TDAH: decir NO

Kelly Babcock

Escrito por Kelly Babcock
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

NO

Tengo un problema: no sé decir que no. Cuando alguien me pide que haga algo, siento que el mundo se hundiría si digo que no.

He pensado sobre ello, claro. Creo que podría ser, en parte, por culpa del TDAH. Entre la procrastinación y la distracción, he decepcionado a un montón de gente.

Entre esos dos sabuesos infernales del TDAH, he defraudado a padres, abuelos, hermanos, novias, mi esposa, su familia, sobrinos y sobrinas y mascotas. Si hubiera tenido hijos, estoy seguro de que también estarían en esta lista.

El círculo de la culpa

Y a cuenta de eso, me veo buscando la menor oportunidad de redención. Y una oportunidad de redimirse por ser responsable de alguna tarea requiere, lo primero, responsabilizarse de esa tarea.

En otras palabras, uno debe aceptar hacerse cargo de un trabajo. Uno debe decir sí.

Pero ¿debe uno hacerlo?

En realidad, uno debe aprender cuándo no debe. ¿De verdad debe? Sí, sí que debe.

Pero aún no he aprendido del todo a hacerlo. Sigo cargando con más responsabilidades. Y trato de hacer las tareas bien. Y normalmente lo consigo.

Pero abarcar demasiadas cosas produce dos efectos negativos.

Uno de ellos consiste en no hacer esa tarea del todo bien. Sea por la procrastinación y la falta de tiempo, o por la distracción – que básicamente tiene el mismo efecto – algunas tareas no se acaban bien.

Como consecuencia, me siento tan culpable por no hacerlo bien que cargo con más tareas para compensar el fracaso. Siento que estoy en deuda.

El otro efecto negativo es que no consigo hacer mis propias tareas. Esto me hace sentirme inútil y me lleva a intentar demostrar que no lo soy. Quiero decir, que no es verdad, que asumir demasiadas cosas no es lo mismo que ser incapaz, pero me queda una sensación de haberme sobrevalorado a mí mismo y a mis habilidades cada vez que no llevo a cabo algo que había aceptado hacer.

¿Cómo se me aplica esto a mí?

Pues ahora mismo ando en problemas con esta situación. Tengo aún que terminar un par de tareas para poder lanzarme a mi nuevo proyecto vital: vender mi casa y reubicar mi vida.

Se supone que esas tareas debían estar ya terminadas, pero una tenía que hacerla esta semana; la otra, es que no se va a terminar.

De hecho, cada vez que acabo con lo que me han encargado y creo haber terminado, aparecen una o dos tareas más.

O tengo un trabajo que hacer, al que se le añaden más cosas. El viernes tenía que colgar unos armarios de cocina y colocar otros dos elementos bajo un mostrador. Antes de que acabara, el que manda decidió que añadiera puertas a un espacio que quedaba entre ellos y pusiera baldas en su interior.

Para hacerlo más entretenido, el lugar de la obra es una zona limpia, así que había que hacer todos los cortes y taladros en un edificio al otro lado de la calle. Un trabajo que debería durar media hora me costó cinco. No fue por culpa mía y, sin embargo, me sentí responsable.

¡Pero se acabó!

¿Van a seguir así las cosas? ¡Eso sí que NO! (¿Ves? Ya empiezo a cogerle el truco).

Y esta misma semana voy a tratar de aprender a decir no.

…en cuanto termine con esto que estoy haciendo.

psychcentral 20 years

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