TDAH en adultos: Un fin de semana sin medicación

Del blog “Tú y yo… y el TDAH”

Escrito por Gina Pera (San Francisco, EE.UU.), periodista especializada en TDAH de adultos.

Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

Versión original en inglés

La pregunta que con más frecuencia me hacen sobre el TDAH en adultos (aparte de “¿existe de verdad?”) es la siguiente: “¿la medicación marca realmente alguna diferencia?”

Yo solía ponerme a recitar datos y cifras. Se supone que la investigación científica, los ensayos “doble-ciego”… deberían convencernos de que, para las personas con TDAH, la medicación supone un cambio positivo en su vida.

Error. Después de ver un par de veces las caras de aburrimiento durante mis explicaciones, aprendí que debía responder a la pregunta contando historias de “antes y después” de la vida real de adultos con TDAH.

Como solía repetir uno de mis profesores de la facultad de periodismo: “Muestra, no expliques”. En otras palabras, no trates de convencer a tus lectores con tediosos datos y argumentos; es mejor que cuentes las cosas con detalle y dejes que ellos decidan.

Recordando esto, os ofrezco esta tragicomedia, tal como me la contó mi amigo Jason, sobre el fin de semana en que a Robert, su pareja, se le acabaron las pastillas. (No, no es una errata; Jason y Robert son dos hombres; sirva esto como recordatorio de que el efecto del TDAH en las relaciones no es algo de otro planeta y de que el TDAH no discrimina por razones de sexo, edad u orientación sexual.). Es importante señalar que Jason conoció a Robert cuando éste ya había sido diagnosticado de TDAH y comenzado a tomar medicación. De hecho, sospechaba que Robert estaba “sobrevalorando” su TDAH al tomar pastillas. Este “fin de semana perdido” le sacó de su error.

No le di mucha importancia cuando mi pareja, Robert, me dijo que había olvidado llamar a su médico y se iba a quedar sin pastillas para el fin de semana. “Las compraré el lunes, no hay problema”, dijo. Visto lo que pasó,  yo debería haberme ido a pasar el fin de semana a Las Vegas. Sólo fueron tres días sin medicación, pero la caída fue en picado.

Empecé a darme cuenta del cambio el sábado, cuando le costó tres horas comprar material de limpieza. El viernes había decidido que el domingo limpiar su despacho de casa. Por desgracia, había hecho los planes con medicación y trató de llevarlos a cabo sin ella.

El domingo, me senté a disfrutar tranquilamente de un partido de baloncesto en la tele mientras Robert limpiaba su despacho. Ocho horas después, me pidió que fuera a ver qué me parecía. Me quedé sin palabras. Efectivamente, el despacho estaba limpio, pero el pasillo estaba lleno de montañas de basura y productos de limpieza.

Luego fue a revisar su e-mail. Dos horas más tarde, a medianoche, pasé a darle las buenas noches. Me lo encontré mirando fijamente la pantalla del ordenador. Le pregunté qué le pasaba. “No lo sé”. Estaba como pasmado. Al ordenador no le pasaba nada, pero Robert no era capaz de recordar lo que iba a hacer. No fue fácil, pero finalmente reconoció que se debía a que llevaba casi dos días sin medicación.

El lunes se enteró de que no podía conseguir la receta hasta el martes. Se pasó la tarde en eBay, buscando cosas que no necesitaba. El martes por la mañana, me pidió que fuera a recoger su receta; él no podía ir al mediodía. Pero se equivocó al escribir la dirección, y al no saber el nombre del médico, no encontré su consulta.

Por suerte, él fue al salir del trabajo y consiguió la receta. ¡Pero se perdió al ir a la consulta de su propio médico! Me llamó para pedirme la dirección, hecho una furia y echándome la culpa por no haber encontrado la consulta antes. “¿Cómo?” Colgó el teléfono y dijo que volvería a llamar.

Llegó a casa dos horas más tarde. Cuando le pregunté por qué no había vuelto a llamar –yo estaba preocupado-no recordaba haber dicho que lo haría. ¿Dónde había estado estas dos horas? “De compras”. Pero lo único que llevaba en la mano era la receta. “Ah, me he dejado las cosas en el coche.” Traía comida y más productos de limpieza como los que había comprado el sábado. Ahora tenemos dos de todo, incluso de las botellas de limpiador multiusos más grandes del mundo.

Cuando conseguimos aclarar quién tuvo la culpa de que se perdiera, nos sentamos a descansar viendo la tele. Robert puso un programa sobre entrenamiento de terroristas. Con todo lo que ha sucedido con este tema, sin mencionar la tensión de los últimos tres días, no me parecía algo apropiado para descansar. “¡Es que está muy bien!”, insistió.

Después de veinte minutos viéndole “automedicarse” con víctimas de torturas sufriendo atrocidades, le dije que yo no quería ver eso, pero él se obstinó en mantenerlo. Me marché de la habitación. Él dijo: “¡Si no te gusta, cambia de canal!” Se olvidaba de que era él quien tenía agarrado el maldito mando. ¡Aaaah!

Tomó la medicación esta mañana. Espero que recupere el equilibrio rápidamente y, sobre todo, que la próxima vez recuerde conseguir su receta antes de quedarse sin pastillas. De hecho, creo que lo voy a apuntar yo en el calendario.

Y a vosotros, ¿os ha pasado algo así? ¿Tenéis historias parecidas que contar? ¿Cuál es el mayor cambio que la medicación ha producido en tu vida o la de tu pareja?

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5 respuestas a TDAH en adultos: Un fin de semana sin medicación

  1. Pues el cambio que se nota con-sin medicación es distinto cuando no eres un caso grave de TDAH, por lo que yo entiendo, hasta que alguna crisis seria te muestra que algo hay. En mi caso, en contexto estresante sí puedo notar la diferencia. Cuando lo habitual es estar tranquilo, no encuentro problema en carecer eventualmente de ella. Tengo otras estrategias y recursos para paliar su falta. Yo fui diagnosticado tarde porque nunca supuso un problema especial para mi vida. Siempre me he manejado con mis cosas a mi manera y con soluciones, inconscientes, que me funcionaban de maravilla: ejercicio físico regular, disciplina, ordenar mis cosas y hacer aquello que me gusta a mi manera, con mis tiempos, sin precipitarme en las decisiones. Pero se me diagnosticó TDAH con 43 años y hasta entonces nunca necesité medicarme para ser más o menos normal. Lo que ha cambiado para mí es darme cuenta que puedo llegar más lejos que antes y afrontar proyectos que antes no hubiera afrontado. La medicación y el conocimiento de que tienes una condición especial que hace que afrontes muchas cosas de forma distinta que otros, es una oportunidad para mejorar. Ayuda mucho, pero hay más cosas. Empeorar cuando no tomas eventualmente la pastilla no se explica únicamente en relación con el TDAH. En mi caso sé que puedo estar sin tomarla porque solo tengo que estar más vigilante ante aquello que me pueda alterar, pero nada más. Creo que cuando se conozca y acepte el TDAH tal y como realmente es, la gente podrá entender y ayudar a quien lo “padece”. Porque si pareces tonto en ocasiones, pues eres tonto, aunque tengas logros difíciles para otros. Si tomas decisiones arriesgadas, pareces irreflexivo u optimista en exceso, aunque tú entiendas que improbable no es sinónimo de imposible. Si eres tenaz, más allá de lo que otros pueden serlo porque quieres hacer algo que te apasiona, pues eres terco y obstinado. Si eres capaz de estar concentrado en una tarea, que requiere una solución que no es sencilla, hasta lograr resolverla, resulta que eres obsesivo. Creo que la gente confunde un poco cómo afecta realmente el TDAH a las relaciones sociales, a tu desarrollo laboral y a la vida familiar según a cada persona y según sea el ambiente más o menos amable. Yo solo he tenido problemas serios por aceptar que tenía TDAH, no por padecerlo realmente.

    Me gusta el planteamiento de este post. Te felicito por el blog.

    Un saludo.

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  2. nely dijo:

    Me ha caído como anillo al dedo este tema porque yo casi que estoy empezando a investigar todo lo relacionado con el tdah por mi hijo pero creo que más bien debo empezar por mi esposo que tiene muchos de los síntomas, aunque no lo sabía y los confundía con mal carácter, neurosis o estrés. Algo que quisiera preguntarle Dra Elena es si está relacionado el TDAH con la

    o si uno acelera o empeora al otro

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  3. nely dijo:

    Me ha caído como anillo al dedo este tema porque yo casi que estoy empezando a investigar todo lo relacionado con el tdah por mi hijo pero creo que más bien debo empezar por mi esposo que tiene muchos de los síntomas, aunque no lo sabía y los confundía con mal carácter, neurosis o estrés. Algo que quisiera preguntarle Dra Elena es si está relacionado el TDAH con la hipertensión

    o si uno acelera o empeora al otro

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  4. nely dijo:

    Felicidades por este blog, que es de mucha ayuda y agradezco su atención. Saludos desde México!

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  5. Crespi dijo:

    Yo tengo TDAH y jamás me he medicado. A mi no me gustan las pastillas precisamente porque tienes que depender de ellas PARA TODO y si no te las tomas “te vuelves torpe”.
    Yo prefiero aprender a planificarme, recordar apuntando y a mi manera, y valerme por mi misma durante toda mi vida sin depender de si me tomé la pastilla o no.
    Si aprendo por mi misma a manejar mi TDAH sin pastillas, será para toda la vida.
    Si me tomo la pastilla, será hasta cuando acabe el efecto de esta.

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