando pero, para quienes tenemos TDAH, son constantes y afectan nuestra calidad de vida, nuestras relaciones y nuestra capacidad de salir adelante.

También son exactamente lo contrario de las cualidades necesarias para cuidar a un hijo.

Mi vida como madre puede a veces parecer un largo monólogo interno de pánico, salpicado de momentos de vergüenza cuando, inevitablemente, hago mal algo. ¿Me he acordado de para darle su medicina para la alergia? ¿Le he puesto crema protectora si va a hacer mucho sol? ¿Lleva su botella de agua en la mochila? ¿Hemos cogido la mochila y me acordaré de dársela al dejarle, o volveré a casa con ella colgada del hombro, como la semana pasada? ¿He llamado al médico para cambiar la cita que pedí para el día equivocado? ¿Dónde he dejado su tarjeta sanitaria? ¿Qué día empezaban las clases?

Ser madre es difícil, pero ser madre con TDAH – desorganizada, distraída, impulsiva y despistada por la propia naturaleza química de mi cerebro – llega a parecer imposible.

No me diagnosticaron TDAH hasta los 31 años. Como suele considerarse asociado a los chicos, a menudo las mujeres pasan desapercibidas en la niñez, sobre todo porque no suelen presentar la hiperactividad característica del TDAH masculino (a veces se omite la H, para reflejar esa falta de hiperactividad). Las mujeres tienen más probabilidad de estar en la luna que de subirse por las paredes, así que sus problemas no provocan la misma atención ni intervención. Socializadas para tratar de agradar, también nos esforzamos más en “esconder” los síntomas, por lo que muchas de nosotras lo pasamos mal durante décadas y sólo recibimos ayuda cuando nuestros síntomas llegan a ser inmanejables.

Durante la mayor parte de mi vida, gracias a mi alto cociente intelectual y a base de puro esfuerzo, solía tener buenos resultados en la escuela y luego en el trabajo. Pero fuera del trabajo, todo se me hacía muy difícil. No importaba cuánto intentara concentrarme, siempre me olvidaba de terminar las tareas importantes. Cosas como devolver llamadas, hacer recados, pagar facturas y otras minucias propias de cualquier lista de tareas se me olvidaban completamente, o me distraía con otra cosa a medio hacerlas. Una vez me equivoqué de dirección al acudir a una cita médica; salí pitando hacia la dirección correcta y entonces me di cuenta de que me la cita era para otro día.

Tareas domésticas como cocinar y limpiar me superaban, debido a mi falta de atención a los detalles. Perdía constantemente papeles y otras cosas importantes. Cometer errores en tareas aparentemente sencillas se convirtió en parte de mi identidad, hasta llegar a interiorizar la idea de que era incapaz de hacer nada bien. Los demás daban por hecho que yo era descuidada; yo no sabía cómo convencerles de lo mucho que lo intentaba, vistos los resultados.

Nunca pensé que la culpa pudiera ser del TDAH hasta que me convertí en madre; mis problemas con las tareas domésticas y los olvidos se multiplicaron en los meses de estrés e insomnio que siguieron al nacimiento de mi hijo. Los niños traen consigo un montón de nuevas responsabilidades; mis sistemas y soluciones comenzaron a resentirse y acabaron por colapsar ante la presión de la maternidad.

Tenía razones para pensar que podía tener un tumor cerebral. Dejaba al lado un pijama mientras vestía a mi hijo, y desaparecía. Olvidé tantas citas seguidas con mi psiquiatra que me dio vergüenza pedirle otra, así que me cambié de médico. En casa, me dejaba abierta la puerta del congelador o mezclaba los platos sucios con los limpios, en lugar de vaciar primero el lavavajillas. Mi relación con el padre de mi hijo se resintió y acabó por romperse, en parte porque yo no podía cumplir mi papel como parte de la pareja.

Deambulaba en un estado de ansiedad permanente, a la espera de descubrir que había vuelto a meter la pata. Me aterraba tener que repetir “se me ha olvidado” por enésima vez. En el fondo, yo sabía que no era deliberadamente irresponsable ni perezosa, pero por mucho que lo intentara, no era capaz de ver aquel desorden que tenía que recoger o recordar dónde había dejado aquel formulario de vacunación.

Ahora, en lugar de sentirme simplemente una mala persona, me sentía una mala madre.

Resulta que este es un precursor común de diagnóstico para mujeres adultas con TDAH; los médicos especializados en TDAH en mujeres señalan que a menudo se nos diagnostica al casarnos o tener hijos, cuando el estrés de la mayor responsabilidad exacerba los síntomas hasta el límite, haciéndonos buscar ayuda profesional. Kathleen Nadeau, PhD, co-autora del libro “Comprender a las chicas con TDAH”, explica a Additude Magazine que suele ver muchos casos en que las mujeres empiezan a sospechar que tienen TDAH tras luchar durante años para equilibrar las responsabilidades del trabajo, la casa y la educación de los hijos. Al final, ya no podemos mantener las apariencias.

Todas las madres se enfrentan a expectativas poco realistas. La madre ideal es una agenda ambulante: sabe cuándo están programados todos los entrenamientos de fútbol y las citas con el médico, dónde está cada autorización firmada y cada impreso del colegio. Se espera de las madres que proporcionen estructura y organización para ellas mismas, para sus hijos y, a menudo, para su pareja. Según una encuesta realizada en 2015 por el Instituto de Investigación de las Madres Trabajadoras, incluso las madres que trabajaban a jornada completa asumían más tareas domésticas que sus maridos: lavar la ropa, cocinar, y la mayor parte del cuidado de niños.

Los campos que se supone que las madres deben dominar – limpieza, crianza de los hijos, planificación financiera, organización, recuerdo y gestión de tareas y citas – son los que más problemas nos suelen causar. Cuando olvidamos comprar un ingrediente clave para la comida, o dejamos dos días la colada en la lavadora, no sólo sentimos que hemos fallado. Sentimos que estamos fallando a nuestros hijos.

Cuando me diagnosticaron TDA, fue un gran alivio descubrir que yo no era una vaga, una estúpida ni una inútil. Después de sentirme deficiente por naturaleza durante la mayor parte de mi vida, me di cuenta de que, aunque a veces cometiera errores, yo no era una mala persona. Pero todavía tengo problemas para tolerar el modo en que mi TDAH afecta a la crianza de mis hijos.

Para cuando las mujeres con TDAH somos diagnosticadas, a menudo llevamos años luchando para gestionar tareas aparentemente simples, que la mayoría de las personas – y la mayoría de las madres – parecen dominar, y reprendiéndonos a nosotras mismas cuando no damos la talla. No es de extrañar entonces que, igual que las mujeres con TDAH son más propensas a sufrir trastornos mentales que el resto, las madres con TDAH suframos a menudo baja autoestima, depresión, ansiedad y estrés crónico. De hecho, según “Madres con TDAH: Manual de Autoayuda”, el 70 por ciento de las madres con TDAH tiene un trastorno del estado de ánimo o de ansiedad, en comparación con sólo el 23 por ciento de las madres sin TDAH.

En la actualidad, tomo medicación y utilizo estrategias de organización que me ayudan a controlar los síntomas, pero eso no es una cura. Y el estrés, un factor constante de la vida de una madre, exacerba esos síntomas de una forma significativa. Cuando dejo las gafas de mi hijo en un “lugar seguro” y no vuelvo a verlas, o me paso veinte minutos buscando las llaves porque están colgadas de una manilla y no en su sitio, es difícil no darme de bofetadas a mí misma, aun conociendo mi diagnóstico.

Pero trato de recordar que el TDAH tiene también sus recompensas. Muchas mujeres con TDAH somos extremadamente creativas y disfrutamos del momento, lo que supone relacionarnos con nuestros hijos en un nivel de juego y diversión. Somos flexibles y espontáneas – el tipo de madre que sirve tortitas para comer u organiza un campamento en el cuarto de estar. Y somos comprensivas – sabemos lo que supone funcionar de manera diferente o que nos critiquen por nuestras debilidades.

En cuanto a esto último, estoy orgullosa de haber transmitido esta cualidad a mi hijo. Hace unas semanas, un día que me quedé dormida y casi llegamos tarde, tuvimos la siguiente conversación:

“Siento mucho haberme dormido”, le dije cuando salíamos corriendo de casa. Él reaccionó de la mejor forma posible ante los remordimientos de una madre, tenga o no TDAH: “Pero hay muchas veces que no te pasa”, me dijo. “Así que no te preocupes”.

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Adultos con TDAH, TDAH en casa, TDAH en primera persona, Uncategorized y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Ser madre es difícil. Ser madre con TDAH parece imposible

  1. lrconsultora dijo:

    Muy bueno y consolador el articulo. Es dificil ser madre de una hija diagnosticada TDHA y al mismo tiempo suponer que una tambien lo tiene aunque es poco probable que me ocupe de confirmarlo o no a esta altura de la vida. Muchas gracias.

    Me gusta

  2. apkskull dijo:

    Gracias
    !!

    Me gusta

  3. Verónica Aguirre dijo:

    Yo supongo que lo tengo, me identifico con esta lectura, mi hijo de 8 años lo tiene, me voy a poner en manos del especialista porque creo que el control y la medicación mejoran la calidad de vida. Buen reportaje.

    Me gusta

  4. Susana dijo:

    Me encanta, me encanta… Animo.

    Le gusta a 1 persona

  5. Rosa oje dijo:

    Me gustaría saber k é o TDHA?

    Me gusta

  6. Pingback: Ser madre es difícil. Ser madre con TDAH...

  7. Cristina dijo:

    No sé si seré TDAH, pero lo que si sé es que muchísimas cosas que se mencionan en este artículo , me pasan a mi. Desde jovencita, en el colegio siempre que mi madre iba a las reuniones con la profesora, le decían que era una niña muy inteligente y que podía hacer más de lo que hacía, que quizás era un poco baga. Suspendía bastante y de hecho repetí dos veces. Mi autoestima siempre estaba baja y a veces me sentía muy deprimida. A mí me gustaban los libros , pero nunca he sido capaz de leerme uno entero. ( y me encantaría) .Al principio de curso siempre empezaba con muchas ganas e ilusión pero eso iba cambiando a medida que avanzaba el curso. Empezaba las clases muy atenta y cuando me quería dar cuenta estaba pensando en otras cosas y no atendía. Se me iba el santo al cielo, me decía la profe. Era antoñita la fantástica, decía mi madre.
    En la actualidad soy una mamá trabajadora con dos hijos preciosos, uno de ellos diagnosticado de tdah. A veces soy desorganizada y no termino las cosas que debo hacer; quizás porque trabajo a turnos o por que creo que pueda ser tdah. No lo sé.

    Me gusta

  8. Fernanda dijo:

    No sé si sea parte de algo así el procurar dejar los lentes y el celular en un solo lugar y revisar un correo o un mensaje varias veces para no cometer errores. Creo que uno se va adaptando para hacer las cosas bien; pero no me gustaría ser diagnosticada, aunque ya no pueda concentrarme o terminar una tarea, si eso implica tomar medicamentos. Gracias a dios no tengo hijos.

    Me gusta

  9. Pingback: Soy una buena madre. Quiero a mi hijo y él lo sabe. Le proporciono alimentos, refugio y ropa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s