Educar a hijos adolescentes con TDAH. Segunda parte: Descubre lo bueno

chris dendy

Escrito por Chris A. Zeigler Dendy, M.S
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

En un artículo anterior hablábamos de problemas académicos y de conducta que suelen acompañar al TDAH. Además, revisamos el afán adolescente por su independencia y problemas más serios relacionados con la conducción, el consumo de drogas, el riesgo de suicidio o los roces con la ley. Proponíamos varias estrategias de intervención (Tened en cuenta que artículo fue publicado hace casi 10 años. Nuestros hijos son ya mayores, han madurado y les va muy bien.)

Segunda Parte

Afortunadamente, ya hemos dejado atrás los difíciles años de la adolescencia. Nuestros hijos, Steven y Alex, tienen 31 y 27 años; se han convertido en personas de provecho y responsables. Steven, nuestro hijo mayor, es un graduado universitario, casado y padre de dos hijos, propietario de su casa y con un fantástico trabajo de gestión de una fábrica. A Alex sólo le quedan dos asignaturas para acabar la carrera y está deseando trabajar en Derecho Penal o en algo relacionado con los ordenadores. Desde el principio fuimos conscientes de que a nuestros niños podría costarles unos seis u ocho años terminar la carrera. En una vida de setenta años, dos o tres años más en la universidad no van a ninguna parte.

Mirando hacia atrás

Sin embargo, nuestras vidas no fueron siempre tan prometedoras y optimistas. Cuando nuestros hijos estaban en Bachillerato, teníamos serias dudas de que llegaran a terminarlo, por no hablar de la universidad. Afortunadamente, las notas de Bachillerato no sirven para predecir el rendimiento en la universidad. Aunque al principio tuvo problemas, Steven se graduó en la universidad con calificaciones altas en las principales asignaturas. Lo mismo ha pasado con Alex; ambos han aparecido varias veces en la Lista de Honor del Decano.

Un nuevo enfoque: vuelve a mirar las Fortalezas

Afortunadamente, lo que entendemos por comportamiento “bueno” o “malo” cambia con el tiempo. Ciertos comportamientos que no son deseables en un niño, pueden serlo en un adulto. Por ejemplo, la hiperactividad no es particularmente apreciada en la escuela, pero la “alta energía” y la capacidad de trabajar durante largas horas es muy valorada en la oficina. Por tanto, es sumamente importante que los padres aprendan a mirar los comportamientos TDAH “negativos” de una forma positiva y compartan esta filosofía con sus hijos. En los siguientes párrafos, daremos varios ejemplos de cómo reinterpretar algunos “comportamientos negativos TDAH ” de nuestros hijos.

Nuestro hijo Steven, con su TDAH Combinado, era el payaso de la clase. Sus profesores le tenían mucho cariño; a veces, conseguía salir del paso diciendo o haciendo algo, porque les caía bien. Si se metía en líos, podía suavizar el castigo hablando con ellos. Estas habilidades adaptativas le resultan muy útiles en su trabajo actual. Como muchos jóvenes con TDAH, no considera a nadie un extraño. Los clientes le encuentran agradable y simpático y se lleva bien con los empleados a su cargo.

De adolescente, Steven sostenía fuertes discusiones con su padre; siempre se mantenía firme en su postura. Le gusta hablar y sabe expresarse muy bien. No se deja intimidar ni teme expresar sus opiniones. Ahora que es mayor, valoramos mejor estas habilidades. Las fuertes discusiones ya han quedado atrás; a Steven y a su padre les encanta ir juntos a pescar. Mi marido puede decir con razón que Steven es su mejor amigo.

También tiene un don especial para los trabajos mecánicos. Podía reparar casi cualquier cosa del coche, del que se sentía tan orgulloso que siempre estaba impecable. Por desgracia, ninguno de mis hijos aplicaba el mismo criterio a la limpieza de su habitación o del garaje. Ahora que son mayores, la organización y la limpieza han mejorado.

Steven comenzó la universidad antes de ser diagnosticado de TDAH. Aunque no llegó a suspender ninguna asignatura, fue “invitado a marcharse” después del primer año, debido a sus calificaciones. Al final, fue un regalo del cielo. Entró a trabajar en una empresa de artes gráficas, donde aprendió las habilidades básicas para trabajar en una empresa de embalajes de cartón. A los veinte años, fue diagnosticado de TDAH. Volvió a la universidad; tomaba Ritalin (metilfenidato) para poder estudiar mejor. Sus notas mejoraron de forma espectacular: de aprobados justitos, a notables y sobresalientes.

Después de graduarse, aceptó un trabajo de gestión en la empresa. Encontró la profesión perfecta para él: un trabajo que requiere actividad constante, trato con la gente, trabajo manual y habilidades en mecánica; además, su energía le permite trabajar durante largas horas.

Nuestro segundo hijo, Alex, tiene un TDAH inatento, así que tuvimos que lidiar con cuestiones diferentes. Tenía serios problemas de aprendizaje, nunca diagnosticados oficialmente y que le causaron problemas en la escuela. Aunque era inteligente, aborrecía la escuela y aprobaba justo por los pelos. A diferencia de Steven, Alex era reservado y distante con sus profesores. No solía siquiera recordar sus nombres, mucho menos tratar de caerles bien.

¡Sorpresa! A Alex le fue mejor en la Universidad que en el Instituto. Los profesores universitarios se mostraron más flexibles y mejor dispuestos que la mayoría de los de Bachillerato. Conforme a la Norma 504, recibió adaptaciones importantes en las clases, con sólo 12 horas semanales. No tenía límite de tiempo en los exámenes, tenía prioridad en la matrícula y elección de profesores y un horario más tardío de las clases matutinas, por sus problemas para dormir. Es curioso que los estudiantes universitarios tengan menos horas de clase a la semana que los de Bachillerato: unas 12 a 15 horas, frente a 30.

A Alex siempre le han encantado los aparatos electrónicos. Disfruta abriéndolos y desmontándolos –pero no tanto volviéndolos a montar. Pero incluso esta desquiciante costumbre ha acabado siendo útil (afortunadamente, ahora se le da mejor volver a montarlos). Su curiosidad le ha hecho aprender mucho sobre electricidad, electrónica, redes eléctricas y funcionamiento de equipos de oficina.

La informática y la electrónica son los puntos fuertes de Alex. Es un mago con los ordenadores. Sabe repararlos, reconstruirlos, y programar casi cualquier cosa. Si se estropea alguno de los equipos de oficina, los teléfonos o el video, llamamos a Alex para repararlo. Aunque  se ha licenciado en Derecho Penal, su grado medio es en Informática.

Alex también es muy hábil con las reparaciones domésticas. Alquiló un apartamento que parecía un refugio antiaéreo; emplasteció los agujeros del techo y las paredes, instaló aire acondicionado por el techo, cambió las tuberías de agua y reparó el cableado eléctrico. Estoy seguro de que sus calificaciones se resintieron un poco, aunque seguía aprobando todo. Pero, ¡qué fantásticas lecciones prácticas aprendió!

Elementos para reflexionar

La mayoría de los padres educan a sus hijos lo mejor que pueden, pero les preocupa no hacerlo lo bastante bien. Las palabras del Dr. Russell Barkley les pueden proporcionar una confianza muy necesaria, “Lo bueno es que la mayoría de los padres de niños con TDAH lo hacen bien… los errores más normales de los padres no son irreparables ni duran mucho.”

Aquí van algunas sugerencias que han sido útiles en mi familia:

1) alaba o premia la buena conducta e impón consecuencias razonables a la mala, pero sin dañar la autoestima del adolescente.

2) Encárgate de cambiar lo que está en tu mano. Para mejorar los resultados de tus hijos, puedes hacer cosas como: buscar adaptaciones en el colegio para asegurar su éxito académico, ajustar la medicación, emplear prácticas educativas positivas, supervisarle, evitar interacciones hostiles y castigos duros, evitar riñas permanentes y ataques personales y, quizás lo más importante, ¡creer en tu hijo!

3) Las consecuencias deben ser instructivas, no sólo punitivas. Enseña a tu hijo habilidades y formas de compensar sus déficits, no te limites a castigarle por sus carencias.

4) Mantén una actitud positiva. Reinterpreta la conducta TDAH. Los padres debéis estar alerta ante los pensamientos, comentarios y actos negativos, y hacer un esfuerzo especial para reconocer y elogiar sus fortalezas y éxitos. Ver el vaso “medio lleno y no medio vacío”. Al igual que hicimos con nuestros hijos, mira con más detenimiento las conductas TDAH para descubrir y alimentar los aspectos positivos.

5) Mantén tu creencia firme en que tu hijo acabará triunfando. Los padres ven ver a su hijo adolescente pasándolo mal en la escuela, teniendo conflictos con la autoridad o incluso roces con la ley. Por ello, la familia es bombardeada a menudo con mensajes negativos de diversas fuentes: la escuela, el tutor, el médico o el juzgado de menores. Escuchan las frases clásicas: “Podría hacerlo si quisiera. Tenéis que castigarle. Tiene que hacerse responsable de sus actos…”

Una profecía positiva auto-cumplida es muy potente: si transmites mediante tus palabras y actos que esperas que tu hijo sea responsable, el tenderá a cumplir tus expectativas. En otras palabras, si los padres creen que su hijo adolescente es “bueno” y le irá bien en la vida, es probable que esto se cumpla. Lamentablemente, lo contrario también es cierto: si los padres piensan que su hijo adolescente es “malo” y lo tratan como a alguien “malo”, será más difícil que tenga éxito.

6) Trata a tu adolescente como a un socio; implícale en el proceso de resolución de problemas. Dale poder de decisión, trátale con respeto, escúchale y responde a sus inquietudes.

7) Escucha a tu adolescente. Por ejemplo, si el problema es un rechazo a la medicación, puede que averigües –si le preguntas- que le da vergüenza salir de clase para tomarla.

8) “Miralo como una discapacidad” es un excelente consejo del Dr. Russell Barkley. Para algunos niños, el TDAH es realmente una discapacidad. Con frecuencia tengo que recordarme a mí misma estas sabias palabras. La invisibilidad del TDAH como discapacidad nos hace suponer que el niño podría hacer la tarea si lo intentase. Un niño con diabetes no sería castigado por no regular sus niveles de azúcar en la sangre. Del mismo modo, los niños con TDAH no pueden regular sus neurotransmisores y no deben ser castigados por su “conducta TDAH”.

9) Recuerda que la “conducta TDAH” es parte del trastorno, no algo malintencionado. Debido al retraso de entre cuatro y seis años en el desarrollo, puede actuar de forma inmadura y dejar de asumir responsabilidades. Debido a su impulsividad, no siempre piensa en las consecuencias antes de actuar o hablar. Debido a su fácil olvido y falta de organización, es posible que olvide de las tareas o deberes, pierda cosas o tenga el dormitorio hecho una leonera. Debido a su falta de sentido del tiempo, llega tarde. Debido a sus problemas de sueño, le cuesta dormirse o es muy difícil despertarle. Debido a que no aprende de los castigos y recompensas con la misma facilidad que otros niños, es más difícil modelar su conducta y puede que siga portándose mal.

10) Prueba algunas de mis estrategias favoritas para educar a los hijos:

a. Si no puedes cambiar el “comportamiento TDAH”, cambia el entorno. Si tu hijo suele llegar tarde, cómprale un reloj con alarmas o dale un pitido cuando está en casa.

b. Despersonaliza. Di, por ejemplo, “Los adolescentes con TDAH suelen tener problemas para recordar sus tareas. Parece que esto te pasa a ti a veces. ¿Cómo puedo ayudarte  a solucionarlo?”

c. Ofrécele opciones. Los adolescentes que pueden elegir son más cumplidores, menos agresivos y más productivos en sus tareas escolares. “¿Prefieres ponerte a hacer la tarea a las siete o a las siete y media?”

e. Proporciónale recursos. Enséñale a gestionar el tiempo, algunas habilidades sociales, técnicas de estudio, o a controlar la ira.

Conclusión

A veces olvidamos de que el TDAH no es ninguna fiesta para nuestros hijos. Ellos no pidieron tener este trastorno. Un niño de ocho años rezaba: “Querido Dios, no dejes que tenga TDAH”. Un adolescente gritaba: “¿Me voy a sentir así toda la vida? Creo que me voy a morir de ansiedad, o que voy a volverme loco.”

Aunque es más difícil, requiere más energías y lleva más tiempo educar a estos niños que a los demás, no te rindas. Sigue creyendo en ti y en tu adolescente. Espero que tengas tanta suerte como mi marido y yo: ahora que son adultos, nuestros hijos son nuestros mejores amigos.

Ahora, dedica unos minutos a mirar a tu adolescente con nuevos ojos. ¿Cuáles son sus fortalezas, sus cualidades especiales? Considérale como un socio; un socio que, con tu cariño y tu ayuda, hará todo lo que pueda para superar con éxito este reto que llamamos TDAH.

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7 respuestas a Educar a hijos adolescentes con TDAH. Segunda parte: Descubre lo bueno

  1. Maria Isabel Peralta Guedez dijo:

    ¡Excelente articulo, de tantos uno de los mejores que he le{ido y conincide con las t{acticas y estrategias que he practicado con mi hijo adolescente con TDAH! ¡Muchas gracias, es necesario hacer el esfuerzo por difundir tan valiosa informaci{on!

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  2. Susana dijo:

    Gracias, porque me dais esperanza. Nuestro hijo tiene 11 años y ya se comporta como un adolescente y, sumando su trastorno de tipo combinado, eso genera mucha tensión interior en nosotros, sus padres. Vuestras palabras y consejos son relajantes. Muy necesario en nuestra situación.
    Muchas gracias.

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  3. Carmen dijo:

    Excelente, toda una cascada de ánimo, comprensión y recursos!! Gracias!

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  4. Pingback: Educar a hijos adolescentes con TDAH. Segunda p...

  5. yolanda dijo:

    Mi niña no tiene TDAH
    Tiene un trastorno que tienen los tdah en la adolescencia
    trastorno di social negativista y desafiante
    ya hemos pasado por todo fiscalia de menores asuntos sociales en fin todo
    Aunque hay profesionales de la enseñanza y de asuntos sociales que no saben tratar el tema
    La enseñanza y algunos profesionales solo juzgan critican y hablan
    Llevo luchando cuatro años y seguiré luchando
    Cada dia voy aprendiendo a controlar la situación
    solamente tengo a nuestro favor a su sicologo y siquiatra que la está llevando
    aunque yo se que cuando alcance algo más de madurez ira mejorando
    GRACIAS POR ESCRIBIR ESTOS CONSEJOS QUÉ PARA MI SIRVEN DE MUCHO APRENDO MUCHO CON TODAS LAS PUBLICACIONES
    Ypor último no hay asociaciones para tratar a estos niños como mi niña y solo los que no saben etiquetan sin más

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  6. Ruth Ortega dijo:

    Muy buenos consejos,pero que hacer cuando el adolescente no fue atendido a tiempo y ahora es un adulto que no puede integrarse como persona de bien. La sociedad????

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  7. Ericka dijo:

    Excelente es muy cierto que se nos olvida que son especiales y necesitan padres especiales!!!
    Es muy difícil y se necesita un millón de paciensa y sobretodo amor.

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