5 razones prácticas por las que las mujeres ocultan su TDAH

Escrito por Liz Lewis
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

El verano pasado, estando parada ante un semáforo en rojo en mi ciudad, me fijé en un tipo que caminaba. Tenía entradas en el pelo y llevaba un cortavientos de manga larga y pantalones a juego. Estábamos a más de treinta grados. Iba paseando y hablando solo.

No es que yo crea que me vaya a volver loca, pero últimamente he pensado mucho sobre las enfermedades mentales y la manera en que las tratamos como sociedad. El TDAH no es una enfermedad mental, sino más bien un problema neuroquímico. Desgraciadamente, hay algunos problemas de salud mental que acompañan a menudo a este trastorno.

Independientemente de su origen, el TDAH sigue siendo un tema controvertido en muchos círculos. Incluso hay médicos que dudan de su existencia. No es nada raro que se nos tache de personas perezosas o desmotivadas. No es de extrañar que lo guardemos en secreto.

¿De dónde viene este estigma?

Francamente, no hay una respuesta fácil a esta pregunta, pero entiendo por qué las personas y en particular, las mujeres, ocultan su diagnóstico. Ocultarlo era una forma de vida para mí durante algunos años. Para conseguir que el TDAH y otras enfermedades mentales sean más aceptados socialmente, hemos de examinar las razones por las que tenemos tanto miedo a hablar de nuestro diagnóstico.

Como mujeres y madres con TDAH, necesitamos apoyarnos unas a otras reconociendo nuestro diagnóstico, en lugar de ocultarlo.

5 Razones PRáCTICAs por las que las mujeres ocultan su tdah

TE DA MIEDO QUE LA GENTE PIENSE QUE TIENES UNA DISCAPACIDAD INTELECTUAL

Eres capaz de aprender casi cualquier cosa que te propongas. Es probable que, si estás leyendo esto, todavía temas que te etiqueten de “tonta”. Créeme, sé de lo que hablo. He llegado a acusar a mi marido de tratarme como si fuera idiota, lo que es una locura.

Mi marido no se casaría con alguien que no fuera una intelectual. Él disfruta con los debates intelectuales hasta extremos increíbles.

En la escuela secundaria me matriculé en el nivel avanzado de todas las asignaturas. Sudé la gota gorda sólo para compensar mi inatención en clase y demostrar que no era tonta.

Una vez hice una breve presentación sobre el TDAH. Algunos de mis compañeros de clase se mostraron muy interesados. Hicieron preguntas realmente buenas y en general, fueron muy receptivos.

Me sentía humillada. A pesar de que me fue bien en aquel curso de Inglés, tuve dificultades en Matemáticas. Y continué teniéndolas en la universidad. Para entonces, no tomaba medicación y vivía con todo el peso de mi paranoia por ser “descubierta”.

No hagas lo que hice yo. Sé consciente de que nadie piensa que seas intelectualmente inferior. En todo caso, se preguntan cómo eres capaz de mantener tan bien el control.

NO QUIERES EXPLICAR EL DIAGNÓSTICO

Incluso ahora hago cualquier cosa con tal de no explicarle a la gente mi historia clínica, mis síntomas, etc.

Cada vez que sale el tema de mi TDAH, la gente empieza a hacer preguntas. ¿Alguna vez has…? ¿Crees que…? …y me lanzan todo tipo de situaciones que afectan a sus propios hijos.

Muchas personas piensan que el TDAH es un trastorno infantil y se sorprenden de que puede tenerlo un adulto. Si bien tiene su parte divertida, también resulta embarazoso, molesto y frustrante.

No todos nos explicamos bien verbalmente. Sobre todo, si nos ponen en un brete y nos atosigan con preguntas.

Verdad: No tienes que explicar tu diagnóstico. La gente hará sus propios juicios y no hay nada que puedas hacer al respecto. Sólo ser sincera.

PENSABAS QUE ARRUINARÍA TU CARRERA

A día de hoy, todavía no estoy segura del impacto que ha tenido mi diagnóstico de TDAH en mi vida laboral. He desarrollado algunos métodos interesantes para “apoyarme” a mí misma en mi lugar de trabajo y conseguir hacer las cosas.

Con el tiempo, he descubierto cómo tener una conversación sin perder completamente el hilo. También sé cómo manejar el tiempo para llevar a cabo mis tareas sin agotarme.

En honor a la verdad, sin embargo, nunca llegué a asentarme del todo en ningún trabajo. Empecé haciendo seguimiento de ventas en una tienda – yo entonces era pasante de abogada. A continuación, trabajé como profesora durante un breve periodo. En cada una de estas iniciativas profesionales logré hacerlo lo bastante bien para no ser despedida.

Si, como yo, nunca has sido empleada del año, no te preocupes. Cuesta trabajo, pero puedes desarrollar métodos para mantenerte bajo control en tu lugar de trabajo. Además, no tengas miedo de pedir ayuda y/o aclaraciones en el trabajo.

TE JUZGARÁN COMO MADRE

Como sabe la mayoría de las mujeres, hay una enorme presión para que seamos esposas y madres perfectas. Se supone que debemos tener una casa hermosa y limpia, unos niños hermosos y obedientes, una profesión (o no, dependiendo de quién sea tu pareja) – y lo más importante, tienes que tener un aspecto fantástico mientras lo haces.

Desde el día en que nació mi hijo, me preocupaba constantemente que se juzgasen mis habilidades como madre. Si alguien supiera que yo tenía TDAH, me podría echar la culpa de la hiperreactividad sensorial del bebé.

Ahora que la gente sabe que tengo TDAH pueden ver algunos comportamientos de mi hijo y culparme de ellos. Es una verdad dolorosa con la que todavía tengo que lidiar. Ahora que mi hijo también ha sido diagnosticado de síndrome de Asperger, soy plenamente consciente de que la gente vigila.

Esta es mi opinión sobre la vergüenza como madre. No la tengas y mantente lejos de quienes la practican. Sólo está en tu mano controlar una parte de la personalidad de tu hijo, el resto no depende de ti.

Además, nadie nos juzga con tanta dureza como nosotras mismas.

ESPERABAS QUE DESAPARECIERA POR ARTE DE MAGIA

Es verdad. Durante mucho tiempo pensé que, si conseguía compensar, o incluso sobrecompensar mi TDAH. tal vez podría llegar a ser más lista que él. Hacía listas, pegaba post-it por todas partes, y acumulé montones de basura en el desván.

Me presioné tanto que entré en el territorio TOC. Me pasé haciendo ejercicio, haciendo régimen, haciendo análisis. Me hice hipervigilante sobre gérmenes y lactancia materna.

¿Algo de esto te suena familiar? ¿Trataste de desear que fuera?

No estás sola. Ni mucho menos. Pero juntas somos más fuertes.

Si queremos que el estigma de TDAH (y otros problemas de salud mental) desaparezca, tenemos que compartir nuestras historias. No más ocultación. No más vergüenza.

 

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