Los niños están bien. Pero yo no.

Cuando mis hijas están conmigo, soy un maestro de la rutina. Cuando están con su madre, todo se viene abajo.

Family guy

Del blog Family Guy. Escrito por Douglas Cootey
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

 

Douglas Cootey

 

Suelo contar aquí mis anécdotas TDAH como padre separado educando a sus hijas, pero ellas no siempre viven conmigo. Muchos padres divorciados manejan bien el tiempo cuando sus hijos están con el otro progenitor, pero este continuo ir y venir causa estragos en el ritmo de un adulto con TDAH. Yo confío en el horario escolar de mis hijas para permanecer centrado: me despierto cuando debo y las dejo en el autobús a su hora. Cenamos y dormimos según el horario. Cuando mis hijas vuelven con su madre, mi rutina externa desaparece y, si no me preparo, las paso canutas hasta adaptarme al nuevo ritmo “sin hijas”.

La semana pasada, tenía que hacer algo de tiempo hasta que llegara el autobús de mi hija pequeña. Esos días ella estaba con su madre, pero yo suelo recogerla del autobús y estar con ella hasta que su madre vuelve de trabajar. Repasé varias cosas que podía hacer durante el poco tiempo que tenía y opté por una que no me distraería: decidí subir y bajar leyendo los tres tramos de escaleras de nuestro apartamento. Subiría escaleras los diez minutos que faltaban hasta que llegara el autobús. Podría oírlo llegar sin problemas. ¡El plan era perfecto! Sin embargo, media hora después el autobús no había llegado aún.

Me detuve sin aliento y caí en la cuenta de cuánto tiempo había pasado. Entonces recordé, de repente, que mi hija estaba enferma, en casa de su madre. No iba a venir ningún autobús ese día. Bueno, al menos hice un poco de ejercicio.

Esto muestra cuán arraigadas pueden estar las rutinas en las personas con TDAH, pero también cuánto tiempo podemos perder sin querer cuando nuestro horario se interrumpe. Las semanas en que me preparo para tener a las niñas son mucho más productivas y felices. He aquí tres pasos que sigo para evitar que las cosas se desmoronen:

  1. Acostúmbrate a actualizar tu lista de tareas pendientes y tu agenda el día que tus hijos se van. Esto te ayudará a prepararte mentalmente para el cambio. También te permitirá descargar tu agenda de recordatorios programados que ya no tienen que sonar. Aplázalos hasta la próxima vez que tus hijos estén contigo.
  2. Date un día o dos tras el cambio para volver al ritmo de “adulto sin hijos”. A mí me resulta útil no programar nada fuera de lo normal durante algunos días después del cambio, porque la adaptación ya ocupa gran parte de mi tiempo extra.
  3. No cambies tu estilo de vida demasiado drásticamente cuando sus hijos están fuera. Aunque no tengas que levantarte temprano para llevar a los niños al autobús, o andar con ellos de aquí para allá, mantén un cierto horario. Esto minimizará el shock para tu ritmo. Es importante que los ejercicios mañaneros y las horas de comer, trabajar y dormir se mantengan en su horario.

Incluso sin TDAH, estar separado de tus hijos es una experiencia difícil. Con TDAH, la alteración del horario puede resultar perjudicial. Suelo prepararme de antemano para que esa alteración sea mínima. Esto también me ayuda a adaptarme cuando vuelven.

 

 

 

 

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