5 cosas que pueden ayudar a un adolescente con TDAH

Keath Low

Escrito por Keath Low
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

aboutcom

A un adolescente, el diagnóstico de TDAH puede provocarle sentimientos y reacciones muy diversos. Tu hijo puede hacerse varias preguntas, incluso tener algunas ideas equivocadas. Aprender acerca del TDAH, cómo afecta en particular a su vida, y cómo manejar los síntomas, es un proceso continuo. A continuación presentamos 5 cosas que tu hijo debe saber sobre su TDAH, especialmente si ha diagnosticado hace poco (y también pueden servir de recordatorio para quienes fueron diagnosticados a edad más temprana, ¡o incluso a los adultos!).

1. Tener TDAH no te hace “ser menos que”

Tu diagnóstico de TDAH puede producirte sentimientos muy diferentes. La adolescencia es una etapa en la que tratas de aprender a adaptarte, y puede ser muy duro sentirte “diferente” de tus compañeros. La presión social es muy fuerte. Algunos sólo tratan de pasar el día evitando la vergüenza y la crítica de los demás. La adolescencia ya resulta bastante difícil sin tener que soportar el estigma de tener TDAH. Es vital obtener información precisa sobre el TDAH. El TDAH no hace que alguien sea “tarado” o “defectuoso” o “peor que otros”. Te plantea retos, pero los retos se pueden afrontar y superar con el tratamiento adecuado y disponiendo de ayudas.

2. El TDAH afecta de diferentes maneras a las personas

No sólo hay diferentes tipos de TDAH (el tipo hiperactivo/impulsivo, el tipo inatento y el tipo combinado); el TDAH también es muy diferente de una persona a otra. Además, sus síntomas y su impacto en la actividad diaria pueden variar a lo largo de la vida. A algunas personas, sus síntomas sólo les molestan levemente, mientras que a otras les producen serias limitaciones. Aunque hay rasgos comunes en todas las personas con TDAH –dificultades de atención, autorregulación e inhibición- la forma en que estos rasgos se presentan puede variar mucho.

También es importante entender que los síntomas del TDAH pueden variar en función de las circunstancias y el entorno. El estrés, la fatiga, la mala alimentación, el consumo de tabaco, de alcohol y otros malos hábitos de salud pueden influir negativamente en los síntomas. Por el contrario, el ejercicio habitual, el sueño regular, la buena alimentación, las relaciones positivas de apoyo y un ambiente estructurado en la escuela y en casa pueden ser de gran ayuda para controlar el impacto del TDAH en tu vida.

3. Un tratamiento adecuado del TDAH requiere ajustes continuos

El tratamiento del TDAH busca ayudar a la persona a manejar mejor sus síntomas y disminuir así el impacto negativo del TDAH en su vida y permitir que sus fortalezas afloren. Un manejo eficaz de los síntomas sitúa a la persona en condiciones de aprovechar mejor sus fortalezas innatas y alcanzar su potencial máximo. El tratamiento del TDAH requiere un enfoque múltiple; hay muchas estrategias útiles que puedes incorporar a tu vida. Aprender todo lo que puedas sobre el TDAH te ayudará a entender mejor tu propio trastorno y cómo manejarlo.

El entrenamiento de los padres y el conocimiento del TDAH por toda la familia es otra parte importante del tratamiento. Medicación, gestión de la conducta, estrategias de organización, cambios de costumbres, adaptaciones en el colegio/trabajo, ejercicio físico, técnicas de resolución de problemas y de comunicación, asesoramiento… –muchos de estos métodos configuran un tratamiento integral de manejo de los síntomas del TDAH.

Ten presente que no hay un “tratamiento para todos”. Debe diseñarse según tus necesidades específicas, con estrategias individualizadas y ajustes continuos, para conseguir lo que funcione mejor en tu caso. Esto es especialmente importante si pensamos en la medicación. Muchas personas comienzan a tomarla, pero la abandonan al aparecer efectos secundarios no deseados, o al notar que su eficacia disminuye. El manejo de la medicación es un proceso continuo. Trabaja mano a mano con tu médico para ir ajustándola y lograr una eficacia óptima.

4. El TDAH es un asunto de familia

Si tienes TDAH, es muy probable que lo tengan también otros miembros de tu familia. El TDAH tiene una alta componente genética, por lo que a menudo es hereditario. La investigación sigue tratando de identificar los genes o la combinación de genes que hacen a una persona más propensa al TDAH.

El TDAH es algo con lo que se nace (en la mayoría de los casos), aunque se te haya diagnosticado de adolescente. Algunos niños son capaces de superar sus problemas en la infancia, por lo que no son diagnosticados hasta la adolescencia. Esta supone nuevas responsabilidades y exigencias, lo que hace que las limitaciones relacionadas con TDAH sean más evidentes y más difíciles de manejar. Si has sido diagnosticado hace poco, ya de adolescente, puede que este sea tu caso. Ni tú, ni tu familia ni tus profesores habéis reconocido el TDAH hasta ahora.

Aunque tu diagnóstico te produzca sentimientos encontrados, es bueno enterarte de que tienes TDAH. Saberlo te hace entender la causa de tus problemas y avanzar en la búsqueda de soluciones. No estás solo. Hay muchas personas con TDAH que, con el tratamiento y apoyo adecuado, manejan con éxito sus síntomas y alcanzan su máximo potencial.

5. Aprende a conseguir lo que necesitas

Entender qué necesitas y aprender a conseguirlo es una parte importante del crecimiento y la búsqueda de la autonomía personal. Llegar a ser experto en tu propio TDAH lleva tiempo; es un proceso de aprendizaje continuo. Cuando entiendas cómo interfiere el TDAH en la escuela, con los compañeros, jugando en tu equipo, en tus actividades extraescolares, en casa y con tu familia –y conozcas las estrategias para reducir esa interferencia–  entonces podrás conseguir lo que necesites antes de que aparezcan los problemas. Es lo que se llama ser “proactivo”: anticipar los problemas y preparar estrategias para superarlos con éxito. Nunca pongas el TDAH como excusa.

Sin duda, los síntomas del TDAH pueden crearte muchos problemas, que has de aprender a afrontar y manejar. Ocúpate de aquello que puedes cambiar y de aquello que depende de ti. Identifica qué recursos y adaptaciones necesitas y ponte en contacto con las personas que pueden ayudarte a alcanzar tus metas.

El TDAH dura toda la vida. Unos dos tercios de los adolescentes con TDAH siguen teniendo síntomas significativos de adultos. Recuerda que encontrar sistemas de ayuda adecuados y pedir ayuda es una gran fortaleza, que ​​puede hacer más fácil tu camino con el TDAH.

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