¡cÓMO sER pERFECTO!

Por Kelly Babcock
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu 
Texto original en inglés

¡Vaya! Bueno, sigamos adelante. Quiero decirte cómo ser perfecto.

Y tengo que decir que es bastante fácil.

Simplemente, no hagas nada. No te arriesgues. No seas aventurero.

¿No te funciona?

Ya, a mí tampoco me funciona.

Pero en realidad, todavía hay algunas cosas que puedes hacer para acercarte a la perfección.

Comienza por olvidar

Olvídate de todo lo que los demás esperan de ti. Quiero decir: si les importas, ya conocen tus límites y tus habilidades. Si les importas, tendrán eso en cuenta. Cuando hagas algo grande, te aplaudirán y cuando falles, lo comprenderán.

Pero si no les importas, sólo esperarán “lo normal” de ti, no son tus amigos. Pueden tener otra influencia sobre ti, pueden ser, en cierto modo, tus jefes. Así que hazlo lo mejor que puedas, pero si les fallas a causa de tu TDAH, acéptalo y sigue adelante. Sigues siendo perfecto, no te has fallado a ti mismo.

Y no te preocupes…

Ya lo sé, es algo difícil de conseguir. Pero la verdad es que las cosas van a pasar, algunas buenas, otras malas, otras indiferentes. Y si te dedicas a preocuparte por cualquiera de ellas y a tratar de averiguar lo qué podrías haber hecho, estás perdiendo el tiempo.

Si, como yo, repites las cosas en tu cabeza intentando arreglarlas, no sólo estás perdiendo el tiempo, sino que te estás estresando. La vida es demasiado corta para esas tonterías, y el estrés la hará aún más corta.

Déjalo estar

Mi madre solía decir: “Déjalo en manos de Dios…” y yo pensaba que por algo lo decía. Y, aunque no soy cristiano, debo decir que tenía razón.

Cuando mi abuelo estaba muy enfermo en el hospital, ella rezó todas las noches durante semanas, y como no podía dormir, rezó muchísimo. Cada día las noticias parecían peores. Tras casi dos meses, estaba tan agotada que se fue a dormir y le pidió a Dios que se quedara en su lugar mientras ella dormía. Le dijo en una breve oración que dejaba el cuidado de su padre en Sus manos.

¿Y?

Sorprendentemente, se sintió consolada por esta decisión y consiguió dormir por primera vez en semanas. Durmió toda la noche. Cuando llamó al hospital por la mañana, recibió la noticia de que su padre había pasado una buena noche y se encontraba mucho mejor. Volvió a casa a las dos semanas.

Sigo sin ser cristiano, pese a lo convincente que resulta esta historia. Pero la idea de que ella pudiera decidir dejar el estrés y la preocupación en manos de otra persona siempre me ha intrigado.

Asi que…

Así que lo pongo en práctica cada vez que noto que lo necesito. No dejo mis problemas en las manos de un Dios en el que no creo. Pero dejo que sigan su destino mientras me tomo un descanso y recupero fuerzas.

Después de todo, si voy a ser perfecto, necesitaré todas las fuerzas que pueda reunir, ¿verdad? Y, por supuesto, no me tengo que preocupar de lo que otros piensen de mí o de mis logros. Puedo ser mi peor crítico, pero también soy el único crítico del que debo preocuparme cuando se trata de mi TDAH.

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