Cómo explican los científicos el vínculo entre la adicción al trabajo y el TDAH

Escrito por Drake Baer
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Pese a que la etiqueta “adicto al trabajo” puede sonar a falsa modestia – seguramente creada por los mismos gurús mediáticos que te animan a Seguir tus Deseos y Hacer Lo que Te Gusta – algunos investigadores sostienen que la adicción al trabajo es, sobre todo, eso: una adicción. Y según un nuevo estudio, está fuertemente relaciona con toda una gama de otros trastornos psiquiátricos, entre ellos el TDAH.

A partir de una muestra de 16.426 trabajadores noruegos que respondieron anuncios en periódicos online, un equipo dirigido por la investigadora Cecilie Schou Andreassen, de la Universidad de Bergen, descubrió que las personas adictas al trabajo – el 7.8 por ciento de la muestra – tenían muchas más probabilidades de tener TDAH (32,7% frente a un 12,7%), trastorno obsesivo-compulsivo (25,6% frente a un 8,7%), ansiedad (33.8% frente a un 11,9%) y depresión (8,9% frente a un 2,6%) que las no adictas al trabajo. Las personas más propensas a recibir esa etiqueta eran mujeres jóvenes, solteras, trabajadoras por cuenta propia y en puestos de gestión. Las personas que trabajaban en el sector privado tenían más probabilidades de ser adictas al trabajo que las del sector público.

Los autores argumentan que el curioso vínculo entre adicción al trabajo y TDAH proviene de un par de factores. El TDAH conlleva impulsividad y, en el trabajo, eso supone decir que sí a todo y acabar cargando con demasiadas cosas. El TDAH también implica hiperactividad, y los autores dicen que el trabajo puede ser una forma de “aliviar… pensamientos y comportamientos inquietos”. El TDAH también puede llevarte a pensar que los demás te consideran incompetente, así que trabajas muchas horas para salvar tu imagen. Y como el TDAH supone dificultad para regular la atención, también trabajas más horas para compensar el tiempo que pierdes por tu despiste. La oficina moderna exacerba la tendencia a la distracción: a las personas propensas a distraerse que están atrapadas en oficinas diáfanas, les es más fácil concentrarse cuando sus queridos compañeros se han ido a casa y el teléfono ya no suena.

Dado que es difícil trazar una línea clara entre las personas entusiastas de su trabajo y las genuinamente adictas, Andreassen y sus colegas utilizaron varios criterios para ver más fácilmente si el trabajo es un comportamiento adictivo, como usar el trabajo para aliviar el estrés (modificación del estado de ánimo); necesidad de trabajar más y más para obtener los mismos efectos modificadores del estado de ánimo (tolerancia); sentir angustia si no se puede trabajar (abstinencia); y tratar de limitar las horas dedicadas a trabajar y no poder hacerlo (recaída). Los autores crearon incluso una nueva escala para reflejar las cualidades adictivas de la adicción al trabajo, llamada Escala de Adicción al Trabajo de Bergen, para poder evaluarla como otras adicciones.

Un estudio de esta naturaleza tiene algunas limitaciones. Por un lado, es auto-informado, y muchas investigaciones indican que a las personas se les da muy mal evaluar sus propias habilidades (por ejemplo, todos creemos ser buenos conductores) y suelen dar respuestas socialmente deseables (además, todos los encuestados en el estudio son noruegos). También es difícil rastrear la causalidad; los autores dicen que la adicción al trabajo puede ser mayor en los jóvenes debido a una brecha generacional en las preferencias laborales, o quizá porque las personas superan la adicción al trabajo al hacerse mayores (su salud disminuye o las responsabilidades familiares aumentan). También puede ser más probable que las personas adictas al trabajo sean solteras porque es difícil mantener una relación con alguien que está todo el tiempo trabajando.

Como los teléfonos que todos nos pasamos el día mirando nos hacen estar constantemente disponibles para las demandas del trabajo, los autores dicen que deben establecerse límites organizativos más claros entre “trabajo” y “vida” (la literatura lo llama “segmentación” y predice mejores relaciones románticas y mayor satisfacción en tu vida; ver también el nuevo “derecho a la desconexión” en Francia). Independientemente de lo que le pase a tu jefe, puedes cambiar tu forma de pensar y sentir sobre tu trabajo, aplicando prácticas como la terapia cognitiva conductual y el mindfulness, donde puedes aprender a reconocer la sensación de estrés sin que te ponga frenético. Como en cualquier adicción, no se trata del comportamiento en sí, sino de cómo te relacionas con él.

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