TDAH y sexo: ni vergüenza, ni culpa

Gina Pera 2

Escrito por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

“Gina, el sexo es difícil para las personas con TDAH, ¡cuesta mantener la concentración!”, dice una amiga de Facebook, en respuesta a mi pregunta sobre este tema.

¿Cómo?, dices tú. ¿El TDAH afecta al sexo? ¿Y quién lo sabía? Sí, es uno de esos ámbitos, como el sueño, que no solemos relacionar con los síntomas del TDAH. De hecho, abro el capítulo sobre el sexo en mi libro “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?” con esta cita:

¿Quién se iba a imaginar que tantas mujeres mendigan sexo a su pareja? Debe de ser el secreto mejor guardado del mundo.

Rebeca

Ya dentro del capítulo, escribo:

Cuando el TDAH crea problemas sexuales significativos, suelen ser de dos categorías: el cónyuge con TDAH inicia el sexo siempre o no lo inicia casi nunca. Una vez más, parece que nos encontramos ante los molestos problemas de autorregulación y motivación relacionados con el TDAH.

La verdad es que la ignorancia acerca de esta conexión fundamental entre TDAH e intimidad produce mucho sufrimiento innecesario. A falta de otra explicación racional para los problemas sexuales, los cónyuges se culpan a sí mismos, o uno al otro. En una entrada sobre sexo y TDAH del blog Jeff’s ADD Mind, el autor primero lo considera “el problema sin nombre” y al final, “el problema que conlleva un montón de vergüenza”.

Piensa en estos comentarios que he recogido en los últimos años:

  • “Mi esposa se distrae tan fácilmente que, en pleno momento romántico, ¡va y se pone hablar del gato! Es una auténtica asesina del ánimo”.
  • “Mi hermano y yo tenemos TDAH, y lo que hemos llegado a la conclusión de que pensar en el sexo es muy emocionante. Pero ¿y la realidad? Más bien aburrida. Es algo difícil de admitir para un chico”.
  • “Mi marido, al que acaban de diagnosticar de TDAH, siempre ha dicho que tenemos que tener relaciones sexuales dos veces al día para que sepa que le amo. Pero llevamos casados ​​20 años. ¡Me estoy cansando! De hecho, creo que no es una cuestión de amor. Creo que se trata de automedicación”.
  • “¡Nuestra vida sexual es genial! Ojalá todo lo demás en nuestra vida fuera así de fácil”.
  • “Si el TDAH presenta problemas conocidos de ‘autorregulación’, parece lógico que algunos de nosotros tengamos problemas para regular la intensidad en esto, igual que en todo lo demás. Mi mujer y yo tenemos TDAH y somos ejemplos vivos de los extremos opuestos del espectro TDAH cuando se trata de sexo”.

Estas citas hablan sólo de algunas de las maneras en que el TDAH afecta a la intimidad sexual. Que conste, sin embargo, que casi uno de cada cinco de quienes han respondido a la Encuesta a Cónyuges TDAH refiere tener una buena vida sexual. Por otra parte, muchos de ellos llevan mucho tiempo en una relación tan complicada como para ir corriendo a un grupo de apoyo. De hecho, casi la mitad dice que su cónyuge con TDAH es un amante experto y considerado. Ofrezco estos datos, no como evidencia científica, sino como recordatorio de que, como casi todo en el TDAH, “tu experiencia puede ser diferente”.

Sin embargo, para aquellos cuya vida sexual no es tan sexy ni animada, puede ser útil saber que las funciones cerebrales pueden afectar a la expresión sexual. Aunque no sea una solución, el conocimiento puede aliviar, al menos, la presión psicológica, los sentimientos heridos y la culpa y la vergüenza innecesarias de ambos. Por otra parte, el conocimiento abre el camino para una solución realista del problema.

Vamos a considerar, en pocas palabras, cómo pueden llenar de baches estos rasgos del TDAH vuestro camino a la felicidad:

Hiperactividad e impulsividad

Las personas con un alto grado de hiperactividad o impulsividad pueden apresurarse al empezar – bien el compromiso o la relación sexual – y aburrirse rápidamente.

Distraibilidad y falta de atención

Estos dos rasgos pueden generar problemas para empezar la fiesta, prestar atención a los detalles, evitar distracciones (el aire acondicionado, las sábanas ásperas, el ladrido de un perro, preocupaciones por tareas no acabadas) y mantener el interés hasta, digamos, la finalización.

Falta de iniciativa y motivación

“Mi esposa siempre está dispuesta a que tengamos sexo y siempre parece disfrutar”, dice Alex. “Sin embargo, nunca empieza ella. Estoy seguro de que no es por condicionantes sociales o de género. Simplemente tiene, en general, poca iniciativa en la vida; tiende a responder a lo que le ponen delante”.

Hipersensibilidad a la estimulación sensorial

Si te resulta irritante la etiqueta de una camisa, imagina lo perturbadores, por no decir irritantes, que pueden resultar los juegos previos aplicados a zonas sensibles. Se llama trastorno de integración sensorial (o actitud defensiva táctil). Considéralo un problema de “filtrado” en el sistema nervioso.

Dificultades para colaborar y hacer turnos

Se suele decir que el acto sexual es como una danza en la que ambos han de seguir indicaciones sutiles. Pero ¿qué pasa si tienes problemas con las “transiciones” de una actividad a otra o en la “secuencia” de pasos (es decir, primero esto y luego eso, no al revés)? Esto puede crear obstáculos, no sólo en tu trabajo o en los cruces de tráfico, sino también en las actividades románticas.

El factor aburrimiento

“El sexo es aburrido”, proclama Bryan Hutchinson en su blog, AdderWorld. “Solemos estar haciendo otra cosa mientras tenemos relaciones sexuales, algo más emocionante como, bueno, fantasear sobre el sexo, elaborar una buena historia sobre nuestra vida sexual… y mientras hacemos eso nos perdemos algo importante: la realidad del sexo”.

Si cualquiera de estos puntos te ha resultado familiar, debes saber que hay estrategias para superar sus efectos adversos sobre tu relación. Para empezar:

Adultos con TDAH:

Trata de aprender cómo afectan los síntomas del TDAH a la forma en que experimentas la intimidad sexual. De esta manera, evitarás:

  • tratar de ocultar que tu atención está divagando
  • culpar injustamente a tu pareja de tu atención errante
  • decidir que eres un mal amante
  • evitar por completo el sexo sin explicar por qué (pero sintiendo algo de vergüenza por ello)

A continuación, habla claramente con tu pareja sobre lo que pasa por tu cabeza. De lo contrario, tu comportamiento puede llevar a tu pareja a rechazar el sexo, lo que puede deteriorar seriamente la autoestima de una persona, por no hablar de la propia relación. Pero hay que hacerlo con tacto. Por ejemplo:

No digas esto: “Por alguna razón, me resulta mucho más emocionante depurar mentalmente programas de software (o pensar en las próximas rebajas) que tener sexo contigo”

Di algo como: “Cariño, sabes que me encanta estar contigo y quiero complacerte, pero no sé qué hacer con esta puñetera distracción. Viene cuando menos me lo espero, o quiero. ¿Vas a ayudarme a buscar soluciones que nos funcionen? ”

Cónyuges de adultos con TDAH:

No empeores las cosas traduciendo los problemas de alcoba de tu pareja con TDAH como “¡No me quieres!” Esa forma de pensar no lleva a nada bueno.

Ambos cónyuges:

1. Reservad tiempo para vuestra intimidad

Considerad tanto una estrategia logística (programad escapadas románticas de fin de semana o una cita semanal) como mental (deja tu lista de tareas pendientes en la puerta del dormitorio).

2. Desconectad las distracciones

Robbie se queja de que su ex marido era tan distraído e hiperactivo que ni siquiera podía quedarse en la cama el tiempo suficiente para tener sexo: “Estaba constantemente levantándose a apagar cosas que le distraían –la lámpara, la radio, el radiador y, al final, ¡a mí! ¡Yo sí que estaba apagada! “Prevé los problemas que causan estos ruidos ambientales antes de empezar y evítalos.

3. Aprended todo lo que podáis sobre estrategias basadas en la evidencia para tratar el TDAH, incluyendo terapia especializada y medicación.

Pensad en este párrafo concluyente del capítulo sobre el sexo del libro “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?”

En la Encuesta a Cónyuges de Personas con TDAH, quienes hablaban de una mejoría en su vida sexual cuando su pareja comenzó a tomar medicación estimulante, la atribuyeron a una mejor vida doméstica en general: colaboración en la educación de los hijos, empleo, conducta al volante, gestión del dinero y demás. En otras palabras, la mejor disposición y colaboración fuera del dormitorio suele traducirse en una mejor intimidad y viceversa.

 

 

 

 

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Una respuesta a TDAH y sexo: ni vergüenza, ni culpa

  1. Interesante tema con aproximación muy práctica. La sexualidad en este grupo de personas poco estudiada. Me pregunto el papel que juega, como en todo, la adaptación que ocurre con la compensación a ciertos déficit cuando la mujer y hombre tiene TDAH en la vida adulta que enfrentan la sexualidad.

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