Adultos con TDAH: lo que marca de verdad la diferencia

Escrito por Bryan Hutchinson
Publicado en ADDerworld
Traducido por la Dra Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

 ¿En qué puedo esforzarme para marcar de verdad la diferencia?

Es la pregunta que, de una u otra forma, me han hecho más veces, y mi respuesta es siempre la misma:

Formalidad.

No digo que sea fácil; no lo es. Pero si me preguntas qué es lo más importante que se pide hoy a las personas, diría que es la formalidad.

A igualdad de condiciones, es la formalidad lo que decide un trato.

Tenemos que ser formales en nuestro trabajo. Esto significa que vamos a hacer el trabajo para el que nos contrataron y vamos a ser puntuales todos los días. Si concertamos una cita, la respetamos. Si tenemos que llamar a alguien a las cinco de la tarde, llamamos a las cinco de la tarde.

La formalidad es importantísima en las relaciones. El buen aspecto decae con la edad, el ingenio sólo te lleva hasta un punto y cuando lo alcanzas, tus socios quieren formalidad.

Quieres alguien con quien puedas contar.

Lo mismo les pasa a los demás. Si dices que vas a recoger a los niños después de la escuela, los recoges. Si te toca lavar los platos, los lavas.

Sin embargo, en las personas con TDAH, la formalidad es, a menudo, una de nuestras debilidades.

Perdemos nuestras relaciones porque pensamos que no les amábamos lo suficiente o no nos entendían. Los amigos dejan de llamarnos porque pensamos que ya no les caemos bien.

Pero en el fondo, lo que ocurre con demasiada frecuencia es que, cuando se nos necesitaba, no aparecimos, no llamamos, no hicimos lo que se nos había pedido y habíamos acordado. Los niños tuvieron que coger un taxi, el cliente esperó junto al teléfono y finalmente lo descolgó para llamar a otro, alguien más formal (no necesariamente mejor, pero con quien sí se podía contar)… la lista continúa.

Entonces, ¿cuál es el primer paso para ser una persona formal?

Mi respuesta es: entender lo que significa la formalidad y cómo te afecta cuando lo eres y cuando no lo eres.

Si quieres mejorar tu calidad de vida, concentra tus esfuerzos en una cosa, ser una persona formal –alguien con quien se pueda contar.

Voy a escribir una serie de artículos sobre cómo ser una persona formal; en cada uno habrá un ejemplo de cómo hacerlo.

El ejemplo de hoy trata de un amigo mío que a menudo llegaba a trabajar más de una hora tarde, a veces dos o tres horas, y fue despedido. Se lo merecía, y él no lo discute.

En el fondo, quería ser puntual. Incluso tenía junto a la cama un termo con el café ya preparado y dos despertadores, pero estos esfuerzos fracasaban. No lo hacía a propósito. Se flagelaba mentalmente por ello y se consideraba un inútil por no ser (lo has adivinado) una persona formal.

Ahora, en su último trabajo se ha vuelto formal.

Llega puntual.

Resulta que la solución no estaba donde él creía. Siempre pensó que necesitaba ayuda para “despertarse” por la mañana, pero éste no era el problema.

Con ayuda, descubrió que, por lo general, necesita alrededor de siete horas, ocho como máximo, para despertarse él solo por la mañana. Así que pensó que, si iba a la cama más temprano, con tiempo suficiente para despertarse solo, no necesitaría un termo de café en su mesilla, ni dos despertadores.

La solución no estaba en su rutina matinal. La solución estaba en su rutina nocturna, en cambiar su estilo de vida para irse a la cama temprano.

Incluso con TDAH, podemos encontrar maneras de ser formales; sin embargo, a veces buscamos la solución en el lugar equivocado y nos rendimos.

¿Has tenido dificultades para despertarte por la mañana y llegar a tiempo al trabajo? ¿Te vas a la cama lo bastante temprano? Debes dormir lo suficiente para despertarte de forma natural. Tal vez si sabes cuánto tiempo necesitas dormir y cuándo te despiertas de forma natural, puedes hacer como mi amigo y cambiar tu rutina nocturna.

Ese es el ejemplo de hoy. Espero que sea útil. Voy a publicar más, así que estad atentos. Sinceramente, creo que puedes ser una persona formal y mi objetivo es ayudarle a encontrar la manera de conseguirlo.

No siempre hay una respuesta fácil, pero de vez en cuando encontramos una solución que habíamos pasado por alto por buscar en el lugar equivocado.

Ahora me tengo que ir. Un amigo me pidió que leyera su folleto sobre el TDAH y le diera mi opinión, y me comprometí a hacerlo. Llego tarde, pero voy a hacerlo. Ya ves, yo también tengo que esforzarme en ser más formal.

¿Cómo se puede ser más fiable? Aporta tus comentarios.

Bryan

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2 respuestas a Adultos con TDAH: lo que marca de verdad la diferencia

  1. ana dijo:

    Más que dificil, en especial cuando tienes dos chicos y por lo menos ya sabes que uno de ellos también tiene TDAH.

    Me gusta

  2. Pingback: Adultos con TDAH: lo que marca de verdad la diferencia | A nuestro hijo o hija le han diagnosticado un TDAH | Scoop.it

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