TDAH: sensibilidad emocional e hipersensibilidad

 Angela Finlay

Escrito por Angela Finlay
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

newlifeoutlook

Cómo controlar los cambios y estallidos de humor

El Trastorno de Déficit de Atención y las emociones volátiles van de la mano. Al igual que la hiperactividad, las personas con TDAH ven cómo pierden el control emocional de repente y a menudo, lo que hace su vida diaria aún más complicada.

De hecho, las perturbaciones emocionales son los impedimentos más significativos del TDAH, y pueden conducir a problemas profundos con la autoestima y la interacción social.

La hipersensibilidad es un trastorno separado (se cree que es genético y está presente desde el nacimiento), a pesar de que a menudo coexiste con el TDAH. Se estima que hasta un 20% de la población general es hipersensible a estímulos físicos y emocionales, pero este número es mucho mayor entre pacientes con TDAH.

Comprender cómo interactúa tu volatilidad emocional e hipersensibilidad con tu TDAH, y cómo hacer uso de ello, es un importante paso hacia una vida diaria más agradable.

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Cómo se manifiesta la hipersensibilidad en el TDAH

En cierto modo, la sensibilidad emocional del TDAH es similar al trastorno maníaco depresivo: los cambios de humor son rápidos y extremos; incluso situaciones relativamente inocuas pueden provocar una reacción. Puede ocurrirte que un anuncio triste te provoque un ataque de llanto y sentimientos de profunda tristeza, o que una buena noticia inesperada te lleve a la histeria. Quizá no siempre sea así, pero cuando tus emociones toman lo mejor de ti, puedes sentirte impotente, frenético y apartado de las personas que te rodean.

Tus reacciones concretas seguramente dependerán de tu propia personalidad, pero los patrones de sensibilidad emocional pueden también estar unidos a ciertos aspectos de tu TDAH:

  • Impulsividad. Las personas con TDAH tienden a ser muy impulsivas, y eso puede contribuir a su hipersensibilidad emocional. La conducta impulsiva llega en forma de decisiones rápidas, que pueden interferir con tus obligaciones diarias; las reacciones emocionales impulsivas provienen de una incapacidad para inhibir y procesar tus sentimientos fuertes y pueden causar estragos en tus interacciones sociales. De ello se desprende que, si puedes dominar tus impulsos, puedes reducir gran parte de tu estrés diario.
  • Dificultad para centrarse. Los problemas de atención pueden interferir con tu contención emocional – y con la profundidad con que experimentas tus emociones. Los expertos indican que a una persona con TDAH suele costarle más tiempo calmarse que a alguien sin el trastorno, ya que no puede desviar fácilmente su atención a otras cosas, y queda atrapada en su reacción emocional. Eso significa que tus estados de ánimo son más intensos y pueden durar todo el día.
  • Altas expectativas. Muchas personas con TDAH tienen expectativas poco realistas sobre sí mismas, que pueden conducir a un ciclo de estrés, y, finalmente, un estallido emocional. Es natural que te compares con otras personas que conoces pero, si tu cerebro funciona de manera diferente en ciertos aspectos, no es justo esperar que tus objetivos y responsabilidades sean los mismos.
  • Cambios hormonales. Las hormonas pueden provocar cambios drásticos en el estado de ánimo y la percepción, y cuando se combinan con la hipersensibilidad del TDAH, puede resultar especialmente difícil controlar tus reacciones. Las épocas de cambios hormonales (como la pubertad o la menstruación) pueden ser particularmente complicadas.

Pasos para un mejor control emocional

Puedes no ser capaz de erradicar su hipersensibilidad, pero puedes aprender a contrarrestar y controlar tus reacciones emocionales con algunos principios saludables:

Planifica para los momentos difíciles. Ten un plan para afrontar las fases hormonales, los factores estresantes y los momentos en que estás en hiperfoco y no puedes soportar que te interrumpan. Date un respiro adicional asumiendo menos responsabilidades, y haz saber a los demás cuándo no quieres que te molesten. Ser proactivo ahora puede salvarte de estallar más tarde y preservará tus buenas maneras.

Establece límites. Necesitas límites para protegerte de las situaciones agobiantes. No te expongas a la negatividad durante mucho tiempo, ya sea en forma de noticias o de personas difíciles. Aléjate de las situaciones a la primera señal de brote emocional, y ten un lugar agradable donde lograr un poco de tranquilidad.

Respeta tus sentimientos. Si bien es importante aprender a restringir tus arrebatos, trata de no renunciar a tus sentimientos auténticos. Si sientes enfado, tristeza o ansiedad, no lo ocultes ni ignores – es casi seguro que eso lo empeorará. En vez de eso, piensa en qué te hace sentirte así, y cómo puedes ayudarte conscientemente a salir de ese bucle.

Cuídate más y mejor. Autoayudarte significa ser consciente de lo que realmente necesitan tu cuerpo y tu mente. Una manera de mantener tu equilibrio es hacer ejercicio con regularidad, combinándolo con algo de meditación silenciosa. Quemar energías es una forma rápida de regular el estado de ánimo, mientras que la práctica de la meditación es una solución a largo plazo para una actitud feliz y confiada y menos síntomas de TDAH.

El pensamiento positivo y los ejercicios de relajación siempre son útiles, pero a veces has de bloquear físicamente los estímulos extra. Procura llevar un aparato de música con auriculares, o unos simples tapones para los oídos, para evitar la sobrecarga sensorial. Incorpora lo que te sea más útil a tu rutina diaria.

Utilizar tu sensibilidad de forma positiva

Aunque la hipersensibilidad puede frustrar tu vida, también puede ayudarte a desarrollar todo tu potencial. En primer lugar, tienes que encontrar una manera de vivir en armonía con tu hipersensibilidad: elige situaciones y formas de actuar que se adapten a tu personalidad y temperamento, y evita los lugares incómodos. No te hagas la vida más difícil – aprende a decir “no”.

La creatividad, la percepción profunda y la empatía llegan naturalmente a personas hipersensibles y pueden ser de gran ayuda para socializar y forjar relaciones enriquecedoras. Sin embargo, para que estos rasgos brillen, tienes que dar a tu mente con TDAH el tiempo y el espacio que necesita. Esto puede significar hacer menos por la noche, almorzar en solitario y trabajar con descansos regulares para prepararte para situaciones estimulantes. Párate a reflexionar cada cierto tiempo, y date un momento extra para procesar los acontecimientos del día.

 

 

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