Nunca castigues a un niño por un comportamiento que no puede controlar

Haz que tu enemigo sea el TDAH, no tu hijo. Pilla a tu hija portándose bien cada día. Deja de echar la culpa a los demás. Y otras reglas para criar a un niño con TDAH que todos los padres deberían conocer.

Escrito por Deborah Carpenter
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

La mayoría de los padres son buenos padres. Pero si vuestro hijo o vuestra hija tienen un trastorno por déficit de atención (TDAH o TDA), puede que no baste con ser “buenos”. Para aseguraros de que vuestro hijo esté feliz y equilibrado ahora y en el futuro – y para crear un entorno tranquilo en casa – debéis ser excelentes padres.

Afortunadamente, es más fácil de lo que imaginas pasar de bueno a excelente. Todo lo que se necesita son unos pequeños ajustes en tus estrategias para criar a un niño con TDAH y en la forma en que interactúas con tu hijo. Esto es lo que funciona y por qué:

1. Acepta el hecho de que tu hijo – como todos los niños – es imperfecto

No es fácil aceptar que hay algo que no es “normal” en tu hijo. Pero es poco probable que un niño que perciba en sus padres rencor – y pesimismo sobre sus expectativas – desarrolle la autoestima y el espíritu de “sí se puede” que necesitará para convertirse en un adulto feliz y equilibrado.

“Para que un niño se sienta aceptado y apoyado, necesita sentir que sus padres confían en sus habilidades”, dice Ken Brown-Gratchev, Ph.D., instructor de educación especial en Kaiser Permanente, en Portland (Oregón). “Cuando los padres aprenden a mirar los dones del TDAH – como la excepcional energía, la creatividad y las habilidades sociales – pueden ver el brillo que hay en sus hijos”.

Sin duda, Carol Barnier, de New Fairfield (Connecticut), ve el “brillo” de su hija con TDAH. “Mi hija está destinado a algo maravilloso, algo que sería imposible para niños más tranquilos y con un nivel de energía normal”, dice. “Se me ocurren varios trabajos donde su ilimitada energía sería una ventaja increíble. Incluso estoy celosa de su incansable entusiasmo por la vida y me pregunto qué podría lograr yo si tuviera ese don”.

Dedica todas tus fuerzas a amar a tu hijo incondicionalmente. Trátalo como si ya fuera la persona que te gustaría que fuera. Eso le ayudará a convertirse en esa persona.

2. No te creas todas las “malas noticias” sobre tu hijo.

No es agradable escuchar a los profesores de la escuela describir a tu hijo como “lento” o desmotivado. Pero no dejes que los comentarios negativos te impidan hacer todo lo que esté en tu mano para abogar por sus necesidades educativas. Después de todo, los niños con TDAH pueden tener éxito si obtienen la ayuda que necesitan.

“Si bien es cierto que la mente de tu hijo funciona de manera diferente, es perfectamente capaz de aprender y tener éxito, como cualquier otro niño”, dice George DuPaul, Ph.D., profesor de Psicología Escolar en la Lehigh University de Bethlehem (Pennsylvania). “Míralo de esta manera: si tu hijo fuera diabético o tuviese asma, ¿dudarías un minuto en buscar lo mejor para él?” Del mismo modo que un diabético necesita insulina y un niño asmático necesita ayuda para respirar, un niño con TDAH necesita que un entorno de aprendizaje ordenado.

Sue Greco, de Warwick (Rhode Island), es firme cuando se trata de ser la mayor defensora de su hija de 11 años. “Mi hija tiene un gran cerebro”, dice. “Es una líder, con grandes ideas, pero la han etiquetado como ‘incapaz de tener éxito’ en la escuela pública local. Como sé que es capaz de hacer más, la inscribí en un colegio católico, confiando en que la mayor exigencia académica y la mayor estructura supongan un desafío positivo para ella”.

3. No sobrevalores la importancia de la medicación.

No cabe duda de que, para muchos niños con TDAH, la medicación adecuada marca una gran diferencia en el comportamiento. Pero de ninguna manera la medicación es lo único que marca esa diferencia, y hablar de ello como si fuera así hará que el niño sienta que el buen comportamiento tiene poco que ver con sus propios esfuerzos. Cuando pilles a tu hijo haciendo algo que le has dicho muchas veces que no haga, reprime el impulso de preguntarle: “¿Te has olvidado de tomar la medicación esta mañana?” Y nunca le amenaces con aumentar la dosis por haber hecho algo inapropiado.

“Declaraciones como estas le dan a su hijo la impresión de que su comportamiento está controlado únicamente por factores externos”, dice el Dr. Brown-Gratchev. “Es responsabilidad de los padres enviar el mensaje claro de que la medicación mejorará las habilidades que ya posee, pero no resolverá todos sus problemas por arte de magia”.

Como dice Sara Bykowski, madre de dos hijos con TDAH que viven en Angola (Indiana), “yo les digo a mis hijos que su medicina es como las gafas, Las gafas mejoran la vista que la persona ya tiene. Mis hijos saben que su autocontrol, sin importar lo limitado que sea, es el factor principal en el manejo de su comportamiento”.

4. Asegúrate de conocer la diferencia entre disciplina y castigo

¿Con qué frecuencia te has quejado ante tus amigos o familiares (o incluso ante un terapeuta), “¡Le he gritado, sermoneado, amenazado, le he mandado tiempo fuera, quitado juguetes, le he dejado sin salir, sobornado, suplicado e incluso azotado, y nada funciona! “¿Ves el problema de este enfoque? Cualquier niño expuesto a tal variedad de “palos” estaría confuso. Y uno de los enfoques más efectivos en la disciplina, la “zanahoria” del refuerzo positivo, ni siquiera se menciona.

“Muchos padres usan indistintamente los términos disciplina y castigo“, dice Sal Severe, Ph.D., autor de How to Behave So Your Preschooler Will Too! . “Pero en realidad, son muy diferentes”. La disciplina, dice, es preferible porque le enseña al niño cómo debe comportarse. Incluye una explicación del comportamiento inapropiado y una redirección a un comportamiento aceptable – además de un refuerzo positivo cada vez que el niño toma una buena decisión de conducta. El castigo, por su parte, usa el miedo y la vergüenza para obligar al niño a comportarse.

Por supuesto, el castigo tiene su lugar. Sin embargo, nunca debe implicar maltrato físico ni verbal, y debe usarse solo como último recurso. Por ejemplo, si tu hija continúa tirando de la cola del gato a pesar de que le hayáis dicho repetidas veces que no lo haga, deberíais castigarla.

A menudo, la mejor manera de disciplinar a un niño con TDAH es a través de un programa simple de modificación del comportamiento: definir objetivos alcanzables apropiados para la edad y recompensar sistemáticamente cada pequeño logro, hasta que el comportamiento se convierta en rutina. Al recompensar el comportamiento positivo (en lugar de castigar el comportamiento negativo), ayudas a tu hijo a sentirse exitoso – y aumenta aún más su motivación para hacer lo correcto.

5. Nunca castigues a un niño por un comportamiento que no puede controlar.

Imagina que le dices a tu hija de 10 años que se haga la cama. Ahora imagina que te la encuentras, un rato después, tumbada en la cama sin hacer y jugando a las cartas. ¿Qué deberías hacer? ¿Pegarle un grito y castigarla con un tiempo fuera?

Según el Dr. Severe, es probable que ése no es el mejor enfoque. En muchos casos, si un niño con TDAH no cumple, no es porque sea desafiante, sino simplemente porque se distrae de la tarea que tiene entre manos (en este caso, hacer la cama). La distracción es un síntoma común del TDAH, algo que puede ser incapaz de controlar. Y cuando castigas repetidamente a un niño por un comportamiento que no puede controlar, lo preparas para el fracaso. Con el tiempo, su deseo de complacerte se evapora. Él piensa: “¿Para qué me voy a molestar?” Como resultado, la relación entre padres e hijos se deteriora.

El mejor enfoque en situaciones como ésta puede ser simplemente recordarle a tu hija que haga lo que quieres que haga. El castigo tiene sentido si está muy claro que tu hija te está desafiando; por ejemplo, si se niega a hacer la cama. Pero dale el beneficio de la duda.

6. Deja de culpar a otros por las dificultades de tu hijo

¿Eres el tipo de padre que encuentra defectos en todos menos en su hijo? ¿Dices cosas como “ese conductor del autobús no controla a los niños” o “si el maestro gestionara mejor el comportamiento, mi hija no tendría tantos problemas en la escuela”?

Puede que otras personas contribuyan a los problemas de tu hija. Pero tratar de culpar exclusivamente a los demás le anima a tomar el camino más fácil. ¿Por qué debería asumir la responsabilidad de sus acciones, si puede echar la culpa a otra persona (o si escucha una y otra vez que tú echas la culpa a otra persona)?

7. Ten cuidado de separar la acción del autor

“Los palos y las piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras nunca me pueden hacer daño”. No lo creas. Los niños que repetidamente escuchan cosas malas sobre ellos, se las acaban creyendo.

No importa cuán frustrante sea el comportamiento de tu hijo, nunca le llames “vago”, “hiperactivo”, “atontado” o cualquier otra cosa que pueda herirle. Y detente si empiezas a decir algo como “Eres un desastre, ¿por qué no puedes mantener tu habitación limpia?” O “¿Qué te pasa? No te lo he dicho una vez, te lo he dicho mil veces…”

Carol Brady, Ph.D., psicóloga infantil en Houston, lo explica de esta manera: “Los padres deben hacer que el enemigo sea el TDAH, no el niño. Cuando personalizas los problemas de un niño asociados con el TDAH, su autoestima se desmorona. Pero cuando trabajas en equipo con tu hijo para resolver varios comportamientos negativos, creas un clima en el que tu hijo se siente amado y apoyado a pesar de sus limitaciones”.

La próxima vez que la habitación de tu hija sea un desastre, dile: “Tenemos un problema y necesito que me ayudes a resolverlo”. Dile que te resulta difícil acostarla porque tienes miedo de tropezarte con los juguetes del suelo de su dormitorio, o que dejar comida en su habitación atrae a los insectos. Pide su opinión. Cuanto más involucrado esté tu hija en la solución, mejor será el resultado.

8. No te apresures a decir “no”.

Todos los niños necesitan que se les diga “no” en ciertos momentos, para evitar que hagan algo peligroso o inapropiado. Pero muchos padres dicen “no” por reflejo, sin considerar si podrían decir “sí”. Y un niño que escucha “no” muchas veces tiende a rebelarse, especialmente si es impulsivo por naturaleza.

¿Por qué los padres son tan rápidos al decir “no”? A menudo, es por miedo (“No, no puedes ir solo a la escuela”), preocupación (“No, no puedes dormir en la casa de Jake hasta que conozcamos a sus padres”), deseo de controlar (“No, no puedes tomar un aperitivo antes de comer”), o una necesidad competidora (“Esta noche no, chico, estoy demasiado cansado”). Los padres inteligentes saben cuándo decir “no”, y cuándo es más lógico respirar hondo y responder afirmativamente.

En muchos casos, un pequeño cambio en la forma de usar las palabras “sí” y “no” con tu hijo puede significar la diferencia entre una interacción agradable y una confrontación desagradable.

Digamos que tu hijo quiere salir a jugar, pero tú quieres que se siente a hacer la tarea. “En lugar de decir automáticamente no”, sugiere el Dr. DuPaul, “pídele que te ayude a pensar en una solución viable”. De esa manera, él siente que tiene cierto grado de control sobre la situación y que estás tratando de acomodar sus deseos. Se sentirá menos frustrado y colaborará más.

9. Presta más atención al comportamiento positivo de su hijo.

En tu búsqueda por anular los problemas de comportamiento, muchos padres pasan por alto todas las formas positivas de comportamiento de su hijo. La negatividad resultante puede ensombrecer el hogar y afectar a todos los aspectos de la vida.

“Reconviértete para mirar lo positivo”, dice el Dr. Severe. “Pilla a tu hija siendo buena o haciendo algo bien, y elógiala. Cuando señalas y alabas los comportamientos deseables, le enseñas lo que quieres – no lo que no quiere “.

Ten en cuenta que algunos de los comportamientos problemáticos que atribuyes al TDAH pueden ser comunes a todos los niños de esa edad. Es útil leer sobre las etapas del desarrollo infantil, especialmente si tu hijo con TDAH es el primero.

Haz de la felicidad y la risa las piedras angulares de la vida familiar. Pasa tiempo divirtiéndote con tus hijos. Da paseos en bicicleta con ellos. Juega con ellos en el parque. Visitad museos juntos. Llévalos al cine. Es cierto que la vida con TDAH puede ser un desafío. Pero las recompensas son fantásticas para los padres que realmente conectan con sus hijos.

10. Aprende a anticipar situaciones potencialmente explosivas.

Imagina que han invitado a tu hija a una fiesta. Es una buena noticia, especialmente para una niña que no es muy popular entre sus compañeros. Ahora imagina que la fiesta está organizada por una chica con quien tu hija se ha peleado hace poco. ¿Te limitas a cruzar los dedos y esperar que todo vaya bien?

“Rotundamente, no”, advierte el Dr. DuPaul. “Los padres pasan mucho tiempo en modo reactivo, en lugar de pensar en el futuro y planificarlo”. Tan sólo se necesita un plan simple, dice, para evitar que una experiencia positiva se vuelva negativa para todos.

“En nuestra casa, tenemos ‘el plan'”, dice Sara Bykowski. “Antes de entrar en una tienda o en casa de un amigo, hablamos sobre el comportamiento que esperamos y las posibles dificultades. También tenemos una rutina para cuando surja un problema. Yo le digo: “¿Puedo hablar un momento contigo?” y le alejo del grupo. Hablamos de lo que está pasando e intentamos encontrar una solución. A veces, todavía tenemos que irnos antes de tiempo, pero ahora sucede mucho menos”.

Hagas lo que hagas, sé coherente. “Todos los niños se benefician de la coherencia”, dice el Dr. DuPaul, “pero los niños con TDAH, en particular, la necesitan. Para ellos, no es ningún lujo”. Un cambio de horario de última hora o la interrupción de una rutina familiar pueden causar estragos en una niña que ya se siente la mayor parte del tiempo desequilibrada y “tratando de estar al día”. Es mejor establecer rutinas y planes y hacer todo lo posible por cumplirlos.

“Ordena tu hogar de un modo que estimule la organización y la responsabilidad, y luego hazlo funcionar como un cuartel”, sugiere Shirley McCurdy, experta en organización y autora de The Floor Is Not an Option. “Haz las cosas fáciles y accesibles: recipientes de almacenamiento transparentes para la ropa, bolsillos con cremallera para los deberes y un calendario familiar grande y codificado por colores”.

Asegúrate de que tú y tu pareja estéis de acuerdo en cuestiones de organización y disciplina. “Los padres que no comparten un mismo criterio en la motivación y disciplina de su hijo con TDAH pueden generar problemas”, dice Stephen Grcevich, M.D., psiquiatra infantil en Chagrin Falls (Ohio). “Es difícil que las intervenciones conductuales en niños con TDAH tengan éxito si no se aplican de una forma coherente”.

Cuando los padres presentan un frente unido, sus hijos saben exactamente a qué atenerse. En última instancia, cuanto más predecible y coherente sea el entorno de tu hijo, más feliz será toda la familia.

11. Sé un buen modelo

Los padres son el modelo más influyente para un niño, así que piensa cuidadosamente en tu comportamiento. Si tú no eres capaz de controlarte, ¿cómo puedes esperar que tu hijo lo sea?

“Gritar es dar un mal ejemplo de cómo debe manejar sus emociones tu hijo”, dice el Dr. Brady. “Los padres tienden a pensar que, cuanto más alto hablen, mayor será el impacto en el niño, pero no es así. Lo único que el niño oye es la ira. La situación rápidamente escapa al control”.

Es normal que te enfades con tu hijo de vez en cuando. No está bien gritarle continuamente. No se te ocurriría gritar o insultar a tus amigos o compañeros de trabajo, así que puedes controlar tu ira si es necesario.

La próxima vez que tu hijo haga algo que te enfurezca, sal de la habitación, respira profundamente o haz algo para calmarte. Cuando muestras técnicas de autocontrol de esta manera, le enseñas a tu hijo la importancia de manejar sus emociones.

Si pierdes los estribos, no dudes en disculparte con tu hijo.

12. Busca ayuda de otros

Algunas cosas en la vida simplemente no se pueden hacer bien a solas, y criar a un niño con TDAH es una de ellas. “Si actúas como Clint Eastwood, terminarás exhausto mental, emocional y físicamente”, dice el Dr. Brown-Gratchev. “Construye un sistema de apoyo, como en la NASA. De esa forma, cuando tu propio ‘sistema’ se sobrecargue o falle – algo que inevitablemente ocurrirá de vez en cuando – habrá alguien que pueda volver a montarlo”.

Pídele a tu pediatra el nombre de un psicólogo u otro profesional de la salud mental especializado en TDAH. O contacta con CHADD, lo más probable es que haya una delegación en tu comunidad.

Sue Kordish, de Tyngsboro (Massachusetts), conoce el valor de un sistema de apoyo fiable. “Durante años, mi esposo y yo estábamos preocupados porque ninguna niñera entendía las necesidades especiales de nuestro hijo”, dice. “Probamos a contratar a un adolescente, pero no funcionó, y la experiencia nos volvió aún más cautelosos. Sin familiares viviendo cerca, la situación era difícil. Nunca salíamos. Entonces encontramos una niñera que trabaja con niños con necesidades especiales. Finalmente pudimos relajarnos y disfrutar de un tiempo de pareja atrasado durante demasiado tiempo”.

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Una respuesta a Nunca castigues a un niño por un comportamiento que no puede controlar

  1. Otilia dijo:

    Me parece nmiy interesante el artículo!ojala aprendiera como madre a entender a mi hijo!es un niño muy muy bueno!pero a la hora de hacer loque le pides desespera!no siempre tengo la paciencia que necesitas y lucho por ello!! Quiero ayudare porque es lo mejor que tenemos

    Me gusta

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