El derecho al recreo: los niños con TDAH nunca deben quedarse sin jugar

Cuando un profesor castiga sin recreo por portarse mal en clase o no terminar un trabajo a tiempo, no solo hace daño a su alumno con TDAH, sino a toda la clase. Aprended por qué “quedarse sin recreo” es un castigo terrible.

chris dendy

Escrito por Chris Ziegler Dendy, M.S.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Scott, de siete años y con TDAH, no puede salir al recreo por hablar en clase sin levantar la mano. Rachel se ha quedado dos días sin recreo por no terminar las tareas de clase a tiempo. El profesor de Matt le castiga a quedarse en clase por levantarse de su asiento.

Cuando se quita el recreo como castigo por portarse mal o no terminar el trabajo de clase, lo pasan tan mal los profesores como los niños. Los profesores que conocen los beneficios del recreo para los niños con TDAH, nunca se lo quitan.

En primer lugar, la mala conducta es menos frecuente en niños que salen al recreo. Los alumnos, tengan o no TDAH, presentan mejor atención, memoria de trabajo y estado de ánimo después de la actividad física.

En segundo lugar, jugar con sus compañeros ayuda a los niños a desarrollar y mejorar sus habilidades sociales. El recreo es una pausa que revitaliza.

Actividad para Todos

Los niños con TDAH y otras discapacidades no deberían tener que “ganarse” el recreo. Un informe reciente de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, Centers for Disease Control), que ha analizado docenas de estudios sobre cómo la actividad física afecta al rendimiento escolar, ha determinado que el recreo y la educación física contribuyen positivamente al rendimiento académico y al comportamiento de los alumnos.

Un estudio publicado en School Psychology Quarterly subraya la importancia del recreo para los niños con TDAH: “Los resultados mostraron que los niveles de mal comportamiento eran siempre superiores en los días los participantes [con TDAH] no tenían recreo que en los días en que sí lo tenían”.

En vez de dejar sin recreo a los niños que no rinden lo suficiente, los responsables del centro, los profesores y los padres deben entender las razones que hay detrás de sus problemas y encontrar estrategias para abordarlos. La culpa puede ser de un déficit en las funciones ejecutivas, de una velocidad de procesamiento lenta o de una medicación insuficiente.

Jackie Minniti, una profesora veterana, nunca deja sin recreo a un alumno con TDAH. De hecho, encuentra formas creativas de aumentar el nivel de actividad durante la jornada escolar. Encarga a algunos estudiantes una “excursión interna” al cuarto de los suministros o a la clase de otra profesora. También programa descansos de cinco minutos, durante los cuales los niños saltan o bailan con música. Estas actividades tranquilizan a los niños. Minniti premia con cinco minutos extra de recreo a quien termina la tarea a tiempo.

Hablad con la maestra de vuestro hijo de intentar aplicar estas estrategias en vez de castigar a vuestro hijo sin recreo. Si no se muestra receptiva a vuestras sugerencias, conseguid un informe médico indicando que vuestro hijo debe tener recreo todos los días.

Y si eso no funciona, contadle lo que dicen los Centros para el Control de Enfermedades: “La supresión del recreo por mala conducta en clase priva a los alumnos de una actividad física que contribuye a mejorar su comportamiento en clase.” Esto podría hacerle cambiar de opinión.

Recreo: Lo dice la ley1

Ni la Ley Federal de Educación Especial ni la de Discapacidad abordan explícitamente el recreo en la escuela. Pero hay una serie de disposiciones en esas leyes que apoyan el derecho al recreo de los niños con TDAH:

·         Todo niño al que se le haya reconocido una discapacidad tiene derecho a un programa individual diseñado para satisfacer sus necesidades, con adaptaciones y apoyos especiales. Si una actividad le ayuda a aprender en clase – como ocurre con el recreo en los niños con TDAH – se le debe proporcionar.

  • Según la Ley Federal de Educación Especial, un Programa Individualizado de Educación (IEP, Individualized Education Program) debe incluir “intervenciones y apoyos a la conducta positiva”. Si un estudiante necesita el recreo para centrarse en la tarea o quemar parte de su exceso de energía, debe constar así en su IEP. Este también puede aconsejar que se le den oportunidades de moverse a menudo o interrupciones para otras actividades.
  • Cuando las escuelas diseñan planes de conducta o imponen medidas disciplinarias, deben haber examinado la relación de la discapacidad del alumno en su comportamiento. El personal del centro debe identificar qué es lo que desencadena el comportamiento inadecuado y qué el comportamiento positivo. Es poco probable que privar a un alumno del recreo promueva un comportamiento positivo. De hecho, privar a un estudiante de la actividad física puede provocar una conducta inadecuada.
  • La Sección 504 prescribe que los estudiantes con discapacidades tengan el mismo acceso que los demás a los programas y actividades de su centro escolar. Dejar sin recreo a un alumno por un comportamiento relacionado con el TDAH, podría considerarse una forma de discriminación: castigarle por su discapacidad.

1: Este apartado se refiere a las leyes estadounidenses (N. de la T.)

 

 

 

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Una respuesta a El derecho al recreo: los niños con TDAH nunca deben quedarse sin jugar

  1. Veronica marcovich dijo:

    Necesito de su ayuda

    Me gusta

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