TDAH, empatía y dopamina

Gina Pera 2

Escrito por Gina Pera
Publicado el 20 de marzo de 2015
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

dopamine-brain

 

Acaba de ser publicado otro estudio que sugiere una conexión entre la dopamina y la empatía cognitiva (enseguida definiré empatía cognitiva). Este estudio, junto a otras investigaciones, corrobora mis observaciones y las de otros expertos durante 16 años: que mejorar la transmisión de la dopamina (mediante medicación estimulante) suele mejorar la empatía de las personas con TDAH; no porque les “dé” empatía, sino porque les permite centrarse y acceder a esta función cerebral “de orden superior” que ya poseen, pero a la que no son capaces de acceder de forma fiable.

Lo sé. ¡Resulta muy complicada como frase de inicio! El concepto debería quedar más claro a medida que sigas leyendo.

Obviamente, la empatía es una cualidad fundamental en la relación. A menudo, la falta de empatía destruye relaciones donde los síntomas del TDAH no se han reconocido o tratado. Y esta carencia de empatía corta la relación en ambos sentidos. Ambos cónyuges serán más capaces de empatizar entre sí cuando los dos comiencen a aprender sobre las muchas manifestaciones del TDAH.

Para los frikis de la ciencia, voy a contaros los detalles de este estudio. Pero primero, hablemos de la empatía.

La empatía no es simpatía, perdón ni compasión

Muchos confunden la empatía con otras conductas: simpatía, bondad, compasión u otras similares. La empatía no es ninguna de ellas, aunque puede acompañarlas.

El significado más comúnmente aceptado de empatía es la cualidad que nos permite “ponernos en el lugar de otra persona”. Cuando empatizamos, abandonamos por un momento nuestras propias necesidades, nuestros pensamientos y deseos. Pensamos en lo que otra persona puede sentir.

En otras palabras, hay una diferencia entre empatizar y reconocer. Alguien que ha sufrido un accidente de automóvil, por ejemplo, será capaz de reconocer su propia experiencia en la de otras personas que han sobrevivido a accidentes; “sabe lo que se siente”. Pero ¿y si nunca has sufrido un accidente de automóvil? ¿Qué proceso mental te permite imaginar lo que se siente?

Se trata de un ejemplo muy simple, pero que trata de dejar clara una cuestión: la empatía es lo que nos permite imaginar lo que otra persona siente, aunque nunca hayamos estado en esa situación. Por otra parte, la empatía nos permite abstraernos de nuestros propios sentimientos y tratar de entender la mentalidad de la persona que discrepa o incluso está en contra de nosotros.

Empatía no equivale exactamente compasión ni amabilidad. Y tampoco a simpatía.

En contra de la idea generalizada, empatizar no es perdonar ni sacar a alguien de apuros.

En el nivel más simple, la empatía es simplemente la capacidad de “entender las razones de la conducta de esa persona”.

Ser capaz de sentir empatía es clave para tener éxito al negociar, también en las relaciones personales. También puede ser clave para entender por qué las personas llegan a hacer cosas tan terribles, y quizá para ayudarles a actuar de forma más humana.

Los científicos cognitivos poseen términos para varios tipos de empatía. Pero con el que estamos más familiarizados es con la empatía cognitiva. Simplemente significa saber cómo se siente la otra persona y lo que podría estar pensando. También se le llama toma de perspectiva. Caminar con los mocasines de otra persona.

Un extracto de mi libro: TDAH y carencias de empatía

Fíjate en este extracto de mi libro “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?” en el que identifico la “baja empatía” como uno de las tres deficiencias comunes relacionadas con el TDAH que pueden hacer descarrilar una relación:

3. Baja empatía: “Todo para mí, nada para ti”.

“Mi mujer parece tener empatía hacia los personajes de las películas, los animales callejeros o el dependiente del supermercado”, nos cuenta Alex. “Pero cuando se trata de su marido o su hija adolescente, a menudo es francamente egoísta”.

En realidad, la empatía implica dos conjuntos de habilidades, de acuerdo con el psicólogo Robert Brooks:

  • La capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona.
  • La capacidad de comprender e identificar las emociones.

Sin embargo, para muchas personas con TDAH, el mundo resulta tan caótico y su enfoque es tan errático que ni siquiera saben lo que sienten ellas mismas, mucho menos lo que siente otra persona.

Incluso si un adulto con TDAH posee los dos conjuntos de habilidades empáticas antes mencionados, su impulsividad o su rigidez pueden hacerle difícil ver el mundo con los ojos de otra persona.

“Y si una persona carece de empatía” añade Brooks, “probablemente entenderá mal la situación y malinterpretará las intenciones de otros. Con frecuencia espera que los demás se adapten a ella, pero no está dispuesta a cambiar”. Puede que el cambio les parezca imposible, con lo que la sensación de impotencia les produce aún más frustración.

En general, no podemos suponer que todos los seres humanos sean capaces de mostrar un nivel “normal” de empatía. La empatía es, en gran medida, una capacidad cerebral, y todos tenemos diferentes capacidades.

El tratamiento del TDAH con medicamentos mejora a menudo la capacidad de actuar con empatía, pero ciertos trastornos coexistentes, como el síndrome de Asperger, pueden complicar el cuadro.

(No hay por qué preocuparse. En otro lugar del libro, trato el déficit de empatía en los cónyuges de adultos con TDAH)

Ahora echemos un vistazo al estudio reciente: dopamina y equidad

El estudio de la Universidad de California, Berkeley, publicado hoy en la revista “Current Biology”, no es el primero en examinar los efectos de los efectos de la dopamina en el cerebro en lo que respecta a la empatía.

Por ejemplo, un estudio de 2014, “El gen receptor de la dopamina D4 muestra una asociación con la empatía cognitiva sensible al género: evidencias de dos muestras independientes” mostró que el género influye en la empatía cognitiva.

Las mujeres portadoras de una determinada variante genética (el alelo 7R) puntuaron más alto en empatía cognitiva que las no portadoras. En los varones, sin embargo, aquellos con la variante 7R puntuaron más bajo que los hombres que no lo tenían. Este estudio es particularmente relevante para el TDAH, porque esta variante del gen se asocia (aunque no es exclusiva) con el TDAH.

Los investigadores de la Universidad de Berkeley adoptaron un criterio diferente, como se explica en el documento publicado hoy en la revista “Current Biology”: “La dopamina modula el comportamiento equitativo en los seres humanos”.

Los participantes en el estudio recibieron, en dos visitas separadas, una píldora que contenía un placebo o un fármaco llamado tolcapone.

(El tolcapone prolonga los efectos de la dopamina, un neurotransmisor asociado con la recompensa y la motivación en el cerebro. Pero lo hace a través de un mecanismo diferente que los medicamentos estimulantes, que básicamente inhiben la recaptación de dopamina en la sinapsis, el espacio entre las neuronas. Este fármaco se utiliza para tratar a las personas con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico degenerativo que afecta al movimiento y al control muscular).

En este estudio doble-ciego con 35 participantes, de ellos 18 mujeres, ni los participantes ni los miembros del personal investigador sabían qué píldoras contenían placebo y cuáles tolcapone.

Entonces, los participantes tomaron parte en un juego en el que repartían dinero entre ellos y un destinatario anónimo. Quienes habían tomado tolcapone dividieron el dinero con los extraños de una manera más justa y equitativa que aquellos que habían tomado el placebo.

Según el comunicado de prensa de la página web de la Universidad de California-Berkeley “Alterar la química del cerebro nos hace más sensibles a la desigualdad”:

En conexión con estudios anteriores que demuestran que la desigualdad económica se evalúa en el córtex prefrontal –un área central del cerebro a la que afecta la dopamina– este estudio acerca a los investigadores a precisar cómo se inician en el cerebro conductas pro-sociales como la equidad.

“Hemos dado un paso importante para aprender cómo está influenciada nuestra aversión a la desigualdad por la química de nuestro cerebro”, dice el autor del estudio, Ignacio Sáez, investigador postdoctoral en la Escuela de Negocios Haas. “Los estudios realizados en la última década han arrojado luz sobre los circuitos neuronales que rigen la forma en que nos comportamos en sociedad. Lo que mostramos aquí es un ‘interruptor’ del cerebro en el que podemos influir”.

Los investigadores añaden que los estudios futuros pueden llevar a comprender mejor la interacción entre los mecanismos alterados dopamina-cerebro y los trastornos mentales como la esquizofrenia o las adicciones, y potencialmente aclarar el camino hacia posibles herramientas de diagnóstico o tratamientos para esos trastornos.

“Nuestra esperanza es que algún día puedan utilizarse medicamentos dirigidos a la función social para tratar estos trastornos incapacitantes”, dice Andrew Kayser, uno de los investigadores principales del estudio, profesor adjunto de Neurología en la Universidad de California en San Francisco e investigador en el Instituto de Neurociencia Helen Wills en Berkeley.

Se trata de un estudio pequeño, que aún no ha sido replicado.

(No sé qué pensar del hecho de que haya sido patrocinado conjuntamente por la Escuela de Negocios y el Centro de Neurociencia, con financiación, entre otros, del Departamento de Defensa).

Pero este estudio se suma al creciente conjunto de investigaciones sobre el papel de la dopamina en los llamados comportamientos “pro-sociales”, como la imparcialidad y la empatía.

¿Y tú?
¿Cuál es tu experiencia con la empatía y su relación con el TDAH?
Si tienes TDAH o lo tiene tu ser querido, ¿has observado limitaciones en la empatía o mejora en su capacidad de empatizar con el tratamiento médico?
O quizá has visto algo completamente distinto.
Por favor, deja tu comentario. Aquí  no hay molestas formalidades que cumplir.

Gina Pera

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2 respuestas a TDAH, empatía y dopamina

  1. marian dijo:

    Tengo marido diagnosticado con tda y un hijo primero diagnosticado con tda y ahora me dicen que es un trastorno por separación maternal primero fue medicado ahora no. Mi marido no entiende al niño aunque el también lo tiene no es capaz de empatizar con su hijo. El si que se médica con Strattera en casa es difícil la convivencia. En el niño veo que tiene problemas de relación con sus compañeros no le aguantan porque es muy insistente en las cosas. Así que no está bien en el instituto tiene 14 años. Si pudieseis Ayudarme os lo agradecería enormemente. un saludo.

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  2. Susana dijo:

    Hola, tengo un niño de 10 años con TDA y veo esto que explican de la empatía. Le cuestan las relaciones con sus pares, es sumamente intolerante. Nunca se pone en el lugar del otro, diría que le es casi imposible. Toma Metilfenidato 10 mg (Ritalina). Hay una medicación entonces para la empatía? Me gustaría plantearle el tema de la nota a la Neuróloga. Saludos! Susana

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