7 déficits de las funciones ejecutivas ligados al TDAH

Una autoridad internacionalmente reconocida en el TDAH, el Dr. Russell Barkley, explica cómo los déficits de las funciones ejecutivas se originan en el cerebro y cómo pueden servir como señales de alerta temprana del TDAH.

Escrito por ADDITUDE editorsRussell Barkley, PH.D.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

¿Qué son las funciones ejecutivas? ¿Y el TDAH?

Existe una gran confusión en torno a las “funciones ejecutivas” y cómo se relacionan con el TDAH. ¿Es el TDAH un trastorno de las funciones ejecutivas? ¿Todos los trastornos de las funciones ejecutivas son también TDAH? Las respuestas dependen de qué entendemos por “funciones ejecutivas” y de qué tienen que ver con la autorregulación.

El término “funcionamiento ejecutivo” fue acuñado en los años setenta por Karl Pribram, cuyas investigaciones indicaban que las funciones ejecutivas están reguladas principalmente por el córtex prefrontal. Tradicionalmente, ha sido ampliamente utilizado en neuropsicología, psicología clínica y psiquiatría. En los últimos años, sin embargo, se ha extendido al campo de la psicología general y a la educación, donde a menudo se incorpora a las estrategias de enseñanza y las adaptaciones en el aula.

Hasta ahora, conocemos cuatro circuitos de esta parte del cerebro relacionados con el funcionamiento ejecutivo y con los déficits de éste.

  • El circuito “Qué”: va del lóbulo frontal – especialmente la superficie externa – hacia un área del cerebro llamada ganglio basal, particularmente hacia una estructura llamada cuerpo estriado. El circuito “Qué” está vinculado a la memoria de trabajo, por lo que es aquí donde lo que pensamos comienza a guiar lo que hacemos. Esto es especialmente cierto cuando se trata de planes, objetivos y el futuro.
  • El circuito “Cuándo”: este segundo circuito va de la misma área prefrontal a una parte muy antigua del cerebro, llamada cerebelo, situada en la parte posterior de la cabeza. El circuito “Cuándo” es el que controla el tiempo en el cerebro: no sólo coordina la tranquilidad del comportamiento y la secuencia de la conducta, sino también la puntualidad de tus acciones y cuándo haces ciertas cosas. Un mal funcionamiento de un circuito “Cuándo” en una persona con TDAH explica por qué a menudo tenemos problemas con el manejo del tiempo.
  • El circuito “Por qué”: el tercer circuito también comienza en el lóbulo frontal y pasa por la parte central del cerebro (conocida como el córtex cingulado anterior) hasta la amígdala, la puerta de entrada al sistema límbico. Se le conoce como el circuito “caliente” porque está vinculado a nuestras emociones: es donde lo que creemos controla cómo nos sentimos, y viceversa. Es quien toma la decisión final en todos nuestros planes. Cuando pensamos en varias cosas que podríamos hacer, éste es el circuito que acaba eligiendo entre las opciones, basándose en lo que sentimos acerca de ellas y en sus propiedades emocionales y motivacionales.
  • El circuito “Quién”: este último circuito va desde el lóbulo frontal hasta la parte posterior del hemisferio. Es donde tiene lugar la autoconciencia – donde somos conscientes de qué hacemos, cómo nos sentimos (tanto interna como externamente) y qué nos está sucediendo.

Viendo el TDAH en relación con estos cuatro circuitos, puedes comprender dónde se originan los síntomas. Dependiendo de qué circuitos estén más o menos deteriorados, se pueden ver diferentes tipos de síntomas en cada persona. Algunas personas tienen más déficit de memoria de trabajo. Otras tienen más problemas de regulación emocional. Las hay que tienen más dificultades con el tiempo, pero menos dificultades con todo lo demás. Pero todas esas limitaciones tienen que ver con estos circuitos.

Así pues, sabemos qué partes del cerebro controlan las funciones ejecutivas, pero ¿qué son específicamente? En términos generales, las funciones ejecutivas se refieren a las capacidades cognitivas o mentales que las personas necesitan para perseguir sus objetivos activamente. En otras palabras, tratan de cómo nos comportamos con respecto a nuestros objetivos futuros y qué habilidades mentales necesitamos para lograrlos.

El término está muy relacionado con la autorregulación: las funciones ejecutivas son cosas que te haces a ti mismo para cambiar tu comportamiento. Al emplear tus funciones ejecutivas de manera efectiva, esperas cambiar tu futuro para mejor.

Las funciones ejecutivas se juzgan por la fuerza de estas siete habilidades:

  1. Autoconciencia: En pocas palabras, es una atención autodirigida.
  2. Inhibición: también conocida como autocontrol.
  3. Memoria de trabajo no verbal: la capacidad de mantener las cosas en tu mente. Esencialmente, imágenes visuales: qué tal puedes imaginar mentalmente las cosas.
  4. Memoria de trabajo verbal: auto-discurso, o discurso interno. La mayoría de la gente considera esto su “monólogo interior”.
  5. Autorregulación emocional: la capacidad de tomar las cuatro funciones ejecutivas anteriores y usarlas para manipular tu propio estado emocional. Esto significa aprender a usar palabras, imágenes y tu propia autoconciencia para procesar y alterar qué sentimos acerca de las cosas.
  6. Auto-motivación: ¿Qué tal puedes motivarte para completar una tarea cuando no hay una consecuencia externa inmediata?
  7. Planificación y resolución de problemas: a los expertos a veces les gusta pensar en esto como un “juego del yo”: cómo jugamos con la información en nuestras mentes para encontrar nuevas formas de hacer algo. Al separar las cosas y combinarlas de diferentes maneras, estamos planeando soluciones a nuestros problemas.

¿Te resulta familiar esta lista? Debería ser así. Cualquiera que presente los síntomas clásicos del TDAH tendrá dificultades con todas o la mayoría de estas siete funciones ejecutivas. Los problemas de inhibición en alguien con TDAH llevan a acciones impulsivas, por ejemplo. Los problemas de regulación emocional conducen a rabietas inapropiadas.

Esencialmente, el TDAH es un trastorno de déficit de las funciones ejecutivas. El término general “TDAH” es simplemente otra forma de referirse a estas cuestiones.

Estas siete funciones ejecutivas se desarrollan con el tiempo, generalmente en orden cronológico. La autoconciencia comienza a desarrollarse hacia los dos años; a los treinta, la planificación y la resolución de problemas deben estar completamente desarrolladas en una persona neurotípica. Las personas con TDAH generalmente llevan entre un 30 y un 40 por ciento de retraso respecto a sus iguales en la transición de una función ejecutiva a la siguiente. Por lo tanto, es lógico que los niños y adultos con TDAH tengan problemas para lidiar con situaciones propias para su edad: piensan y actúan como personas más jóvenes.

El conocimiento de estas funciones ejecutivas puede ayudar a los padres a establecer un sistema de detección precoz del TDAH, ayudándoles a buscar una evaluación profesional y adaptaciones antes de que un niño comience a pasarlo mal en la escuela. Luego, con las adaptaciones y el tratamiento adecuados, las personas con TDAH pueden aprender a usar lo que saben y fortalecer estas funciones ejecutivas a lo largo del tiempo.

 

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