Mujeres y niñas con TDAH: diagnóstico tardío, tratamiento escaso

Con demasiada frecuencia, las chicas con TDAH no son diagnosticadas ni tratadas. Aprende a reconocer los síntomas de TDAH y conseguir ayuda.

Maureen Connolly

Escrito por Maureen Connolly
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

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Michelle Cavigliano

El 56% de las chicas con TDAH encuestadas dijo sentirse mejor cuando finalmente pusieron nombre a lo que sentían. Sólo el 15% dijo sentirse peor.

A sus veinte años, Andrea Burns encaja perfectamente en el perfil de mujeres y niñas con TDAH. No fue diagnosticada oficialmente de Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) hasta su primer año en la Universidad de Indiana en Bloomington, a pesar de que ya mostraba signos evidentes de TDAH en el instituto.

Cuando un asesor académico le hizo someterse a una prueba de cribado LASSI[1] para evaluar su conducta de aprendizaje y su rendimiento académico, los resultados indicaron lo que ella y su familia habían sospechado durante mucho tiempo.

Las cosas tuvieron que ponerse realmente mal – Burns estuvo a punto de dejar los estudios – antes de que acudiera siquiera a una evaluación. “En la escuela secundaria, tenía un tutor para ayudarme con las diferentes asignaturas, pero al llegar a la universidad, se suponía que lo haría todo yo sola. Me pasaba el día estudiando, pero sacaba malas notas en los exámenes porque me quedaba bloqueada”, dice Burns. “Y trataba de escuchar en clase, pero me costaba concentrarme y fijarme en lo que el profesor decía. Tomaba un montón de apuntes, pero cuando los revisaba, no le encontraba sentido a lo que había escrito”, dice esta estudiante de Comunicación que ahora empieza su tercer año.

Después de ser diagnosticada de TDAH subtipo inatento, le recetaron medicación. Vio los resultados casi de inmediato: “por fin era capaz de concentrarme durante una lección y tomar buenos apuntes, lo que me ayudó a sacar mejores notas. Por primera vez sentí que tenía el control en clase”.

Se siente aliviada por haber identificado la causa de su bajo rendimiento escolar, y feliz por poder tratarla. Pero no es justo que ella, como tantas otras chicas, sufriera más de una década por un trastorno no tratado que afecta negativamente a la vida de muchas maneras. ¿Por qué las niñas son diagnosticadas mucho más tarde que los niños, si llegan a serlo? ¿Y qué deben hacer los maestros, pediatras y padres para cambiar las cosas?

Una de las principales razones de que las niñas pasen tan a menudo desapercibidas es que su hiperactividad se presenta de manera diferente que la de los niños, según la Dra. Patricia Quinn, MD, directora del Centro Nacional de Cuestiones de Género y TDAH en Washington DC. “En el aula, un niño puede contestar de modo brusco o dar pataditas continuamente, mientras que una niña puede mostrar su hiperactividad hablando sin parar”, dice. Una chica que habla todo el tiempo es considerada a menudo charlatana por el maestro, no hiperactiva o problemática, por lo que es menos probable que se le recomiende una evaluación.

Otra razón por la que el TDAH a menudo se ignora en las niñas es que ellas son más propensas que los niños a tener un TDAH inatento. Los síntomas de este sub-tipo (falta de atención a los detalles, duración limitada de la atención, olvidos frecuentes, distraibilidad e incapacidad para terminar tareas) suelen ser menos disruptivos y llamativos que los del TDAH hiperactivo. En pocas palabras, un chico (hiperactivo) que golpea repetidamente su pupitre llamará más la atención que una chica (inatenta) que enreda en su cabello mientras mira por la ventana. “Creo que pasé desapercibida durante tanto tiempo porque no muestro la hiperactividad del mismo modo que mis dos hermanos con TDAH”, dice Burns.

Percepcion pública

No es de extrañar que una reciente encuesta nacional online de Harris Interactive confirme que, en lo que respecta al TDAH, las niñas han pasado a menudo desapercibidas. La Dra. Quinn y Sharon Wigal, Ph.D., profesora clínica adjunta de Pediatría de la Universidad de California en Irvine, encuestaron a 3.234 personas, entre ellas público en general (adultos sin TDAH cuyos hijos no tienen el trastorno), padres de niños con TDAH, profesores y niños con TDAH de entre 12 y 17 años. Entre los encuestados, el 85% de los profesores y más de la mitad de los padres y del público en general creen que las niñas con TDAH son más propensas a no ser diagnosticadas. Dijeron que las niñas tienen más tendencia a “sufrir en silencio” o mostrar menos síntomas. Y cuatro de cada diez maestros reconocen más dificultades para reconocer los síntomas del TDAH en las niñas que en los niños.

Los padres y profesores encuestados también dijeron que, entre los alumnos con TDAH, los niños tienen más probabilidades que las niñas de mostrar problemas de conducta, mientras que las niñas están más a menudo inatentas o deprimidas. Las Dras. Quinn y Wigal dijeron que estas diferencias hacen que algunas niñas con TDAH sean ignoradas. “La falta de reconocimiento de los síntomas de TDAH en niñas lleva a una significativa falta de tratamiento”, escriben. “… para ellas no es un trastorno trivial; tienen la misma necesidad de cuidados profesionales”.

El precio que pagan las chicas

Otra revelación de la encuesta Harris: las chicas pueden sufrir efectos más negativos por su TDAH que sus homólogos masculinos. La encuesta mostró que las niñas tienen más probabilidades que los niños de repetir curso por bajo rendimiento. Cuando un niño tiene dificultades, es más probable que sea evaluado (y diagnosticado) de TDAH o trastornos de aprendizaje que obligado a repetir. Pero un maestro que observa a una estudiante desorganizada – que no puede planificar el futuro, cumplir con los plazos del proyecto y demás – creerá que le vendrá bien repetir curso. “Un año después, la chica no va a estar mejor, porque todavía no ha averiguado el origen de sus problemas,” dice la Dra. Quinn.

La autoestima de las niñas con TDAH también parece peor que la de los niños con el trastorno (lo que puede explicar por qué la encuesta mostró que las niñas eran tres veces más propensos a referir que toman antidepresivos antes de ser diagnosticadas). No es de extrañar, por tanto, que el trastorno pase factura a su salud emocional y su bienestar general. Según la Dra. Quinn, las niñas con TDAH suelen tener más trastornos del estado de ánimo, ansiedad y problemas de autoestima que las niñas sin TDAH. “Pueden sacar un 10 en un trabajo pero, como les cuesta el triple de esfuerzo conseguirlo, se creen menos inteligentes que las demás personas,” dice.


 

[1] Learning and Studies Strategy Inventory: Inventario de Estrategias de Estudio y Aprendizaje (N. de la T.)

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