¿Cuánto sabe el profesorado sobre el TDAH?

Escrito por Neil Petersen 
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Uno de los lugares en los que más temprano se manifiestan los síntomas del TDAH es el aula. Esto significa que el profesorado, para bien o para mal, es a menudo la primera línea de detección del TDAH.

Pero ¿cuánto sabe el profesorado sobre el TDAH? Es evidente que no han recibido formación como profesionales de la salud mental.

Un estudio reciente realizado en España formulaba esa pregunta, y los resultados no inspiran confianza, precisamente.

En el estudio, se les hacía una serie de preguntas sobre aspectos básicos del TDAH, como los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento. Como media, pudieron responder correctamente menos de la mitad de las preguntas. Así que, efectivamente, tendrían un suspenso.

Además de eso, un tercio del profesorado dijo que simplemente se sentía “en cierto modo” o “absolutamente” incapaz de enseñar a niños con TDAH. Teniendo en cuenta que estos profesores tendrán estudiantes con TDAH, es una mala noticia para los profesores y para los estudiantes.

Afortunadamente, es un problema de fácil solución. En el estudio, los profesores que habían recibido formación sobre TDAH pudieron responder correctamente a más preguntas. Esto sugiere que, con sólo darles a los maestros una formación básica sobre lo que es el TDAH y cómo aprenden los estudiantes con este trastorno, mejoraría la vida de todos los afectados.

Obviamente, no es realista esperar que los profesores se conviertan en expertos en los diferentes trastornos relacionados con la salud mental que podrían tener sus alumnos. Sin embargo, cuando se trata de TDAH, estamos hablando de un trastorno muy frecuente y que está estrechamente relacionado con la forma en que las personas aprenden y la forma en que afrontan la escuela. En el caso del TDAH y otros trastornos que impactan en el aprendizaje en particular (como la dislexia, por ejemplo), parece que el profesorado debería recibir alguna formación sobre aspectos básicos de identificación y manejo de los síntomas.

Este estudio indica que, cuando se trata de la concienciación sobre el TDAH entre los profesionales de la educación, sin duda hay mucho que mejorar. Pero la buena noticia es que capacitar al profesorado para comprender mejor a los estudiantes con TDAH parece marcar una diferencia, lo que significa que aquí hay una oportunidad clara de mejorar la eficacia con que nuestro sistema educativo atiende a los estudiantes con TDAH.

 

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Nunca castigues a un niño por un comportamiento que no puede controlar

Haz que tu enemigo sea el TDAH, no tu hijo. Pilla a tu hija portándose bien cada día. Deja de echar la culpa a los demás. Y otras reglas para criar a un niño con TDAH que todos los padres deberían conocer.

Escrito por Deborah Carpenter
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

La mayoría de los padres son buenos padres. Pero si vuestro hijo o vuestra hija tienen un trastorno por déficit de atención (TDAH o TDA), puede que no baste con ser “buenos”. Para aseguraros de que vuestro hijo esté feliz y equilibrado ahora y en el futuro – y para crear un entorno tranquilo en casa – debéis ser excelentes padres.

Afortunadamente, es más fácil de lo que imaginas pasar de bueno a excelente. Todo lo que se necesita son unos pequeños ajustes en tus estrategias para criar a un niño con TDAH y en la forma en que interactúas con tu hijo. Esto es lo que funciona y por qué:

1. Acepta el hecho de que tu hijo – como todos los niños – es imperfecto

No es fácil aceptar que hay algo que no es “normal” en tu hijo. Pero es poco probable que un niño que perciba en sus padres rencor – y pesimismo sobre sus expectativas – desarrolle la autoestima y el espíritu de “sí se puede” que necesitará para convertirse en un adulto feliz y equilibrado.

“Para que un niño se sienta aceptado y apoyado, necesita sentir que sus padres confían en sus habilidades”, dice Ken Brown-Gratchev, Ph.D., instructor de educación especial en Kaiser Permanente, en Portland (Oregón). “Cuando los padres aprenden a mirar los dones del TDAH – como la excepcional energía, la creatividad y las habilidades sociales – pueden ver el brillo que hay en sus hijos”.

Sin duda, Carol Barnier, de New Fairfield (Connecticut), ve el “brillo” de su hija con TDAH. “Mi hija está destinado a algo maravilloso, algo que sería imposible para niños más tranquilos y con un nivel de energía normal”, dice. “Se me ocurren varios trabajos donde su ilimitada energía sería una ventaja increíble. Incluso estoy celosa de su incansable entusiasmo por la vida y me pregunto qué podría lograr yo si tuviera ese don”.

Dedica todas tus fuerzas a amar a tu hijo incondicionalmente. Trátalo como si ya fuera la persona que te gustaría que fuera. Eso le ayudará a convertirse en esa persona.

2. No te creas todas las “malas noticias” sobre tu hijo.

No es agradable escuchar a los profesores de la escuela describir a tu hijo como “lento” o desmotivado. Pero no dejes que los comentarios negativos te impidan hacer todo lo que esté en tu mano para abogar por sus necesidades educativas. Después de todo, los niños con TDAH pueden tener éxito si obtienen la ayuda que necesitan.

“Si bien es cierto que la mente de tu hijo funciona de manera diferente, es perfectamente capaz de aprender y tener éxito, como cualquier otro niño”, dice George DuPaul, Ph.D., profesor de Psicología Escolar en la Lehigh University de Bethlehem (Pennsylvania). “Míralo de esta manera: si tu hijo fuera diabético o tuviese asma, ¿dudarías un minuto en buscar lo mejor para él?” Del mismo modo que un diabético necesita insulina y un niño asmático necesita ayuda para respirar, un niño con TDAH necesita que un entorno de aprendizaje ordenado.

Sue Greco, de Warwick (Rhode Island), es firme cuando se trata de ser la mayor defensora de su hija de 11 años. “Mi hija tiene un gran cerebro”, dice. “Es una líder, con grandes ideas, pero la han etiquetado como ‘incapaz de tener éxito’ en la escuela pública local. Como sé que es capaz de hacer más, la inscribí en un colegio católico, confiando en que la mayor exigencia académica y la mayor estructura supongan un desafío positivo para ella”.

3. No sobrevalores la importancia de la medicación.

No cabe duda de que, para muchos niños con TDAH, la medicación adecuada marca una gran diferencia en el comportamiento. Pero de ninguna manera la medicación es lo único que marca esa diferencia, y hablar de ello como si fuera así hará que el niño sienta que el buen comportamiento tiene poco que ver con sus propios esfuerzos. Cuando pilles a tu hijo haciendo algo que le has dicho muchas veces que no haga, reprime el impulso de preguntarle: “¿Te has olvidado de tomar la medicación esta mañana?” Y nunca le amenaces con aumentar la dosis por haber hecho algo inapropiado.

“Declaraciones como estas le dan a su hijo la impresión de que su comportamiento está controlado únicamente por factores externos”, dice el Dr. Brown-Gratchev. “Es responsabilidad de los padres enviar el mensaje claro de que la medicación mejorará las habilidades que ya posee, pero no resolverá todos sus problemas por arte de magia”.

Como dice Sara Bykowski, madre de dos hijos con TDAH que viven en Angola (Indiana), “yo les digo a mis hijos que su medicina es como las gafas, Las gafas mejoran la vista que la persona ya tiene. Mis hijos saben que su autocontrol, sin importar lo limitado que sea, es el factor principal en el manejo de su comportamiento”.

4. Asegúrate de conocer la diferencia entre disciplina y castigo

¿Con qué frecuencia te has quejado ante tus amigos o familiares (o incluso ante un terapeuta), “¡Le he gritado, sermoneado, amenazado, le he mandado tiempo fuera, quitado juguetes, le he dejado sin salir, sobornado, suplicado e incluso azotado, y nada funciona! “¿Ves el problema de este enfoque? Cualquier niño expuesto a tal variedad de “palos” estaría confuso. Y uno de los enfoques más efectivos en la disciplina, la “zanahoria” del refuerzo positivo, ni siquiera se menciona.

“Muchos padres usan indistintamente los términos disciplina y castigo“, dice Sal Severe, Ph.D., autor de How to Behave So Your Preschooler Will Too! . “Pero en realidad, son muy diferentes”. La disciplina, dice, es preferible porque le enseña al niño cómo debe comportarse. Incluye una explicación del comportamiento inapropiado y una redirección a un comportamiento aceptable – además de un refuerzo positivo cada vez que el niño toma una buena decisión de conducta. El castigo, por su parte, usa el miedo y la vergüenza para obligar al niño a comportarse.

Por supuesto, el castigo tiene su lugar. Sin embargo, nunca debe implicar maltrato físico ni verbal, y debe usarse solo como último recurso. Por ejemplo, si tu hija continúa tirando de la cola del gato a pesar de que le hayáis dicho repetidas veces que no lo haga, deberíais castigarla.

A menudo, la mejor manera de disciplinar a un niño con TDAH es a través de un programa simple de modificación del comportamiento: definir objetivos alcanzables apropiados para la edad y recompensar sistemáticamente cada pequeño logro, hasta que el comportamiento se convierta en rutina. Al recompensar el comportamiento positivo (en lugar de castigar el comportamiento negativo), ayudas a tu hijo a sentirse exitoso – y aumenta aún más su motivación para hacer lo correcto.

5. Nunca castigues a un niño por un comportamiento que no puede controlar.

Imagina que le dices a tu hija de 10 años que se haga la cama. Ahora imagina que te la encuentras, un rato después, tumbada en la cama sin hacer y jugando a las cartas. ¿Qué deberías hacer? ¿Pegarle un grito y castigarla con un tiempo fuera?

Según el Dr. Severe, es probable que ése no es el mejor enfoque. En muchos casos, si un niño con TDAH no cumple, no es porque sea desafiante, sino simplemente porque se distrae de la tarea que tiene entre manos (en este caso, hacer la cama). La distracción es un síntoma común del TDAH, algo que puede ser incapaz de controlar. Y cuando castigas repetidamente a un niño por un comportamiento que no puede controlar, lo preparas para el fracaso. Con el tiempo, su deseo de complacerte se evapora. Él piensa: “¿Para qué me voy a molestar?” Como resultado, la relación entre padres e hijos se deteriora.

El mejor enfoque en situaciones como ésta puede ser simplemente recordarle a tu hija que haga lo que quieres que haga. El castigo tiene sentido si está muy claro que tu hija te está desafiando; por ejemplo, si se niega a hacer la cama. Pero dale el beneficio de la duda.

6. Deja de culpar a otros por las dificultades de tu hijo

¿Eres el tipo de padre que encuentra defectos en todos menos en su hijo? ¿Dices cosas como “ese conductor del autobús no controla a los niños” o “si el maestro gestionara mejor el comportamiento, mi hija no tendría tantos problemas en la escuela”?

Puede que otras personas contribuyan a los problemas de tu hija. Pero tratar de culpar exclusivamente a los demás le anima a tomar el camino más fácil. ¿Por qué debería asumir la responsabilidad de sus acciones, si puede echar la culpa a otra persona (o si escucha una y otra vez que tú echas la culpa a otra persona)?

7. Ten cuidado de separar la acción del autor

“Los palos y las piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras nunca me pueden hacer daño”. No lo creas. Los niños que repetidamente escuchan cosas malas sobre ellos, se las acaban creyendo.

No importa cuán frustrante sea el comportamiento de tu hijo, nunca le llames “vago”, “hiperactivo”, “atontado” o cualquier otra cosa que pueda herirle. Y detente si empiezas a decir algo como “Eres un desastre, ¿por qué no puedes mantener tu habitación limpia?” O “¿Qué te pasa? No te lo he dicho una vez, te lo he dicho mil veces…”

Carol Brady, Ph.D., psicóloga infantil en Houston, lo explica de esta manera: “Los padres deben hacer que el enemigo sea el TDAH, no el niño. Cuando personalizas los problemas de un niño asociados con el TDAH, su autoestima se desmorona. Pero cuando trabajas en equipo con tu hijo para resolver varios comportamientos negativos, creas un clima en el que tu hijo se siente amado y apoyado a pesar de sus limitaciones”.

La próxima vez que la habitación de tu hija sea un desastre, dile: “Tenemos un problema y necesito que me ayudes a resolverlo”. Dile que te resulta difícil acostarla porque tienes miedo de tropezarte con los juguetes del suelo de su dormitorio, o que dejar comida en su habitación atrae a los insectos. Pide su opinión. Cuanto más involucrado esté tu hija en la solución, mejor será el resultado.

8. No te apresures a decir “no”.

Todos los niños necesitan que se les diga “no” en ciertos momentos, para evitar que hagan algo peligroso o inapropiado. Pero muchos padres dicen “no” por reflejo, sin considerar si podrían decir “sí”. Y un niño que escucha “no” muchas veces tiende a rebelarse, especialmente si es impulsivo por naturaleza.

¿Por qué los padres son tan rápidos al decir “no”? A menudo, es por miedo (“No, no puedes ir solo a la escuela”), preocupación (“No, no puedes dormir en la casa de Jake hasta que conozcamos a sus padres”), deseo de controlar (“No, no puedes tomar un aperitivo antes de comer”), o una necesidad competidora (“Esta noche no, chico, estoy demasiado cansado”). Los padres inteligentes saben cuándo decir “no”, y cuándo es más lógico respirar hondo y responder afirmativamente.

En muchos casos, un pequeño cambio en la forma de usar las palabras “sí” y “no” con tu hijo puede significar la diferencia entre una interacción agradable y una confrontación desagradable.

Digamos que tu hijo quiere salir a jugar, pero tú quieres que se siente a hacer la tarea. “En lugar de decir automáticamente no”, sugiere el Dr. DuPaul, “pídele que te ayude a pensar en una solución viable”. De esa manera, él siente que tiene cierto grado de control sobre la situación y que estás tratando de acomodar sus deseos. Se sentirá menos frustrado y colaborará más.

9. Presta más atención al comportamiento positivo de su hijo.

En tu búsqueda por anular los problemas de comportamiento, muchos padres pasan por alto todas las formas positivas de comportamiento de su hijo. La negatividad resultante puede ensombrecer el hogar y afectar a todos los aspectos de la vida.

“Reconviértete para mirar lo positivo”, dice el Dr. Severe. “Pilla a tu hija siendo buena o haciendo algo bien, y elógiala. Cuando señalas y alabas los comportamientos deseables, le enseñas lo que quieres – no lo que no quiere “.

Ten en cuenta que algunos de los comportamientos problemáticos que atribuyes al TDAH pueden ser comunes a todos los niños de esa edad. Es útil leer sobre las etapas del desarrollo infantil, especialmente si tu hijo con TDAH es el primero.

Haz de la felicidad y la risa las piedras angulares de la vida familiar. Pasa tiempo divirtiéndote con tus hijos. Da paseos en bicicleta con ellos. Juega con ellos en el parque. Visitad museos juntos. Llévalos al cine. Es cierto que la vida con TDAH puede ser un desafío. Pero las recompensas son fantásticas para los padres que realmente conectan con sus hijos.

10. Aprende a anticipar situaciones potencialmente explosivas.

Imagina que han invitado a tu hija a una fiesta. Es una buena noticia, especialmente para una niña que no es muy popular entre sus compañeros. Ahora imagina que la fiesta está organizada por una chica con quien tu hija se ha peleado hace poco. ¿Te limitas a cruzar los dedos y esperar que todo vaya bien?

“Rotundamente, no”, advierte el Dr. DuPaul. “Los padres pasan mucho tiempo en modo reactivo, en lugar de pensar en el futuro y planificarlo”. Tan sólo se necesita un plan simple, dice, para evitar que una experiencia positiva se vuelva negativa para todos.

“En nuestra casa, tenemos ‘el plan'”, dice Sara Bykowski. “Antes de entrar en una tienda o en casa de un amigo, hablamos sobre el comportamiento que esperamos y las posibles dificultades. También tenemos una rutina para cuando surja un problema. Yo le digo: “¿Puedo hablar un momento contigo?” y le alejo del grupo. Hablamos de lo que está pasando e intentamos encontrar una solución. A veces, todavía tenemos que irnos antes de tiempo, pero ahora sucede mucho menos”.

Hagas lo que hagas, sé coherente. “Todos los niños se benefician de la coherencia”, dice el Dr. DuPaul, “pero los niños con TDAH, en particular, la necesitan. Para ellos, no es ningún lujo”. Un cambio de horario de última hora o la interrupción de una rutina familiar pueden causar estragos en una niña que ya se siente la mayor parte del tiempo desequilibrada y “tratando de estar al día”. Es mejor establecer rutinas y planes y hacer todo lo posible por cumplirlos.

“Ordena tu hogar de un modo que estimule la organización y la responsabilidad, y luego hazlo funcionar como un cuartel”, sugiere Shirley McCurdy, experta en organización y autora de The Floor Is Not an Option. “Haz las cosas fáciles y accesibles: recipientes de almacenamiento transparentes para la ropa, bolsillos con cremallera para los deberes y un calendario familiar grande y codificado por colores”.

Asegúrate de que tú y tu pareja estéis de acuerdo en cuestiones de organización y disciplina. “Los padres que no comparten un mismo criterio en la motivación y disciplina de su hijo con TDAH pueden generar problemas”, dice Stephen Grcevich, M.D., psiquiatra infantil en Chagrin Falls (Ohio). “Es difícil que las intervenciones conductuales en niños con TDAH tengan éxito si no se aplican de una forma coherente”.

Cuando los padres presentan un frente unido, sus hijos saben exactamente a qué atenerse. En última instancia, cuanto más predecible y coherente sea el entorno de tu hijo, más feliz será toda la familia.

11. Sé un buen modelo

Los padres son el modelo más influyente para un niño, así que piensa cuidadosamente en tu comportamiento. Si tú no eres capaz de controlarte, ¿cómo puedes esperar que tu hijo lo sea?

“Gritar es dar un mal ejemplo de cómo debe manejar sus emociones tu hijo”, dice el Dr. Brady. “Los padres tienden a pensar que, cuanto más alto hablen, mayor será el impacto en el niño, pero no es así. Lo único que el niño oye es la ira. La situación rápidamente escapa al control”.

Es normal que te enfades con tu hijo de vez en cuando. No está bien gritarle continuamente. No se te ocurriría gritar o insultar a tus amigos o compañeros de trabajo, así que puedes controlar tu ira si es necesario.

La próxima vez que tu hijo haga algo que te enfurezca, sal de la habitación, respira profundamente o haz algo para calmarte. Cuando muestras técnicas de autocontrol de esta manera, le enseñas a tu hijo la importancia de manejar sus emociones.

Si pierdes los estribos, no dudes en disculparte con tu hijo.

12. Busca ayuda de otros

Algunas cosas en la vida simplemente no se pueden hacer bien a solas, y criar a un niño con TDAH es una de ellas. “Si actúas como Clint Eastwood, terminarás exhausto mental, emocional y físicamente”, dice el Dr. Brown-Gratchev. “Construye un sistema de apoyo, como en la NASA. De esa forma, cuando tu propio ‘sistema’ se sobrecargue o falle – algo que inevitablemente ocurrirá de vez en cuando – habrá alguien que pueda volver a montarlo”.

Pídele a tu pediatra el nombre de un psicólogo u otro profesional de la salud mental especializado en TDAH. O contacta con CHADD, lo más probable es que haya una delegación en tu comunidad.

Sue Kordish, de Tyngsboro (Massachusetts), conoce el valor de un sistema de apoyo fiable. “Durante años, mi esposo y yo estábamos preocupados porque ninguna niñera entendía las necesidades especiales de nuestro hijo”, dice. “Probamos a contratar a un adolescente, pero no funcionó, y la experiencia nos volvió aún más cautelosos. Sin familiares viviendo cerca, la situación era difícil. Nunca salíamos. Entonces encontramos una niñera que trabaja con niños con necesidades especiales. Finalmente pudimos relajarnos y disfrutar de un tiempo de pareja atrasado durante demasiado tiempo”.

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Razones por las que hay personas con TDAH que no buscan ayuda

Escrito por Neil Petersen 
Traducido por la Dra Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Muchas personas con TDAH pasan mucho, mucho tiempo sin ser diagnosticadas. A veces nunca llegan a serlo.

Normalmente, esto se debe simplemente a que no conocen los síntomas del TDAH y tampoco tienen a nadie que reconozca que tienen rasgos de TDAH, así que viven en una ignorancia “no tan bendita”. Es difícil buscar ayuda para algo que no sabes que tienes. Si no sabes lo suficiente como para relacionar los problemas de tu vida con el TDAH, la respuesta por defecto es culparte a ti mismo o a otras personas de esos problemas.

Sin embargo, hay personas que sospechan que pueden tener TDAH, pero no buscan ayuda psicológica profesional. ¿Por qué pasa esto? Se me ocurren varias posibles razones:

 

  • Saben que tienen TDAH, pero no saben cuánto pueden beneficiarles el tratamiento: cuando has vivido toda tu vida con TDAH, eso es lo único que conoces, así que es difícil ver hasta qué punto interfieren sus síntomas en tu vida, y mucho menos cómo cambiará ésta cuando esos síntomas sean tratados. Incluso si las personas reconocen tener algunos síntomas del TDAH, es posible que no se hagan una idea de la profundidad de esos síntomas y que no comprendan cómo puede llegar a cambiar su vida tratarlos. Y si no crees que tratar el TDAH vaya a mejorar mucho tu vida, desaparecen de entrada varios de los incentivos para buscar ayuda.
  • Piensan que sus síntomas no son tan malos: las personas con trastornos de salud mental tienden a carecer de una idea clara sobre su propio trastorno. Es algo que forma parte del lote, y el TDAH no es una excepción. Las personas con TDAH están tan acostumbradas a vivir con sus síntomas, que pueden verlos como algo normal. También pueden aferrarse a la creencia de que, si “se esfuerzan más”, sus síntomas desaparecerán, aunque todos los antecedentes indiquen lo contrario.
  • Han tenido malas experiencias con profesionales de la salud mental: Desgraciadamente, hay muchos profesionales de la salud mental que no saben gran cosa sobre el TDAH. Un número significativo de personas con TDAH ha tenido que acudir a múltiples profesionales de salud mental, a veces durante muchos años, antes de obtener un diagnóstico correcto. Por cada persona con TDAH que recibe un diagnóstico erróneo, cambia de médico y es diagnosticada correctamente, es probable que otra persona mal diagnosticada pierda completamente la fe en los psiquiatras.
  • Buscar ayuda les parece un signo de debilidad: para mí, ser proactivo para mejorar tu salud mental es un signo de fortaleza y resiliencia, pero todavía hay un gran estigma en nuestra sociedad en torno a la búsqueda de ayuda psicológica. Es probable que algunas personas duden de buscar diagnóstico o tratamiento para el TDAH porque han recibido el mensaje de que acudir a un profesional de la salud mental es un signo de debilidad, o algo propio de “locos”.
  • Van a buscar ayuda … pero no ahora: las personas con TDAH son procrastinadoras contumaces. Sin ninguna duda, muchas personas que sospechan que tener TDAH tienen la intención de buscar tratamiento, pero nunca llegan a hacerlo.
  • No quieren estar tomando medicamentos durante mucho tiempo: algunas personas pueden dudar a la hora de buscar evaluación de un posible TDAH porque no quieren tomar medicamentos indefinidamente, así que no tiene mucho sentido que les diagnostiquen. Sin embargo, olvidan los otros muchos beneficios de buscar ayuda para el TDAH. En primer lugar, un diagnóstico oficial puede abrirte posibilidades como adaptaciones y reconocimiento legal de tener una discapacidad. En segundo lugar, incluso si no tienes intención de seguir tomando medicamentos de por vida, probarlos durante un tiempo limitado puede hacerte ver cómo afectan los síntomas del TDAH a tu vida y cómo es la vida sin esos síntomas. Por último, incluso si optas por no tomar medicamentos, trabajar con un profesional de la salud mental te permitirá comprender tus síntomas de nuevas maneras y encontrar otros métodos para manejarlos.

Yo diría que ninguna de ellas es una buena razón para no buscar ayuda para el TDAH. Son razones comprensibles, claro, pero en última instancia, contraproducentes.

El problema es que es difícil tomar una decisión informada acerca de cómo afectará el diagnóstico de TDAH a tu vida hasta que realmente te diagnostiquen. En mi caso, sé que el proceso de diagnóstico y tratamiento del TDAH condujo a ideas completamente nuevas, que yo nunca habría esperado.

Pasar de pensar “hmm, podría tener TDAH” a dar el paso concreto de acudir a un profesional de la salud mental puede cambiar tu vida. Si crees que podrías tener TDAH pero no tienes intención de buscar ayuda, es muy probable que estés subestimando el impacto que tendría en tu vida trabajar con un profesional de la salud mental durante algún tiempo. Piénsalo de esta manera: si no te evalúan de TDAH, no sabrás lo que te puedes estar perdiendo, pero si te encuentras con un profesional de salud mental, siempre tienes la opción de volver a vivir con un TDAH no diagnosticado ni tratado, ¡si es eso lo que prefieres!

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El TDAH enciende la disforia sensible al rechazo

El extremo sufrimiento emocional por el rechazo percibido es un sentimiento exclusivo de las personas con TDAH y puede debilitarlas. Aprende cómo puede afectar la DSR a esas personas

Escrito por William Dodson, M.D.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés
Publicado en: 

 

La disforia sensible al rechazo (RSD) consiste en una sensibilidad emocional y un dolor emocional extremos, provocados por la percepción –  no siempre ajustada a la realidad – de una persona de haber sido rechazada u objeto de burla o crítica por personas que para ella son importantes. La RSD también puede ser desencadenada por una sensación de fracaso, de no llegar a cumplir las elevadas expectativas propias o de los demás.

Disforia, en griego, significa “difícil de soportar”. No es que las personas con trastorno por déficit de atención (TDAH o TDA) sean blandas o débiles; es que la respuesta emocional les causa mucho más sufrimiento que a personas sin este trastorno.

Cuando esta respuesta emocional se internaliza, puede imitar un trastorno mayor del estado de ánimo con ideación suicida. Los repentinos cambios de sentirse perfectamente a sentirse profundamente triste, como resultado de la DSR, se diagnostican a menudo erróneamente como un trastorno límite de la personalidad (TLP) de ciclo rápido.

Los médicos pueden tardar mucho tiempo en reconocer que estos síntomas son causados ​​por los cambios emocionales repentinos asociados al TDAH y a la sensibilidad al rechazo, mientras que todas las otras relaciones de objeto son completamente normales.

Cuando esta respuesta emocional se exterioriza, es como una impresionante e instantánea rabieta dirigida a la persona o la situación responsables de causar el sufrimiento. El 50% de las personas a las que un juzgado les obligó a seguir un tratamiento de manejo de la ira tenían un TDAH no reconocido previamente.

La RSD puede hacer que las personas con TDAH anticipen el rechazo, aunque éste no tenga por qué producirse. Esto les hace estar alerta para evitarlo, lo que puede diagnosticarse erróneamente como fobia social. La fobia social es un miedo anticipado e intenso a sentir vergüenza o humillación en público, o a que ser examinado con dureza por el mundo exterior.

La sensibilidad al rechazo es difícil de aislar. A menudo, las personas no pueden encontrar las palabras que describan su dolor. Dicen que es intenso, horrible, terrible, abrumador. Siempre se desencadena por la pérdida – real o percibida – de aprobación, amor o respeto. Las personas con TDAH afrontan este enorme elefante emocional de dos formas principales, que no se excluyen mutuamente.

  1. Se convierten en personas complacientes. Analizan a cada persona que conocen, para descubrir qué es lo que esa persona admira y elogia y se presentan ante ella con ese falso yo. A menudo, esto se convierte en un objetivo tan dominante que olvidan lo que realmente querían de su propia vida. Están demasiado ocupadas en asegurarse de no disgustar a los demás.
  2. Dejan de intentarlo. La más mínima posibilidad de fracasar al intentar algo nuevo o quedarse cortos ante los demás es demasiado dolorosa y arriesgada para planteárselo siquiera. Así que no lo hacen. Son esas personas tan brillantes y capaces que se convierten en las más holgazanas, que no hacen absolutamente nada con su vida porque cualquier esfuerzo les produce ansiedad. Renuncian a acudir a citas, a solicitar trabajo o a hablar en reuniones.

Algunas personas usan el dolor de la RSD para encontrar formas de adaptarse y sobrepasar las expectativas. Trabajan constantemente para ser las mejores en todo lo que hacen. O bien, se obligan a estar por encima de la crítica o el reproche. Llevan vidas admirables, pero ¿a qué precio? Luchan por la perfección, que nunca pueden alcanzar, y se ven constantemente forzadas a lograr más.

Cómo tratar la RSD

La sensibilidad al rechazo es parte del TDAH. Es algo neurológico y genético. Los traumas de la primera infancia empeoran las cosas, pero no causan DSR. A menudo, los pacientes sienten consuelo con sólo saber que este sentimiento tiene un nombre. Saber qué es, que no están solas y que casi el 100% de las personas con TDAH experimentan sensibilidad al rechazo es algo que marca la diferencia. Al escuchar este diagnóstico, saben que no es culpa suya, que no están chifladas.

La psicoterapia no ayuda particularmente a pacientes con DSR, porque las emociones golpean repentinamente y abruman por completo la mente y los sentidos. A una persona con RSD le cuesta algún tiempo recuperarse tras cada episodio.

Hay dos soluciones farmacológicas posibles para la DSR. La más simple es recetar los agonistas alfa guanfacina y clonidina conjuntamente. Estos fármacos fueron diseñados originalmente para la tensión arterial. La dosis óptima varia desde medio miligramo hasta siete miligramos de guanfacina, y de una a cinco décimas de miligramo de clonidina. Dentro de ese rango de dosis, aproximadamente una de cada tres personas siente alivio en su DSR. Cuando eso sucede, es algo que cambia la vida. El tratamiento puede marcar una diferencia aún mayor que un estimulante al tratar el TDAH.

Un estudio realizado por la Universidad de Harvard descubrió que el aumento de la dosis a cuatro miligramos de guanfacina y clonidina a siete u ocho décimas de miligramo (por encima de los límites aprobados por la FDA), logró una tasa de respuesta un 40% más alta. Sin embargo, conlleva efectos secundarios como sequedad de boca, sedación leve y, a veces, ortostatis, o maros al levantarse demasiado rápido.

El segundo tratamiento consiste en prescribir inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) fuera de lo indicado. Tradicionalmente, éste ha sido el tratamiento de elección para la DSR entre médicos experimentados. Puede ser espectacularmente efectivo, tanto para el componente de atención / impulsividad del TDAH como para el componente emocional. La tranilcipromina suele funcionar mejor, con menos efectos secundarios. Entre éstos, los más comunes son tensión arterial baja, agitación, sedación y confusión.

Se ha visto que los IMAO son tan efectivos para el TDA/H como el metilfenidato en un ensayo directo realizado en los años 60. También producen muy pocos efectos secundarios con una dosis diaria, no son sustancias controladas (no existe riesgo de abuso), se venden en versiones genéricas baratas y de alta calidad y están aprobados por la FDA para los trastornos del estado de ánimo y la ansiedad. La desventaja es que los pacientes deben evitar los alimentos curados en vez de cocidos, así como los medicamentos estimulantes para el TDAH de primera línea, todos los medicamentos antidepresivos, los medicamentos sin receta para el resfriado, la sinusitis, la fiebre del heno y la tos. Algunas formas de anestesia no se pueden administrar.

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Verdades incómodas sobre el TDAH y el sistema nervioso

Nos aburrimos con facilidad, somos personas sensibles a las distracciones, creativas e intensas. Si creciste con TDAH, es probable que siempre te sintieras “diferente”. Ahora tienes aquí una explicación científica, por fin, de por qué actuamos como lo hacemos.

Escrito por William Dodson, M.D.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés


Algo que he llegado a comprender – y que las personas con TDAH saben desde pequeñas – es que tener un sistema nervioso con TDAH es como haber nacido en otro planeta.

La mayoría de las personas con TDAH siempre han sabido que son diferentes. Sus padres, maestros, jefes, cónyuges y amigos les decían que no encajaban en el patrón común y que tenían que ponerse pronto las pilas si querían hacer algo en la vida.

Como si fueran inmigrantes, les decían que se asimilaran a la cultura dominante y se volvieran como los demás. Desgraciadamente, nadie les dijo cómo hacerlo. Nadie les reveló el gran secreto: no podrían, por mucho que lo intentaran. Sólo cosecharían fracasos, empeorados por la acusación de que nunca tendrían éxito porque el TDAH en adultos significaba que no dedicaban el suficiente esfuerzo o no durante el suficiente tiempo.

Parece extraño llamar trastorno a algo que tiene tantas características positivas. Las personas con un sistema nervioso de tipo TDAH suelen ser muy buenas solucionando problemas. Se adentran en problemas que han dejado perplejos a los demás y encuentran la respuesta. Son personas afables, simpáticas y con sentido del humor. Tienen lo que Paul Wender llama “determinación incansable”. Cuando se enganchan a un desafío, lo abordan de diferentes maneras hasta que consiguen dominarlo – y pierden todo interés cuando ya no es un desafío.

Si tuviera que nombrar las cualidades que aseguran el éxito en la vida, diría: ser inteligente, usar esa inteligencia de modo creativo y ser popular. También elegiría ser trabajador y servicial. A mí me gustaría tener muchos de los rasgos de las personas con TDAH.

El principal obstáculo para comprender y manejar el TDAH ha sido la suposición, implícita e incorrecta, de que las personas con TDAH podrían y deberían ser como las demás. Tanto para las personas neurotípicas como para las adultas con TDAH, he aquí un retrato detallado de por qué quienes tienen déficit de atención hacen lo que hacen.

Por qué no funcionamos bien en un mundo lineal

El mundo TDAH es curvilíneo. El pasado, el presente y el futuro nunca están separados ni son distintos. Todo es ahora. Las personas con TDAH viven en un presente permanente; les cuesta aprender del pasado o mirar hacia el futuro para ver las inevitables consecuencias de sus acciones. “Actuar sin pensar” es la definición de impulsividad y una de las razones por las que las personas con TDAH tienen dificultades para aprender de la experiencia.

También significa que a las personas con TDAH no se les da bien la organización: planificar y hacer cada parte de una tarea en su orden. Las tareas, en el mundo neurotípico, tienen un comienzo, un estado intermedio y un final. Las personas con TDAH no saben dónde ni cómo comenzar, pues no pueden encontrar el principio. Se lanzan a la mitad de la tarea y trabajan en todas las direcciones a la vez. La organización se convierte en una tarea insostenible, porque los sistemas de organización se basan en la linealidad, la importancia y el tiempo.

Por qué nos sentimos abrumados

Las personas del mundo TDAH experimentan la vida de una manera más intensa y apasionada que las neurotípicas. Tienen un umbral bajo para las experiencias sensoriales externas, porque la experiencia cotidiana de sus cinco sentidos y de sus pensamientos siempre está con el volumen alto. El sistema nervioso TDAH se siente abrumado por las experiencias vitales, porque son de una enorme intensidad.

Un sistema nervioso con TDAH rara vez está en reposo. Quiere estar metido en algo interesante y desafiante. La atención nunca tiene “déficit”. Siempre es excesiva, está constantemente ocupada en ensoñaciones y debates internos. Cuando las personas con TDAH no están concentradas – en hiperfoco – tienen cuatro o cinco cosas rondando por su cabeza, todas a la vez y sin motivo aparente, como si hubiera cinco personas hablándote a la vez. Ninguna consigue una atención completa y sostenida. Ninguna se hace bien.

Muchas personas con TDAH no pueden filtrar la información sensorial. A veces esto afecta a un solo dominio sensorial, como la audición. De hecho, el fenómeno se llama hiperacusia (audición amplificada), aun cuando la interrupción provenga de otro sentido. He aquí algunos ejemplos:

  • El más mínimo sonido en la casa no le deja dormir y desborda la capacidad de ignorarlo.
  • Cualquier movimiento, por pequeño que sea, supone una distracción.
  • Ciertos olores, que otros apenas notan, hacen que una persona con TDAH abandone la habitación.

Las personas con TDAH ven su mundo constantemente interrumpido por experiencias que un neurotípico desconoce. Esta alteración refuerza la percepción de la persona con TDAH como alguien raro, quisquilloso y absorbente, alguien de quien hay que estar siempre pendiente. Pero es lo único que las personas con TDAH han conocido. Es lo normal para ellas. La sensación de ser diferentes y de que esa diferencia resulte inaceptable para los demás ha llegado a formar parte de su imagen. Es parte de su identidad.

A veces, una persona con TDAH puede llegar al final de un plazo “a vida o muerte” y producir mucho trabajo de gran calidad en poco tiempo. Todo un semestre de estudio se embute en una sola noche de perfección hiperfocalizada. Algunas personas con TDAH provocan la crisis para generar la adrenalina que les pone en marcha y les hace funcionar. Los “maestros de los desastres” manejan con facilidad las crisis de gran intensidad, pero se vienen abajo cuando las cosas vuelven a la rutina.

Sin embargo, pasar de una crisis a otra es una difícil forma de vivir. De vez en cuando me cruzo con personas que recurren a la ira para producir la adrenalina que necesitan para arrancar y ser productivas. Resucitan resentimientos o desaires de años atrás para motivarse. El precio que pagan por esa productividad es tan alto que puede llegar a acabar en trastornos de la personalidad.

Por qué no siempre conseguimos hacer las cosas

Las personas con TDAH se sienten desconcertadas y frustradas por esa intermitente capacidad de ser sobrehumanas cuando algo les interesa, pero incapaces de comenzar y sacar adelante proyectos que les resultan aburridos. No es que no quieran cumplir los objetivos, o que no sean capaces de hacer la tarea. Saben que son inteligentes y capaces, porque lo han demostrado muchas veces. La frustración que arrastran toda su vida es no tener nunca la seguridad de que se pondrán en marcha cuando sea necesario, cuando se espere que lo hagan o cuando otros dependan de ello. Cuando las personas con TDAH se consideran a sí mismas poco fiables, empiezan a dudar de su propio talento y a avergonzarse de que no se pueda confiar en ellas.

El estado de ánimo y el nivel de energía también varían con el grado de interés y desafío. Cuando se siente aburrida, poco implicada o atrapada o en una tarea, la persona con TDAH es apática, camorrista e insatisfecha.

Por qué tenemos el motor siempre en marcha

En la mayoría de las personas con TDAH, al llegar la adolescencia, la hiperactividad física se traslada al interior y se oculta. Pero sigue ahí, y afecta todavía a la capacidad de centrarse en el momento, escuchar a otras personas, relajarse lo suficiente para dormirse por la noche y tener períodos de paz.

Así que, cuando la distraibilidad y la impulsividad vuelven a los niveles normales gracias a la medicación, una persona con TDAH puede no ser capaz de hacer uso de su estado de calma. Todavía es impulsada hacia adelante como si tuviera un motor interior, oculto para el resto del mundo. Al llegar la adolescencia, la mayoría de las personas con sistema nervioso tipo TDAH han adquirido las habilidades sociales necesarias para disimular cuando no están presentes.

Pero rara vez se salen completamente con la suya. Cuando vuelven a sintonizar lo que sucedía mientras estaban perdidos en sus pensamientos, el mundo ha avanzado sin ellas. Oh-oh. Están perdidas y no saben lo que pasa, lo que se han perdido y lo que ahora se espera de ellas. Su reingreso al mundo neurotípico es desagradable y desorientador. Para las personas con TDAH, el mundo externo no resulta tan brillante como las fantásticas ideas que tenían mientras estaban perdidas en sus propios pensamientos.

Por qué la organización se nos escapa

La mente TDAH es una biblioteca extensa y desorganizada. Contiene gran cantidad de información en fragmentos, pero no libros completos. La información existe en diversas formas – artículos, videos, clips de audio, páginas de Internet – y también en formas y pensamientos que nadie ha tenido antes. Pero no existe ningún catálogo y los “libros” no están organizados por temas, ni siquiera por orden alfabético.

Cada persona con TDAH tiene su propia biblioteca cerebral y su propia forma de almacenar todo ese material. No es de extrañar que cualquier persona con TDAH no pueda acceder a la información correcta en el momento en que la necesita; no existe un mecanismo fiable para localizarla. Los artículos importantes (importantes para otros) no tienen un lugar fijo, y también podrían ser invisibles o estar completamente perdidos. Por ejemplo:

Un niño con TDAH llega a casa y le dice a su madre que no tiene deberes. Ve la televisión o juega a videojuegos hasta la hora de acostarse. Entonces recuerda que tiene que entregar un trabajo importante al día siguiente. ¿Estaba el niño mintiéndole conscientemente a su madre o realmente no era consciente de esa tarea tan importante?

Para una persona con TDAH, la información y los recuerdos que no están a la vista tampoco están en la mente. Su mente es un ordenador en RAM, sin acceso fiable a la información del disco duro.

La memoria de trabajo es la capacidad de tener datos disponibles en la mente y de manejar esos datos para obtener una respuesta o un plan de acción. La mente de una persona con TDAH está llena de minucias (“¿Dónde están mis llaves?”, “¿Dónde he aparcado el coche?”), por lo que apenas queda espacio para nuevos pensamientos y recuerdos. Hay que descartar u olvidar algo, para dejar sitio a nueva información. A menudo, la información que las personas con TDAH necesitan está en su memoria… en alguna parte. Pero no está disponible a demanda.

Por qué no nos vemos con claridad

Las personas del mundo TDAH tienen poca autoconciencia. Si bien a menudo pueden leer bien a los demás, es difícil para cualquier persona con TDAH saber, en cada momento, cómo se encuentra, el efecto que tiene sobre los demás y cómo se siente al respecto. Los neurotípicos malinterpretan esto como insensibilidad, narcisismo, indiferencia o ineptitud social. La vulnerabilidad de una persona con TDAH a los mensajes negativos de otros y su incapacidad de observarse en el momento, forman la tormenta perfecta.

Si una persona no puede ver lo que sucede en el momento, se rompe el ciclo de retroalimentación que le sirve para aprender. Si una persona no sabe qué está mal o por qué está mal, no sabrá cómo solucionarlo. Si una persona con TDAH no sabe qué está haciendo bien, no volverá a hacerlo. No aprende de la experiencia.

La incapacidad de la mente TDAH para discernir cómo van las cosas tiene muchas implicaciones:

> Muchas personas con TDAH se dan cuenta de que los comentarios que reciben de otras personas son diferentes de lo que ellas mismas perciben. Descubren con frecuencia (y a menudo demasiado tarde) que las otras personas tenían razón desde el principio. Sólo cuando algo sale mal pueden ver y comprender lo que para los demás era obvio. Entonces, llegan a pensar que no pueden confiar en sus propias percepciones sobre lo que sucede. Pierden confianza en sí mismas. Aunque lo discutan, muchas personas con TDAH nunca están seguras de tener razón sobre nada.

> Es posible que las personas con TDAH no puedan reconocer los beneficios de la medicación, aunque sean evidentes. Si un paciente no ve los problemas del TDAH ni los beneficios del tratamiento, no encontrará motivos para continuar éste.

> Las personas con TDAH se sienten a menudo incomprendidas, poco apreciadas y atacadas sin motivo. La alienación es un tema común. Muchas piensan que quizá sólo otra persona con TDAH podría “entenderles”.

Por qué nos resulta difícil gestionar el tiempo

Como las personas con TDAH no tienen un sentido del tiempo fiable, todo sucede en este mismo momento o no sucede. Junto con el concepto de ordenación (qué hay que hacer primero, qué viene después) debe existir también el concepto de tiempo. Lo primero en la lista debe hacerse primero, y debe quedar tiempo para hacer toda la tarea.

He podido observar que el 85 por ciento de mis pacientes con TDAH no lleva, o no tiene, reloj. Más de la mitad de los que llevan reloj no lo miran, sino que lo usan como adorno o para no ofender a quien se lo ha regalado. Para las personas con TDAH, el tiempo es una abstracción sin sentido. Parece ser algo importante para los demás, pero las personas con TDAH nunca le han pillado el truco.

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Siempre cuesta más que “un par de minutos”

Es cierto: tu TDAH podría ser la razón por la que llegar tarde a todas partes. Pero esto no tiene por qué ser así. Aprende a ser realista sobre el tiempo que cuestan las tareas y configura varios recordatorios para mantenerte centrado.

Escrito por Michele Novotni, PH.D.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

¿Por qué llego siempre tarde?

Administrar el tiempo supone un gran problema para las personas con TDAH. Todos llegamos tarde en alguna ocasión, pero muchas personas con TDAH llegan más a menudo con retraso que puntuales. No llegan a la hora a las reuniones. Hacen esperar a sus amigos. Recogen tarde a los niños de la escuela. Tienen a los demás esperando mientras se apresuran a terminar tareas de última hora o buscan la cartera, el móvil o las llaves.

Las personas con TDAH no pretenden ser desconsideradas o maleducadas. No lo hacen adrede. Pero como la tardanza es crónica, a menudo se percibe así. Esta percepción errónea es una de las razones de que a las personas con TDAH les cueste llevarse bien con sus amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Qué significa ser “puntual”

Los adultos con TDAH a menudo piensan que tienen que llegar a la hora prevista para empezar una reunión. Grave error. Siempre es más seguro planear llegar 15 minutos antes. De esta forma, aunque encuentres tráfico denso o experimentes algún otro retraso, es probable que sigas llegando a tiempo.

Al fijar la hora de una reunión, aprende de los buenos vendedores: promete menos y entrega más. Esto es, di que estarás allí a tal o cual hora, pero llega pronto.

Si te preocupa aburrirte al tener que esperar, lleva contigo un libro o una revista, o planea aprovechar ese tiempo para escribir una carta, hacer una llamada o dar una vuelta.

¿Cuánto tiempo cuesta en realidad?

Mide el tiempo que te cuestan los desplazamientos frecuentes. Puede que te sorprenda descubrir que ese viaje al supermercado de “diez minutos” cuesta en realidad veinte. Deja de subestimar los tiempos de desplazamiento.

Si estás preparando un viaje que no has hecho nunca, busca el itinerario en un servicio online, como Google Maps, para saber cuánto durará. Si vas a viajar en hora punta, añade un 20 por ciento a tu estimación.

Dos alarmas, mejor que una

A partir de la hora de la cita, cuenta hacia atrás para averiguar a qué hora tienes que salir de casa o del lugar de trabajo. Configura un despertador o un reloj (o el móvil o el ordenador) para que suenen cinco minutos antes de esa hora, y una segunda alarma para que suene a los cinco minutos.

Cuando suene la primera alarma, deja lo que estés haciendo y apunta una o dos frases rápidas en una nota adhesiva, indicando dónde lo has dejado. Intenta salir por la puerta antes de que suene la segunda alarma.

Salir por la puerta

Si te encuentras entre los que sufren el síndrome de no-lo-encuentro, el remedio es obvio: mejor preparación. Piensa en qué te pondrás y prepara la ropa con antelación. Coloca todo lo que vayas a llevar junto a la puerta, en cubículos etiquetados por días. Piensa adónde vas y asegúrate de tener la dirección correcta y el teléfono de la persona con la que te vas a reunir, por si te pierdes o encuentras problemas de tráfico.

Como se distraen con tanta facilidad, es casi imposible para muchas personas con TDAH salir por la puerta a tiempo. Puede ser útil desarrollar un sistema para evitar que hagas “sólo una cosa más”.

Algunos de mis clientes han descubierto que pueden evitar desviarse de su camino hacia el coche si van recordándose a sí mismos lo que hacen, repitiendo en voz alta: “Voy al coche, voy al coche, Voy al coche”. Otros usan alguna indicación visual, como la aguja de un temporizador. Busca lo que a ti te funciona.

Imagina el fracaso – y el éxito

Las personas con TDAH subestiman a menudo las consecuencias de llegar tarde a reuniones importantes. Para contrarrestar esta tendencia, dedica un momento a imaginar lo que pensaría y sentiría la persona que espera. ¿Qué diría? ¿Qué cara pondría?

Ahora imagina la mirada de aprobación y el saludo amistoso que recibes cuando llegas a tiempo. Disfruta de esa sensación de éxito mientras te encaminas hacia tu objetivo.

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Di adiós a “Se me ha olvidado”

Todo el mundo puede perder alguna vez las llaves u olvidar una cita importante. Pero esto sucede habitualmente, puede que tengas problemas con tu memoria de trabajo, relacionados con el TDAH. Aprende cómo las listas de verificación y las rutinas pueden llevarte por el buen camino.

Escrito por Eileen Bailey
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Perder las llaves, dejar la cartera en el frigorífico, olvidarte del cumpleaños de tu marido y pedirle al dependiente de los grandes almacenes que te repita las indicaciones para ir al departamento de envoltura de regalos. Podemos pensar que todos estos son ejemplos de falta de atención.

Tras profundizar en estudios sobre la memoria de trabajo, me he dado cuenta de que, aunque sean ejemplos de falta de atención, son sobre todo signos de una mala memoria de trabajo. El déficit de la memoria de trabajo es un síntoma del TDAH, el autismo o las dificultades de aprendizaje.

¿Qué es la MT?

Puede que conozcas el término “memoria a corto plazo”, que se usa indistintamente con “memoria de trabajo”. Ambos se refieren a pensamientos o información que guardas temporalmente en tu memoria, de modo que estén disponibles cuando los necesites para completar una tarea. Puedes pensar en la memoria de trabajo como un estante de tu cerebro. Imagina que vas al supermercado por leche, huevos y pan. Mientras estás comprando, recuerdas de repente que necesitas cereales. Te diriges al pasillo de los cereales, pero cuando te fijas en los “Special K”, los huevos se caen de tu estante mental. Vuelves a casa con los cereales, la leche y el pan, pero has olvidado los huevos.

Es posible que el número de elementos que almacenas en su memoria de trabajo no sea tan alto como el que almacena tu mejor amigo. La investigación muestra que los niños pequeños tienen habilidades limitadas en su memoria de trabajo y sólo son capaces de mantener en ella uno o dos elementos. La MT continúa desarrollándose hasta los quince años aproximadamente, pero no todas las personas la desarrollan a la misma velocidad ni tienen la misma capacidad en su memoria de trabajo; algunas pueden almacenar más información que otras.

Los investigadores no están de acuerdo con respecto a la cantidad de “bytes” de información que puede almacenar el cerebro. Según algunos, hasta siete elementos; según otros, sólo cuatro. Puedes aumentar la capacidad de tu memoria de trabajo agrupando elementos. Un número de teléfono suele tener 9 dígitos, pero a menudo lo dividimos en tres grupos (555-555-555), lo que nos permite usar solo tres huecos de la memoria de trabajo para recordar 9 dígitos.

Cuándo usamos la memoria de trabajo

Utilizas la memoria de trabajo a diario, en muchas situaciones: al leer, escribir, planificar, organizar, seguir una conversación, hacer cálculos mentales o seguir unas instrucciones que tienen varios pasos. Te ayuda a mantenerte centrado y ocupado en una tarea.

La memoria de trabajo es esencial en la escuela. Un estudio realizado en el Reino Unido analizó a 3.000 estudiantes de Enseñanza Primaria y Secundaria y descubrió que una memoria de trabajo débil era un mayor indicador de dificultades en la escuela que un cociente de inteligencia bajo. Según los investigadores, casi todos los niños con una memoria de trabajo débil obtuvieron una puntuación baja en comprensión lectora y pruebas matemáticas.

A continuación, algunos ejemplos de cómo una mala memoria de trabajo afecta a tu vida diaria:

  • Deseas unirte a una conversación, pero cuando la otra persona deja de hablar, te olvidas de lo que querías decir.
  • Pierdes constantemente las llaves, el móvil o la cartera.
  • Te pierdes fácilmente, aunque te acaben de dar indicaciones para llegar a un sitio.
  • Tienes problemas para seguir una conversación, porque olvidas lo que la otra persona acaba de decir.
  • Tienes muchos proyectos sin terminar, porque te distraes y te olvidas del proyecto anterior.
  • Planeas hacer un trabajo en casa, pero olvidas llevar contigo lo necesario.
  • Debes volver a leer un párrafo varias veces para retener la información.
  • Incumples plazos en tu trabajo, debido a tu desorganización e incapacidad para llevar a cabo los proyectos.

No importa lo que hagas, necesitas la memoria de trabajo para hacerlo.

Hay una serie de productos y servicios, tales como CogMed y Play Attention, que puedes usar para ayudar a entrenar tu cerebro y mejorar tu memoria de trabajo. Algunas investigaciones han mostrado que pueden aumentar tu memoria de trabajo, pero los beneficios no duran más allá de la sesión de entrenamiento. Otras han mostrado que el entrenamiento cerebral ofrece mejoras significativas en la memoria de trabajo si te comprometes a seguirlo a rajatabla.

Estrategias para la MT

El primer paso para mejorar la memoria de trabajo es comprender cómo funciona y aceptar sus limitaciones. Esto no significa decir, “¡Ay, se me ha olvidado!”, como excusa. Significa desarrollar y usar estrategias para compensar el olvido. Muchas personas con TDAH usan sistemas de recordatorios para mantener las cosas en orden. Pueden usar una aplicación de bloc de notas de su teléfono o tableta para mantener al día su lista de tareas o la lista de la compra. También pueden usar un temporizador o una aplicación de calendario para recordarles sus citas. Otras estrategias útiles pueden ser:

  • Divide los bloques grandes de información en trozos pequeños. Concéntrate en uno o dos de ellos antes de pasar a la siguiente instrucción. Supón que estás preparándote para organizar una fiesta en casa. Te abrumado todo lo que necesitas hacer: ir de compras, cocinar, limpiar y prepararte para la fiesta. Concéntrate en un área, como ir de compras. Ignora las demás tareas hasta que hayas terminado de comprar.
  • Usa listas de verificación para tareas con varios pasos. Puedes crear una lista de verificación para tu primera hora en el trabajo. Puede incluir: escuchar los mensajes, devolver las llamadas, revisar y responder el correo electrónico, repasar lo realizado de ayer, verificar con el supervisor tareas importantes que deben completarse de inmediato.
  • Desarrolla rutinas. Crea una rutina cuando vuelves a casa del trabajo. Coloca el móvil y las llaves siempre en el mismo lugar, tan pronto como entres por la puerta.
  • Practica las habilidades de la memoria de trabajo. Usa los programas de entrenamiento cerebral mencionados anteriormente o crea los tuyos propios. Escribe seis palabras no relacionadas entre sí y comienza tratando de recordar las dos primeras sin mirar el papel; agrega otra palabra a medida que lo consigas.
  • Experimenta diferentes formas de recordar información. Puedes recordar una lista más fácilmente si le pones música o te inventas una rima. A otras personas, la visualización les ayuda a recordar varios elementos. Cuando vayas a casa desde el trabajo, visualízate deteniéndote en la tienda y comprando leche, queso, pan y yogur. Imagínate yendo a cada sección de la tienda y mira qué aspecto tiene. Como las imágenes son más poderosas que las palabras, es probable que recuerdes todo lo que necesitas en la tienda siguiendo tu visualización.
  • Reduce la multitarea. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Sussex, la multitarea puede reducir ciertas áreas del cerebro y está vinculada a períodos de atención más cortos. Completa una tarea y luego pasa a la siguiente.
  • Usa el mindfulness para minimizar las distracciones y agudizar la memoria de trabajo. Un estudio completado en el Hospital General de Massachusetts, la Facultad de Medicina de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts descubrió que los ejercicios diarios de mindfulness aumentaban la capacidad de evocación y permitían a los participantes ignorar las distracciones regulando la información sensorial.
  • Agrega ejercicio a tu rutina diaria. Algunos estudios han demostrado que la memoria de trabajo aumenta con el ejercicio diario. Si bien las razones de esto no están del todo claras, los científicos creen que la actividad física mejora la salud de las neuronas cerebrales. También puede afectar indirectamente a la memoria, al mejorar tu estado de ánimo, ayudarte a dormir mejor y reducir tu estrés, pues todo esto afecta a las capacidades cognitivas.
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Síndrome de la madre desbordada. Existe de verdad

Cuidar de la casa ya es bastante agotador sin TDAH. Aquí hay 8 consejos salvavidas para padres y madres con déficit de las funciones ejecutivas, paciencia menguante y sin tiempo apenas para leer esto.

Escrito por Sari Solden, M.S., LMFT
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Cuidar la casa es una de las ocupaciones más desagradables para cualquier persona con Trastorno de Déficit de Atención (TDAH).

La coordinación de múltiples tareas que se necesita para mantener un hogar en buen funcionamiento choca directamente con el déficit de las funciones ejecutivas inherente al TDAH, lo que provoca madres desbordadas. Es fundamental reconocer los desafíos que plantean las labores domésticas, ser realista e indulgente contigo misma y poner en práctica sistemas de organización que te ayuden a superar las dificultades.

Un trabajo duro de verdad

Imagina una descripción del trabajo del ama de casa y cuidadora de niños: “Se le exige que proporcione toda la organización y estructura para tres o más personas. Las tareas están escasamente definidas y llenas de distracciones y requieren realizar constantemente varias tareas a la vez. Dado que gran parte del trabajo – cocinar, limpiar y lavar la ropa – es aburrido, debe ser capaz de funcionar sin necesitar niveles altos de interés o estimulación.

“La apariencia también es importante: debe crear un hogar atractivo, ocupándose de los detalles de la decoración y de la ropa de los niños. También es importante que mantenga una conducta tranquila mientras cuida de los niños, que, por definición, tienen problemas de atención y de comportamiento.

Tendrá que estructurar cuidadosamente sus vidas para darles el ambiente hogareño tranquilo, organizado y propicio que necesitan para tener éxito en la escuela y con sus amigos. Es fundamental poseer excelentes habilidades de organización y planificación. Debe priorizar sin necesidad de ayuda y trabajar sin incentivos tales como aumentos de sueldo, bonificaciones, promociones o incluso el apoyo y la compañía de otros trabajadores”.

¿Alguien con TDAH (o sin él, a los efectos) solicitaría un trabajo imposible como éste?

Por supuesto que no.

Sin embargo, muchas mujeres con TDAH siguen decididas a alcanzar estos ideales, a pesar de que, como señala Lynn Weiss en su libro Trastorno de Déficit de Atención en Adultos, “un día normal para cualquier mujer es una pesadilla para una con TDAH”.

Kathleen Nadeau, coautora de “Formas para organizar tu vida cuando tienes TDAH”, señala que las madres con TDAH “se enfrentan con valentía a demandas que a menudo son difíciles, si no imposibles, de cumplir”. Las mujeres con TDAH, al margen del éxito que tengan en otras facetas de la vida, tienen dificultades en el frente doméstico y experimentan estrés y la sensación de no ser capaces de dar la talla.

Toma el control. Ahora

¿Qué hacer? Primero, deja de castigarte por los patrones del TDAH. En vez de eso, crea un hogar que pueda acomodarlos. Una casa apta para TDAH es aquélla fácil de limpiar y mantener en orden, que funciona para ti y para el resto de la familia. Eso significa encontrar soluciones creativas para los desafíos diarios que afrontas. Nadeau señala a continuación ocho áreas problemáticas frecuentes y ofrece enfoques innovadores para cada una. ¡Buena suerte!

  1. ¿Necesitas ayuda con las tareas del hogar? Haz lo necesario para contratar a alguien que limpie. No supongas de entrada que no puedes pagar ese servicio. Si es necesario, trabaja a tiempo parcial solo para pagar a alguien que limpie. Míralo de esta manera: limpiar la casa es un trabajo a tiempo parcial que no se te da bien. ¿Por qué no aceptas un trabajo en el que sí puedas destacar?
  2. ¿Eres incapaz de lavar la ropa? La mayoría de las personas con TDAH creen serlo. En lugar de dejar que la ropa se amontone, pon una lavadora cada mañana. Mejor aún, entrena a los niños a hacerlo. ¿No te acuerdas de ordenar, doblar y devolver la ropa limpia a su sitio? Prepara dos cestas, una para la ropa limpia y otra para la ropa sucia. Que cada miembro de la familia encuentre la ropa que necesita y deposite la ropa sucia en la cesta correspondiente.
  3. ¿Necesitas arreglar rápidamente el desorden? Si no puedes llamar a una señora de la limpieza porque tu casa está demasiado desordenada, usa el viejo truco de la bolsa de basura. Coge una bolsa grande y mete en ella las cosas innecesarias de cada habitación.
  4. ¿Se te amontona el correo? La mayoría de los hogares con TDAH luchan con la afluencia diaria de correo (en su mayoría basura, entre la que ocasionalmente se entremezcla algún elemento importante, escondido cuidadosamente). Sigue esta simple rutina de manejo de correo: abre el correo de pie junto al cubo de la basura. Tira inmediatamente el correo no deseado o, mejor aún, déjalo en una cesta para reciclar. Luego, coloca los sobres de las facturas (sin abrir) en un montón y la correspondencia importante (la que debes responder) en otro. Inmediatamente lleve ambos montones al escritorio donde “viven”: las facturas donde los “pagos”; la correspondencia, adonde las “cosas que hacer”.
  5. ¿Necesitas un hogar para periódicos y revistas? Coloca una cesta de reciclaje atractiva en la habitación donde los lees normalmente. Coloca en ella las publicaciones que ya hayas leído. Otro miembro de la familia puede encontrar fácilmente una revista o un periódico en la parte superior del montón.
  6. ¿Buscas cosas importantes cada mañana? Crea un sitio “preparados-listos-ya” en tu casa; puede ser una pequeña estantería con ganchos al lado. Coloca todos los artículos que necesitarás al día siguiente: libros, papeles, ropa para llevar a la tintorería, en los estantes o en los ganchos. Monta un tablero de anuncios encima de la estantería, para poder colocar notas recordatorias: “Robby – dentista – martes a las 4:30”.
  7. ¿Redecorando o reformando? Ten en cuenta el TDAH al tomar decisiones. Una alfombrilla oscura frente al fregadero absorbe las salpicaduras; un suelo de madera esconde migajas y manchas que serían muy llamativas sobre linóleo. Las paredes pintadas con esponja ocultan muy bien las huellas de dedos y son atractivas.
  8. ¿Necesitas paz y tranquilidad? La mayoría de los hogares con TDAH son lugares animados y desordenados. Eso no es un problema, excepto por el hecho de que las mujeres con TDAH a veces necesitan poner una marcha menos durante unos momentos en un lugar tranquilo. Convierte una habitación en un espacio tranquilo y visualmente atractivo donde recomponerte. Fija la regla de que esa habitación es sólo para estar en soledad o conversando tranquilamente, no para pelearse, incordiar al perro o discutir con mamá.
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Éxito en los gastos navideños

Dedicar cinco minutos cada día a escribir sobre el dinero en un diario puede ayudarte a evitar el gasto excesivo y las compras impulsivas en la época navideña.

Escrito por Sandy Maynard
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Los adultos con Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) son propensos a gastar en exceso, especialmente durante la época navideña. Pero si crees que tienes problemas para controlar los gastos en regalos, fiestas y demás, debes conocer a mi paciente Roberta, madre soltera de 36 años con TDAH. Al menos, deberías haberla conocido antes de que yo la ayudara a encontrar una solución a su gasto navideño incontrolado.

Profesional independiente de la industria de las telecomunicaciones, Roberta siempre se ha ganado bien la vida. Su problema no eran los ingresos, era la impulsividad. Intentaba ajustarse a un presupuesto, pero cuando llegaban las navidades, la impulsividad la vencía. Sus gastos navideños llegaban 0a superar sus amplios recursos, a base de comprar regalos extravagantes para sus amigos y familiares y comer un día tras otro en restaurantes caros.

Todo el dinero que Roberta había conseguido ahorrar durante todo el año era rápidamente dilapidado. Así que, junto con los buenos propósitos, sistemáticamente entraba en el año nuevo con una montaña de deudas en sus tarjetas de crédito. Parecía que nunca sería capaz de ahorrar algo para su jubilación. Roberta me dijo una vez que se sentía como atrapada en una cinta rodante que andaba demasiado rápido.

La fuerza de voluntad no basta por sí sola

Roberta pensaba que la solución a su problema consistía en tener más fuerza de voluntad. Pero yo sabía que eso no sería suficiente. Lo que necesitaba, le dije, era un plan específico para controlar sus gastos.

Recomendé a Roberta que preparara una lista de las personas a las que deseaba obsequiar y fijara un límite de gasto para cada una. Le sugerí que comenzara a hacer las compras a principios de temporada, para no sentirse presionada en el último momento y, con esa excusa, gastara más de lo planeado. Por supuesto, ir de compras pronto también significaba que tendría tiempo para buscar las mejores ofertas.

Lo más importante es que convencí a Roberta de que dedicara cada noche cinco minutos a escribir en un diario sus pensamientos y sus valores sobre el dinero. Un diario es una gran herramienta para desarrollar la autoconciencia sobre cualquier problema crónico, ya sea gastar en exceso, comer demasiado o cualquier otra cosa.

Estaba segura de que el diario de Roberta renovaría su compromiso de cambiar. Le di una breve lista de preguntas para estimular su escritura y a ella se le ocurrieron algunas más.

Aprender del diario

Roberta me dijo después que el simple hecho de poner por escrito sus pensamientos los hacía menos abstractos y, por tanto, más fáciles de manejar. Releer las anotaciones de su diario le recordaba cuán importantes eran sus objetivos financieros a largo plazo y le ayudaba a ver que su forma de gastar no reflejaba sus propios valores.

Por ejemplo, Roberta siempre había pensado que, para ella, “la intención es lo que cuenta”. Pero en realidad, tenía tendencia a “compensar”, comprando más regalos para alguien cuando temía haber gastado demasiado poco en esa persona. Al crecer, había aprendido que era malo ser “tacaña”, por tal no gastar “lo suficiente” en los regalos. Darse cuenta de esto hizo que le resultara menos duro cambiar sus hábitos de gasto.

La impulsividad de Roberta no desapareció por completo. Pero en enero, cuando las facturas de su tarjeta de crédito fueron más bajas que lo que había presupuestado, experimentó el placer del trabajo bien hecho – y de empezar el año nuevo con buen pie. Y yo te digo, toma ejemplo de Roberta, quiero decir, de la nueva Roberta.

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Por qué no existe un tratamiento óptimo para el TDAH

Escrito por Lauren Walters
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

there's not one best treatment for ADHD

Introducción

Puede que tengas un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o conozcas a alguien que lo tiene. En ambos casos, puede que te preguntes cuál es el mejor tipo de tratamiento para el TDAH. ¿La terapia? ¿La medicación? ¿Una combinación de ambas? Bien, la respuesta es: ninguno. De acuerdo con Healthline, “No se conoce ninguna cura para el TDAH”. La pregunta sigue siendo por qué. En este artículo vamos a explorar por qué no hay un tratamiento óptimo para el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Cada individuo es diferente

Cada persona es distinta. Una medicación puede funcionar en una persona con TDAH, pero no en otra. La terapia para el TDAH le va bien a una persona, pero quizá no a otra. A lo que voy; el tuyo es el mejor criterio sobre cuál es mejor tipo de tratamiento para ti: la medicación, la terapia o una combinación de ambas. Usa tu propio criterio. Tú eres tu mejor fuente de información.

La química de cada organismo es diferente

Además de afirmar que cada persona es diferente, también me gustaría señalar otro punto importante. Para ser más específicos, la química de cada organismo es diferente. Cada individuo tiene una carga genética diferente que le hace ser quien es. Como la química de cada organismo es diferente, un medicamento no produce exactamente el mismo efecto en cada persona. Concerta puede funcionar en una persona con TDAH, pero puede no funcionar en otra. Elvanse puede ser eficaz para una persona con TDAH y puede no serlo para otra. Cada persona es diferente, y cada una reacciona de diferente manera a la medicación.

Conclusión

Dicho esto, no existe un único tipo de tratamiento para el TDAH. ¿Por qué? La respuesta sigue siendo que cada uno es diferente. Cada uno tiene diferentes preferencias. Una persona puede preferir sólo medicación, mientras que otra persona podría preferir sólo terapia. Una tercera persona podría preferir una combinación de ambas, medicación y terapia. Todo depende de la persona con TDAH y de cuál es el mejor tipo de tratamiento para ella, individualmente. Todo el mundo es diferente. Más allá de esto, cada organismo tiene una química corporal diferente. Todos somos únicos.

 

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