TDAH: conduciendo hacia la catástrofe

Editado por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Escrito por Taylor J.

Mi marido condujo un Ford Bronco de 1979 durante la mayor parte de nuestro matrimonio (o sea, hasta que se incendió en el aparcamiento de un Home Depot. Guardó la carrocería quemada para arreglarla… “algún día”). Antes del tratamiento, yo pensaba que su tendencia a darse golpes cuando conducía otros coches se debía únicamente a que estaba acostumbrado a la lenta y pesada mole de metal que había conducido tanto tiempo.

En realidad, puede que esa lenta y pesada mole de metal le haya hecho ir más despacio y le haya salvado la vida.

Yo rezaba a todas horas para que no le pasara nada en la carretera y contaba los minutos hasta que volvía.

“Desconectando” mientras conducía

Otro problema era conducir largas distancias: sin previo aviso, se quedaba dormido al volante. Yo estaba leyendo o cosiendo y, de repente, el coche empezaba a cambiar de carril. Miraba hacia su lado y le veía dando cabezadas.

Ideamos un sistema. Yo le rascaba el brazo desde el codo hacia arriba, y él diseñaba mentalmente el secreter de sus sueños. En cuanto encontrábamos un lugar seguro donde detenernos, yo me ponía el volante.

Más tarde descubrimos que ésta es probablemente otra manifestación del TDAH; el aburrimiento te lleva, en cierto sentido, a “desconectar”. Aquella especie de estrategia, que desarrollamos sin saber nada sobre el TDAH, servía para mantener su cerebro ocupado en algo más interesante que seguir la línea de la carretera (y nos salvó la vida).

Hay que decirlo: yo tampoco era la mejor conductora

Me distraía con una llamada telefónica, con un CD o hablando con alguien del asiento trasero. Llegué a leerme los dos primeros capítulos de un libro mientras el semáforo se ponía en rojo una y otra vez. ¡Tonta, tonta, tonta! Casi todos mis accidentes han sido golpes por detrás, por culpa mía.

Gina escribe:

“Ninguna otra actividad de la vida afectada por el TDAH adulto se ha estudiado tanto como la conducción. Sistemáticamente, los estudios demuestran que la medicación estimulante es efectiva para mitigar los problemas al volante relacionados con el TDAH “.

Ninguno de los dos hemos tenido ningún accidente desde que comenzamos el tratamiento con medicación.

Como pasa con el manejo del dinero, Gina señala que conducir no supone un problema para todos los adultos con TDAH. Tampoco es que cada conductor malo oculte un TDAH sin tratar. Pero “en general, cuando hablamos de TDAH no tratado, la evidencia predominante indica que se dan serias interrupciones, que pueden llegar a ser mortales”.

El especialista en TDAH Russell Barkley ha llegado a proponer que el “exceso de velocidad” se incluya como síntoma común del TDAH.

Verdaderamente es una cuestión de vida o muerte

¿Cómo podemos reconocer las conductas al volante debidas al TDAH en nosotros mismos y en nuestra pareja? Gina nos ayuda a detectarlos con una lista de síntomas de la consultora educativa Marlene Snyder, autora de ADHD & Driving: a Guide for Parents of Teens with ADHD (2001).

Los conductores inatentos pueden ignorar señales y peligros

Rosalía aprendió hace treinta años a no ir en el coche cuando conducía su marido, pero hace poco ha necesitado que él la lleve a las sesiones de quimioterapia: “Se pone a mirar a su alrededor, en vez de prestar atención a la conducción. La última vez que iba con él, no se dio cuenta de la señal del tren que teníamos justo delante. A pesar de las luces rojas parpadeantes y del sonido de las campanas ‘ding, ding, ding’, siguió adelante hasta que pegué un grito. ¡La barrera nos cayó encima del capó!”

Los conductores impulsivos suelen hacer movimientos imprevisibles

Para Fanny, descubrir el TDAH le hizo entender el comportamiento de su marido al volante: “¡Dios mío! Es un conductor horrible. En la ciudad, decide meterse en el carril del Burger justo después de habérselo pasado. En la autopista, atraviesa tres carriles entre coches ¡porque se ha despistado con la salida!”

Los conductores hiperactivos tienen tiempos de reacción irregulares

El caso de Julia tiene que ver con esto: “Mi esposo va pasando de un carril a otro, cambiando de marcha inconscientemente, cambiando el CD, e incluso mandando mensajes por el móvil. El coche es como una extensión de su cuerpo, siempre sin parar, y los peligros de la carretera escapan a su atención”.

Los conductores imprudentes practican juegos peligrosos

Nuria jura que su novio recibe un chute de adrenalina cuando juega al Piloto del Nivel de Combustible o a ese espeluznante juego llamado “¿A qué velocidad puedo pasar el semáforo en ámbar?” Y Jesús, que tiene TDAH, como su mujer, explica que antes de comenzar a tomar medicamentos, sólo tenía la mente clara cuando “pisaba a fondo” su potente coche. “Si conducía despacio, me aburría tanto que, al final, era más imprudente”, explica.

Los conductores distraídos intentan coger esa palomita que se ha caído

Lo que más teme Laura es que su novio consiga el carné de conductor de camión: “Cualquier cosa le llama la atención y puede hacer que se salga de la carretera”. Y ¿acaso la mujer de David compensa su distraibilidad con el hiperfoco en el destino? “Conduce como si el coche fuera el ratón del ordenador: apuntar y hacer clic. Apunta con el coche hacia donde desea ir y pisa el acelerador. ¡O el supermercado o la nada!”

Los conductores irritables se ponen agresivos

Luisa también repite lo que dicen otros miembros del grupo sobre el tema: “Mi marido conduce de una forma demasiado rápida y agresiva. ¡Actúa como si los demás estuvieran en la carretera sólo para molestarle! Me muero de miedo. No consigo entender cómo puede tener broncas de tráfico en un aburrido pueblo de 5.000 habitantes, pero las tiene”.

Luisa no es la única. Un estudio demostró lo que muchos miembros del grupo de apoyo atestiguan: Los conductores con TDAH son más propensos a mostrar ira y agresividad al volante que aquellos sin TDAH.[1]

Los estudios indican que del 4 al 10 por ciento de los niños tiene TDAH. Si del 4 al 10 por ciento de los nuevos conductores adolescentes se distrae en la carretera, ¿no significa eso que están en riesgo sus vidas? ¿No significa eso que también están en riesgo las vidas de otras personas – como mi hijo cuando cruza la calle detrás de un balón de fútbol?

Merece la pena repetirlo: “Sistemáticamente, los estudios demuestran que la medicación estimulante es efectiva para mitigar los problemas al volante relacionados con el TDAH“. Comprender esto se convirtió en una cuestión de vida o muerte.

 


[1] Extraído de “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?” de Gina Pera. Versión española editada por TDAH Vallès (N. de la T.)

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