Cuando estás en un punto crítico

Escrito por Laurie Dupar
Traducido por la Dra Elena Díaz de Guereñu  
Texto original en inglés

Laurie Dupar

Hace unos meses, escribí sobre “puntos críticos”:

…un momento en la vida de una persona en el que, por diversas razones, las estrategias que ha estado utilizando para compensar los retos de su TDAH parecen haber dejado de funcionar. Este “punto crítico” se experimenta a menudo junto con sentimientos de agobio y caos. Hasta el “punto crítico”, la gente ha sido capaz de compensar los retos conocidos o desconocidos del TDAH con estrategias que usaban, quizá sin darse cuenta. Hasta el “punto crítico”, habían sido capaces de adaptarse y afrontar bien sus síntomas, incluso hasta el punto de que su TDAH pasara desapercibido a un diagnóstico formal de TDAH (en otras palabras, sus síntomas no interferían con sus actividades). Pero, por alguna razón, un cambio en su vida – que podría ser un ascenso en el trabajo, un cambio en una relación, un cambio de colegio, o mil cosas diferentes – vuelve las estrategias actuales ineficaces y, con el tiempo, hay una sensación de que las cosas ya no “van bien” y de hecho, la vida parece estar viniéndose completamente abajo.

Este artículo encontró muchísimo eco. He recibido muchos correos electrónicos de lectores que afirman haber pasado la mayor parte de su vida sin saber que tenían TDAH, hasta que cambiaron de trabajo o tuvieron hijos (el agobio y caos que conlleva tener hijos parece ser uno de los mayores puntos críticos). Sin embargo, una vez leído el artículo, todo adquirió sentido – habían ‘volcado’ y estaban debatiéndose sin saber por qué o cómo volver a la normalidad.

He vivido mis propios puntos críticos, el último el pasado verano, cuando llevé mi negocio “al siguiente nivel”, como se suele decir. Después de estar años gestionando yo misma todo mi negocio, contraté a un asistente y un gerente. Luego actualicé mi marketing a un sistema de alta tecnología que, teóricamente, gestionaba todos mis correos electrónicos, procesos de pago, calendario, etc. en una ventanilla única. Todo positivo y maravilloso, lleno de esperanzas y con la promesa de ser más accesible para mis clientes y tener más tiempo para crear los proyectos innovadores que rondaban mi cabeza.

Y, aunque ha funcionado, me costó meses adaptarme a cambios que no esperaba, y muchas noches sin dormir por la preocupación y la ansiedad. Tuve que explorar a fondo mi arsenal de estrategias y aprender a reorganizarme, mantener la concentración y reducir el agobio.

Si te enfrentas a tu propio punto crítico, he aquí algunas lecciones que pueden ayudarte:

  1. Es bueno delegar. No hay suficientes horas en el día y tú sólo tienes dos manos y un cerebro. Con el TDAH, puedes tener la mente en todas partes a la vez. Y cuando añades la tensión de un punto crítico a tu TDAH, es imposible hacer bien la multitarea. Por lo tanto, es esencial que te rodees de personas de confianza e identifiques las tareas que pueden hacer por ti. Y que les dejes hacerlas.
  2. Ponte de acuerdo con alguien para que te ayude a mantenerte firme. Muchas personas con TDAH tenemos problemas con las fronteras y los límites. Queremos decir que sí a todo, y a menudo lo hacemos de manera impulsiva, sin recordar que ya teníamos el día comprometido o que la víspera habíamos decidido decir que no. Tener a alguien que te recuerde que “no puedes hacer eso” te ayuda a seguir el camino planeado.
  3. Pregúntate a ti mismo, ¿de verdad es tan grave? El TDAH puede causar estragos en tu autoestima y confianza. Cuando las cosas están en un punto crítico, hasta el incidente o retroceso más nimio pueden parecer una catástrofe ‘apocalíptica’. Dar un paso atrás y poner las cosas en perspectiva puede aplacar el agobio.
  4. Fíjate en lo que va bien. Muchos de nosotros tendemos a centrarnos en el caos cuando estamos estresados. En lugar de frustrarte cuando vuelves a llegar tarde a trabajar, fíjate en los días que consigues salir puntual de casa. ¿Cómo has podido hacerlo? ¿Qué estrategias has empleado para lograrlo? Y ¿cómo puedes aprovecharlas mañana?
  5. Mañana será otro día. Creo firmemente que el sueño es un botón de reinicio que te permite despertar con una pizarra en blanco. Y, aunque eso no significa ignorar cualquier error cometido el día anterior, te da la oportunidad de probar nuevas estrategias de éxito.

Todos afrontamos puntos críticos en nuestra vida. Los necesitamos para crecer y aprender. De hecho, los puntos críticos pueden ser un don – una forma de desarrollar nuevas estrategias, fortalezas o una nueva forma de estar en el mundo. Tu TDAH – y la creatividad, ingenio e forma innovadora de pensar que conlleva – puede ser la llave para poner tu vida de nuevo en orden, una vez superado el punto crítico.

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