Perder la cabeza por perder la cartera

Douglas Cootey

Escrito por Douglas Cootey
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

ADDitude

Educar a tres hijas como padre soltero es un verdadero desafío. Hacerlo, además, con Déficit de Atención puede llegar a ser “TDAntesco”.

Vivir con TDAH puede convertir cada tarea cotidiana en una aventura, especialmente cuando algo te saca de la rutina. Si tienes TDAH, esto puede suceder en cualquier momento. Por esa razón, guardo las llaves en un cajón de la cocina, las gafas en la estantería de mi cuarto y la cartera en mi escritorio; siempre en mi escritorio. Y entonces, ¿dónde estaba mi cartera?

El día ya estaba siendo bastante movido. Cambié las mesas de estudio de las habitaciones, pues mi hija de diecisiete años volvía a vivir a casa de su madre. Esto ya era bastante estresante de por sí, pero además tenía que terminar algunos escritos y mi hija de diez años estaba entusiasmada, porque le habían invitado a un cumpleaños.

Así que acabé de ordenar los muebles mientras mis hijas hacían las labores del fin de semana. Después estuve escribiendo mientras terminaban. Estaba dando los últimos toques a un artículo justo a tiempo para llegar a la fiesta, cuando eché en falta mi cartera.

Puse el piso patas arriba buscándola. Revisé mi escritorio antiguo. Revisé mi escritorio nuevo. Revisé los cojines del sofá. Revisé el coche. Revisé mis pantalones. Revisé –otra vez- mi escritorio nuevo y mis pantalones. Mientras tanto, mi hija no paraba de quejarse de que iba a llegar tarde por mi culpa. Por fin la llevé a la fiesta, sin mi cartera, y allí la dejé.

Entonces repetí todos mis pasos desde la víspera. Caminé por la calle más de una milla. Ayudándome de una linterna en la oscuridad del atardecer, pateé los montones de nieve, por si había hundido en ellos la cartera con la pala. Ya iba a ser la hora de ir a recoger a mi hija, así que volví a casa. Y allí estaba, en el escritorio viejo. ¿Cómo la puede olvidar? Había pasado todas las cosas de los cajones viejos a los nuevos. Pero olvidé la cartera, entonces y cuando los revisé.

Cuando le dije a mi hija de trece años dónde estaba la cartera, se rió a carcajadas. Es importante tener rutinas, pero también lo es mirar con calma a tu alrededor, algo que a los adultos con TDAH no se nos da muy bien.

En vez de llevarme un disgusto, bajé a la tienda a comprar patatas fritas, salsa barbacoa, helado y refrescos para celebrar con mis chicas el regreso de la cartera pródiga. Elegí con cuidado la salsa barbacoa: no demasiado picante y un bote del tamaño justo. Lástima que olvidé comprar las patatas fritas.

Douglas Cootey, divorciado y padre de cuatro hijas, se esfuerza por salir adelante, superando la depresión, el TDAH y los tics crónicos. Define su vida, frenética pero divertida con sus queridas hijas, como una “telecomedia en directo”.

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Una respuesta a Perder la cabeza por perder la cartera

  1. jovita gamas lopez dijo:

    tipico de mi hijo con tdah jajajajajaja

    Me gusta

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