Lo perfecto es inútil: 16 normas de organización que tú puedes seguir

Aunque suene contradictorio, muchos problemas de organización relacionados con el TDAH son consecuencia del perfeccionismo, de la creencia de que las cosas deben hacerse de una manera impecable. Es un objetivo imposible que hace que muchos de nosotros tengamos la casa desordenada, las finanzas fuera de control y unos horarios agotadores Estas 16 reglas de organización pueden ayudarte a cambiar esa tendencia.

Escrito por Judith Kolberg
 Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Ordena tus cosas y organiza tu vida. Suena fácil, ¿verdad? En realidad, es un paso clave para alcanzar mayores y mejores metas. Entonces, ¿por qué tantos adultos con trastorno por déficit de atención no buscan la ayuda que necesitan para organizarse y lograr una vida más racional?

Judith Kolberg sugiere que es un problema de perfeccionismo: no podemos hacer lo necesario para estar tan sólo un poquito más organizados, porque nos preocupa no llegar a estar perfectamente organizados. Y como señala Kolberg, autora de “La conquista de la desorganización crónica”, la organización perfecta no existe. La vida es caprichosa y las estrategias para “conseguir hacerlo” que funcionan hoy pueden resultar inútiles mañana.

La buena noticia, dice Kolberg, es que unos cambios aparentemente pequeños pueden traer grandes mejoras a tu vida – menos desorden, menos complicaciones y más tranquilidad.

Sigue leyendo para conocer formas fáciles de poner orden en tu vida.

Organización general

Establece límites de tiempo para tomar decisiones. Los adultos con TDAH pueden pasar días de agonía para tomar decisiones que otros toman en minutos. Acelera el proceso estableciendo un marco temporal o un límite de presupuesto. Si estás eligiendo un campamento de verano para tu hijo, por ejemplo, fíjate un plazo y haz la mejor elección posible antes de esa fecha. Si vas a decidir qué nuevo teléfono móvil comprar, elige un precio máximo e ignora los más caros.

Identifica siempre el factor más importante a considerar en cualquier decisión: el precio, la comodidad, la estética, la funcionalidad… Céntrate únicamente en ese factor al plantearte tu decisión.

Evita la tendencia al exceso de compromisos. Por cada nuevo compromiso que asumas, renuncia a uno viejo. Si aceptas unirte al comité de recaudación de fondos de la escuela, por ejemplo, renuncia a la comisión de vigilancia del barrio. Las personas con TDAH suelen tratar de abarcar demasiado.

Mantén breve tu lista de tareas. Usando letras grandes, Haz una lista con letras grandes y no más de cinco tareas en una tarjeta (anota las demás en la parte de atrás). Una vez hayas hecho esas cinco cosas, mira la parte posterior de la tarjeta, elabora una nueva lista de tareas y desecha la vieja. Lograrás más cosas, sentirás menos frustración y gestionarás mejor tu tiempo.

Combate la hiperconcentración. Pon un despertador, un temporizador de cocina o la alarma del ordenador – o pide a alguien de confianza que te llame a una hora determinada. Si tiendes a perderte durante horas en eBay, necesitas este tipo de ayuda.

Utilizar un “doble”. Se trata de un amigo o familiar que se sentará contigo mientras afrontas tareas rutinarias, como contabilizar un talonario de cheques, rellenar una solicitud de empleo o revisar las cuentas de casa. Tu “doble” creará una atmósfera productiva, sentándose en silencio y haciendo una tarea que no moleste, como pegar sellos en sobres o recortar recetas de una revista.

Organiza tus finanzas

Programa una revisión trimestral de las inversiones contigo mismo. Escribe la fecha y la hora de la revisión en tu calendario o en tu agenda y repasa tus cuentas, inversiones y planes de jubilación.

Pásate a la banca electrónica. ¿Cuánto tiempo pasas cada mes rellenando cheques, escribiendo direcciones en los sobres y pegando sellos (por no hablar de llevarlos al correo)? Es más rápido realizar tus operaciones bancarias por internet, sobre todo porque puedes configurar pagos periódicos automáticos – y te ahorrarás los gastos de envío.

Si te agobia que resulte complicado abrir una cuenta online, pide ayuda a un amigo o a algún familiar hábil con los ordenadores.

Utiliza una cuenta solo para los cheques. Lleva el talonario en la cartera o en el bolso y vuelve a guardarlo inmediatamente después de usarlo. Guarda el registro de los cheques y algunos para emergencias (¡pero no otro talonario!) en otro lugar, por si pierdes el talonario.

Reduce al mínimo el uso de tarjetas de crédito. Cuantas más tengas, más extractos y recibos tendrás que revisar. Es mejor usar sólo una o dos tarjetas y evitar las que cobran intereses altos. Lee la letra pequeña y plantéate nuevas ofertas sólo si las condiciones son claramente mejores que las de tus tarjetas actuales.

Utiliza una tarjeta de débito. Llévala en la cartera y utilízala en lugar de los cheques, siempre que sea posible. Cada vez que utilices la tarjeta, haz una anotación en tu registro de cheques, como si hubieras firmado un cheque. De esta manera, tu cuenta de cheques se mantendrá equilibrada.

Ten algo de dinero a mano. Pon varios cientos de dólares en una bolsa de plástico impermeable y guárdala en un lugar seguro, pero fácil de localizar (tal vez el congelador). De esa manera, no te quedarás con las manos vacías si una tormenta, un corte de electricidad o alguna catástrofe hace imposible utilizar las tarjetas.

Lleva una cartera de colores vivos. Es más difícil perder una cartera roja que una negra o marrón corriente. Lo mismo vale para tu chequera.

Organízate para tu salud y felicidad

Guarda a mano algo de medicación extra para tu TDAH. Con cada nueva receta, anota en tu agenda la fecha en la que necesitarás la siguiente (o programa en el ordenador una alerta o un recordatorio por correo electrónico para esa fecha). La “fecha de renovación” debe ser al menos una semana anterior a que acabe tu medicación.

Incluye las actividades sociales en tu agenda. De esta forma, tus deseos de conocer gente nueva, tener conversaciones interesantes y estar al día con tus amigos se irán cumpliendo por sí mismos. Ve a clases, únete a un club de lectura o a una serie de conferencias o monta un grupo de cenas.

Únete a un grupo de apoyo para TDAH. Los grupos de apoyo brindan algo más que apoyo emocional. Por ejemplo, los miembros pueden reunirse online cuando llega el momento de abordar tareas aburridas, como hacer la declaración de la renta o archivar documentos. De uno en uno, cada persona deja el ordenador, dedica quince minutos a la tarea que tiene entre manos y regresa a la conversación a bromear, compadecer y felicitarse unos a otros. Puedes obtener más información sobre grupos de apoyo online y presenciales en tu asociación local de TDAH.

Compra experiencias, no objetos. No hay nada malo en una pequeña “compraterapia” para recompensarte por tus logros. Pero piénsalo dos veces antes de comprar un objeto nuevo (que puede convertirse en otro trasto en tu casa). En vez de eso, emplea tu dinero en una experiencia placentera, como un masaje o una cena con amigos.

 

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