Una dulce victoria para mamá

Siete años luchando en la escuela por mi hijo por fin dan sus frutos.

  boy without instructions

Escrito por Penny Williams
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

ADDitude

He estado luchando para que la gente entienda y apoye a mi hijo Ricochet, en la escuela y en otros sitios, desde que le diagnosticaron de TDAH, hace siete años. De hecho, ya luchaba por él desde un año antes, en el jardín de infancia.

Me han echado la culpa de su TDAH. Me han dicho que “debo aceptar que su vida será difícil, que siempre lo pasará mal”. Me han dicho que un colegio privado no es bueno para él, porque no quieren individualizar la enseñanza, pese a que la ley les obliga a hacerlo. Me han dicho que tiene que seguir escribiendo sus trabajos a mano, a pesar de su disgrafía. Me han dicho que no es posible que tenga autismo, porque hace contacto visual. Me han dicho que “es inteligente, así que sabemos que puede hacerlo mejor”.

He oído un montón de estupideces sobre mi hijo lo largo de los años.

Sin embargo, con cada desagradable paso sobre otro montón de basura, yo he seguido luchando. He buscado profesionales que entendieran a niños con una doble singularidad, TDAH y autismo. He tratado de enseñar a maestros y administradores escolares. Me he esforzado tanto, y con tan escasos resultados, que había días en que no quería ni levantarme de la cama. Pero siempre seguí luchando.

Don't Give Up“No te rindas”

Ahora, mi lucha empieza a dar sus frutos.

El año pasado, después de un curso insoportable en una nueva escuela chárter[1], anulé la matrícula de Ricochet y presenté una reclamación oficial ante la Sección de Educación Especial del Departamento Estatal de Educación. Les denuncié por no apoyar los objetivos del IEP[2] y por no tener en cuenta las aportaciones de los padres y del terapeuta particular. Recibí el informe final de la investigación hace tres días; la conclusión es que el centro ha incumplido con la ley en ambos casos. El Estado requiere a los maestros y a la administración para que se sometan a un proceso de información ante el investigador y reciban algún tipo de formación especializada. Les han dado sólo tres semanas para completar todo e informar sobre ello.

Pese a que la escuela ha sido tan sólo amonestada por errores de procedimiento, sin entrar en el modo en que nos trataron a Ricochet o a mí, sigue siendo una victoria, algo para celebrar. La escuela tiene ahora una mancha en su historial con el Estado, tanto en el Departamento de Educación Especial como en el de Escuelas Chárter. Es algo grande.

Os animo a llevar vuestra lucha hasta donde sea necesario. No permitáis que las escuelas os fuercen a aceptar menos de lo que vuestro hijo merece. Yo soy la prueba de que puedes vencer al sistema en su propio terreno. Vale la pena el esfuerzo, y sólo me costó el precio del sello.

La victoria contra la antigua escuela de Ricochet no es la única recompensa reciente a todas mis horas de lucha como Mamá Guerrera. A Ricochet también le va bien en la escuela. Si te acuerdas, estuvimos sufriendo la negativa de Ricochet a ir a la escuela durante los dos últimos años. Era tan malo que muchos días no quería salir de la casa. En una ocasión trató de saltar fuera del coche en marcha antes de llegar a la escuela, y en una ocasión, la administración trató de acompañarle físicamente desde mi coche al edificio (sin conseguirlo, después de más de una hora). Tengo trastorno de estrés postraumático por verle perseguir mi coche en medio del tráfico, después de dejarle, llorando y gritando, hace un par de años. Ha sido un problema insalvable, hasta ahora.

Resulta que todo lo que Ricochet necesitaba para ir a la escuela a gusto y feliz era comprensión y empatía. Durante años le han empujado a hacer más y mejor, cuando ya estaba dando todo de sí todo lo que podía. Sus pensamientos y sentimientos nunca fueron admitidos en la escuela, sino despreciados como desvaríos de un niño mentiroso.

Este año, séptimo curso en la escuela intermedia del distrito, ha supuesto, hasta ahora, un giro de 180 grados. Sus maestros son comprensivos y compasivos y trabajan para ayudarle con sus preocupaciones. Hacen todo lo que pueden para que la escuela sea lo más cómoda posible para él. Por ejemplo, la chica del pupitre de al lado en clase de ciencias le molestaba y le atormentaba. Al quinto día, fingió dolores de estómago y náuseas para tratar de librarse de asistir. Después de un par de horas, conseguí llegar a la verdad. Le pregunté por qué no se lo había dicho a su profesora o a mí, para que lo pudiéramos solucionar. Contestó: “Porque mis maestros nunca me han escuchado”.

Yo estaba destrozada.

Entonces hablamos de cómo tiene que darles una oportunidad a los maestros y a la escuela para que le demuestren cómo van a reaccionar ante sus preocupaciones.

Al mediodía, envié un correo electrónico a la profesora de ciencias sobre el problema de los pupitres, esperando que me respondiera a última hora. Pero me respondió a los cinco minutos, diciéndome que ese mismo día le cambiaría de sitio. Me pidió que le dijera qué más podía hacer para que la vida de Ricochet en la escuela fuera un poco más fácil. Casi me eché a llorar. Al recibir la respuesta, Ricochet se levantó de un salto y me pidió que le llevara a la escuela para el resto del día.

Desde entonces, el sub-director se ha ocupado de un problema de acoso en el autobús y el equipo del IEP ha añadido objetivos del IEP que yo solicité, sin hacerme más preguntas. Una y otra vez, la escuela ha animado a Ricochet a hablar abiertamente con ellos sobre sus necesidades, para poder ayudarle.

Ahora, cuando le pregunto cómo va la escuela, Ricochet dice, “¡Fenomenal! Mis maestros tratan de entenderme y me quieren ayudar. Incluso responden a mis preocupaciones en cinco minutos. Es la primera vez en mi vida que me gusta ir a la escuela”.

¡Seguid luchando, amigos! Podéis marcar la diferencia.


[1] Escuela pública semirregulada o autónoma (N. de la T.)

[2] IEP Individualized Education Program, Programa de Enseñanza Individualizado al que en EE.UU. tienen derecho todos los estudiantes con alguna discapacidad (N. de la T.).

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Una respuesta a Una dulce victoria para mamá

  1. saber mas dijo:

    He leido vuestro articulo con mucha atecion y me ha parecido practico ademas de claro en su contenido. No dejeis de cuidar esta web es buena.
    Saludos

    Me gusta

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