TDAH y ciberadicción

Escrito por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

“Cuando mi novio se mete en Internet, ya no hay vuelta de hoja. Es la trampa perfecta para las personas con TDAH: puede vagar sin rumbo de tema en tema con sólo un clic del ratón. Podría usar Internet para algo útil.” Beth.

“Se supone que mi mujer iba a entregar el borrador de su tesis doctoral el martes. Después de pasarse seis meses sin hacer nada, estuvo toda la noche en el ordenador, intentando hacer algo a última hora, y aun así se paso la mitad del tiempo en juegos de Facebook. Se habría distraído menos con una máquina de escribir.”  Marco

“Mi marido es un adicto al ordenador. Tenemos el nuestro en el piso de abajo y si le pido que baje a traer algo, le cuesta veinte minutos, porque se queda jugando o en las redes sociales. Cuando le llamo para ver por qué tarda, me grita enfadado. En tiempos era adicto a la pornografía, no sé si seguirá siéndolo.” Kim

No sólo los cónyuges de adultos con TDAH cuentan sus preocupaciones por la adicción al ordenador. Los mismos adultos echan pestes del poder hipnótico que tienen sobre ellos los dispositivos electrónicos. En un artículo anterior, por ejemplo, Glen decía que pasa noches en blanco buscando noticias de todo el mundo en Internet. Y no es el único.

Por supuesto, muchos reconocemos este posible problema. Pero, ¿qué se puede hacer? En el siguiente artículo, el experto en ciberadicción, escritor y monitor de grupos de apoyo Kevin Roberts nos ofrece estrategias proactivas.

Gina Pera

¿Eres un ciberadicto? Cinco pasos para recuperar tu vida

Escrito por Kevin Roberts

Kevin Roberts

¿Te cuesta, como a muchos adultos con TDAH, controlar el tiempo que pasas en Internet? ¿La “vida social” en Facebook te ha hecho aislarte en el mundo real? ¿Está el mundo cibernético saboteando tus oportunidades de éxito y felicidad? Si te haces estas preguntas, no estás solo.

Soy un adulto con TDAH y también sufro de ansiedad. Además de estos problemas, en diez años desperdicié 14.000 horas de mi vida jugando en el ordenador, pasando sesiones interminables en Facebook o navegando sin rumbo en Internet. El problema está ahora controlado, pero hace falta un esfuerzo diario para que siga así.

Sabemos que cerca del cincuenta por ciento de los adultos con TDAH no tratados, cae en algún momento de su vida en el abuso de sustancias. Los datos empiezan a mostrar que un porcentaje aún mayor se enfrenta con un uso excesivo, incluso adictivo, del ordenador. En ambos casos, las personas sin tratamiento tienden a automedicarse, lo que significa que se enganchan a sustancias o conductas que alivian temporalmente el malestar o el trastorno.

En mi caso, yo era consciente de mi TDAH, pero no de mi ansiedad. Los juegos de ordenador eran mi escape, mi alivio de una inexplicable sensación de malestar. Digo escape porque cuando estaba en el ordenador, tenía algo en que ocupar la mente, y no tenía que pensar en que me sentía mal. No sabía que era ansiedad, pero sabía que, de alguna forma, algo no iba bien. Jugando compulsivamente en el ordenador evitaba ahondar en ello.

Cuando me encontré lo bastante a disgusto conmigo mismo, acudí a terapia y me enteré de que hay factores desencadenantes que me mandaban al túnel del tiempo cibernético. Uso este término porque, como muchos ciber-adictos, cuando estoy en el ordenador pierdo la noción del tiempo. ¡Pasan cuatro horas en veinte minutos! Llegué a darme cuenta que tenía un problema, de que mi vida no era como me gustaría.

PASO 1: ¿Tienes un problema?

¿Pasas más tiempo con el ordenador, los videojuegos o el smartphone de lo que quisieras? ¿Te impiden esto vivir como realmente quieres? Puede que no seas un adicto en toda regla, pero por lo menos considera que tus hábitos en el ordenador pueden impedirte disfrutar completamente de la vida.

De alguna manera, todos los “ciberadictos” que he conocido tienen problemas en su vida que el mundo cibernético ayuda a evitar. Estos problemas, en su mayoría, no son resultado de sus excesivas actividades cibernéticas, sino más bien los factores que les impulsan al principio hacia estas actividades. Algunos adultos con TDAH tenemos problemas con las relaciones sociales, el cumplimiento sistemático de nuestros deberes y responsabilidades, incluso con el simple hecho de tener la casa limpia. Si habitualmente eliges, como yo solía hacer, estar en el ordenador en vez de enfrentarte a los problemas de la vida, tal vez hay que admitir que algo va mal. Si crees que puede haber un problema, ¡busca ayuda!

Con la ayuda de mi terapeuta, he descubierto que, lo que durante años llamaba aburrimiento, es algo mucho más complejo. Me solía decir a mí mismo, “me aburro” y estaba desesperado por salir de aquello. El aburrimiento me había estado afectando toda la vida, sobre todo en el colegio. Supongo que, en cierto modo, aburrirme era sentirme inquieto, no estar a gusto en un sitio, querer hacer algo diferente, pero no saber qué. En lugar de afrontar esta confusión, cerraba mi mente a todo excepto a mis juegos. Cuando me di cuenta de que el “aburrimiento” era la puerta de entrada hacia atracones adictivos, supe qué era lo que tenía que vigilar.

PASO 2: Conoce tus desencadenantes

Cuando empieces a reflexionar, verás que te haces más consciente de las pequeñas decisiones que te hacen pasar tanto tiempo en el ordenador, smartphone o videojuego. Para muchos ciber-adictos, estar solo en casa aumenta la probabilidad de un ciber-atracón. Para otros, el malestar emocional, sea en el trabajo o en el hogar, suele preceder a los episodios de horas en “éxtasis ante la pantalla“. Mi terapeuta me hizo llevar un diario para determinar cuáles eran mis desencadenantes. Me resultó de lo más útil.

Al asumir el control sobre nuestras decisiones, empezamos a tener dominio de nuestras vidas al romper una serie de conductas automáticas. El problema de las ciber-adicciones es que el ordenador o el smartphone siempre están ahí. Si te aburre lo que estás haciendo, siempre habrá una distracción esperándote en la red.

Cuando conseguí interrumpir la cadena de hechos que me llevaba del “aburrimiento” al juego compulsivo o a Facebook, noté también un enorme aumento de mi ansiedad. Para mí, la ansiedad es una sensación de que va a pasar algo malo, unida a la impotencia de no saber cómo evitarlo. La razón de notarla con mayor intensidad era que ahora estaba sintiéndola realmente, no escapando de ella. A veces, uno se siente peor antes de mejorar.

Trabajé con un terapeuta que me enseño a reconocer las sensaciones físicas de ansiedad: el estómago revuelto, tensión en la frente y temblor de manos. Con su ayuda, aprendí a reconocer esos signos viscerales y, en lugar de lanzarme al ordenador, aplicar las técnicas de biofeedback que me enseñó para calmar el cuerpo y la mente. Conseguí llegar a controlar las reacciones aparentemente automáticas de mi cuerpo.

PASO 3: desarrolla la conciencia, afronta tus problemas.

Si eres como yo, puedes pensar a menudo que eres una víctima, que no puedes cambiar la forma de hacer las cosas. Te puedo asegurar que, no importa cuáles sean los problemas de fondo, hay ayuda y no estás solo. Yo dejé la Universidad durante varios años; solía pasar el tiempo jugando a videojuegos y enganchado a redes sociales. Ahora estoy a punto de publicar mi segundo libro, gracias a haber seguido los cinco pasos indicados en este artículo. También volví a la Universidad y conseguí graduarme, una hazaña que supuso pasar mucho tiempo en el ordenador; una auténtica prueba para mí.

La clave es desarrollar ejercicios y conductas que te hagan ser más consciente y te permitan elegir opciones saludables. Pasar demasiado tiempo en el ordenador suele estar relacionado con no saber qué otra cosa hacer. Desarrolla tu propia rutina diaria para ser consciente de vivir como deseas, ya sea un programa de ejercicio, la práctica de la meditación, o las aventuras en el mundo real.

A pesar de la terapia, la meditación y el biofeedback diario, seguía dándome ciber-atracones ocasionales, a veces durante una semana o más. Probé varios medicamentos para el TDAH y la ansiedad. Probé, uno tras otro, cinco medicamentos diferentes: cuatro de ellos me produjeron efectos secundarios serios y el quinto no me hizo ningún tipo de efecto. Sin embargo, conozco a varios ciberadictos con TDAH a los que la medicación les ayuda significativamente. Una joven de 18 años lo explica así: “Cuando tomo la medicación, ya no noto ese subidón con los videojuegos, así que no me apetece seguir más tiempo.” He visto medicamentos para el TDAH que consiguen cambiar tu vida. Es un criterio digno de tener muy en cuenta.

Mientras no conseguía encontrar la medicación adecuada para mí, seguía visitando a mi terapeuta una vez a la semana, pero no resultaba suficiente. No podía permitirme el lujo de ir más a menudo, pero veía que necesitaba más apoyo. Como muchas personas con TDAH, me entusiasman las novedades, pero cuando se convierten en una rutina, me resulta extraordinariamente difícil seguir pendiente de ellas. Como dice el Dr. Russell Barkley acerca de las personas con TDAH: “No es que no sepan; es que les cuesta hacer lo que saben“.

He descubierto que lo único que me mantiene centrado es el apoyo, el contacto frecuente con otros. Participo en grupos de apoyo de TDAH y en grupos de apoyo para ciberadictos; tengo dos amigos con los que hacemos una revisión a diario. Ellos también son ciberadictos, así que nos ayudamos mutuamente. No soy capaz de hacerlo yo solo.

PASO 4: Desarrolla una red de apoyo.

Durante mis años de ciberadicción, había ido aislándome y enmascarando mi comportamiento hasta el punto de que nadie tenía la menor idea del verdadero alcance de mi problema. Cuando tratas de salir del aislamiento de la ciberadicción, el proceso implica  acercarte a otras personas; no sólo para obtener ayuda y apoyo, sino también para darlos. El apoyo es especialmente importante para las personas con TDAH.

Incluso con apoyo, para conseguirlo tendrás que recordarte a ti mismo todos los días por qué estás esforzándote.

PASO 5: Imagina Objetivos.

En el TDAH, el córtex prefrontal funciona de una manera atípica, lo que explica buena parte de nuestras dificultades de planificación, organización y continuidad. Un buen método para mejorar esta realidad cerebral es establecer metas. Yo escribo mis metas a corto y a largo plazo y hago muchas copias; las pongo en el coche, en el espejo del baño, en la nevera y hasta en mis zapatos, para verlas antes de salir de casa. Tengo un tablero de 40×60 cm, con las metas a largo plazo escritas en mayúsculas. Está esperándome cada día en el asiento del acompañante de mi coche.

Una vez más, me entusiasmo al comenzar un nuevo objetivo y luego voy perdiendo fuelle poco a poco. Tienes que esperar que eso ocurra y tomar las medidas para seguir con ello. Escribe tus metas y procura recordártelas varias veces al día. Esto es lo que Daniel Amen “desarrollar un córtex prefrontal auxiliar”, y creo que estoy de acuerdo con la denominación.

Convierte estos pasos en un hábito durante los próximos treinta días, y estarás en el camino hacia una vida más equilibrada, productiva y plena. Sí, el TDAH conlleva una gran cantidad de cargas. Nadie en sus cabales lo puede negar. Pero me he dado cuenta de que, con tratamiento adecuado, apoyo y objetivos, las personas con TDAH somos capaces de alcanzar objetivos realmente extraordinarios. ¡No dejes que el mundo cibernético te robe el éxito!

¿Y tú? ¿Sueles oir los “cantos de sirena” para revisar el correo electrónico tan sólo una vez más antes de acostarte? ¿Te resulta desgarrador dejar ese juego online multijugador o esa gran web de recetas? ¿Es la “ciberadicción” un problema en tu vida? O bien, ¿qué hiciste para dejar la costumbre de pasar tanto tiempo en la red?

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2 respuestas a TDAH y ciberadicción

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