El manejo del TDAH: cuando ya es suficiente

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Escrito por Zoë Kessler, BA, B.ED.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

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He notado una ansiedad creciente en los últimos meses, sobre todo al abrir mi correo electrónico. Sólo cuando me fui de mi despacho a un lugar tranquilo y contemplativo (también llamado biblioteca) me di cuenta de lo que pasaba.

El año pasado, me di de alta en newsletters, seminarios gratis, cursos y otras ofertas de expertos en TDAH. Después de todo, manejar tu TDAH es un trabajo a tiempo completo, ¿no? El caso es que las cosas ya me iban bien. Y lo que pasa es que no tengo tiempo para leer, y mucho menos para tomar parte, la mayoría de las invitaciones que recibo por correo electrónico.

Cada vez que ignoraba un e-mail de un experto, me sentía culpable, incompetente, y preocupada por haberme podido perder el consejo del siglo. Sin darme cuenta, estaba recreando mi sentimiento de fracaso de antes del diagnóstico. Una vez más, no podía mantener el ritmo.

Yo me había suscrito voluntariamente. El problema era que nunca me había parado a preguntarme por qué.

El fracaso: ese sentimiento tan familiar

Cuando te has pasado 47 años desarrollando un miedo al fracaso, es un hábito difícil de romper. Suscribirme a esos correos electrónicos era señal de que estaba con el piloto automático. En lugar de reforzar mi nueva sensación de competencia, había vuelto a caer en la vieja mentalidad de “nunca soy suficientemente buena”. ¡No me extraña que estuviera estresada!

¿Cuándo es ya suficiente?

Recientemente, el entrenador en TDAH Dan Perdue (él mismo también tiene TDAH) me recordaba el concepto de “ya es suficiente” del Dr. Edward Hallowell. Ambos nos aferramos a esta idea, como antídoto de nuestro perfeccionismo y afán de autocrítica. Después de hablar con Dan, me di cuenta de que sólo aplicaba el “ya es suficiente” al desorden de mi despacho. Y eso no era suficiente.

Tal vez los tratamientos y técnicas para el TDAH que ya aplicaba eran suficientes, cuando me inscribí para tener aún más.

Es como cuando compras demasiada verdura; si acaparas demasiado de algo bueno, hay parte que se pudre. Mi confianza en mí misma empezaba a oler mal si me perdía otro seminario web o recibía otro mensaje con el que no sabía qué hacer o al que no tenía tiempo de atender.

¿De verdad necesito cinco técnicas de manejo del tiempo, si usaré sólo una? Creo que sería más productiva si dejara de estudiar cómo ser más productiva.

Y, lo mismo que te deshaces de la comida estropeada de la nevera, me estoy deshaciendo de esas suscripciones que no me aportan nada útil. He añadido algunas técnicas, para no caer en el mismo error y sacar el mayor partido a los consejos que ya he aprendido.

Date de baja

¡Basta decir “no”! Me metí yo sola en este lío, por inseguridad y afán de superación. Es hora de apuntarme a la confianza en mí misma y darme de baja en el agobio.

Busca los consejos que tú necesitas

En lugar de coleccionar técnicas para el TDAH, voy a usar las que ya tengo. Una vez al mes, evaluaré dónde estoy. Si no estoy contenta en algún aspecto –amistades, lazos familiares, trabajo, vida social…- buscaré una solución para eso.

Lleva la cuenta de tus logros

Creo firmemente que son la actitud positiva y la autoestima las que marcan la diferencia. Voy a recordar lo que he conseguido, en vez de fijarme en lo que no, y voy a dedicar mis energías a mis metas actuales.

Busca un socio para rendir cuentas.

He buscado una ayuda directa, no digital, para manejar mi TDAH, formando equipo con un socio para rendirnos cuentas. Una vez a la semana, fijamos nuestras metas revisamos cómo van y nos apoyamos para avanzar.

Tener que dar cuentas a otra persona frena mi tendencia a posponer. También me obliga a priorizar y verbalizar mis metas y a mantenerme atenta a lo que debo hacer, en lugar de distraerme con un millón de cosas llamativas. Además, mi socio no es tan permisivo como lo soy yo. Como lo era yo. Ahora no quiero ponerme colorada y decirle que he estado viendo un partido de hockey (o los Grammy) mientras debía estar preparando una carta de presentación.

¡Ya es suficiente!

Con tantas y tan buenas ofertas, es difícil dejar de buscar una mejora continua en el manejo del TDAH. Pero es importante recordar que el objetivo del manejo del TDAH es ayudarte a conseguir tus demás objetivos.

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