Explorando el vínculo entre el TDAH y el Autismo

Durante buena parte de la última década, un creciente número de investigaciones ha ido revelando más y más similitudes entre el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad y el Autismo.

Jean Gehricke

                           Fotografía: Jocelyn Lee / UC Irvine

 Science Daily

Publicado en ScienceDaily por la Universidad de California, Irvine
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Durante buena parte de la última década, un creciente número de investigaciones ha ido revelando más y más similitudes entre el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad y el Autismo.

Jean Gehricke, Profesor Adjunto de Pediatría de la Universidad de California Irvine y Psicólogo Clínico acreditado en el Centro para el Autismo y los Trastornos del Desarrollo Neurológico, se ha centrado en esta conexión para comprender mejor por qué las personas con TDAH y autismo son más propensas al abuso de sustancias y, al hacerlo, desarrollar terapias conductuales más eficaces.

“Este es un campo emergente y muy prometedor”, dice Gehricke. “Sabemos algo de las causas subyacentes del TDAH y, a través de esto, podemos mejorar nuestra forma de tratar el autismo”.

El Centro para el Autismo y los Trastornos del Desarrollo Neurológico –que proporciona evaluación, diagnóstico, tratamiento, coordinación de la atención, apoyo a la familia y educación a niños, adolescentes y jóvenes con autismo y otros trastornos del desarrollo – es uno de los pocos de la región que ofrece un continuum de servicios hasta la edad de 22 años y lleva a cabo investigaciones dirigidas a transformar el modo de abordar el autismo.

Gehricke, que enseña a 25 estudiantes en su laboratorio, es un experto en evaluación y tratamiento del autismo, el TDAH y los problemas coexistentes como la depresión, la ansiedad y el consumo de drogas.

Se incorporó al centro en 2013. Antes había trabajado en el Instituto y Hospital Neuropsiquiátrico de UCLA, en el Centro de Investigación Interdisciplinar sobre el Consumo de Tabaco de la UC Irvine y en el Centro de Desarrollo Infantil de la UC Irvine, donde también realizaba evaluaciones clínicas integrales y terapia cognitivo – conductual.

Gehricke es bien conocido por su labor científica sobre los mecanismos subyacentes del TDAH y el consumo de drogas; ha publicado importantes artículos donde explica por qué las personas con TDAH son más propensas a fumar o engancharse a otros productos con nicotina y tabaco.

Ahora está aplicando este conocimiento al autismo. Dado que las personas con TDAH y autismo de alto funcionamiento comparten ciertas características, como dificultades para relacionarse con los demás y problemas de control emocional, Gehricke está especialmente interesado en saber si estos problemas tienen bases neurobiológicas similares.

En un estudio de diciembre de 2014, él y sus colegas identificaron un rasgo genético compartido por las personas con TDAH y aquéllas con autismo, lo que arroja luz sobre algunos de los comportamientos más problemáticos asociados a los trastornos.

Gehricke explica que la agresión y los actos peligrosos para la salud son impulsados ​​por una señalización distorsionada de la dopamina en el cerebro y que el gen DRD4 es fundamental para la regulación de esta función. Los investigadores han descubierto que una forma del gen – llamada alelo 7R y vinculada a la alteración en la regulación de la dopamina – está sobrerrepresentada, tanto en individuos con TDAH como en personas con autismo. Es la huella genética de estos tipos de conducta, dice Gehricke.

“Este estudio proporciona un modelo conceptual para las conductas de riesgo que vemos a menudo en nuestros pacientes, y explora la posibilidad de ajustar a medida la información para reducirlas”, dice. “Más específicamente, apunta a la necesidad de utilizar imágenes visuales fuertes para inducir cambios de conducta”.

TDA se centra especialmente en la adicción a la nicotina –otra inclinación compartida por el TDAH y el autismo. Cree que la intervención conductual temprana en niños autistas puede ser un elemento particularmente eficaz para disuadir de fumar – la mayor amenaza evitable para la salud en el mundo – y de “vapear”.

Gehricke dice que la intervención debe incluir etiquetas de advertencia (como las que se utilizan con la nicotina y el tabaco) que representen las consecuencias negativas de las conductas peligrosas para la salud y presentar imágenes características, lo bastante estimulantes visualmente para modificar las actividades de adolescentes y jóvenes con TDAH y autismo. Probar la eficacia de este elemento disuasorio es el siguiente paso que Gehricke planea con su grupo sobre el alelo 7R.

“Los proyectos de investigación – como los dirigidos por Jean – forman uno de los pilares fundamentales de nuestra misión en el Centro para el Autismo y los Trastornos del Desarrollo Neurológico”, dice Catherine Brock, Directora Ejecutiva. “Gracias a sus esfuerzos y los de las familias participantes, podemos comprender mejor los mecanismos subyacentes en los trastornos del espectro autista y el TDAH”.

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