¿Puede afectar el TDAH al sentido del olfato?

Escrito por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

El mensajero me entregó una pequeña caja. Mientras se alejaba, pensé: “Vaya, todavía se nota su colonia. Debe ser fuerte”. Entonces abrí la caja: una botellita de aceite de pachulí. A pesar de estar bien cerrada, el aroma casi resultaba asfixiante.

Le llevé la botella a mi marido y le pregunté, “¿Te gusta este olor?”, poniéndole la botella bajo la nariz.

Sniff. Sniff. Sniff. “No huelo nada”, respondió. ¿Qué?

¿Es ésta otra de las “cosas del TDAH”?

No era la primera vez que mi marido no podía apreciar como yo aromas deliciosos. Fíjate en mi gardenia, toda llena de flores. (como en la foto arriba, apropiadamente decorada con una cabra; suelo llamar a mi marido “Dr. Cabra” o, más familiarmente, “Cabra”).

“Debí de acabar con mis receptores olfativos en el laboratorio”, concluye. Se refiere al tiempo que pasó estudiando Biología y manejando productos químicos en los experimentos.

Eso no puede ser. Es absolutamente capaz de detectar algunas fragancias. Incluso algunas muy suaves. Además, es súper rápido para captar cualquier olor molesto, como el jabón de lavadora perfumado, el suavizante, los desodorantes o limpiadores químicos, colonia y cosas similares. Compartimos la aversión a todos ellos y no tenemos nada de eso en casa.

Su errático sentido del olfato resulta muy extraño. Tal vez sea contextual. Tal vez esté relacionado con su nivel de energía, con el efecto de su medicación estimulante o con su “interés” en detectar el olor.

Durante años, lo dejé estar.

Por supuesto, no le enseñé artículos como: “¿Tienes mal olfato? Enhorabuena, eres un psicópata”. Se refiere a un estudio de la Universidad Macquarie en Sydney, Australia, en el que los científicos se basan en la relación entre la personalidad psicópata y un deficiente “procesamiento olfativo”. El estudio se titula “Habilidades olfativas y psicopatía: valores más altos de psicopatía se asocian con una peor discriminación e identificación de los olores”.

 Haz la prueba del zinc

Aún me rondaba una pregunta: ¿Podría deberse su errático sentido del olfato a una deficiencia de zinc? No, no parecía tener ningún otro síntoma de falta de zinc. Y tomamos una dieta bastante rica en zinc (semillas de calabaza y girasol, algo de carne roja, etc.). Aun así, me llamó la atención un análisis de zinc para hacer en casa y compré el líquido para hacerlo. Él aceptó hacer el experimento.

Es sencillo. Tomas una cucharadita del líquido. Si tienes falta de zinc, apenas apreciarás su sabor; podría parecerte como agua. Si no tienes falta de zinc, notarás un sabor desagradable. Mi marido hizo inmediatamente una mueca, lo que parecía significar que no tiene falta de zinc (sí, hice un control “ciego” con una cucharada de agua corriente).

Encontré un artículo que revisaba esta prueba: “La precisión del método de prueba de zinc”. Había algunos hallazgos positivos, pero los investigadores advertían de que la prueba no puede considerarse definitiva. Además, la falta de zinc seguramente no puede explicar todos los casos de hipogeusia.

Entonces me di cuenta: no se centra

Un capullo de gardenia floreció. Arranqué la aterciopelada flor y la llevé a la casa. “Prueba” dije, sosteniendo la gardenia cerca de su nariz.

Pero esta vez observé más de cerca la manera en que él intentaba percibir su olor: SniffSniffSniff. Entonces me di cuenta: ¡No se centra en oler! Se centra en aspirar.

Probé su método. SniffSniffSniff. Yo tampoco olí nada. Pruébalo tú. Si aspiras varias veces muy seguidas, seguro que no vas a oler casi nada.

Compartí con él este destello de conocimiento y le dije: “Bien, ahora cierra los ojos y respira hon…”

A mi marido siempre le entra la risa cuando le hago esta sugerencia. Nos recuerda nuestros esfuerzos ridículamente fútiles en varios talleres, antes de que fuera diagnosticado de TDAH, para ayudarle a “calmarse”.

Cambio de táctica. “Está bien, tan sólo siéntate, relájate y disfruta del olor”. Lo hizo.

“Oh, me encanta”, dijo. ¡Eureka!

TDAH: una fuente constante de descubrimientos

Después de casi 20 años estudiando el TDAH, aún aprendo algo nuevo cada día:

  • Leyendo un libro o un estudio publicado
  • Haciendo de Sherlock Holmes en casa
  • Escuchando una conferencia o las historias que se cuentan en mi Grupo de Adultos con TDAH de la Asociación CHADD de Silicon Valley.
  • Leyendo mensajes del grupo de discusión online para cónyuges de personas con TDAH que yo modero

Siempre consigo aprender algo nuevo que se suma al panorama general de conocimiento.

¿Quién sabía que debemos “centrarnos” para oler una flor? Aunque sea una micro-concentración, sigue siendo concentración. Para mí, esto da un significado completamente nuevo a la frase “Párate a oler las rosas[1], o mejor, las gardenias”.

-Gina Pera

 

[1] Stop and smell the roses es una expresión en inglés que significa tomarse un descanso para disfrutar las pequeñas cosas de la vida (N. de la T.)

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