Derrotar a la indecisión. ¡Es fácil tomar decisiones!

¿Te supone un reto tomar decisiones? ¿Te da miedo equivocarte? Aprende cómo decidir – incluso bajo presión. Y cómo tomar decisiones que mejoren tu productividad y tu estado de ánimo

Escrito por Sandy Maynard
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Nuestro rapidísimo cerebro TDAH parece incapaz, a veces, de hacer fáciles las cosas. Queremos comprar un nuevo smartphone, así que entramos en Internet para ver qué es lo que hay; lo que conseguimos es un caso de trastorno por exceso de atención. Descubrimos tanta información que no podemos tomar una decisión. Estamos desbordados.

A veces, nuestra dificultad para tomar decisiones se extiende a las cosas que deben resolverse ahora mismo, como un grifo que pierde agua. No sabemos qué grifo comprar, así que dejamos que el viejo gotee durante meses hasta que tenemos una inundación debajo del fregadero. Pero tomar decisiones no tiene por qué ser un desafío: así es como algunos de mis pacientes con TDAH se hicieron más decididos.

El proceso de toma de decisiones

Susan, una funcionaria jubilada recientemente, quería regresar a un pequeño pueblo de Carolina del Norte donde viven sus padres y amigos. Sabía que era la elección correcta, pero en lugar de buscar un lugar para vivir, pasó semanas navegando por la red para ver lámparas, armarios de cocina y suelos. Vino a pedirme ayuda. Descubrimos dos estrategias para salir adelante.

Considera los pros y los contras: la primera estrategia fue hablar sobre el tipo de casa en la que le gustaría vivir. Escuchar sus propias palabras en voz alta facilitó el proceso de toma de decisiones, ya que fue capaz de descartar opciones. Rehabilitar una casa o construir una nueva parecía atractivo cuando Susan lo pensó, pero perdió ese atractivo cuando le pregunté: “¿Cuánto tiempo crees que costará?”. Se dio cuenta de que un piso era una opción mejor.

Prioriza: la segunda estrategia fue identificar lo que ella más valoraba: pasar tiempo con su familia y amigos y mantenerse activa. Decidió que tener una gran sala de estar/comedor para recibir visitas era más importante que tener tres dormitorios grandes. Y quería que el piso estuviera cerca de un carril bici o un gimnasio. Esta idea redujo sus opciones. Un piso que había descartado ahora parecía más atractivo. Lo compró.

Piensa a largo plazo y en conjunto: Terry, una recién graduada que acaba de empezar en su primer trabajo, usa la misma estrategia para ayudarse a tomar decisiones. Antes de elegir, se pregunta: “¿Cuál es la opción más saludable para mi bienestar físico, espiritual y emocional?” Antes de que identificara el cuidado personal como algo más importante que el éxito financiero y los logros profesionales, cualquier decisión era estresante. Terry trabajaba hasta tarde y se lamentaba por perderse su clase de yoga o por no pasar tiempo con sus amigos. Además, quedarse hasta tarde perjudicaba su rendimiento en el trabajo al día siguiente. Ella me dijo: “Tomar decisiones basadas en lo que es mejor para mí me ha ayudado a hacer mi trabajo más rápido y mejor. Cuidarme a mí misma es la forma de conseguir ventaja profesional”.

Toma decisiones con confianza: Tom tenía claro lo que quería. Pero no podía avanzar porque temía que no fuera la elección “correcta”. Le sugerí que enumerara sus temores y se preguntara: “¿Qué es lo peor que puede pasar?” Mientras discutíamos las formas de manejar cada cosa que podía salir mal, Tom se dio cuenta de que era lo bastante inteligente y lo bastante resiliente emocionalmente para manejar cualquier cosa pudiera ocurrir. Esto hizo desaparecer el miedo de su toma de decisiones.

Evita actuar de forma impulsiva: dado que las personas con TDAH toman decisiones impulsivas que a veces son contraproducentes, la decisión de no decidir también es una buena opción. A veces me doy cuenta varias semanas después de que muchas de mis “grandes ideas” no valen la pena. No hay que hacer caso de todo lo que se nos pasa por la cabeza. Es importante ser capaz de tomar decisiones, pero es igual de importante no tomar decisiones que nos desorienten.

Qué hacer para decidir

  • Identifica el problema.
  • Enumera las soluciones y opciones.
  • Discute las estrategias con otros.
  • Clasifica las opciones según tus preferencias.
  • Haz una lista de pros y contras de las dos o tres primeras.
  • Elige la opción con la que te sientas más a gusto e identifica las acciones necesarias para realizarla.
  • Tómate algo de tiempo antes de seguir adelante, para asegurarte de que tu elección no fue impulsiva. Al hacerlo, puede que descubras que la segunda o la tercera opción es mejor para ti. Esto me ha pasado un montón de veces.
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