TRATAMIENTO PSICOSOCIAL PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES CON TDA/H

Serie “Lo que sabemos” #7

nrc-header-logo  CHADD
National Resource Center on ADHD
A program of CHADD: Children and Adults with Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder

www.help4adhd.org 
www.chadd.org 

El tratamiento psicosocial es una parte fundamental del tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDA/H) en niños y adolescentes. La literatura científica, el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH)  y muchas organizaciones profesionales coinciden en que los tratamientos psicosociales orientados a la conducta —también llamados terapia conductual o modificación de la conducta— y la medicación estimulante tienen una base sólida de evidencia científica que demuestra su efectividad. La modificación de la conducta es el único tratamiento no médico para el TDA/H con una amplia base de evidencia científica.

El tratamiento del TDA/H en niños consiste en intervenciones médicas, educativas y conductuales. Este criterio de tratamiento se denomina “multimodal” y consiste en la formación a los padres y el niño sobre el diagnóstico y el tratamiento, las técnicas de manejo de conductas específicas, medicación estimulante y programación y apoyo escolar apropiados. La severidad y el tipo de TDA/H son factores para decidir qué componentes son necesarios. El tratamiento debe ajustarse a las necesidades únicas de cada niño y cada familia.

En este apartado se trata de:

  • Definir la modificación de la conducta
  • Describir las intervenciones de entrenamiento a los padres, las intervenciones en la escuela y las intervenciones con el niño que son eficaces
  • Exponer la relación entre la modificación de la conducta y la medicación estimulante en el tratamiento de niños y adolescentes con TDA/H

¿Por qué usar tratamientos psicosociales?

El tratamiento conductual para el TDA/H es importante por varias razones. Primero, los niños con TDA/H enfrentan problemas cotidianos que van mucho más allá de sus síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad: malos resultados académicos, problemas de conducta en la escuela, malas relaciones con sus compañeros y sus hermanos, dificultades para obedecer las órdenes de los adultos y malas relaciones con sus padres. Estos problemas son extremadamente importantes, pues marcarán el futuro de estos niños.

Hay tres indicadores de cómo le irá a un niño con TDA/H en la edad adulta

(1) si sus padres utilizan destrezas de crianza eficaces,

(2) cómo se lleva con otros niños

(3) su éxito en la escuela.

Los tratamientos psicosociales son eficaces en el tratamiento de estas áreas. Enseñan a los padres y profesores habilidades para tratar con niños con TDA/H. También enseñan a los niños con TDA/H habilidades para sobreponerse a sus limitaciones. Aprender estas destrezas es especialmente importante, pues el TDA/H es un trastorno crónico; estas habilidades serán útiles a lo largo de toda la vida.

Los tratamientos conductuales para el TDA/H deben comenzarse tan pronto se recibe el diagnóstico. Hay intervenciones conductuales que funcionan bien en edad preescolar, otras para niños en edad escolar y otras para adolescentes; existe consenso en que es mejor comenzar cuanto antes.

¿Qué es la modificación de la conducta?

Con la modificación de la conducta, los padres, los profesores y los niños aprenden técnicas y destrezas específicas de un terapeuta o de un educador con experiencia en este tratamiento, que les ayudarán a mejorar la conducta del niño. Esto derivará en una mejora en la conducta del niño en las áreas clave antes mencionadas. Además, los niños con TDA/H emplean esas habilidades en sus relaciones con otros niños.

La modificación de la conducta se expresa en términos de:

Antecedentes (cosas que causan el inicio o cosas que pasan antes de las conductas),

Conductas (cosas que el niño hace que los padres y profesores quieren cambiar) y

Consecuencias (cosas que pasan después de las conductas).

En los programas conductuales, los adultos aprenden a cambiar los antecedentes (por ejemplo, cómo dar las órdenes) y las consecuencias (por ejemplo, cómo reaccionar cuando un niño obedece o desobedece una orden) con el propósito de cambiar la conducta del niño (esto es, la respuesta del niño a la orden). Al cambiar sistemáticamente la forma en que responden a las conductas de los niños, los adultos enseñan a los niños nuevas formas de comportarse.

Para obtener mejores resultados, las intervenciones de los padres, los profesores y el niño deben llevarse a cabo al mismo tiempo. Los siguientes cuatro puntos deben incorporarse a los tres componentes de la modificación de la conducta:

  1. Comience con metas que el niño pueda alcanzar en pequeños pasos.
  2. Sea sistemático: a lo largo del día, en diferentes lugares y diferentes personas.
  3. Establezca intervenciones a largo plazo, no sólo durante algunos meses.
  4. Aprender y enseñar conductas nuevas lleva tiempo; el progreso va a ser gradual.

Los padres que quieren iniciar un tratamiento conductual con sus niños deben conocer la diferencia entre la modificación de la conducta y otros tratamientos, para reconocer un tratamiento conductual efectivo y confiar en que lo que el terapeuta ofrece mejorará la conducta de su niño.

Muchos tratamientos psicoterapéuticos no funcionan con niños con TDA/H. La terapia individual tradicional, en la que el niño dedica un tiempo a hablar con su terapeuta o asesor escolar sobre sus problemas o a jugar con muñecos o con juguetes en su presencia, no es modificación de la conducta. Tales terapias de “hablar” o “jugar” no le enseñan habilidades y no se ha demostrado su eficacia en niños con TDA/H.

¿Cómo comienza un programa de modificación de la conducta?

El primer paso es localizar un profesional formado en terapia conductual. Para algunas familias puede ser difícil encontrar al profesional apropiado, especialmente aquellas con  problemas sociales o que viven en lugares aislados. Las familias pueden pedir referencias a su médico de Atención Primaria, o a su compañía de seguros –aunque es posible que el seguro médico no cubra el tipo de tratamiento más indicado. Otras fuentes de referencia son las asociaciones de TDAH.

El profesional comenzará haciendo una evaluación completa de los problemas del niño en la vida diaria: el hogar, la escuela (tanto en su conducta como académicamente) y los ambientes sociales. La mayor parte de esta información proviene de los padres y profesores. El terapeuta también se reúne con el niño para conocerle a fondo. La evaluación resultará en una lista de áreas-objetivo del tratamiento. Las áreas-objetivo—también conocidas como conductas-objetivo—son conductas en las que un cambio para ayudar a mejorar el funcionamiento del niño y los resultados a largo plazo.

Las conductas-objetivo pueden ser conductas negativas que es necesario detener o habilidades nuevas que es necesario desarrollar. Esto significa que las áreas-objetivo del tratamiento no serán normalmente los síntomas del TDA/H—hiperactividad, inatención e impulsividad—sino los problemas específicos que esos síntomas pueden causar en la vida diaria. Las conductas-objetivo del aula pueden ser “completar el trabajo asignado con un 80% de aciertos” o “seguir las reglas del aula”. En el hogar, pueden ser “jugar con sus hermanos sin pelearse” y “obedecer a sus padres”.

Tras establecer las conductas-objetivo, se implantan intervenciones conductuales paralelas en casa y en la escuela. Los padres y profesores aprenden y establecen programas en los que se modifican los antecedentes y las consecuencias para cambiar las conductas-blanco. La respuesta al tratamiento se supervisa constantemente, por medio de la observación y la medición, y las intervenciones se modifican cuando ya no son eficaces o necesarias.

Entrenamiento para padres

Los programas de entrenamiento conductual para padres se han usado durante muchos años, con eficacia demostrada.

A pesar de que de las ideas y las técnicas que se enseñan en el entrenamiento conductual para padres son cuestiones de sentido común, muchos padres necesitan enseñanza y apoyo para aprenderlas y aplicarlas de modo sistemático. Es muy difícil para muchos padres comprar un libro, aprender sobre la modificación de la conducta e implantar un programa eficaz por su cuenta. Con frecuencia necesitan la ayuda de un profesional. Los temas tratados en un programa normal de entrenamiento para padres incluyen:

  • Establecer reglas para el hogar y estructurarlas
  • Aprender a elogiar las conductas apropiadas (elogiar la buena conducta al menos cinco veces más que se critica la mala conducta) e ignorar las conductas inapropiadas menos severas (escoger las batallas)
  • Usar órdenes apropiadas
  • Usar contingencias de “cuando”… “entonces” (retirar recompensas o privilegios como respuesta a la conducta inapropiada)
  • Planificar y trabajar con el niño en lugares públicos
  • El tiempo fuera  (usar el tiempo fuera como una consecuencia de la conducta inapropiada)
  • Los reforzadores positivos (consecuencia de la conducta apropiada)
  • Gráficas y sistemas de puntos/fichas como recompensas y consecuencias
  • Sistema de comunicación escuela-hogar para recompensar la conducta en la escuela y llevar un registro de los deberes

Algunas familias pueden aprender estas destrezas en el transcurso de 8-10 reuniones, mientras que otras familias —con frecuencia aquellas con niños más severamente afectados— requieren más tiempo y dedicación.

La primera sesión del programa suele dedicarse a tener una visión general del diagnóstico, las causas, la naturaleza y la prognosis del TDA/H. Luego, los padres aprenden una serie de técnicas -que tal vez ya estaban usando, pero no de una forma sistemática o correcta. Los padres aplican en casa durante la semana lo que han aprendido y, en la siguiente sesión, comentan los progresos, solucionan problemas y aprenden nuevas técnicas.

El entrenamiento a padres puede llevarse a cabo en grupo o de manera individual por familia. Las sesiones individuales se implantan cuando no hay grupos disponibles o cuando la familia necesita un programa diseñado a su medida, con participación del niño en las sesiones. Este tipo de tratamiento se llama terapia familiar conductual. El número de sesiones puede variar, dependiendo de la gravedad de los problemas.

Cuando se trata de un adolescente, el programa para los padres es un poco distinto. Se les enseñan las técnicas de modificación de conducta apropiadas para la edad del adolescente. Por ejemplo, el tiempo fuera es una consecuencia no efectiva con adolescentes; en cambio, la pérdida de privilegios (quitarle las llaves del coche) o asignarle tareas es más apropiado. Una vez los padres han aprendido las técnicas, lo habitual es que ellos y el adolescente se reúnan con su terapeuta para buscar soluciones a los problemas en los que todos coinciden. Los padres negocian la mejora en las conductas-objetivo (p.ej., mejores notas) a cambio de recompensas que ellos pueden controlar (permitirle salir con sus amigos). El intercambio entre los padres y el adolescente en estas sesiones es necesario para motivar a éste a colaborar en la consecución de cambios en su conducta.

Aplicar estas técnicas con niños y adolescentes con TDA/H requiere un gran esfuerzo de los padres. Sin embargo, el trabajo tiene su recompensa. Los padres que dominan y aplican sistemáticamente estas técnicas serán recompensados con el mejor comportamiento de su hijo y una mejor relación con sus padres y sus compañeros.

Intervenciones en el aula

Igual que en el caso de los padres, las técnicas para manejar el TDA/H en el aula han mostrado su eficacia durante años. Hay profesores con formación específica en manejo en del aula, que pueden diseñar e implantar programas para estudiantes con TDA/H. Sin embargo, dado que la mayor parte de estos estudiantes no asiste a centros de Educación Especial, puede que sus profesores sepan poco de TDA/H o de manejo de conducta y necesite ayuda para aprender e implantar los programas necesarios. Hay muchos manuales, libros y programas de entrenamiento para enseñar técnicas de manejo en el aula a profesores.

Los padres deben colaborar estrechamente con el profesorado y apoyar sus esfuerzos para implantar programas en el aula. (Para leer más acerca de procedimientos de manejo de conducta en el aula, ver el Apéndice)

El manejo de TDAH en adolescentes es diferente al de niños. Es necesario implicarles más en la planificación de metas y en la implantación de las intervenciones. Por ejemplo, puede buscarse que los adolescentes sean responsables con sus pertenencias y con sus deberes. Se trata de que escriba sus deberes en un planificador semanal, para así no recibir una nota de amonestación diaria. Es necesario enseñar al adolescente con TDA/H estrategias de organización y técnicas de estudio. La implicación de los padres, sin embargo, sigue siendo tan importante en ESO y Bachillerato como lo era en EPO. Ahora, los padres tratarán con el tutor, no con cada uno de los profesores, de tal modo que será el tutor quien coordine las intervenciones con los profesores.

Intervenciones con el niño

Las intervenciones enfocadas a las relaciones con sus compañeros son un componente fundamental del tratamiento para niños con TDA/H. Con mucha frecuencia, los niños con TDA/H tienen problemas serios de relación con sus compañeros. Quienes superan estos problemas tendrán un futuro mejor. Existe soporte científico para los tratamientos para TDA/H infantil enfocados a las relaciones entre compañeros. Estos tratamientos normalmente se desarrollan en grupo, fuera del gabinete del terapeuta.

Hay cinco formas efectivas de intervención para las relaciones entre compañeros:

  1. enseñanza sistemática de habilidades sociales
  2. solución de problemas sociales
  3. enseñanza de otras habilidades importantes para el niño, como deportes o juegos de mesa.
  4. disminución de conductas no deseables y antisociales
  5. desarrollo de amistades íntimas

Hay varios lugares donde se pueden aplicar estas intervenciones a los niños: el aula, un grupo en el gabinete terapéutico, pequeños grupos en la escuela o campamentos de verano. Todos estos programas aplican métodos que incluyen coaching, uso de ejemplos, representación de conductas, juegos de rol, retrocomunicación, recompensas y consecuencias. Lo ideal es que estos tratamientos dirigidos al niño se realicen al mismo tiempo el entrenamiento para padres y la intervención escolar del profesorado. Cuando las intervenciones de los padres y de la escuela se integran con los tratamientos enfocados en el niño, los problemas de relación con otros niños (ser mandón, no respetar turnos o no compartir) que se están tratando con el niño se incluyen como conductas-objetivo de los programas de casa y de la escuela, de tal modo que las mismas conductas estén siendo supervisadas, promovidas y recompensadas en los tres ambientes.

El entrenamiento en habilidades sociales en grupo es la forma más común de tratamiento, y normalmente se centra en la enseñanza sistemática de estas habilidades. Suele tener lugar a cabo en el gabinete o en la escuela, en el despacho del terapeuta, 1-2 horas semanales durante 6-12 semanas. Los grupos de habilidades sociales para niños con TDA/H sólo son efectivos cuando se combinan con intervenciones de los padres y de la escuela, con recompensas y consecuencias para reducir conductas disruptivas y negativas.

Hay varios esquemas de trabajo sobre las relaciones con los compañeros en la escuela, que incluyen varias de las intervenciones mencionadas anteriormente. Estos esquemas combinan el entrenamiento de habilidades con un mayor enfoque hacia la reducción de la conducta negativa y disruptiva; generalmente son conducidos por el profesorado. Algunos de estos programas se aplican individualmente (por ejemplo, la economía de fichas en el aula o en el recreo); otros implican a toda la clase (como los programas de mediación entre compañeros).

Los tratamientos más efectivos son los que tratan de ayudar al niño a llevarse mejor con otros niños. Son programas en los que el niño con TDA/H puede trabajar sus problemas con los compañeros en el aula o en el recreo. Uno de los modelos es el campamento de verano para niños con TDA/H, que combina el manejo de los problemas con los compañeros y las dificultades académicas con el entrenamiento de los padres. Las cinco formas de intervención con los compañeros se incorporan en un programa de 6-8 semanas, durante 6-9 horas semanales. El tratamiento se ofrece en grupos, con actividades recreativas (deportes, excursiones) gran parte del día, y dos horas de actividades académicas. Se insiste en la enseñanza de habilidades en el área de los deportes, combinada con la práctica de habilidades sociales y solución de problemas, trabajo en equipo, disminución de conductas negativas y fomento de amistades íntimas.

Algunos tratamientos de problemas con compañeros están a medio camino entre los programas clínicos y los campamentos intensivos de verano. Se llevan a cabo durante el curso, los sábados o después de clase y consisten en sesiones de 2-3 horas, en las que los niños participan en actividades recreativas en las que se integran intervenciones en habilidades sociales.

Finalmente, los estudios indican que un “mejor amigo” puede tener un efecto protector en niños con dificultades de relación con sus compañeros, en el paso de la niñez a la adolescencia. Se han desarrollado programas para ayudar a niños con TDA/H a desarrollar al menos una amistad íntima: comienzan con las intervenciones antes descritas; luego, la familia programa sesiones de juego supervisado y otras actividades para su niño y aquél con quien se trata de fomentar la amistad.

Es importante resaltar que el simple hecho de insertar a un niño con TDA/H en un ambiente de interacción con otros niños no es un tratamiento efectivo para sus problemas de relación con compañeros. El tratamiento de estos problemas es complejo; ha de combinar la enseñanza de habilidades sociales y de solución de problemas con la práctica supervisada en ambientes de compañeros, en los que el niño recibe recompensas y consecuencias por las interacciones apropiadas. Es muy difícil intervenir en ámbitos entre compañeros si los monitores de estas actividades no están formados para implantar intervenciones efectivas.

La combinación de tratamientos psicosociales y medicación

En los últimos 30 años, numerosos estudios han demostrado la eficacia del tratamiento con medicación y el tratamiento conductual para mejorar los síntomas del TDA/H. Los estudios de tratamientos a corto plazo han indicado que la medicación por sí sola es más eficaz que el tratamiento conductual por sí solo, y que la combinación de ambos tratamientos produce mejores resultados.

El estudio a largo plazo mejor diseñado —el Estudio de Tratamiento Multimodal de Niños con TDA/H (MTA) — se llevó a cabo por el Instituto Nacional de Salud Mental (EE.UU.). El MTA estudió a 579 niños con TDA/H-tipo combinado durante 14 meses. Cada niño recibió uno de cuatro posibles tratamientos: medicación, tratamiento conductual, una combinación de ambos o tratamiento comunitario con menor supervisión. La conclusión de este importante estudio fue que los niños que recibieron tratamiento sólo con medicación, cuidadosamente controlada y ajustada, y los que recibieron una combinación de medicación y tratamiento conductual, experimentaron la mayor mejoría en sus síntomas de TDA/H.

El tratamiento combinado consiguió los mejores resultados para mejorar los síntomas oposicionistas y de TDA/H y en otras áreas de actividad, como madurez y resultados académicos. En general, quienes recibieron tratamiento médico con supervisión frecuente tuvieron mayor mejoría en sus síntomas de TDA/H que quienes recibieron tratamiento conductual sin medicación, o cuidado comunitario con medicación menos supervisada. No se comprobó si los niños con TDAH de tipo inatento exhibirían el mismo patrón de respuesta a las intervenciones conductuales y a los medicamentos que los niños con TDAH de tipo combinado.

Algunas familias pueden probar primero la medicación estimulante, mientras que otras pueden preferir comenzar con la terapia conductual. Otra opción es incorporar ambos tratamientos desde el principio. La combinación de ambos puede reducir la intensidad (y el costo) de los tratamientos conductuales y la dosis de medicación.

Un número creciente de médicos cree que la medicación estimulante no debe ser el único tratamiento, sino que debe combinarse con el entrenamiento a los padres y las intervenciones conductuales en el aula. Al final, cada familia tiene que tomar sus decisiones sobre el tratamiento a partir de los recursos disponibles y en lo que tiene más sentido para su caso particular. No existe un único tratamiento idóneo para todos.

Cuando hay otros problemas además del TDA/H

Hay tratamientos conductuales basados en la evidencia para problemas coexistentes con el TDA/H, como la ansiedad y la depresión.

Por otro lado, igual que la terapia de juego y otras terapias no conductuales son ineficaces para el TDA/H, tampoco se ha demostrado su eficacia para los trastornos que suelen

APÉNDICE

La siguiente lista incluye procedimientos típicos para el manejo de la conducta en el aula. Están arreglados en orden desde el procedimiento más leve y menos restrictivo hasta el procedimiento más intensivo y más restrictivo. Algunos de estos programas pueden incluirse en los Planes Educativos Individualizados para los niños con el TDA/H. La intervención debe ser individualizada y consistir en varios componentes, de acuerdo con las necesidades del niño, los recursos del aula y las destrezas y preferencias del profesor.

1.      Estructura y reglas en la sala de clases o aula

  • Fije reglas en el aula como:

– Sé respetuoso con los demás

– Obedece a los adultos

– Trabaja en silencio

– Mantente en el asiento/lugar asignada

– Usa los materiales adecuadamente

– Levanta la mano para hablar o para pedir ayuda

– Mantente en la tarea y termina los deberes

  • Coloque las reglas en la pared y repáselas antes de cada clase hasta que se aprendan.
  • Establezca reglas objetivas y medibles
  • Ajuste la cantidad de reglas al nivel de desarrollo
  • Establezca un ambiente predecible
  • Aumente la organización de los niños/as (cartapacios/gráficas para el trabajo)
  • Evalúe el seguimiento de las reglas y ofrezca retrocomunicación / consecuencias de forma sistemática
  • Ajuste la frecuencia de la retrocomunicación al nivel de desarrollo
  • Ignore las conductas inapropiadas leves que no son reforzadas por la atención de los compañeros
  • Use al menos cinco veces más elogios que comentarios negativos
  • Aproveche las reprimendas para insertar comentarios positivos hacia los niños que se están comportando apropiadamente —esto es, encuentre algún niño que pueda ser elogiado cada vez que se da un mandato o una reprimenda a un niño que se está comportando mal
  • De órdenes claras y específicas
  • Reprenda al niño de forma privada en su pupitre, siempre que sea posible
  • Las reprimendas deben ser breves, claras, en tono neutro y tan inmediatas como sea posible
  • Estructure el aula para aumentar al máximo el éxito del/a niño
  • Coloque su pupitre cerca del profesor para facilitar la supervisión
  • Designe un compañero para ayudarle a copiar las tareas de la pizarra
  • Descomponga las tareas en partes pequeñas
  • Ofrezca retrocomunicación frecuente e inmediata
  • Pida las correcciones antes de que comenzar un nuevo trabajo

2.      Elogios por conductas apropiadas y selección cuidadosa de las batallas

  • Ignore las conductas inapropiadas leves que no son reforzadas por la atención de los compañeros
  • Use al menos cinco veces más elogios que comentarios negativos
  • Aproveche las reprimendas para insertar comentarios positivos hacia los niños que se están comportando apropiadamente —esto es, encuentre algún niño que pueda ser elogiado cada vez que se da un mandato o una reprimenda a un niño que se está comportando mal

3.      Mandatos y reprimendas apropiadas

  • De órdenes claras y específicas
  • Reprenda al niño de forma privada en su pupitre, siempre que sea posible
  • Las reprimendas deben ser breves, claras, en tono neutro y tan inmediatas como sea posible

4.      Acomodos individuales y estructura para el niño

  • Estructure el aula para aumentar al máximo el éxito del/a niño
  • Coloque su pupitre cerca del profesor para facilitar la supervisión
  • Designe un compañero para ayudarle a copiar las tareas de la pizarra
  • Descomponga las tareas en partes pequeñas
  • Ofrezca retrocomunicación frecuente e inmediata
  • Pida las correcciones antes de que comenzar un nuevo trabajo

5.      Intervenciones preventivas para aumentar el rendimiento académico

Tales intervenciones pueden prevenir la conducta problemática y puede implantarse por otros individuos además del profesor, como los compañeros o los auxiliares. Cuando la conducta disruptiva no es el problema principal, estas intervenciones pueden mejorar significativamente la conducta.

  • Enfoque en aumentar la terminación y la precisión del trabajo
  • Ofrezca alternativas de tareas
  • Provea tutoría por parte de los compañeros
  • Considere el uso de tecnología/ordenadores

6.      Contingencias de “cuando… entonces” (retirada de recompensas o privilegios en respuesta a la conducta inapropiada)

Ejemplos de esto son: periodos de descanso asociados a la terminación de la tarea, quedarse después de la clase a terminar el trabajo, asignar las tareas menos atractivas antes de las más atractivas y exigir la terminación de las tareas de clase antes de disfrutar del recreo.

7.      Tarjeta de informe diario escuela-hogar

Esta herramienta permite a los padres y a los/as maestros/as el comunicarse con regularidad para identificar, supervisar y cambiar los problemas en el aula. Es barata y se requiere tiempo mínimo de el/la maestro/a.

  • El profesor determina las conductas-objetivo individualizadas
  • El profesor evalúa los objetivos en la escuela y envían con el niño la tarjeta de informe a casa
  • Los padres otorgan recompensas en el hogar; más recompensas por mejor ejecución y menos por menor ejecución
  • El profesor continuamente supervisa y ajusta los objetivos y los criterios en la medida en que las conductas mejoran o aparecen otros problemas
  • Combine la tarjeta de informe con otras herramientas conductuales como órdenes, elogios, reglas y programas académicos.

8.      La gráfica de conducta y/o recompensas y el programa de consecuencias (sistema de puntos o fichas)

  • Establezca las conductas-objetivo y asegúrese de que el niño conoce las conductas y las metas (p.ej., en una tarjeta pegada al pupitre)
  • Establezca recompensas por aplicar las conductas-objetivo
  • Supervisar al niño y ofrecer retrocomunicación

 

About these ads