CUATRO COSITAS QUE PONEN COMO LOCO A MI CEREBRO TDAH

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Escrito por Rick Green
Publicado el 24 de febrero de 2015
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Lo sé todo sobre el TDAH. Tú lo sabes todo sobre el TDAH. Todos lo sabemos TODO sobre el TDAH.

Más o menos.

Seamos sinceros. Dado que el TDAH todavía no es bien comprendido por la neurociencia, lo que tú y yo “sabemos” sobre el TDAH probablemente incluye suposiciones erróneas, clichés anticuados y algunas lagunas. Posiblemente algunas grandes lagunas.

Quiero decir que pasaron más de diez años desde que fui diagnosticado hasta que empecé a afrontar que mi particular cóctel de síntomas de TDAH incluía ser ‘demasiado’ sensible. (¡Qué vergüenza!)

¿Demasiado sensible emocionalmente? De acuerdo. Es cierto. (Si hay que describir el término “melodramático”, yo soy el ejemplo perfecto).

Pero cuando realizábamos nuestro video sobre Sensibilidad Emocional, los entrenadores, médicos e investigadores también nos hablaron de sensibilidades físicas. Sí, sensibilidades físicas. O sea, de tus cinco sentidos. Los cuales son, sin orden concreto, vista, oído, tacto, olfato y mmm… ¿sensibilidad? No, eso es tacto. ¡Ah, sí!, gusto. Es que yo como tan rápido que no presto mucha atención al gusto.

Aprender que la “falta de regulación de las emociones” podía ser un problema para mí fue como una pequeña revelación; sin embargo, la “sobrecarga sensorial” era algo que ni me imaginaba. Lo cual tenía su gracia, ya que el tema había surgido en nuestro documental “TDAH ¿¡Me encanta!?” y ocupó un capítulo entero de nuestro libro “El TDAH me robó las llaves del coche”.

¿Por qué no me había dado cuenta?

MI ATENCIÓN ESTABA EN MI ATENCIÓN

¿Cuál era la razón para no darme cuenta de que mi hipersensibilidad a los estímulos físicos? ¡Que yo había nacido así! Esto era lo normal para mí, y suponía que la vida era algo dramático y tumultuoso para todos.

Pero había otra razón… Básicamente, yo estaba demasiado ocupado bregando con mis otros síntomas de TDAH: distraibilidad, procrastinación, exceso de compromisos, pérdida de objetos, incapacidad de terminar tareas (tareas que podían ser escribir un guion para la televisión de 30 páginas o simplemente llenar el lavavajillas).

Pero ahora el agobio, la hipersensibilidad y la emotividad parecen estar de actualidad. El gran libro del Dr. Thomas Brown “Listo pero atascado” y el último de Terry Matlen “Las reinas de la distracción” profundizan en este tema. Y cada vez más expertos de los que entrevistamos quieren hablar de ello. Y para mi sorpresa, mucho de lo que dicen me resulta conocido.

NO ES QUE YO SEA UN TIPO RARO. ES MI FORMA DE FUNCIONAR

He aquí cuatro fenómenos esotéricos que muestran cómo puede aparecer la “hipersensibilidad a estímulos físicos” en la vida diaria:

1. Puedo escuchar una conversación a tres mesas de distancia… y desconectar de la de mi mesa.

¿Cuántos adultos TDAH se han hecho una audiometría, convencidos de que están perdiendo el oído por haber acudido a todos aquellos conciertos de Black Sabbath, y les han dicho que tienen un oído perfecto?

El caso es que la incapacidad para filtrar entornos ruidosos y seguir una conversación puede no ser un problema del tímpano, sino de la forma en que el cerebro procesa y filtra los sonidos. Las personas con TDAH pueden tener problemas para escuchar en ambientes ruidosos.

Como nos decía Terry Matlen, autora de “Las reinas de la distracción”, si está tratando de conversar con una persona, “en cuanto hay otras dos personas en la habitación, no puedo eliminar el ruido de la otra conversación.”

Puede resultar difícil de entender para quienes nos rodean. Por ejemplo, si alguien tiene música o el televisor encendido al fondo, no puedo dejar de escucharlo. Y eso me inquieta cada vez más. Sin embargo… poner música o un programa que me guste, uno que yo elija, me ayuda a concentrarme.

2. Alguien dice ¡Uh! Yo oigo ¡¡¡UUUUUUUH!!!

Esta es una hipersensibilidad clásica a las emociones. Yo nunca veo películas de terror. Ya lo sé, “es sólo una película.” Sé que a vosotros os parece divertido que te asusten, pero yo seguiré viendo a ese alienígena surgir de improviso rugiendo hasta el día que me muera (¡que estuvo a punto de ser cuando lo vi la primera vez!)

3. ¡No soporto la playa!

Este es un ejemplo de sensibilidad física. Y no estoy hablando de que la arena se abra camino hacia algún rincón sensible. En mi caso, basta con tener arena mojada en mis pies o pantorrillas para sentirme como si estuviera cubierto de hormigas – ¡miles de hormigas! – cada una llevando un trocito de papel de lija.

Así que cuando voy a la playa, me quedo en la toalla. O sentado en una hamaca. O mejor aún, en una hamaca de la piscina. O, incluso mejor dentro, en el sofá, leyendo.

4. Etiqueta, ¡tú LA llevas!

 Así se ve.

 

 

 

Así se siente.

 

 

 

Sí, ya sé que esa pequeña etiqueta de Levi’s es de tela. Soy consciente de que no es un pedazo de aluminio dentado al rojo vivo. Pero os aseguro que, para mí, es como si lo fuera. Para otros pueden serlo ciertos tejidos. O las prendas de cuello alto. O las corbatas.

Esa es también la razón de que compremos diez pares de las cosas con que estamos a gusto, sin saber por qué. Si no consigues llegar a entender que “sólo me pongo pijamas de franela porque todos los demás me ponen de los nervios”, aprenderás a encontrar razones. Un estudio de la Universidad de Memphis descubrió que los adultos con TDAH puntuaban más alto en 11 pruebas estándar de creatividad que sus iguales. Así que, cuando no podemos explicar lo que pasa… le echamos imaginación.

Este es otro aspecto del TDAH: puede que no estemos en total sintonía con nuestras emociones y sentimientos. Cuando la vida es una constante distracción en la que corres de una idea a otra, no dispones de ninguna pausa para valorar, reflexionar y hacer balance (es la razón por la que la meditación puede resultar tan eficaz para los adultos con TDAH).

¡EL CONOCIMIENTO ES EL REY!

En el pasado, tenía un método simple para tratar estos problemas. Evitaba cuidadosamente las situaciones que pudieran suponer un problema, a menudo de forma inconsciente. Eso no es raro: una de las formas de los adultos con TDAH para manejar sus problemas es simplemente evitar provocarlos.

“Yo no doy fiestas.” “Yo sólo llevo ropa de algodón.” “Yo trabajo en casa, donde hay silencio.”

Si alguien sugiriera un viaje a la playa, yo tendría una vaga sensación de “¡Uf!” Entonces encontraría razones que sonasen lógicas para los demás y para mí. “La playa es aburrida”, o “me preocupa el cáncer de piel” (ambas son reales… hasta cierto punto). Pero decir “La idea de tocar arena me pone de los nervios” suena, digamos, a locura. Incluso para mí.

Había alimentos que evitaba porque eran como cuando pasas las uñas por la pizarra. O en mi caso, aceitunas por la lengua. “No es algo que me guste mucho” era mi manera de decir “¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Qué asco! ” en medio de fuertes escalofríos.

Ahora que sé que es un problema, noto más y más ejemplos. Conozco a un montón de chicos a quienes no les gusta usar corbata, pero yo siento como si me ahogara. ¿Y las etiquetas de la ropa? Cuando encargamos camisetas sobre TDAH de mujer para nuestra tienda, encontramos unas que no llevaban etiqueta. ¡Perfectas!

Esta es la moraleja de la historia, al menos para mí…

Si tienes TDAH y no habías pensado en este tipo de cuestiones, puede que estés pensando, “¡Dios mío! ¡Por eso todo el mundo me llama melodramático! ¡Por eso no soporto las películas de miedo! Por eso una mala noticia me puede arruinar la semana. Bueno, no toda la semana. Pero durante unos minutos estoy hecho polvo. Entonces veo una buena noticia y me echo a llorar de alegría, gritando: “¡Qué maravilloso es el mundo!” Y luego se me pasa y me voy a tomar un helado”.

La conclusión fundamental es que… es bueno darse cuenta. Porque entonces puedes hacer algo.

Y dicho esto… ¡Un helado!

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5 respuestas a CUATRO COSITAS QUE PONEN COMO LOCO A MI CEREBRO TDAH

  1. hilda zapata dijo:

    Me parecio muy buena esta publicaciôn,una manera de saber mas de nuestros comportamientos

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  2. Mercedes Q dijo:

    Las etiquetas de las remeras son imposibles ! Adoro cuando vienen impresas! Jamás se me había ocurrido que era por el TDAH !pensaba que era quisquillosa! Gracias

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  3. Mercedes Q dijo:

    Me olvidé, no miro películas de terror porque me dan el re miedo !
    Con jurásic park caminé por la casa toda la noche! ( tenía 40 años!)

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  4. josé vadillo dijo:

    ME SIENTO IDENTIFICADO CON TODO LO QUE DICES!! GRACIAS

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  5. pjesustapiar dijo:

    simplemente magnifico!! dios que manera de sentirme identificada!! ….me voy a tomar un cafe..

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