La salud mental de mi hija es más importante que mis sueños sobre su futuro

mom is the word

He aprendido a dejar que sea Lee quien tome la decisión de ir o no a la universidad

Jennifer Gay Summers

Escrito por Jennifer Gay Summers
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Noche de los Junior[1]. Aparqué el coche y me pregunté, por enésima vez, ¿por qué asistía? Sabía que iba a ser igual que la Noche de los Sophomore: escuchar a consejeros hablar de las asignaturas que deberían elegir nuestros hijos el próximo año para orientarse mejor hacia la universidad. En particular, destacarían el mejor itinerario hacia la muy respetada y competitiva Universidad de California, que en este momento no entra en los cálculos de mi hija. Seguí sentada en mi coche, sintiendo un gran peso sobre mis hombros. Lee estaba pasándolo bastante mal con sus notas en el instituto, debido a sus problemas con el TDAH, la ansiedad y la dislexia. Empezar una diplomatura de dos años era lo más que mi mente podía plantearse en este momento. Incluso Lee había dicho: “Mamá, ¿por qué vas a ir?”

Pero me resultaba difícil no ir, renunciar a la esperanza que había estado manteniendo durante años de que ella llegaría a triunfar sobre sus retos y sería capaz de estudiar una carrera de cuatro años. En aquel momento me arrepentí. ¿A qué precio? La salud mental de mi hija era más importante que mis sueños para su futuro. Volví a poner la llave en el contacto, pero entonces pensé: “Con que aprenda una sola cosa que ayude a Lee el próximo curso, habrá valido la pena”.

“¿Jennifer?” Amy, una madre con la que solía trabajar como voluntaria en la escuela primaria de Lee, estaba junto a la ventanilla. Dios mío, pensé, ya estamos. Amy había sido la presidenta de la PTA, el grupo de cerebros tras cada acción de voluntariado, y estaba siempre dispuesta a darme consejos para ayudar a Lee a tener éxito. Es madre de Sean, el típico niño sin ninguna discapacidad, y no tiene la menor comprensión de lo que cuesta educar a un hijo con TDAH.

Nos sentamos en la parte trasera del auditorio, y vi que Amy sacaba un cuaderno y un bolígrafo. Yo había estado tan atareada ayudando a Lee a memorizar fechas para un examen de Historia que no había venido preparada. Escarbé en mi bolso y al final encontré una lista vieja de la compra y un trozo de lápiz. Amy susurró, “Jennifer, ¿tú crees que Sean debería coger cuatro asignaturas de nivel alto, en lugar de tres? ¿Cuántas va a coger Lee? ”

“Ninguna”, dije en voz baja y me aparté, fingiendo interés en lo que el consejero decía.

“¿No te preocupa que no pueda hacer una carrera de cuatro años?”

Mi cabeza retumbó. Tenía que salir de allí, alejarme de la madre perfecta. Metí el lápiz y el papel en mi bolso y agarré las llaves. Pero entonces pensé en Amy y, en ese momento, me vi a mí misma. ¿No había yo venido, en realidad, a causa de mis propios miedos? ¿Cómo podía juzgar a otra madre por querer lo mejor para su hijo? ¿Y qué era, en realidad, lo mejor para Lee? En el fondo, yo sabía la respuesta. Quería que Lee tomase las cosas de una en una, para poder manejar su ansiedad. Yo quería que ella encontrara su propio camino. Aunque tropezara, ella se levantaría y lo resolvería, como había hecho toda su vida. Yo quería que ella fuera a la universidad, pero sólo si ella se veía capaz de hacer frente al desafío. Y eso aún estaba por ver.

Cuando llegué a casa, Lee estaba dibujando. Levantó la vista y dijo: “¿Has aprendido algo?”

Sonreí y dije, “Estoy segura de que estás en el buen camino. ¿Puedo ver tu dibujo? ”

Lo levantó, y me sentí renacer mi esperanza. Lee podía tener problemas para leer o prestar atención, pero había dedicado un montón de horas de trabajo a lo que le gustaba. Y sabía que su pasión artística, o cualquier otra pasión que sintiera, le darían fuerza y resistencia para llegar hasta el final, fuera donde fuera.


[1] Junior: En EE.UU. estudiante de tercer año de la Escuela Secundaria, penúltimo antes de la universidad. Sophomore corresponde al segundo año (N. de la T.)

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2 respuestas a La salud mental de mi hija es más importante que mis sueños sobre su futuro

  1. Lita Pestana dijo:

    Mi mayor deseo que mi hijo sea feliz con lo elija hacer o estudiar. Yo sé que es muy capaz y lo logrará a su tiempo.No me importa lo que piensan los demás. lita

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  2. Xavi dijo:

    Muy bueno. Me siento muy identificado. Mi hijo todavía en primaria, pero pensando lo difícil que va a ser el instituto (la universidad mejor no pensar en ella), el cansancio por conseguir que aprenda alguna cosa para un examen, el desinteres del niño en los estudios…

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