Geniales y tres años más jóvenes


Ruth Hughes, Dra. en Psicología y Directora General de CHADD.

Mientras veía a mi hijo Chris crecer con TDAH y problemas de aprendizaje, una de las informaciones más valiosas para mí fue saber que la mayoría de los niños con TDAH tienen un retraso aproximado en su madurez de un treinta por ciento, unos tres años.

Cuando estaba al borde de un ataque de nervios, me recordaba a mí misma que Chris no tenía realmente su edad biológica, sino tres años menos. Esto me ayudaba a calmarme y me daba una nueva perspectiva: su mal comportamiento, en el fondo, no era tan malo. Y mi respuesta podía adaptarse a lo que él sería capaz de entender.

La Dra. Martha Denckla, en su ponencia de clausura de la conferencia de CHADD en San Francisco a principios de este mes, dio una nueva vuelta de tuerca a esta idea: nos propuso considerar a nuestros hijos con TDAH como personas geniales y tres años más jóvenes. ¡Qué fantástica combinación!

Su precoz y encantadora niña de siete años se oculta en el cuerpo de una de diez. Ese adolescente de dieciséis años sueña con sacar el permiso de conducir es en realidad un niño de doce años que quiere hacer lo mismo que los mayores. No es raro que haya un conflicto entre lo que esperamos que hagan nuestros hijos y lo que realmente hacen.

Hoy mi hijo, a sus veinticinco años, es un maduro y triunfador muchacho de veintiún años que disfruta como un estudiante que ha descubierto su pasión en la vida. Él es mi flor tardía. Y está floreciendo maravillosamente.

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