Para profesores: cinco formas de ayudar a los niños hiperactivos a aprender

Con estas divertidas técnicas de enseñanza, puedes conseguir que tus alumnos hiperactivos dirijan toda esa energía en la dirección correcta

Escrito por Susan Saurel
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

¿Te vuelven un poco loco los niños hiperactivos en el aula? La mayoría de los profesores diría que sí. Los estudiantes hiperactivos son exigentes, pero ¿eso significa perder la esperanza? ¡Por supuesto que no!

Dirigirte a los alumnos hiperactivos de la forma correcta puede convertirse en una hermosa experiencia de motivación y respeto mutuos.

Los niños hiperactivos simplemente necesitan más atención. En general, los niños son activos por naturaleza, pero los niños hiperactivos están siempre en movimiento y saltando de una actividad a otra. Les cuesta prestar atención a las explicaciones cuando empleas métodos de enseñanza tradicionales.

Por eso debes aplicar otras estrategias que involucren a los estudiantes hiperactivos en su propio nivel. Lo mejor es que estos métodos también hacen más divertido el proceso de enseñanza.

1.   Enséñales cómo relajarse

Mindfulness (Atención Plena) y escuela pueden parecer poco compatibles, pero muchos profesores han experimentado sus beneficios. Investigaciones recientes han descubierto que los programas y técnicas de Atención Plena producen resultados beneficiosos en el aula. Un instituto de bachillerato de Nueva York implantó un programa de yoga en 2016. Los estudiantes que participaron tuvieron una nota media significativamente más alta que los que no lo hicieron.

No se trata solo de las calificaciones. Otro estudio realizado con estudiantes de secundaria mostró que el yoga ayuda a los estudiantes a controlar sus emociones.

La Atención Plena consiste en estar en el momento presente, sin ningún apego ni juicio. Para un niño hiperactivo, significa percibir el estado actual en su cuerpo y mente, y hacer las paces con él.

La Atención Plena se logra normalmente a través de técnicas de meditación. La meditación entrena la mente para dejar a un lado las distracciones y estar presente en el momento actual. Si crees que tus alumnos son demasiado jóvenes o demasiado inatentos para la meditación, puedes comenzar con técnicas simples de respiración y relajación. Estas también conducen a un estado mental de concentración.

  • Primero, debes saber cómo implantar la relajación y la respiración en el aula. Busca un buen instructor en tu localidad y asiste a algunas clases. Pregúntale cómo enseñar técnicas de relajación y respiración a los niños. Puedes invitarle a venir a tu clase para dirigir una breve sesión de relajación.
  • Combina la técnica de relajación con imágenes visuales positivas. Muchos atletas confían en la visualización para mejorar su rendimiento. Como estás tratando con estudiantes hiperactivos, diles que imaginen una escena relajante, como un jardín, una playa o un bosque silencioso.

2.   Fomenta el aprendizaje práctico

Los estudiantes hiperactivos aprenden mejor cuando participan en el proceso. No puedes esperar que se sienten tranquilamente en su pupitre, escuchen la lección y hagan un examen. Eso les resulta demasiado difícil. Siempre es mejor hacer que escuchar, así que puedes transformar su hacer en una actividad de aprendizaje.

  • Pídeles que dibujen ilustraciones para una de las lecturas del curso. Es una buena manera de enseñar a escribir redacciones y contar historias.
  • Hablando de redacciones, pon en contacto a tus alumnos con escritores profesionales que puedan proporcionarles una guía paso a paso que los enganche al proceso de escribir.
  • Los profesores suelen aconsejar a los padres que practiquen el aprendizaje práctico con sus hijos. ¿Por qué no sigues tu propio consejo? En lugar de enseñar las ciencias en clase, búscalas fuera de las paredes del aula de vez en cuando. Llevar a tu clase al parque puede poner a prueba tu paciencia, pero si organizas bien la excursión, puedes hacer que tus alumnos aprendan mientras exploran.

3.   Permíteles moverse

A los niños hiperactivos, por definición, les resulta difícil estarse quietos. Es una tortura quedarse sentados en su pupitre demasiado tiempo. Estos estudiantes son aprendices kinestésicos. Eso no es malo. Es una oportunidad para que introduzcas nuevos métodos en tus rutinas educativas orientadas a ese estilo de aprendizaje.

  • Cuando enseñes una lección de historia, conviértela en un proyecto teatralizado. A cada alumno se le asigna un papel y todos representan escenas de la lección. Tú puedes ser el narrador, introduciendo fechas y datos en la representación. Les será mucho más fácil recordar la información si la aprenden mediante un juego activo.
  • Cuando vayas a preguntar algo, lánzale al alumno una pelota suavemente, en lugar de llamarle por su nombre. Es una actividad sencilla que agrega diversión a los debates.
  • Después de pasar media hora sentados en sus pupitres, recompensa a tus alumnos invitándoles a ponerse de pie, estirarse y descansar bailando durante un minuto.

4.   Enséñales a ser útiles

Los niños hiperactivos quieren y necesitan moverse. Canaliza esa necesidad en una actividad útil. La limpieza, para ser precisos.

Anima a tus estudiantes a responsabilizarse de limpiar el aula. Enséñales que es una parte más de la jornada escolar.

Di: “¡Ea, vamos a limpiar el aula entre todos!” Haz una llamada a la acción. Puedes dividirlos en grupos: unos limpian los pupitres, otros recogen los papeles del suelo y los demás ordenan los objetos del aula. Haz rotar los grupos a lo largo del mes, para que todos hagan de todo.

Estas sencillas tareas dan a los niños un sentido de la responsabilidad y hará que quemen algo del exceso de energía. El resultado final es que los alumnos estarán más tranquilos durante el resto del día.

5.   Crea tu propio sistema de recompensas

No puedes esperar que todos tus estudiantes estén motivados y deseosos de aprender todo lo que les eches. Sin embargo, puedes alentar y persuadir a tus alumnos para que tengan ganas de aprender.

  • Ayuda a arrancar su motivación ofreciendo recompensas tangibles. Regálales diplomas, calcomanías o chuches sanas como premio. Las recompensas tangibles producen resultados inmediatos y les dan a los alumnos algo en lo que centrarse.
  • Sin embargo, no les acostumbres demasiado a ganar premios por hacer los deberes escolares. Los comentarios verdaderamente positivos también están bien. Cuando los estudiantes hiperactivos se comportan bien, aunque sea tan sólo durante una hora, felicítalos por su logro.

Cualquiera que sea el método que decidas usar, recuerda: los niños hiperactivos son solo niños. No pueden ser serios y seguir instrucciones todo el tiempo. El primer paso para resolver el problema es simple: el maestro debe dejar de ser demasiado serio. Con técnicas de enseñanza divertidas, puedes dirigir a los estudiantes hiperactivos a dirigir toda esa energía en la dirección correcta.

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