La evaluación de TDAH de vuestro hijo: 6 puntos esenciales en el diagnóstico

Para asegurar un diagnóstico correcto para vuestro hijo, debéis fijaros, sobre todo, en las pruebas que realiza el médico. Aprended qué buscar en una evaluación de TDAH de calidad.

laura flynn mccarthy

Escrito por Laura Flynn McCarthy
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

“Los estudios muestran que las familias consultan con un promedio de 11 médicos antes de encontrar al adecuado. No os rindáis”

William Dodson, psiquiatra

ADDitude

Si sospecháis que vuestro hijo tiene TDAH, conseguir el diagnóstico correcto requerirá perseverancia. “Los estudios muestran que las familias consultan con un promedio de 11 médicos antes de encontrar al adecuado”, dice el psiquiatra William Dodson. “No os rindáis”.

Esto es lo que una evaluación completa debe incluir:

1. TIEMPO: Una primera consulta puede oscilar entre 45 minutos y dos horas, incluso más. Este tiempo se debe dedicar tanto al niño como a los padres, buscando signos de TDAH y otras posibles explicaciones para los síntomas. El médico de vuestra hija también puede proponer realizar test de inteligencia o de capacidad de memoria.

2. DOCUMENTOS: Contad con rellenar cuestionarios, listas de verificación y/o escalas de calificación de TDAH; también con pedir a la cuidadora de vuestro hijo, la monitora de la guardería, los profesores u otros adultos que traten con vuestro hijo que los rellenen también. Cuanto más información proporcionéis, más probable es que vuestra hija reciba un diagnóstico preciso.

3. EXAMEN FÍSICO: Debe incluir un cribado de problemas auditivos y visuales, para descartar causas físicas de los síntomas.

4. HISTORIA SOCIAL: ¿Habéis cambiado de casa cinco veces durante los cuatro primeros años de vida de vuestro hijo? ¿Tenéis problemas económicos? ¿Hay algún miembro de la familia enfermo? Estos y otros factores pueden provocar ansiedad en un niño, especialmente en edad preescolar, y provocar un comportamiento semejante al TDAH.

5. ANTECEDENTES FAMILIARES: TDAH se da en las familias, por lo que esperan que el médico para hacer preguntas acerca de su salud mental. “Si ninguno de los padres tiene TDAH, éste pasa al final de la lista de lo que tiene el niño”, dice Dodson. “Si uno de los padres tiene TDAH, hay una probabilidad del 50% de que el niño también lo tenga. Si ambos tienen TDAH, es un factor importante en la conducta del niño”.

6. HISTORIAL DE LOS SÍNTOMAS: El niño debe mostrar al menos seis de los nueve síntomas de inatención y/o hiperactividad/impulsividad antes de los siete años de edad para ser diagnosticado de TDAH. Además, esos síntomas deben aparecer en más de un ámbito (escuela, hogar), hasta el punto de interferir en su actividad normal.

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Cinco Superpoderes del TDAH

Rick Superhero

Escrito por Rick Green
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

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Primero, lo primero: una advertencia. Una aclaración. Un desmentido. El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad no es ningún don. No es una bendición. Y no estoy insinuando que sea algo maravilloso.

Tampoco estoy insinuando que debas sentir envidia si resulta que no tienes problemas profundos de concentración, inatención, inquietud, continuidad, distracciones, memoria, procrastinación, regulación de las emociones, etc.

El TDAH se considera un trastorno porque puede sabotear todos los ámbitos de la vida: tu carrera, tu matrimonio, tu capacidad como padre y tus sueños. Es así de malo. Y cada persona con TDAH tiene una combinación única de síntomas y problemas. ¿Procrastinación, exceso de compromisos, impaciencia, habitaciones ruidosas? Esos son los míos. Otras personas con TDAH no consiguen manejar el tiempo, pierden cosas u olvidan las citas.

Ya lo sé, TODOS afrontamos esos desafíos en nuestro mundo de hoy, lleno de distracciones. Pero para un 4 ó 5% de los adultos, llegan al punto de causar problemas serios. Lo bastante malo como para acudir a un médico en busca de ayuda, confuso y preguntando, “¿Qué es lo que me pasa?”

¡OK, BASTA DE ACLARACIONES!

Bien. Has ido al médico y, por suerte, no se han equivocado en el diagnosticado. Eso es bueno, porque una vez sabes lo que está pasando, es posible reducir drásticamente el lado negativo del TDAH y aprender a manejar sus desafíos. Y entonces, en algún punto del camino, podría suceder algo asombroso: puedes descubrir que hay cosas en este “modo de pensar” que pueden resultar ventajosas.

Al menos en ciertas situaciones. (¡Maldita sea! ¡Otra aclaración!) Gritar lo que se te ocurre durante un funeral puede ser un problema. Pero hacer eso mismo como miembro de una compañía de comedia improvisada podría proporcionarte un gran éxito.

Así, mientras que la concentración siempre será el trastorno causado por este trastorno, existen potenciales puntos fuertes que muchas personas con TDAH podemos utilizar en nuestro favor. Lo que nos lleva a una última aclaración: desarrollar cualquier superpoder requiere conocimiento y práctica. Antes de que Spiderman pudiera luchar contra el crimen, el joven Peter Parker tuvo que practicar lanzando telarañas a solas en su dormitorio (hasta entonces, tan sólo sufría de eyección precoz).

¡UN GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD!

Sin ningún orden en particular, he aquí cinco potenciales superpoderes del TDAH. ¡Úsalos sabiamente!

1. Súper en las crisis

Un estudio reciente descubrió que el cerebro con TDAH tiende a producir más ondas theta que la media. Las ondas theta son las que se producen cuando te estás quedando dormido. O cuando escuchas a tu suegro contar historias sobre la pesca de la lubina. Indican un estado de profunda relajación.

Así que en situaciones extremas – un desastre, una crisis, o incluso algo emocionante –, cuando el cerebro de la mayoría se sobrecarga, el nuestro pasa a modo… “normal”. Como dice un médico en “ADD&Loving It?!”, en una situación de emergencia, recurriríamos a la persona con TDAH.

Varios médicos nos han dicho que suelen ver mucho TDAH en médicos y enfermeras de Urgencias, policías, bomberos, personal de rescate, periodistas, agentes de bolsa, deportistas profesionales y animadores. Cuando los demás están en crisis, nosotros podemos estar serenos y bajo control.

¿La desventaja? Cuando la vida es serena y todo está bajo control, nosotros estamos en crisis. La soporífera reunión de personal va por su segunda hora y nosotros estamos a punto de explotar, sin poder parar quietos en la silla. Esta es probablemente la razón por la que las personas con TDAH suelen acabar metidas en actividades de alto riesgo: son las que hacen despertar a su cerebro.

Alan Brown, de “ADDCrusher”, habla de tener cuidado al decidir cómo conseguimos emociones fuertes. Él alimentaba su necesidad de velocidad con drogas; ahora participa en carreras. En cuanto a mí, me siento más tranquilo en un escenario, delante de mil personas, que antes de sentarme a escribir este artículo.

Un estudio realizado en la Universidad de Memphis ha confirmado lo que muchos expertos nos han dicho y muchos libros sobre TDAH afirman… Las personas con TDAH suelen ser más creativas que sus iguales sin TDAH. De media. No todas las personas con TDAH son Leonardo Da Vinci. Aunque existen pruebas sólidas de que Leonardo Da Vinci tenía TDAH.

En ese estudio, 30 estudiantes con TDAH puntuaron más alto que sus iguales en 11 pruebas diferentes de creatividad (¿¡Tú sabías que los médicos pueden medir la creatividad!?).

Podrían ser de nuevo esas ondas Theta: en ese estado de profunda relajación, resulta que el subconsciente es más accesible, a lo que acompaña una gran creatividad y perspicacia.

Así que cualquier empresa que quiera estar en la vanguardia de la innovación debería contratar a unos cuantos tipos con TDAH para generar ideas innovadoras. Y luego contratar a un puñado de personas que sean muy buenas a la hora de llevarlas adelante y cuidar los detalles para que eso suceda de verdad.

¿La desventaja?

“Espera, se me ha ocurrido otra forma de hacerlo… Y otra. Y tres más… “

La creatividad necesita límites y estructura. Como explica el Dr. Ned Hallowell, autor de “Llevado a la distracción en el trabajo”: “Hazte amigo de la estructura y de la organización. Tendemos a verlas como enemigas, porque creemos que pueden inhibir nuestra creatividad. Y nos resistimos a la estructura. “Oh, no, eso es para gente aburrida con Trastorno por Exceso de Atención. Yo soy libre; tengo TDAH”. Gran error. La estructura, de hecho, potencia la creatividad. La estructura te libera. Mis ejemplos favoritos son Shakespeare y Mozart, dos de los genios más creativos que jamás hayan existido. Shakespeare escribió empleando formas tremendamente restrictivas: verso blanco, pentámetro yámbico, di DA, di DA, di DA, di DA, di DA. Dentro de esa estructura, creó una variedad infinita; creó una extraordinaria variedad, pero necesitaba esa estructura”.

3. Súper intuitivo

Algunas personas con TDAH dicen poseer ‘sentido arácnido’. Algunas juran tener percepción extrasensorial.

Puede que haya una explicación más sencilla.

Y tiene que ver con el filtrado.

El cerebro medio se las arregla para ordenar y filtrar todos los estímulos visuales, sonidos, olores, sabores y sensaciones táctiles hasta unos manejables 40 bits de información por segundo. El cerebro TDAH tiene una sobrecarga de estímulos sensoriales, además de problemas con lo que llamamos Funciones Ejecutivas. Esto es, ordenar, filtrar, decidir, descartar, priorizar, desarrollar, comprobar detalles, revisar el avance, seguir los procedimientos.

Sé que has experimentado el lado negativo de esto… Pero, sólo por un momento, considera el lado positivo. Cuando el cerebro conserva mucho de lo que algunas personas considerarían ruido irrelevante, pueden aparecer de una forma peculiar: a veces, podemos darnos cuenta de cosas que otros naturalmente filtran. Es por lo que tantas personas con TDAH jurarán que son intuitivas, casi psíquicas, captando ciertas cosas.

4. 3, 2, 1… ¡Despegue!

Bueno, seguro… a veces un poco de previsión da mucho de sí. Y ahorra mucho tiempo. A veces es mejor dedicar 73 segundos a leerse las instrucciones que trae ese kit de silla de jardín. Pero… empezamos rápido. Nos lanzamos a ello. No nos preocupamos, nos molestamos ni perdemos tiempo en una interminable investigación.

¿Y cuando las personas se resisten a asumir riesgos, son reacias a los cambios, se obsesionan con los procesos y los procedimientos? Pueden tardar una eternidad en hacer cualquier cosa. La gente sigue aferrada a métodos que no funcionan. Se atascan en la parálisis del análisis.

Pero ¿y cuando una persona con TDAH está inspirada? Es lo que dice Linda Roggli en su libro, “The ADDiva”: “Soy un Sí a Todo.”

5. Visión Láser

Me llevó algún tiempo empezar este artículo. Dar largas. Retrasarlo. Comprobar el correo electrónico. Crear un meme divertido. Ver un video que estamos editando. Café. Una galleta.

Entonces, o empezaba a escribir, o volvía a afilar los lápices. Así que pensé, “Voy a escribir durante 3 minutos. Sólo 3 minutos. Así al menos empiezo”. ¿Y entonces? Fueron bastante más de 3 minutos, aunque no podría decir cuánto más.

¡Bienvenidos al hiperfoco!

Estar inspirado. Sentir el flujo. El superpoder opuesto a estar a la deriva, perderse en los pensamientos, soñar despierto, divagar…

Aquella especie de inquietud y agitación que me mantenía haciendo todo menos lo que debía – o sea escribir – de repente ¡Puff! se fue. En “ADD&Loving It?!”, la Dra. Laura Muggli nos dijo que su propio TDAH le permitió hacer el examen final de 6 horas con un solo descanso. Sus compañeros sin TDAH necesitaron hacer bastantes descansos.

¿La desventaja? En lugar de hiper-concentrarnos en un examen, escribiendo un blog o terminando un proyecto, podemos estar hiperconcentrados en lo que no debemos: pasarnos cuatro horas diseñando una tarjeta de cumpleaños personalizada… y llegar tarde a la fiesta.

‘LA LIGA DE LA INJUSTICIA “

Llegados a este punto, puede que te preguntes: si tenemos estos increíbles poderes, estos potenciales tan poderosos, ¿por qué no gobierna el mundo la gente con TDAH?

Bueno, de alguna manera lo hacemos. Si hablas con expertos en TDAH, te dirán que algunos de sus clientes están entre las personas con más éxito del mundo. Campeones deportivos. Empresarios brillantes. Actores famosos. Millonarios punto-com. Grandes vendedores.

Pero la mayoría de los adultos con TDAH pasan dificultades. Sí, incluso quienes tienen éxito.

Porque, si bien podemos tener estas potenciales capacidades, no suelen estar bajo nuestro control. Si lo estuvieran, yo habría comenzado este artículo hace tres meses, cuando se me ocurrió por primera vez. Y sería capaz de sentarme a revisarlo cuidadosamente.

Pero incluso ahora, puedo sentir que mi explosión de hiperfoco empieza a disiparse.

Estoy en mi propia “Fortaleza de Soledad”. Y es sólo ahora, al salir del hechizo mágico, cuando percibo el sonido de nuestro editor al irse a casa, la caldera que se enciende, el olor del café. Penetran en el hiperfoco, alterando el invisible campo de energía que me envuelve cuando estoy abstraído.

Por suerte, al igual que muchos superhéroes, formo parte de un equipo. Si dependiera sólo de mí, este artículo llegaría a la página Web dentro de tres meses. O tal vez nunca. Pero mi entrenador me ayuda a incluirlo en mi agenda, mi esposa, Ava, y nuestro asistente web, Jimi, comprobarán que está corregido, libre de erratas y colocado en el lugar adecuado para que lo puedas encontrar.

Todo lo que necesitamos en nuestro equipo de súper héroes es… ¡un Maestro del Papeleo! ¡Así seríamos invencibles!

 

 

 

 

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El derecho al recreo: los niños con TDAH nunca deben quedarse sin jugar

Cuando un profesor castiga sin recreo por portarse mal en clase o no terminar un trabajo a tiempo, no solo hace daño a su alumno con TDAH, sino a toda la clase. Aprended por qué “quedarse sin recreo” es un castigo terrible.

chris dendy

Escrito por Chris Ziegler Dendy, M.S.
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

Scott, de siete años y con TDAH, no puede salir al recreo por hablar en clase sin levantar la mano. Rachel se ha quedado dos días sin recreo por no terminar las tareas de clase a tiempo. El profesor de Matt le castiga a quedarse en clase por levantarse de su asiento.

Cuando se quita el recreo como castigo por portarse mal o no terminar el trabajo de clase, lo pasan tan mal los profesores como los niños. Los profesores que conocen los beneficios del recreo para los niños con TDAH, nunca se lo quitan.

En primer lugar, la mala conducta es menos frecuente en niños que salen al recreo. Los alumnos, tengan o no TDAH, presentan mejor atención, memoria de trabajo y estado de ánimo después de la actividad física.

En segundo lugar, jugar con sus compañeros ayuda a los niños a desarrollar y mejorar sus habilidades sociales. El recreo es una pausa que revitaliza.

Actividad para Todos

Los niños con TDAH y otras discapacidades no deberían tener que “ganarse” el recreo. Un informe reciente de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, Centers for Disease Control), que ha analizado docenas de estudios sobre cómo la actividad física afecta al rendimiento escolar, ha determinado que el recreo y la educación física contribuyen positivamente al rendimiento académico y al comportamiento de los alumnos.

Un estudio publicado en School Psychology Quarterly subraya la importancia del recreo para los niños con TDAH: “Los resultados mostraron que los niveles de mal comportamiento eran siempre superiores en los días los participantes [con TDAH] no tenían recreo que en los días en que sí lo tenían”.

En vez de dejar sin recreo a los niños que no rinden lo suficiente, los responsables del centro, los profesores y los padres deben entender las razones que hay detrás de sus problemas y encontrar estrategias para abordarlos. La culpa puede ser de un déficit en las funciones ejecutivas, de una velocidad de procesamiento lenta o de una medicación insuficiente.

Jackie Minniti, una profesora veterana, nunca deja sin recreo a un alumno con TDAH. De hecho, encuentra formas creativas de aumentar el nivel de actividad durante la jornada escolar. Encarga a algunos estudiantes una “excursión interna” al cuarto de los suministros o a la clase de otra profesora. También programa descansos de cinco minutos, durante los cuales los niños saltan o bailan con música. Estas actividades tranquilizan a los niños. Minniti premia con cinco minutos extra de recreo a quien termina la tarea a tiempo.

Hablad con la maestra de vuestro hijo de intentar aplicar estas estrategias en vez de castigar a vuestro hijo sin recreo. Si no se muestra receptiva a vuestras sugerencias, conseguid un informe médico indicando que vuestro hijo debe tener recreo todos los días.

Y si eso no funciona, contadle lo que dicen los Centros para el Control de Enfermedades: “La supresión del recreo por mala conducta en clase priva a los alumnos de una actividad física que contribuye a mejorar su comportamiento en clase.” Esto podría hacerle cambiar de opinión.

Recreo: Lo dice la ley1

Ni la Ley Federal de Educación Especial ni la de Discapacidad abordan explícitamente el recreo en la escuela. Pero hay una serie de disposiciones en esas leyes que apoyan el derecho al recreo de los niños con TDAH:

·         Todo niño al que se le haya reconocido una discapacidad tiene derecho a un programa individual diseñado para satisfacer sus necesidades, con adaptaciones y apoyos especiales. Si una actividad le ayuda a aprender en clase – como ocurre con el recreo en los niños con TDAH – se le debe proporcionar.

  • Según la Ley Federal de Educación Especial, un Programa Individualizado de Educación (IEP, Individualized Education Program) debe incluir “intervenciones y apoyos a la conducta positiva”. Si un estudiante necesita el recreo para centrarse en la tarea o quemar parte de su exceso de energía, debe constar así en su IEP. Este también puede aconsejar que se le den oportunidades de moverse a menudo o interrupciones para otras actividades.
  • Cuando las escuelas diseñan planes de conducta o imponen medidas disciplinarias, deben haber examinado la relación de la discapacidad del alumno en su comportamiento. El personal del centro debe identificar qué es lo que desencadena el comportamiento inadecuado y qué el comportamiento positivo. Es poco probable que privar a un alumno del recreo promueva un comportamiento positivo. De hecho, privar a un estudiante de la actividad física puede provocar una conducta inadecuada.
  • La Sección 504 prescribe que los estudiantes con discapacidades tengan el mismo acceso que los demás a los programas y actividades de su centro escolar. Dejar sin recreo a un alumno por un comportamiento relacionado con el TDAH, podría considerarse una forma de discriminación: castigarle por su discapacidad.

1: Este apartado se refiere a las leyes estadounidenses (N. de la T.)

 

 

 

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TDAH: Algunos trucos poco conocidos para manejar el tiempo – Segunda parte

Escrito por Alan Brown
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu 
Texto original en inglés

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“Lo que nunca nos sobra a las personas con TDAH es tiempo. Así que lo que nunca debemos hacer es… ¡perderlo!”

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Hace unos días publiqué un artículo con algunos trucos poco conocidos para manejar el tiempo cuando se tiene TDAH. Hablé acerca del tiempo que se gana tomando chutes de proteínas, dejando de rumiar las cosas y redefiniendo el tiempo de espera.

Tengo toneladas de ellos en mi arsenal, y en esta segunda parte voy a contaros unos pocos más. Lo que todos tienen en común es que son fáciles de poner en práctica y, si se convierten en hábitos, pueden ahorrarte montones de tiempo cada día. Allá vamos…

Guíate por tus horas fuertes y débiles

Debes conocer las horas fuertes y débiles de tu mente. Todos las tenemos – algunos somos la leche por las mañanas y no valemos para nada por las tardes (ese sería yo). Algunos son zombis por las mañanas y vampiros con esteroides en la noche. El truco está en identificar tus horas altas y bajas y distribuir las tareas fáciles o imposibles en consecuencia; por ejemplo…

Si tienes tu mayor capacidad por la mañana, céntrate en las cosas difíciles entonces y no desperdicies esa fuerza en tareas fáciles, sobre todo en chorradas como revisar una y otra vez tus redes sociales o “limpiar” tu álbum de fotos.

Y lo mismo, no te empeñes en hacer tareas difíciles en tus momentos débiles – ¡sólo llegarás a la conclusión de que no puedes hacer cosas difíciles!

Esto está bien explicado en un video – aquí tienes un fragmento de ADD Crusher en YouTube con este sencillo consejo para manejar el tiempo con TDAH.

Despégate de la pantalla

Éste es muy, muy simple. La expresión “estar pegado a la pantalla” habla del tiempo que todos perdemos ante pantallas electrónicas. He escrito en mi blog sobre este tema en concreto, porque es un gran conspirador para hacernos perder tiempo, sobre todo a nosotros, los TDAH, tan pantalla-adictos.

Sobra decir que no sólo se trata de ver demasiado la tele. Se trata de perder un montón de tiempo con todos nuestros chismes – portátiles, tabletas, móviles, video juegos… Estas son algunas de las “drogas” más consumidas en la tierra del TDAH. ¡Ten cuidado con todas! Y con tal de que pases media hora al día pegado a la pantalla sin necesidad y consigas mandarla al cuerno, te estarás regalando cada semana más de tres horas de respiro que te hacen mucha falta.

Primero pon las cosas en marcha

Si tienes que hacer dos cosas hoy – digamos escribir una charla y lavar la ropa, ¿por cuál empiezas? O ¿qué tal ésta?: dos de las cosas que debes hacer en la próxima hora son terminar de escribir un informe importante y dar instrucciones a un subordinado sobre una tarea urgente – ambas para hoy. ¿Cuál hacer primero?

La ropa y las instrucciones al subordinado, por supuesto.

¿Por qué? Bueno, por si aún no has descubierto qué tienen en común, tanto el lavado de ropa como la explicación son cosas que se “ponen en marcha”. Lo que significa que puedes iniciarlas y dejar que “se vayan haciendo”, mientras tú te embarcas en tu charla o tu informe.

Es probable que, si hubieras escrito el informe lo primero, te verías al final del día rogándole a tu subordinado, “Por favor, ¿puedes hacer esto para dentro de una hora?” No es una buena gestión del personal… ni de tu propio tiempo.

Si de verdad quieres poner en práctica alguno de estos consejos, te sugiero que elijas UNO y te centres en él. Identifica el que más te ha hecho asentir con la cabeza o murmurar “¡Buff, ése soy yo!”. Ese es el que será más probable que se convierta en un hábito que de veras marque la diferencia en los días, semanas y años venideros.

Tuyo en una feliz formación de hábitos,

Alan

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TDAH “Escrito desde dentro” #1

ADDA

Escrito por Kyle Dopfel
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

 El Proyecto “Cárcel y TDAH” (ADHD Corrections Project), un esfuerzo conjunto del Centro para la Justicia de Delaware (DCJ) y la Asociación de Trastorno de Déficit de Atención (ADDA), es la primera iniciativa de reintegración de este tipo en el estado de Delaware (EE.UU.). El programa trata de identificar a exdelincuentes con un TDAH antes no diagnosticado y/o tratado y de incorporar un tratamiento adecuado a su plan de reinserción. En el segundo año del programa, se ha desarrollado y comenzado a poner en práctica un proceso de varias etapas: presentaciones informativas, sesiones previas de cribado, consultas de diagnóstico, sesiones periódicas de entrenamiento (“coaching”) en grupo en la prisión previas a la puesta en libertad, grupos de apoyo coordinados en la comunidad después de la salida de prisión y una base de servicios adicionales de seguimiento basados en el directorio de recursos locales.

Al recoger información relevante de los antecedentes y seguir a la vez los resultados de los participantes, seguimos mejorando nuestra comprensión de la relación entre este trastorno y el sistema penitenciario. Los resultados de esta investigación no sólo demuestran la significativa (y, a menudo olvidada) conexión entre el TDAH y la cárcel, sino que proporcionan valiosa información sobre cómo ayudar mejor a los participantes a superar los obstáculos adicionales para su reinserción.

Pedimos a los participantes del Proyecto que contaran cómo ha impactado el TDAH en sus vidas, y qué relación pudo tener con su experiencia penitenciaria. Los escritos, redactados al final de ocho semanas de sesiones de entrenamiento en grupo, resultaron notablemente meditados, esperanzados y convincentes. La historia de cada recluso es única, pero podemos reconocer algunas experiencias negativas muy comunes entre quienes tienen TDAH. Con el permiso de nuestros autores anónimos, nos gustaría compartir con vosotros estas poderosas perspectivas en primera persona sobre la relación entre el TDAH y el sistema penitenciario.

 Stories from inside

“No supe que tenía TDAH hasta hace unas semanas. Cuando era niño suponía que yo era normal y busqué estrategias de supervivencia para lidiar con mi incapacidad de concentrarme en las tareas y mi falta de atención en general. Mis mecanismos de supervivencia fueron tan eficaces que figuré en el Cuadro de Honor y me gradué entre los cinco primeros de mi clase de Bachillerato.

Las exigencias de la universidad, unidas al hecho de vivir solo, dejaron a la vista los fallos de mis mecanismos de supervivencia. Sin ninguna duda, la universidad se convertiría en el primero de una larga serie de fracasos. Pese a que conseguí terminar la carrera, supuso una interminable batalla conmigo mismo.

Conforme la complejidad de la vida adulta continuó desplegándose, mi TDAH comenzó a ejercer más influencia. La vida no se convirtió en una historia de logros que celebrar, sino de estrés y fracaso. Afrontaba cada desafío de la vida – empleos, relaciones, familia, e incluso diversiones –, no como una oportunidad para triunfar, sino como una posibilidad de fracasar.

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Finalmente, tras décadas en este ciclo destructivo, mis mecanismos de supervivencia fracasaron por completo. Un matrimonio roto, unas decisiones profesionales discutibles y un desahucio por ejecución hipotecaria fueron sólo síntomas de mi vida con TDAH. Otros trastornos psicológicos, como pensamientos y tendencias suicidas, tan sólo exacerbaron mis problemas.

En un momento dado, decidí darme por vencido. Ir a la cárcel fue mi nuevo mecanismo de supervivencia. La estructura y la falta de opciones hicieron que mis antiguos mecanismos de supervivencia volvieran a funcionar. Cuando salí en libertad, la “vida real” pronto me salió al encuentro y me desbordó. Sin darme cuenta de que había problemas de verdad para los que podía buscar tratamiento, tomé decisiones que me volvieron a llevar a la cárcel.

Aquí me fueron diagnosticados inicialmente el TDAH y otros trastornos psicológicos. Aunque estoy tratando mi TDAH, sufro otros trastornos que no podré abordar hasta cumplir mi condena. Esto se debe a que el Departamento de Prisiones no tiene en la actualidad programas de tratamiento apropiados, y probablemente nunca los tendrá.

Veo mi TDAH como la punta del iceberg. Soy consciente de ello y aprendo nuevas formas de manejarlo. Ser capaz de ponerle un nombre me ha sido de ayuda. Es la parte del iceberg que no puedo ver la que me preocupa.

Como idea final, pienso en mi primera condena en 2002. En ese momento el tribunal ordenó que se me ingresara en el Instituto Patuxent, un centro especializado en evaluación y tratamiento psicológico. La orden del tribunal nunca se cumplió. A veces me pregunto dónde estaría yo ahora si aquella orden se hubiera cumplido”.

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¿Nos han engañado los dioses? La mitología del don del TDAH

Jeff Siegel

Escrito por Jeff Siegel
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés
Podcast en inglés

God lied

Cuando oigo la expresión “el don del TDAH”, una rabia venenosa me transforma en un moderno Jack el Destripador. Quiero descuartizar a la persona que dijo aquellas palabras. Cuando la encuentre, me imagino arrodillado sobre su cuerpo eviscerado, sosteniendo sus entrañas calientes mientras su sangre gotea sobre mis muslos y encharca el suelo. Sólo entonces se aplaca mi rabia. Sólo entonces me tranquilizo. Pero la paz interior dura poco. Las palabras resuenan en mi cabeza. Ellos se burlan y se mofan. Hacen una promesa pero no la cumplen. La rabia se acumula de nuevo. Espero con paciencia a la próxima víctima de mi sed de sangre, para experimentar esa momentánea calma.

Seis años de idas y venidas con la terapia me han ayudado a comprender el origen de esta rabia. Mi odio a los que creen en “el don del TDAH” es una reacción a mi propia creencia continuada en ese “don”. Como un ministro que niega su homosexualidad, pero en el fondo sabe que sí es homosexual, yo le grito al mundo que el TDAH no es ningún don, pero en el fondo sigo pensando lo contrario. ¿Cómo llegué a creer algo que es notoriamente falso?

Yo creía en el don del TDAH porque los dioses decían que es un don. Se puede leer en la Sagrada Escritura:

“Las personas con TDAH tienen dones especiales, aunque no se vean. Entre los más comunes, originalidad, creatividad, carisma, energía, vitalidad, un sentido del humor poco corriente, brillantez intelectual en algunas áreas y tenacidad. Algunos de los empresarios con más éxito tienen TDAH, al igual que algunos de nuestros más creativos actores, escritores, médicos, científicos, abogados, arquitectos, deportistas y personas dinámicas en todos los ámbitos de la vida.”

(pág. 34 de “TDA Controlando la hiperactividad: Cómo superar el déficit de atención con hiperactividad (TDAH) desde la infancia hasta la edad adulta” de John Ratey y Edward M. Hallowell)

Me tomé en serio estas palabras. ¿Por qué no iba a hacerlo? ¿Acaso iban a mentir los dioses? ¿Iban a decir falsedades?

Las personas con TDAH tienen dones especiales. Esto se convirtió en mi evangelio. Leí las palabras de nuevo y declaré a mi alrededor que tengo un don especial. Les leí las palabras de la Sagrada Escritura. “¿Lo ves? ¡Tengo todos los signos de este don divino! Soy inteligente, creativo, divertido y emprendedor. ¡Como la noche sigue al día, si los dioses que es así, debe ser así!”

Aguardé mi transubstanciación TDAH, en la que mi espíritu emprendedor me convertiría, aquí en la tierra, en Jeff Siegel, un Magnate Financiero rodeado de riquezas y concubinas.

No ocurrió nada de eso.

Releí las Sagradas Escrituras. Encontré más pasajes que demostraban mi superioridad innata, pasajes que demostraban que yo poseía “el don”.

“Las personas con TDAH tienen a menudo un “sentido” especial de la vida, una manera de ver el meollo de los asuntos…”

(pág. 53 de “TDA Controlando la hiperactividad”).

¿Tener TDAH significa ser tonto? No, en absoluto. Significa que tienes una mente rápida. Significa que puedes hacer cosas que mucha gente no puede hacer, porque eres muy agudo. Significa que tienes un don

(pág. 147).

Pasaron seis meses. Ningún cambio. Pasó un año. Ningún cambio. Pasaron dos años. Seguía sin haber cambios. ¿Cuánto tiempo debo esperar? ¿Cuándo va a llegar el don? ¿Cuándo me van a transformar sus poderes místicos?

Estoy empezando a dudar de la palabra de los dioses y eso me da miedo. He leído las obras apócrifas del Dr. Barkley. Él asegura que no hay ninguna prueba de que el TDAH sea un don. Según este profeta, no habrá ninguna transformación mágica y, si por algún milagro, se produce alguna transformación, no será causada por “el don”. Será causada por mi propia voluntad de cambiar.

Estoy confuso. Estoy deprimido. Estoy enfadado. Los dioses han mentido. Todo es un mito.


Espero que hayas disfrutado con mi incursión en lo bíblico y lo macabro. Sin embargo, para asegurarte que no me he salido del tema, volveré a formular el punto principal de este artículo. Voy a hacer algo que me suele resultar difícil. Voy a ir al grano.

La mitología del don del TDAH me ha causado años de angustia. “TDA Controlando la hiperactividad” fue mi primer encuentro con la literatura sobre el TDAH; sus palabras se grabaron en mi mente y aún me siguen obsesionando. Estoy enfadado porque me engañaron. Confié en sus palabras. Las repetí como si fueran el evangelio. Eran sólo una sarta de mentiras, un mito, un cuento de hadas. Necesitaba saber cómo de alta era la montaña que debía escalar. Necesitaba la cruda realidad del TDAH y lo que me contaron fue un cuento de los hermanos Grimm. Los dioses actuaron de forma irresponsable al difundir aquellas palabras. Por desgracia, no son los únicos que actúan irresponsablemente. La Dra. Lara Honos -Webb también ha cometido el pecado de la mentira. Estoy seguro de que hay más.

Lo que deberían hacer es confesar sus pecados y decir la Verdad. Es la única forma de evitar que otros experimenten la ira, la rabia y la desilusión cuando la realidad del TDAH choque con la mitología del TDAH. Permitir que estas palabras sigan circulando por el mundo es, creo yo, una violación de su juramento de ayudar a los demás, de no hacerles daño intencionadamente y, si tienen conciencia de alguna transgresión, de resarcirles por esa transgresión para evitar daños futuros. Seguro que es algo que podemos esperar de los dioses del TDAH.

 

 

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TDAH y sexo: irritabilidad y conducta idiota tras el orgasmo

Escrito por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

ADHD sex

¿Qué tienen en común estas tres actividades: hacer el amor, ir de compras y jugar a videojuegos? Respuesta: las tres pueden llevar los niveles de dopamina a un viaje salvaje en la montaña rusa, con efectos secundarios negativos que pueden durar semanas. Irritabilidad. Falta de concentración. Inquietud. Lo que se te ocurra. Sí, lo has entendido bien: el sexo, y concretamente los orgasmos, pueden volver cascarrabias a algunas personas con TDAH.

Lynn, cuyo marido tiene TDAH, explica así su experiencia:

Por supuesto que he observado este problema. Se lo he comentado a mi marido y él lo niega. Pero es como un reloj, al día siguiente actúa como un idiota. Y se pregunta por qué ya no estoy tan motivada como antes. ¿Tal vez porque siento que va a conllevar un castigo?

La explicación es simple: todo lo que sube tiene que bajar, y cae más abajo que antes.

Esto es, cuando realizamos estas actividades tan placenteras el cerebro se inunda de dopamina. Y cuando estas actividades se detienen, lo mismo ocurre con el flujo de dopamina. Por otra parte, esos picos de dopamina (durante actividades muy gratificantes) pueden acabar atenuando todo el sistema de la dopamina. Considera el esfuerzo del cerebro para mantener el equilibrio. El resultado es que se necesitan actividades aún más intensamente gratificantes para que la persona sienta placer de nuevo.

Piensa en las personas con TDAH que son ya “vulnerables a la dopamina”. Es fácil entender que inundar el cerebro con dopamina y luego restringir el flujo de dopamina prepara el camino al siguiente y previsible paso: irritabilidad e intensificación de los síntomas de TDAH. Este efecto puede durar varios días, si no semanas.

La explicación científica de esto es compleja, y aún está desarrollándose. Mi objetivo en este breve artículo es tan sólo subrayar la importancia de reconocer, al menos, este fenómeno neurobiológico. De esta forma, es menos probable que os haga sentir descolocados a ti o a tu pareja con TDAH -o lo atribuyáis a otras causas. Especialmente cuando se trata de sexo. Pronto volveremos sobre esto.

“Comenzar riendo, terminar llorando”

Cuando era pequeña, el padre de una amiga solía hacernos una advertencia que explica con palabras simples el fenómeno pico-valle de la dopamina:

“¿Comenzar riendo? ¡Acabar llorando! ”

Sólo ahora comprendo las implicaciones neurobiológicas. De niña, sólo sabía que solía tener razón: cuando en la pandilla del barrio estábamos más y más “revolucionados” con nuestras risas y juegos, al poco tiempo alguno estaba llorando. Y de eso se trata: se podía predecir que uno o dos niños serían los que llorarían o se enfadarían los primeros. ¿Por qué no los demás? ¿Diferentes cerebros, diferentes reacciones? Tal vez. Y podía haber una particular implicación para los niños con TDAH, entonces prácticamente desconocido, sobre todo en las formas menos severas.

Piensa en el “juguete de adulto” que son los videojuegos. Incluso después de que mi marido fuera diagnosticado de TDAH y comenzara el tratamiento médico, yo solía observar este fenómeno “alegre y después de mal genio” durante la temporada en se dedicó a jugar a videojuegos. Cuando dejaba de jugar, se comportaba durante horas como un imbécil– insoportable, exigente, irritable y dominante. A decir verdad, en aquella época él estaba siempre de mal humor, pero después de los videojuegos elevaba ese mal humor a nuevas cotas, lanzando aquella mirada fría.

Afortunadamente, me acabó creyendo cuando se lo dije con rotundidad; creo que también a él le asustaba el cambio. Su irritabilidad normal ya causaba bastantes problemas. Así que fuera con los videojuegos. Aquel paso no resolvió todos los problemas derivados del TDAH, pero al menos dejó de empeorarlos.

Depresión postcoital, o tristeza después del sexo

Pues a algunas personas les sucede algo similar con el sexo –al menos cuando llega al orgasmo. Existe incluso un término para ello: Depresión Postcoital (PCD, por sus siglas en inglés) o tristeza después del sexo. Ten en cuenta esto: la “tristeza” o “depresión” se manifiesta a veces como irritabilidad, sobre todo en hombres.

Este mismo fenómeno fue tema de conversación entre algunas amigas mías -todas casadas con personas con TDAH. Como dijo una de ellas: “Se podría pensar que mi marido sería más cariñoso conmigo después del sexo. ¡Qué va, lo que hace es portarse como un idiota, como si me castigara por practicar sexo con él!” Ni ella ni su marido se daban cuenta de que aquella conducta no era intencionada, sino neuroquímica.

Explico muchos de los problemas que causa el TDAH para una vida sexual satisfactoria en mi libro “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?”. También escribí un artículo sobre el TDAH y el sexo que desató muchos comentarios interesantes. Unido a todos los demás problemas domésticos, esta especie de mutación de Dr. Hyde a Mr. Jekyll post-sexo puede suponer el tiro de gracia para la vida sexual de una pareja. Además, puede añadir una capa más a los resentimientos presentes en otras áreas.

La depresión postcoital no es un fenómeno nuevo. En realidad, está documentada desde hace siglos, existiendo ya una referencia del famoso médico griego Galeno, en torno al siglo I:

“Todo animal está triste después del coito, excepto el gallo y la mujer” (Post coitum omne animal triste est sive gallus et mulier).

Ahora sabemos que el fenómeno también afecta a las mujeres. Y también sabemos que la depresión postcoital no es algo universal. Del mismo modo que sólo unos pocos de la pandilla de mi barrio “terminaban llorando”, algunas personas experimentan más que otras la PCD, y algunas no notan prácticamente nada.

El filósofo del siglo XVII Spinoza escribió una descripción acertada:

Por lo que respecta al placer sensual, el ánimo queda tan absorto como si descansara en el goce de un bien, lo cual le impide totalmente pensar en otra cosa. Pero tras ese goce viene una gran tristeza que, aunque no impide pensar, perturba y embota la mente.”[1]

Con toda probabilidad, las causas de la tristeza/irritabilidad tras el sexo difieren en cada individuo. Pueden ser psicológicas (por ejemplo, las personas que experimentan PCD pueden sentir remordimiento por haber permitido que la lujuria les haya llevado a un acto sexual imprudente o, por el contrario, pueden experimentar un abrumador sentimiento de pérdida al terminar la sensación envolvente de unión) y físicas. Es en las físicas donde la ciencia empieza a arrojar algo de luz, descubriendo implicaciones específicas para las personas con TDAH.

El orgasmo como “chute de heroína”

Según describió un equipo de investigación en 2003 (Holstege et alt.), durante el orgasmo la inundación de dopamina en los circuitos cerebrales de la recompensa se asemeja a un “chute de heroína” al cerebro: desbordantes sentimientos de bienestar y placer. Y al igual que la heroína y otras drogas, su “retirada” puede suponer un problema. De ahí que las adicciones sexuales vayan de la mano de otras, indicando una falta de regulación en esta parte del cerebro.

Después de la inundación de dopamina que acompaña al orgasmo, los niveles de dopamina caen por debajo del nivel de partida, es decir, son menores que antes del orgasmo (es lo que se llama “rebote”). En esencia, es lo mismo que sucede en la abstinencia de drogas. Así que es muy posible que el sexo con orgasmo pueda intensificar los síntomas del TDAH en algunas personas, sobre todo si no están tomando medicación.

¿Puede ser que el orgasmo simultáneo a la eyaculación sea bueno para la especie, pero malo para el cerebro? Los biólogos evolucionistas sostienen que estamos “diseñados” para actuar de una manera que favorece la propagación de la especie, pero pone en peligro las relaciones íntimas armoniosas. En otras palabras, el sexo con orgasmo es una “victoria” para la reproducción, pero una “derrota” para las funciones cerebrales uniformes que realzan y estabilizan una relación.

Primer paso: Comprender la neurobiología

Vale la pena volver a insistir: no todo el mundo experimenta esta vulnerabilidad. Pero para aquellos a quienes les ocurre –y parece que las personas con TDAH son más propensas a ello- es importante reconocer que los comportamientos problemáticos después del sexo pueden tener una base biológica.

Una vez más, la PCD y otras reacciones post-sexuales no son nada nuevo. Se han observado en los seres humanos durante siglos. Una médico del siglo XIX promovió un remedio, quizá basándose en textos antiguos, llamado Karezza (del italiano carezza, “caricia”). La Dra. Alice Bunker Stockham buscaba objetivos sociales más amplios al definir Karezza, una práctica similar al sexo tántrico, pero sin sus referencias culturales.

Dicho en pocas palabras, es una forma de relación sexual sin orgasmo, centrada en la “fase meseta” del acto sexual. La práctica incluye actividades de vinculación emocional que – se dice – aumentan la oxitocina, la “hormona del vínculo”, promoviendo así la unión y los sentimientos amorosos. Se cree que, al evitarse el orgasmo, los niveles de dopamina permanecen más equilibrados.

¿Puede ser esto una técnica realista con la que experimentar, sobre todo si los síntomas del TDAH están llevando al caos en el resto de la vida? Probablemente no. Pero ofrece algo interesante sobre lo que pensar y que quizás valga la pena probar, especialmente si los síntomas del TDAH están tan controlados que se tienen la paciencia y la atención necesarias.

Una advertencia: Si lees algunos de los libros que hay publicados sobre este tema, es posible que te encuentres con un autor que afirma que el TDAH, en realidad, está causado por el sexo orgásmico. No hay ninguna evidencia que soporte esta afirmación. Mis discusiones con este autor, hace años, revelaron fuertes sentimientos anti-TDAH y anti-farmacéuticas, sin ningún otro argumento convincente.

Segundo paso: Contrarrestar el chorro de dopamina y el rebote

Algunos psiquiatras han tratado la PCD de sus pacientes con antidepresivos ISRS (Prozac, Besitran…). El medicamento puede atenuar la excitación sexual y retrasar el orgasmo (o minimizar su intensidad), pero también previene la depresión postcoital.

Algunas personas con TDAH que conozco refieren mayor satisfacción sexual desde que comenzaron a tomar fármacos estimulantes. Algunos conseguían prolongar el acto sexual, en lugar de lanzarse hacia la línea de meta; otros podían permanecer abrazados después, aumentando tal vez los niveles de oxitocina que se cree que ayuda a la vinculación afectiva y la relajación. Tal vez los estimulantes también ayudaban a mantener la dopamina más estable; en lugar de pasar de 0 a 60, tal vez iba de 30 a 60, o incluso más –una subida y un declive más suaves.

Para aprender más acerca de las ideas que contiene Karezza, puedes descargar el Método Karezza (en inglés) publicado en 1931 por J. William Lloyd, un “anarquista individualista” nacido en 1857. Este es el último párrafo de su libro:

En resumen: quienes defienden el orgasmo son sinceros, pero se equivocan. Su error es que es una doctrina de los fuertes, sólo para los fuertes. Igual que un rico puede derrochar dinero durante un tiempo sin empobrecerse, un hombre rico en tiroxina y adrenalina puede derrocharlas en orgasmos durante un tiempo sin empeorar. Y el método impartido por la Escuela del orgasmo, lo que hace es crear una necesidad, por congestión, de orgasmo, que debe producirse para evitar consecuencias negativas. Pero para un hombre débil, seguir su consejo es muy peligroso y conduce a una crisis nerviosa, mientras que mi método le hace desarrollarse. Que los orgasmos debilitan es algo fácil de demostrar. Igual que acudimos a las compañías de seguros de vida para obtener datos reales sobre el alcohol, si buscamos datos sobre el orgasmo acudiremos a los criadores de ganado. Los negocios no tienen sentimientos ni prejuicios. Cualquier ganadero le dirá que permitir a un semental aparearse demasiadas veces, o con demasiada frecuencia, significa quitarle energía.

[1] Baruch Spinoza: “Tratado de la reforma del entendimiento”, traducción de Atilano Domínguez. Madrid, Alianza, 1988, Vol.1, pag.77 (N. de la T.)

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TDAH y duelo

Terry Matlen 2

Escrito por Terry Matlen

Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

Texto original en inglés

Grieving

Hace algunas semanas perdí a mi padrastro… a la avanzada edad de 91 años. A pesar de que su muerte no fue ninguna sorpresa, dada su edad y sus muchos problemas de salud, me chocó lo duro que resultó para mí en muchos aspectos.

Desde el punto de vista del TDAH, sólo había una cosa fácil en todo esto: no tenía que decidir qué ponerme para el funeral. Sí, sé que suena extraño o insensible, pero es cierto. Así que pasemos a algunas cosas relacionados con el TDAH que fueron difíciles. Me pregunto si algunos de vosotros os sentiréis identificadas.

Aparte del lógico dolor de perder a alguien cercano y sus efectos sobre los demás seres queridos, me di cuenta que estaba descolocada en varios sentidos, sobre todo ante un problema que yo llamo multitarea emocional. Sí, he buscado el término en Google y ya he visto que no es un invento mío. Bien.

Dicen que a las personas con TDAH se nos da bien hacer varias cosas a la vez. No estoy de acuerdo, al menos en mi caso y en el de muchos adultos con TDAH que conozco: solemos agobiarnos y desquiciarnos cuando nos llegan demasiadas cosas a la vez.

No sólo hay una avalancha de emociones que la persona afligida debe asumir (el torbellino de sentimientos, incluso si creías estar preparada; el trato con familiares con los que no te llevas bien, cargar con tu propio dolor a la vez que ayudas a otros a superar el suyo, etc.); también hay cuestiones prácticas que atender: gestionar la herencia, el papeleo, los objetos personales… todo mientras tu rutina ha saltado por los aires; esto te hace sentir, repito, desquiciada y, mucha veces, perdida y confusa.

Los adultos con TDAH solemos tomarnos las cosas muy a pecho. Abordé esto en mi libro “La Reina de la distracción”, pero merece la pena repetirlo. El dolor, las preocupaciones, los problemas, el miedo, la ansiedad- no solemos vivirlas como cosas pasajeras. Dejan cicatrices en el espíritu durante semanas, meses y muchas veces de por vida. Nos dicen que “tenemos que superarlo”. Nos dicen que esos sentimientos no son normales. Pero cuando entra en escena el TDAH (muchas veces acompañado de sus desagradables compañeras, la ansiedad y la depresión), hemos de tomar un camino diferente a nuestros amigos y familiares sin TDAH, concedernos un tiempo extra para recuperarnos y buscar aún más consuelo y apoyo ante las dificultades de la vida.

¿Y tú? ¿Qué grandes cambios en tu vida te han descolocado? ¿Cómo lo superaste?

 

 

 

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TDAH, distraerse con facilidad

 Kelly Babcock

Escrito por Kelly Babcock 
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

adhd-man2 PsychCentral

Soy consciente de que se me olvidan cosas. Me doy cuenta de que no suelo darme cuenta.

Suena a paradoja, y tal vez lo sea. Dios sabe que vivimos rodeados de ellas, ¿verdad?

Pero también he observado que son las cosas aburridas las que suelo olvidar. Esas tan entretenidas como ver secarse la pintura son las que dejo de lado con facilidad y, aunque jure que las haré, las olvidaré.

Ojos que no ven, cosas que no existen.

Solía pensar que las cosas que olvidaba eran las importantes. Me equivocaba. Me di cuenta de que me las arreglaba para abordar algunas cosas importantes.

Lo que ocurría es que, una vez empezadas, esas cosas importantes se dejaban a un lado y se olvidaban.

Sumándolo todo

De las cosas olvidadas y sin hacer, las más importantes volvían a morder mi conciencia. Las poco importantes se archivaban con las que ya estaban hechas en la tierra de los comosellamen olvidados.

El hecho es que sólo me obsesionaba con las cosas importantes de las que no me había ocupado. Y así, parecía que sólo me olvidaba de lo importante.

Y no tengo ningún consejo que pueda ayudarnos a ti o para mí a acordarnos de hacer esas cosas a tiempo.

Pero puedo hacerte una sugerencia sobre cómo ser un poco más competente cuando te acuerdas de algo que debías haber hecho ayer.

¿Cuál es el consejo?

El consejo es el siguiente: cuando te das cuenta de que has dejado algo sin hacer, tranquilízate. Decide si ya es demasiado tarde para hacerlo. Si lo es, tómatelo con calma, pero si todavía puedes hacerlo… tómatelo con calma también.

Flagelarte a ti mismo te frenará aún más. No hará volver atrás el tiempo, te impedirá actuar como mejor sabes, no te hará sentir mejor contigo mismo, socavará tu autoestima y creo que no necesito seguir, ¿verdad?

Así que, pulsando la tecla del total…

La conclusión es, como ya he dicho antes, que no debes ser demasiado crítico contigo mismo. No ofrece ninguna ventaja, y te hará más daño que bien.

Y si necesitas oírlo de otra manera, piénsalo así: no vas a decirte nada que no hayas oído antes. Decírtelo de nuevo te hará el mismo efecto que las veces anteriores. En otras palabras, ninguno en absoluto.

Porque, si hubiera resultado de ayuda, no estarías otra vez en esa situación, ¿verdad?

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TDAH, empatía y dopamina

Gina Pera 2

Escrito por Gina Pera
Publicado el 20 de marzo de 2015
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés

dopamine-brain

 

Acaba de ser publicado otro estudio que sugiere una conexión entre la dopamina y la empatía cognitiva (enseguida definiré empatía cognitiva). Este estudio, junto a otras investigaciones, corrobora mis observaciones y las de otros expertos durante 16 años: que mejorar la transmisión de la dopamina (mediante medicación estimulante) suele mejorar la empatía de las personas con TDAH; no porque les “dé” empatía, sino porque les permite centrarse y acceder a esta función cerebral “de orden superior” que ya poseen, pero a la que no son capaces de acceder de forma fiable.

Lo sé. ¡Resulta muy complicada como frase de inicio! El concepto debería quedar más claro a medida que sigas leyendo.

Obviamente, la empatía es una cualidad fundamental en la relación. A menudo, la falta de empatía destruye relaciones donde los síntomas del TDAH no se han reconocido o tratado. Y esta carencia de empatía corta la relación en ambos sentidos. Ambos cónyuges serán más capaces de empatizar entre sí cuando los dos comiencen a aprender sobre las muchas manifestaciones del TDAH.

Para los frikis de la ciencia, voy a contaros los detalles de este estudio. Pero primero, hablemos de la empatía.

La empatía no es simpatía, perdón ni compasión

Muchos confunden la empatía con otras conductas: simpatía, bondad, compasión u otras similares. La empatía no es ninguna de ellas, aunque puede acompañarlas.

El significado más comúnmente aceptado de empatía es la cualidad que nos permite “ponernos en el lugar de otra persona”. Cuando empatizamos, abandonamos por un momento nuestras propias necesidades, nuestros pensamientos y deseos. Pensamos en lo que otra persona puede sentir.

En otras palabras, hay una diferencia entre empatizar y reconocer. Alguien que ha sufrido un accidente de automóvil, por ejemplo, será capaz de reconocer su propia experiencia en la de otras personas que han sobrevivido a accidentes; “sabe lo que se siente”. Pero ¿y si nunca has sufrido un accidente de automóvil? ¿Qué proceso mental te permite imaginar lo que se siente?

Se trata de un ejemplo muy simple, pero que trata de dejar clara una cuestión: la empatía es lo que nos permite imaginar lo que otra persona siente, aunque nunca hayamos estado en esa situación. Por otra parte, la empatía nos permite abstraernos de nuestros propios sentimientos y tratar de entender la mentalidad de la persona que discrepa o incluso está en contra de nosotros.

Empatía no equivale exactamente compasión ni amabilidad. Y tampoco a simpatía.

En contra de la idea generalizada, empatizar no es perdonar ni sacar a alguien de apuros.

En el nivel más simple, la empatía es simplemente la capacidad de “entender las razones de la conducta de esa persona”.

Ser capaz de sentir empatía es clave para tener éxito al negociar, también en las relaciones personales. También puede ser clave para entender por qué las personas llegan a hacer cosas tan terribles, y quizá para ayudarles a actuar de forma más humana.

Los científicos cognitivos poseen términos para varios tipos de empatía. Pero con el que estamos más familiarizados es con la empatía cognitiva. Simplemente significa saber cómo se siente la otra persona y lo que podría estar pensando. También se le llama toma de perspectiva. Caminar con los mocasines de otra persona.

Un extracto de mi libro: TDAH y carencias de empatía

Fíjate en este extracto de mi libro “¿Eres tú, soy yo o es el TDAH adulto?” en el que identifico la “baja empatía” como uno de las tres deficiencias comunes relacionadas con el TDAH que pueden hacer descarrilar una relación:

3. Baja empatía: “Todo para mí, nada para ti”.

“Mi mujer parece tener empatía hacia los personajes de las películas, los animales callejeros o el dependiente del supermercado”, nos cuenta Alex. “Pero cuando se trata de su marido o su hija adolescente, a menudo es francamente egoísta”.

En realidad, la empatía implica dos conjuntos de habilidades, de acuerdo con el psicólogo Robert Brooks:

  • La capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona.
  • La capacidad de comprender e identificar las emociones.

Sin embargo, para muchas personas con TDAH, el mundo resulta tan caótico y su enfoque es tan errático que ni siquiera saben lo que sienten ellas mismas, mucho menos lo que siente otra persona.

Incluso si un adulto con TDAH posee los dos conjuntos de habilidades empáticas antes mencionados, su impulsividad o su rigidez pueden hacerle difícil ver el mundo con los ojos de otra persona.

“Y si una persona carece de empatía” añade Brooks, “probablemente entenderá mal la situación y malinterpretará las intenciones de otros. Con frecuencia espera que los demás se adapten a ella, pero no está dispuesta a cambiar”. Puede que el cambio les parezca imposible, con lo que la sensación de impotencia les produce aún más frustración.

En general, no podemos suponer que todos los seres humanos sean capaces de mostrar un nivel “normal” de empatía. La empatía es, en gran medida, una capacidad cerebral, y todos tenemos diferentes capacidades.

El tratamiento del TDAH con medicamentos mejora a menudo la capacidad de actuar con empatía, pero ciertos trastornos coexistentes, como el síndrome de Asperger, pueden complicar el cuadro.

(No hay por qué preocuparse. En otro lugar del libro, trato el déficit de empatía en los cónyuges de adultos con TDAH)

Ahora echemos un vistazo al estudio reciente: dopamina y equidad

El estudio de la Universidad de California, Berkeley, publicado hoy en la revista “Current Biology”, no es el primero en examinar los efectos de los efectos de la dopamina en el cerebro en lo que respecta a la empatía.

Por ejemplo, un estudio de 2014, “El gen receptor de la dopamina D4 muestra una asociación con la empatía cognitiva sensible al género: evidencias de dos muestras independientes” mostró que el género influye en la empatía cognitiva.

Las mujeres portadoras de una determinada variante genética (el alelo 7R) puntuaron más alto en empatía cognitiva que las no portadoras. En los varones, sin embargo, aquellos con la variante 7R puntuaron más bajo que los hombres que no lo tenían. Este estudio es particularmente relevante para el TDAH, porque esta variante del gen se asocia (aunque no es exclusiva) con el TDAH.

Los investigadores de la Universidad de Berkeley adoptaron un criterio diferente, como se explica en el documento publicado hoy en la revista “Current Biology”: “La dopamina modula el comportamiento equitativo en los seres humanos”.

Los participantes en el estudio recibieron, en dos visitas separadas, una píldora que contenía un placebo o un fármaco llamado tolcapone.

(El tolcapone prolonga los efectos de la dopamina, un neurotransmisor asociado con la recompensa y la motivación en el cerebro. Pero lo hace a través de un mecanismo diferente que los medicamentos estimulantes, que básicamente inhiben la recaptación de dopamina en la sinapsis, el espacio entre las neuronas. Este fármaco se utiliza para tratar a las personas con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico degenerativo que afecta al movimiento y al control muscular).

En este estudio doble-ciego con 35 participantes, de ellos 18 mujeres, ni los participantes ni los miembros del personal investigador sabían qué píldoras contenían placebo y cuáles tolcapone.

Entonces, los participantes tomaron parte en un juego en el que repartían dinero entre ellos y un destinatario anónimo. Quienes habían tomado tolcapone dividieron el dinero con los extraños de una manera más justa y equitativa que aquellos que habían tomado el placebo.

Según el comunicado de prensa de la página web de la Universidad de California-Berkeley “Alterar la química del cerebro nos hace más sensibles a la desigualdad”:

En conexión con estudios anteriores que demuestran que la desigualdad económica se evalúa en el córtex prefrontal –un área central del cerebro a la que afecta la dopamina– este estudio acerca a los investigadores a precisar cómo se inician en el cerebro conductas pro-sociales como la equidad.

“Hemos dado un paso importante para aprender cómo está influenciada nuestra aversión a la desigualdad por la química de nuestro cerebro”, dice el autor del estudio, Ignacio Sáez, investigador postdoctoral en la Escuela de Negocios Haas. “Los estudios realizados en la última década han arrojado luz sobre los circuitos neuronales que rigen la forma en que nos comportamos en sociedad. Lo que mostramos aquí es un ‘interruptor’ del cerebro en el que podemos influir”.

Los investigadores añaden que los estudios futuros pueden llevar a comprender mejor la interacción entre los mecanismos alterados dopamina-cerebro y los trastornos mentales como la esquizofrenia o las adicciones, y potencialmente aclarar el camino hacia posibles herramientas de diagnóstico o tratamientos para esos trastornos.

“Nuestra esperanza es que algún día puedan utilizarse medicamentos dirigidos a la función social para tratar estos trastornos incapacitantes”, dice Andrew Kayser, uno de los investigadores principales del estudio, profesor adjunto de Neurología en la Universidad de California en San Francisco e investigador en el Instituto de Neurociencia Helen Wills en Berkeley.

Se trata de un estudio pequeño, que aún no ha sido replicado.

(No sé qué pensar del hecho de que haya sido patrocinado conjuntamente por la Escuela de Negocios y el Centro de Neurociencia, con financiación, entre otros, del Departamento de Defensa).

Pero este estudio se suma al creciente conjunto de investigaciones sobre el papel de la dopamina en los llamados comportamientos “pro-sociales”, como la imparcialidad y la empatía.

¿Y tú?
¿Cuál es tu experiencia con la empatía y su relación con el TDAH?
Si tienes TDAH o lo tiene tu ser querido, ¿has observado limitaciones en la empatía o mejora en su capacidad de empatizar con el tratamiento médico?
O quizá has visto algo completamente distinto.
Por favor, deja tu comentario. Aquí  no hay molestas formalidades que cumplir.

Gina Pera

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