TDAH “Escrito desde dentro” #1

ADDA

Escrito por Kyle Dopfel
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

 El Proyecto “Cárcel y TDAH” (ADHD Corrections Project), un esfuerzo conjunto del Centro para la Justicia de Delaware (DCJ) y la Asociación de Trastorno de Déficit de Atención (ADDA), es la primera iniciativa de reintegración de este tipo en el estado de Delaware (EE.UU.). El programa trata de identificar a exdelincuentes con un TDAH antes no diagnosticado y/o tratado y de incorporar un tratamiento adecuado a su plan de reinserción. En el segundo año del programa, se ha desarrollado y comenzado a poner en práctica un proceso de varias etapas: presentaciones informativas, sesiones previas de cribado, consultas de diagnóstico, sesiones periódicas de entrenamiento (“coaching”) en grupo en la prisión previas a la puesta en libertad, grupos de apoyo coordinados en la comunidad después de la salida de prisión y una base de servicios adicionales de seguimiento basados en el directorio de recursos locales.

Al recoger información relevante de los antecedentes y seguir a la vez los resultados de los participantes, seguimos mejorando nuestra comprensión de la relación entre este trastorno y el sistema penitenciario. Los resultados de esta investigación no sólo demuestran la significativa (y, a menudo olvidada) conexión entre el TDAH y la cárcel, sino que proporcionan valiosa información sobre cómo ayudar mejor a los participantes a superar los obstáculos adicionales para su reinserción.

Pedimos a los participantes del Proyecto que contaran cómo ha impactado el TDAH en sus vidas, y qué relación pudo tener con su experiencia penitenciaria. Los escritos, redactados al final de ocho semanas de sesiones de entrenamiento en grupo, resultaron notablemente meditados, esperanzados y convincentes. La historia de cada recluso es única, pero podemos reconocer algunas experiencias negativas muy comunes entre quienes tienen TDAH. Con el permiso de nuestros autores anónimos, nos gustaría compartir con vosotros estas poderosas perspectivas en primera persona sobre la relación entre el TDAH y el sistema penitenciario.

 Stories from inside

“No supe que tenía TDAH hasta hace unas semanas. Cuando era niño suponía que yo era normal y busqué estrategias de supervivencia para lidiar con mi incapacidad de concentrarme en las tareas y mi falta de atención en general. Mis mecanismos de supervivencia fueron tan eficaces que figuré en el Cuadro de Honor y me gradué entre los cinco primeros de mi clase de Bachillerato.

Las exigencias de la universidad, unidas al hecho de vivir solo, dejaron a la vista los fallos de mis mecanismos de supervivencia. Sin ninguna duda, la universidad se convertiría en el primero de una larga serie de fracasos. Pese a que conseguí terminar la carrera, supuso una interminable batalla conmigo mismo.

Conforme la complejidad de la vida adulta continuó desplegándose, mi TDAH comenzó a ejercer más influencia. La vida no se convirtió en una historia de logros que celebrar, sino de estrés y fracaso. Afrontaba cada desafío de la vida – empleos, relaciones, familia, e incluso diversiones –, no como una oportunidad para triunfar, sino como una posibilidad de fracasar.

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Finalmente, tras décadas en este ciclo destructivo, mis mecanismos de supervivencia fracasaron por completo. Un matrimonio roto, unas decisiones profesionales discutibles y un desahucio por ejecución hipotecaria fueron sólo síntomas de mi vida con TDAH. Otros trastornos psicológicos, como pensamientos y tendencias suicidas, tan sólo exacerbaron mis problemas.

En un momento dado, decidí darme por vencido. Ir a la cárcel fue mi nuevo mecanismo de supervivencia. La estructura y la falta de opciones hicieron que mis antiguos mecanismos de supervivencia volvieran a funcionar. Cuando salí en libertad, la “vida real” pronto me salió al encuentro y me desbordó. Sin darme cuenta de que había problemas de verdad para los que podía buscar tratamiento, tomé decisiones que me volvieron a llevar a la cárcel.

Aquí me fueron diagnosticados inicialmente el TDAH y otros trastornos psicológicos. Aunque estoy tratando mi TDAH, sufro otros trastornos que no podré abordar hasta cumplir mi condena. Esto se debe a que el Departamento de Prisiones no tiene en la actualidad programas de tratamiento apropiados, y probablemente nunca los tendrá.

Veo mi TDAH como la punta del iceberg. Soy consciente de ello y aprendo nuevas formas de manejarlo. Ser capaz de ponerle un nombre me ha sido de ayuda. Es la parte del iceberg que no puedo ver la que me preocupa.

Como idea final, pienso en mi primera condena en 2002. En ese momento el tribunal ordenó que se me ingresara en el Instituto Patuxent, un centro especializado en evaluación y tratamiento psicológico. La orden del tribunal nunca se cumplió. A veces me pregunto dónde estaría yo ahora si aquella orden se hubiera cumplido”.

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