Educar a hijos adolescentes con TDAH. Primera parte: Cómo sobrevivir al viaje

chris dendy

Escrito por Chris A. Zeigler Dendy, M.S.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Tener un hijo adolescente con TDAH es como montar en la montaña rusa: subidas y bajadas, risas y lágrimas, situaciones asombrosas y terroríficas. Los padres sueñan con una semana sin novedades, porque los desconcertantes altibajos son para ellos la norma.

Los problemas

Sin duda alguna, criar a dos hijos con TDAH ha sido la experiencia más difícil y la mayor cura de humildad de mi vida. Pese a mi experiencia como profesora veterana, psicóloga escolar, asesora y coordinadora en temas de salud mental durante más de treinta años, me sentía a menudo inútil y dudaba de mis decisiones como madre

¡Educar a estos niños no es fácil para nadie! Un sabio psiquiatra infantil dijo una vez: “Estoy encantado de haber tenido la oportunidad de educar a ‘un niño fácil’, además de a otro con TDAH. De lo contrario, siempre habría dudado de mi capacidad como padre.” Obviamente, no hay respuestas ni consejos simples sobre cómo educar a un hijo. Todos -el niño, los padres y los profesionales- nos esforzamos por encontrar la mejor manera de tratar este trastorno.

En la adolescencia, a menudo la “descripción del puesto de trabajo” de los padres y los hijos entran en conflicto. La tarea de los padres es ir disminuyendo su control, “dejar ir” a su adolescente con cuidado y habilidad. Por su parte, la tarea del adolescente es comenzar a ir separándose de sus padres para convertirse en un adulto independiente y responsable. Para bien o para mal, esta tarea implica empezar a tomar decisiones, cuestionar los límites y desarrollar su propio criterio. Cuando se inicia este proceso, los padres sienten que están “perdiendo el control” y, curiosamente, tienden por naturaleza a controlar aún más. Después de todo, dar libertad y responsabilidad a un adolescente con TDAH pone a prueba los nervios de los padres más templados.

En el caso de los adolescentes con TDAH, hay varios factores que complican el proceso de crecimiento. El primero y principal, el retraso de tres años en la maduración cerebral, que se traduce en un retraso del desarrollo del 30% y puede provocar problemas serios. Así, un adolescente de quince años actúa como si tuviera diez, pero aspira a los mismos privilegios que si tuviera veintiuno. Es más impulsivo que sus compañeros; rara vez piensa en las consecuencias antes de actuar. Si miramos su edad, está listo para asumir su independencia, si nos atenemos a su madurez, no lo está.

En segundo lugar, es más reacio a la disciplina que sus compañeros; le cuesta más aprender de los premios y los castigos. Los padres aprenden pronto que el castigo, por sí solo, no es eficaz. Además, ya no se puede recurrir al castigo físico. Las intervenciones conductuales que funcionaban en la infancia, como el “tiempo fuera” o las “fichas y puntos”, pierden eficacia en la adolescencia. Su emotividad, poca tolerancia a la frustración y tendencia a “explotar” hacen difícil resolver los problemas con serenidad.

En tercer lugar, los problemas coexistentes, como problemas de aprendizaje, trastornos del sueño, depresión, o déficit de las funciones ejecutivas, que son muy comunes, dificultan la puesta en marcha de un tratamiento eficaz.

Todos estos desafíos hacen que los padres nos preocupemos cada vez más por nuestros hijos. ¿Qué le deparará el futuro? ¿Llegará a terminar algún día el bachillerato, no hablemos ya de la universidad? ¿Será capaz de tener un trabajo estable? ¿Tendrá recursos para salir adelante?

Una mirada atrás a los años de adolescencia

Los años de adolescencia fueron muy duros para nuestros dos hijos. Como era de prever, mi marido y yo nos encontramos con los problemas típicos de los adolescentes con TDAH: bajo rendimiento escolar, olvido de tareas y deberes, desorganización, pérdida de cosas, caos en su habitación, desobediencia, malas contestaciones, baja tolerancia a la frustración, falta de conciencia del tiempo y problemas de insomnio.

1. La escuela era siempre la principal fuente de conflictos con nuestros hijos. A los dos les fue bien en Primaria, pero se vinieron abajo en Secundaria: tenían más asignaturas, más profesores y mayor exigencia académica y debían ser más responsables e independientes. Ellos no eran lo bastante maduros para llevar a cabo esta tarea por sí solos. Ambos tuvieron problemas académicos en Secundaria y Bachillerato y estuvieron a punto de suspender asignaturas. No terminar los deberes o las tareas de casa era una fuente de batallas diarias. Los ceros por no entregar la tarea nos desconcertaban unas veces y nos enfurecían otras. No era raro que llegaran a los exámenes finales con las notas en la cuerda floja. ¿Aprobará o suspenderá? No siempre estábamos seguros.

2. Las broncas en casa eran también frecuentes. Nuestros hijos no siempre hacían lo que les pedíamos. Obviamente, su desobediencia y nuestras discusiones a gritos nos producían frustración y nos hacían avergonzarnos. Como consecuencia, a menudo teníamos serias dudas de nuestra capacidad como padres. El miedo y la frustración nos acompañaban constantemente y en ocasiones nos desbordaban. Nuestras reacciones iban desde la ira o la depresión hasta la agresión verbal a nuestros hijos.

3. Los problemas de sueño estaban detrás de las peleas de cada mañana. No puedo creer que nos costara tanto tiempo reconocer que los trastornos del sueño de nuestro hijo – dificultades para dormirse y despertarse – eran un obstáculo serio. Por desgracia, la mayoría de los profesionales que le trataron no abordó esta cuestión. Pero es algo obvio: un estudiante falto de sueño no puede estar bien en clase.

Los comportamientos que más preocupan a los padres

Cuando nuestros hijos eran adolescentes, algunos de sus actos nos preocupaban mucho. Nos faltaba entonces información básica sobre el comportamiento desafiante que suelen mostrar los adolescentes con TDAH. Posteriormente, la investigación del Dr. Russell Barkley nos ha sido de gran ayuda. Conocer estos posibles puntos de conflicto puede ayudar a los padres a anticipar las dificultades, adoptar estrategias preventivas y evitar los temores innecesarios y las reacciones exageradas ante una mala conducta. He aquí algunas de las conductas que más nos preocupaban, junto con algunos consejos tomados de mi libro Adolescentes con TDA yTDAH.

1. Conducción1. Nuestros dos hijos perdieron todos sus puntos por exceso de velocidad. Al principio, estábamos desconcertados. No conocíamos los estudios del Dr. Barkley, según los cuales los adolescentes con TDAH tienen cuatro veces más probabilidades de ser multados por exceso de velocidad que los demás conductores.

Consejos:

1) Haced que vaya a clases de conducción.

2) Dadle más privilegios para conducir a medida que lo haga de forma segura y sin recibir multas.

3) Hablad con su médico de la posible medicación si va a conducir por la noche.

4) Vinculad el privilegio de conducir a una conducta responsable; por ejemplo, si tiene problemas académicos, intenta “Cuando traigas todos los ejercicios de la semana aprobados, podrás ir conduciendo a la escuela la semana siguiente.” Esto os da a los padres una posición mejor para influir en su conducta.

2. Consumo de drogas. El contacto con las drogas es también algo que preocupa mucho a los padres. Los niños con TDAH pueden ser más propensos a probarlas y a hacerlo desde edades más tempranas. Probar drogas puede llevar a abusar de ellas y convertirse en un problema de adicción serio. El mayor riesgo de abuso de drogas se da en niños con varios trastornos asociados: TDAH y Trastorno de Conducta, o TDAH y Trastorno Bipolar. Hay varios factores vinculados al consumo de drogas:

a. amigos que las consumen

b. carácter agresivo e hiperactivo

c. fracaso escolar

d. malas notas

e. baja autoestima.

Tened en cuenta que, aunque vuestro hijo quiera dejarlas, puede no ser capaz de dar el paso. Reñirle no va a servir de nada; no le juzguéis ni le echéis sermones. Si vuestro hijo tiene problemas serios con las drogas, transmitidle vuestra profunda preocupación y ayudadle a buscar ayuda profesional.

Consejos:

1) Manteneos al tanto de las amistades de vuestro hijo y tratad de influir en su elección hasta donde podáis, de una forma sutil; por ejemplo, “¿Te gustaría invitar a John, o a Mark?”

2) Id afinando el tratamiento hasta que la agresividad y la hiperactividad estén controladas; enseñadle, por ejemplo, a controlar su ira, o ajustad la medicación para mejorar sus efectos.

3) Aprended y enseñad a vuestro hijo sobre las drogas y las señales de su abuso.

4) Evitad el miedo como estrategia.

5) Estad pendientes de él

6) Procurad que esté a gusto en la escuela.

3. Riesgo de suicidio. Bajo la coraza del “no me importa”, los adolescentes con TDAH son muy sensibles; esconden mucho dolor y experiencias muy amargas. El riesgo de un intento de suicidio es una preocupación seria. Según un estudio, entre un 5 y un 10 por ciento de los estudiantes con TDAH han intentado suicidarse. En un par de ocasiones tuvimos que enfrentarnos al terrible descubrimiento de que nuestros hijos estaban tan deprimidos, y su autoestima tan dañada, que podrían llegar a un intento de suicidio. Un padre nos contó su experiencia: “Nunca volvimos a ver la mala conducta de nuestro hijo de la misma manera después de oírle decir: “Me gustaría dormirme y no volver a despertar más.” Me pasé toda la noche a su lado, asegurándole que íbamos a conseguir superar todos los problemas que tenía. Fue una cura de humildad que nos hizo replantearnos toda nuestra forma de educar a nuestros hijos”.

Consejos:

1. Aprended a reconocer los signos de alarma de un riesgo de suicidio.

2. Tomad en serio cualquier amenaza de suicidio y buscad ayuda profesional.

3. Mientras tanto, escuchadle hablar de sus preocupaciones.

4. Preguntadle sobre ideas suicidas. “¿Has pensado en hacerte daño?”

5) Decidle que quedarías destrozados si le pasara algo.

6) Eliminad del hogar aquello que pueda usarse como arma o los medicamentos peligrosos.

7) Buscadle entretenimientos y estad pendientes de él (practicar deportes, películas o videojuegos).

4. Los roces con la ley no son algo excepcional. Los adolescentes con TDAH actúan de modo impulsivo, por lo que pueden llegar a recibir una “invitación” del Tribunal de Menores. Si sucede esto en vuestra familia, no reaccionéis de una manera exagerada, dando ya por hecho que vuestro hijo acabará siendo un delincuente. Evidentemente, los roces con la ley son para los padres una señal clara de que el adolescente tiene problemas y necesita más orientación y supervisión.

Consejos:

1) Manteneos atentos a los factores que pueden llevar a la delincuencia. Las “amistades peligrosas” que cometen faltas o delitos o consumen drogas influyen mucho. Un dato interesante: el momento en que se produce más delincuencia juvenil es justo después de la escuela.

2) Mantened a vuestro adolescente ocupado después de la escuela o estad pendientes de él. Si hace falta, contratad a alguien para que esté con él en casa.

3) Algunas madres deciden reducir su jornada laboral para compartir con sus hijos el tiempo en casa.

4) Identificad los problemas de conducta, aplicad una estrategia de intervención, y estad seguros de que podréis con esta crisis.

En general, mi marido y yo solíamos estar pendientes de las actividades de nuestros hijos, tratábamos de mantenerlos ocupados en actividades sanas, conocíamos a sus amigos, sabíamos dónde estaban y con quién, los vigilábamos con discreción, ofrecíamos nuestra casa como lugar de reunión con sus amigos y buscábamos fórmulas para “ganar-ganar” cuando nos proponían actividades inaceptables.

Como conclusión:

A pesar de los problemas que plantean estos niños, tengo una visión sobre la vida de los adultos con TDAH más positiva que la mayoría de la gente. El TDAH está presente en mi familia y quienes lo tienen han desarrollado con éxito la carrera que eligieron. Mi objetivo al compartir nuestras experiencias -las buenas y las malas- es, además de ofreceros información básica sobre vuestro hijo adolescente, transmitiros optimismo sobre la capacidad de vuestra familia para manejar el TDAH.

Como la mayoría de padres de niños con TDAH, mi marido y yo fuimos víctimas de un código de silencio sobre la conducta de nuestros hijos. Pensábamos que éramos la única familia que sufría la conducta TDAH y nos daba vergüenza hablar de sus errores y su mal comportamiento con nadie. Así que compartimos ahora esta información con vosotros para que sepáis que no estáis solos en esta travesía. Habiendo sobrevivido al viaje, podemos ofreceros esperanza en el futuro desde nuestra propia experiencia.

En la segunda parte, contaré cómo aprendimos a reinterpretar las conductas TDAH, a mirarlas de una forma más positiva. Decidimos “ver la botella medio llena, en vez de medio vacía”. Teniendo en cuenta los problemas que tuvieron nuestros hijos en el colegio, nos sentimos afortunados de que hayan llegado a convertirse en adultos serios y responsables.

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1 En Estados Unidos, el permiso de conducir se puede obtener desde los 16 años (N. de la T.) 

 

 

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7 respuestas a Educar a hijos adolescentes con TDAH. Primera parte: Cómo sobrevivir al viaje

  1. NILDA GARRAFA dijo:

    TODO ESTO PARA TENER MUY EN CUENTA GRACIAS POR LA INFORMACION .

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  2. Pingback: Educar a hijos adolescentes con TDAH. Primera p...

  3. Geral dijo:

    yo estoy en el mismo caso tengo dos TDHA de casi quince años….tus consejos me parecen geniales y los tendré muy en cuenta.gracias.

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  4. sostenido dijo:

    Nosotros también,tienen 12 y 15 años,resulta extenuante.Gracias,hay que seguir adelante.

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    • Esperanza Luisa dijo:

      En casa tambien tenemos dos hijos con TDAH, Uno es deficit de atención y el otro mitad hiperactivo y mitad deficit de atención. Pero lo más gracioso no es eso sino que mi marido es tambien un TDAH y yo no lo tengo muy claro si soy o no. Esto es todavia más dificil. Pero yo soy optimista y creo que como yo y su padre somos buenas personal ellos tambien lo van a ser.

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  5. Lidia dijo:

    Tengo una niña con TDAH. Esta en 1er año del secundario . Llora cuando ve que no puede memorizar los contenidos para los Exámenes. Creo que tambien le cuesta comprender el contenido. Estoy desesperada no se como ayudarla. Ella esta recibiendo tratamiento psicopedagogico .

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  6. José caballero angue dijo:

    Tengo dos hijos el mayor de 13 años tiene TDH y el menor de 4 ES Asperger y no se hacer con el mayor no tiene confianza conmigo que puedo hacer

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